Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
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Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.
EL ENVENENAMIENTO DE NAPOLEÓN VISTO DE INGLATERRA

Por el Señor

Paul Chamberlain
Redactor de The Napoleonic Newsdesk

Paul Chamberlain.
Paul Chamberlain
Traducción del Instituto Napoleónico México-Francia ©
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El texto que proponemos a continuación es la traducción de un artículo firmado por el Señor Paul Chamberlain, publicado en la revista inglesa First Empire (Nº 92, de enero-febrero 2007).
La publicación de este artículo reviste una doble importancia; por un lado, por lo que se refiere a la reflexión planteada por el autor en su contenido, evidentemente, y por el otro porque, como tal, muestra que, contrariamente a lo que vemos en Francia, donde cierto sector rechaza, con argumentaciones la mayor parte del tiempo absurdas o deshonestas, la idea de que Napoleón haya sido víctima de un envenenamiento con arsénico, Inglaterra, país que, tomando en cuenta su pasivo para con el Emperador, debería mostrarse el más hostil a esta idea, no sólo acepta abordar el tema sino que incluso reconoce la validez y la solidez, hoy irrefutables, de esta tesis.
Mencionemos que éste había sido ya el caso con el gran historiador inglés del Primer Imperio, el Profesor David Chandler quien, en vista de los resultados de los análisis, había declarado sin ambages:

« Es claro ahora que Napoleón fue envenenado. Acepto este hecho aunque, durante años, haya tenido dudas al respecto. »

NAPOLEÓN FUE ENVENENADO CON MATA-RATAS

« Las grandes obras que he ejecutado y el código de leyes que formé resistirán a la prueba del tiempo, y los futuros historiadores vengarán los atropellos que me habrán hecho padecer mis contemporáneos. »
Cita recopilada por el doctor Barry Edward O’Meara en Santa-Helena.

La Sociedad Napoleónica Internacional de Montreal que preside Ben Weider acaba de presentar un reporte fascinante que detalla algunos de los experimentos recientes llevados a cabo con los cabellos de Napoleón. Confirmando que Napoleón si fue víctima de un envenenamiento, precisan por lo demás la naturaleza real del veneno utilizado.

Ben Weider, quien ha pasado una buena parte de su vida a juntar las pruebas de que Napoleón habría sido envenenado durante su deportación en Santa-Helena, ha escrito múltiples libros para explicar su teoría y aportar las pruebas sobre las cuales está fundada.

En su último documento, Napoleón si fue envenenado: el agente tóxico era mata-ratas, detalla las pruebas nuevas que vienen a apoyar sus conclusiones.

La historia comienza en 1955 cuando un estomatólogo sueco, Sten Forshufvud – quien ha hecho estudios de toxicología – descubre las Memorias de Marchand, el sirviente de Napoleón en Santa-Helena. Múltiples síntomas descritos en la obra conducen a Forshufvud a pensar que Napoleón habría podido ser envenenado con arsénico. Para profundizar esta hipótesis, logra procurarse cabellos del Emperador gracias al ex-conservador adjunto del museo Napoleónico de Malmaison, el comandante Henry Lachouque. Cabellos cuya autenticidad fue garantizada por el donador. Enviados al departamento de medicina legal de la universidad de Edimburgo, los cabellos fueron sometidos a un bombardeo de neutrones, que reveló una fuerte concentración de arsénico. Cuando estos resultados fueron conocidos en Francia, Forshufvud tuvo la sorpresa de verse rechazar otros cabellos para su análisis. Se vio obligado entonces de ir a buscar a otra parte.

Obtuvo otros mechones en Suiza, en Australia, y en Nueva Jersey; estaban acompañados por certificados de autenticidad que confirmaban que todos habían pertenecido a contemporáneos de Napoleón: Las Cases, Marchand, etc. Dichos mechones fueron sometidos a los mismos análisis, los cuales, a su vez, revelaron la presencia de arsénico. En 1962, Forshufvud había publicado un libro: « ¿Fue Napoleón envenenado? » que hacía el balance de sus investigaciones. La idea de que Napoleón hubiese así podido ser envenenado fue ridiculizada ferozmente por los historiadores franceses, que la rechazaron en bloque.

Ben Weider había, por su lado, desarrollado una hipótesis similar. En 1972, los dos hombres se encontraron y decidieron poner sus medios en común con el fin de proseguir las investigaciones y de dar a conocer esta tesis del envenenamiento. Fundamentándose en la proporción de arsénico hallado en los cabellos de Napoleón y en documentos provenientes de personas que lo habían conocido en Santa-Helena, Sten Forshufvud y Ben Weider publicaron informaciones para emitir la sugestión de que el Emperador deportado había claramente sido envenenado. Ambos refutaban la tesis oficial del cáncer de estómago, una refutación fundamentada sobre la opinión de un experto en cancerología que había estudiado los reportes de la autopsia de Napoleón.

En 1995, Ben Weider hizo entrega, par su análisis, de dos cabellos al departamento de Química-Toxicología del FBI. Estos cabellos provenían de la colección del conde de Las Cases que los había recogido en Santa-Helena. Fueron sometidos al método llamado « Graphite Furnace Atomic Absorption Spectroscopy » cuyos resultados corroboraron los de la universidad de Edimburgo. La relación del FBI concluía:

Portada de la revista First Empire, ejemplar nº 92, de enero-febrero 2007.

