ES
HISTORIA,
porque fue la continuación,
en cierta forma, de la Orden
de San Luis, cuya cinta era
del mismo color, la cual fue creada
por Luis XIV para recompensar los
valores militares sin considerar el
linaje sino, solamente, los méritos.
ES
GLORIA,
porque, creada al inicio de la epopeya
napoleónica se favorece
de la leyenda imperial y porque siendo
desde entonces la primera Orden Nacional,
hace distinción de todas las
hazañas de cualquier naturaleza
y en todos los sectores.
ES
FRANCIA,
porque desde hace dos siglos, a través
de todos los gobiernos, une a los
que han contribuido a su grandeza,
sea en los campos de batalla o en
la diversidad de la literatura, de
las artes, del descubrimiento, o dentro
de la administración o por
una aportación notable a la
prosperidad del país, o por
la abnegación dada a las grandes
causas humanas.
Llevar esta cruz
crea orgullo, sin duda, pero también
humildad cuando uno recuerda los genios
sobre los cuales resplandeció.
La Legión
de honor es también
el futuro, en las casas de educación
dependientes de la Orden, forma permanentemente,
descendientes de legionarios, una
elite de ciudadanas, de esposas, de
madres que transmiten y transmitirán
las mejores virtudes de la Nación.