« La cantidad de arsénico presente en los cabellos es característica de un envenenamiento con arsénico. »

Esta vez, nuevamente, la comunidad universitaria francesa acogió esta declaración con desprecio, y la ridiculizó, negándose a aceptar exámenes que no habían sido realizados en Francia.

En septiembre de 2000, cinco mechones de cabellos fueron remitidos, en Estrasburgo, al doctor Pascal Kintz, entonces presidente de la Sociedad francesa de Toxicología Analítica y autoridad reconocida en el ámbito del análisis toxicológico de los cabellos. Estos mechones habían pertenecido a Lady Holland, al abate Vignali, al doméstico Noverraz (este mechón provenía del museo de Arenenberg, antigua residencia de la reina Hortensia, en el cantón suizo de Thurgovia, en el lago de Constancia), al sirviente Marchand y a Las Cases. Era la primera vez que un laboratorio disponía de tantas pruebas de cabellos para efectuar análisis.

El año siguiente, el doctor Kintz anunció que los cinco mechones de cabellos presentaban una proporción de arsénico más elevado que aquel al que uno podía esperarse en un individuo que no hubiera ingerido veneno.

Corte de un cabello del mechón « Abate Vignali » cuya médula pone en evidencia una muy fuerte positividad en arsénico mineral (raticida), lo cual indica un paso obligatorio del tóxico por la circulación sanguínea general (es decir, tras ingestión por vía digestiva). En otras palabras, estamos en presencia de una intoxicación crónica.

Esta nueva prueba fue, una vez más, ridiculizada por esa misma comunidad universitaria francesa, y la revista Science & Vie publicó un artículo que pretendía barrer con la idea de que Napoleón había podido ser envenenado, basando su afirmación en el análisis de un mechón de cabellos, análisis que mostraba que el arsénico no se encontraba en, sino sobre los cabellos. Así pues, concluía la revista, la presencia del tóxico se explicaba únicamente por el empleo de productos de conservación.

Esto decidió al doctor Kintz a recurrir a otro enfoque analítico. Cuando el método por espectrofotometría de absorción atómica toma en cuenta al cabello en su conjunto, el nuevo método, que utiliza el Nano-SIMS (Nano-secondary Ion Mass Spectrometry), permite examinar el corazón del cabello (la « médula »). Las pruebas efectuadas revelaron que el arsénico estaba presente en el interior del cabello, y que no había podido llegar hasta ahí más que desde el interior del cuerpo. En otras palabras, había sido ingerido.

El resultado de este análisis – esencial para la tesis – aporta la prueba que refuta definitivamente las demás teorías acerca de la manera como el arsénico invadió el cuerpo de Napoleón. Esas otras teorías reposan sobre los productos de conservación de los cabellos desde el momento de su corte, sobre el pegamento del papel tapiz, y el humo de la estufa de Longwood. Una teoría reciente pretende que Napoleón sucumbió efectivamente a un cáncer del estómago. ¡Los autores, investigadores suizos, basaban sus conclusiones después de haber medido diversos pantalones del Emperador, y constatado que su talla había disminuido regularmente durante su deportación en Santa-Helena! Como el doctor Kintz lo hizo observar « no es midiendo la talla de los pantalones de una persona como se determina si sufre de un cáncer. »

El doctor Kintz efectuó entonces una investigación complementaria recurriendo a otro método, el ICP-MS, o « plasma inducido acoplado a la espectrometría de masa » con la finalidad de buscar la huella de otros elementos químicos presentes en los cabellos de Napoleón. Los resultados obtenidos confirmaron los niveles de arsénico precedentes, pero pusieron igualmente en evidencia mercurio (un derivado de un purgante, el calomel), antimonio (revelador de un vomitivo, el « tártaro emético »), plata (residuo de sirope de colargol, un antiséptico local), y plomo, revelador del litargirio, u óxido de plomo, empleado en aquella época para endulzar el vino y el porto). Este método permitió igualmente determinar la naturaleza del arsénico utilizado. Existen dos tipos de arsénico, un arsénico orgánico, que se halla en los mariscos, y un arsénico mineral, particularmente tóxico, que se encuentra en el mata-ratas. Es esta última variedad cuya presencia en los cabellos de Napoleón demostraron los análisis.

La relación presentada por Ben Weider evoca las fuentes posibles del arsénico en los cabellos de Napoleón, desechando los productos de conservación desde el momento en que los cabellos fueron cortados, el humo de la estufa, el agua de Santa-Helena, y el pegamento del papel tapiz que decoraba los muros de Longwood. La conclusión final que se impone después de todas estas experimentaciones es la siguiente:

« En todas las pruebas de cabellos del Emperador, el ICP-MS puso en evidencia concentraciones masivas, concentraciones que son compatibles con una intoxicación crónica con mineral muy tóxico. Lo cual implica que estamos sin ambigüedad sobre la pista de una intoxicación criminal » (Doctor Pascal Kintz).

Ben Weider dedicó una buena parte de su vida a estudiar la tesis y a aportar las pruebas de que Napoleón fue víctima de un envenenamiento con arsénico. Los resultados de los últimos trabajos efectuados aportan datos convincentes para apoyar esta hipótesis.
Junto a esta búsqueda de la verdad acerca de los últimos años de Napoleón, Ben Weider ha financiado numerosos proyectos napoleónicos en el mundo entero.