LA
JUVENTUD FRANCESA BAJO LA BOTA
ALEMANA
1940-1944 |
|
 |
|
Sète:
el 11 de
noviembre de
los Estudiantes
(1940)
|
|
Al
pie del Monumento
a los Muertos,
Maurice Roche
(x) y Gauderique
Roussel (xx)
se preparan
para colocar
una ofrenda
floral tricolor
en forma de
Cruz de Lorena.
|
|
|
|
Por
el Señor |
André
Bessière
Héroe
de Guerra
Presidente
del Círculo Austerlitz
Presidente de la Peña de
los Resistentes Deportados Tatuados
del 27 de Abril de 1944
|
 |
| Sr.
Bessière |
|
|
Traducción
del Instituto Napoleónico
México-Francia |
La
juventud francesa fue ciertamente el nivel
de población que sufrió
el más profundo descalabro moral
durante el efímero y dramático
periodo de la ocupación nazi.
Considerada como una categoría
sociológica maleable e influenciable,
fue objeto de una áspera concurrencia
entre los alemanes y los tenientes del
poder vichysés. Para realizar su
Revolución Nacional y construir
una Francia nueva, arracada a los yerros
de su pasado, la juventud interesaba al
primer jefe del régimen sin raíces
de Vichy. Si a eso añadimos la
atracción ejercida por la voz del
General de Gaulle llamando a la resistencia
contra el enemigo, entre tantas solicitaciones
frecuentemente contradictorias la juventud
tuvo materia para reflexionar, para buscarse
y debatirse a la vez que superaba las
innumerables dificultades de la vida cotidiana
que la hundieron.
Para muchos el gran problema es el del
compromiso: ¿Se debe o no participar
en los eventos… de qué lado…
y de qué manera?
Cualquiera que sea su compromiso o su
falta del mismo, los jóvenes de
esa época no tienen una verdadera
juventud, no es ni el tiempo de la despreocupación
ni el de la libertad.
¿Pero estaba preparada intelectualmente
para enfrentar semejante situación
y en qué condiciones se presentaba
ésta?
EL PERIODO ENTRE
LAS DOS GUERRAS Y LA EDUCACIÓN
Antes
de 1914, bajo el golpe de la derrota de
1871 y de la pérdida de Alsacia
y de Lorena, Francia vivía en la
obsesión de la revancha mientras
que en de 1919 a 1939 no aspira más
que a vivir y a aprovechar de la vida.
Tras la enorme sangrada de la Gran guerra
el patriotismo de los franceses se transforma.
Su ardor combativo así como su
espíritu caballeresco les empujan
hacia las grandes conquistas sociales.
Deseando la paz a todo precio, firmemente
convencida de que su ejército sigue
siendo invencible, Francia se venda los
ojos ante el ascenso del nazismo. Permanece
no obstante patriotera y orgullosa de
su pasado, la educación de los
pequeños está toda impregnada
de ello.
En la
municipal, si los Derechos del Hombre
son machacados, la Instrucción
cívica, que desborda sobre la gramática,
les enseña que tienen ante todo
deberes imperativos: el amor de su patria
y la obediencia a las leyes. Vivo ejemplo,
este extracto del libro de Augé
nivel del Certificat d’Études
de los años 1930:
« ¡La patria es lo que
habla nuestra bella lengua, es lo que
hace latir nuestros corazones, es la gloria
imborrable de nuestros padres, es la grandeza
de la libertad! La patria es la nación
que tiene derecho a nuestro entero desvelo
y que debemos honrar, servir y defender
con toda la fuerza de nuestros brazos...
etc. »
Con frecuencia en Composición francesa
una redacción resulta igualmente
de la Instrucción cívica
tal como en el tema resumido enseguida:
« Enumerad los deberes para
con la patria: durante la infancia (agradecimiento
y trabajo), durante la juventud (dedicación
y servicio militare), en la edad de hombre
(deberes del ciudadano). »
Un lugar importante es reservado a la
Historia de Francia exaltando las virtudes
de nuestro pueblo. En su conjunto, los
alumnos se entusiasman por las hazañas
guerreras, los actos de bravura de sus
ancestros, frecuentemente también
temas de dictados.
La disciplina
se impone con el uniforme igualitario
que representa para todos, hasta el colegio
la boina, los calzoncillos cortos y el
mandil negro. Al silbatazo que marca el
final de cada recreación, formación
en filas de dos en dos y toma de distancias
boina en mano, y luego ascenso en silencio
hacia las salas de curso.
Las puniciones en clase por el institutor
son generalmente remachadas por los padres
como las 25, 50 ó 100 líneas
a escribir en casa, según la gravedad
de la falta o de la infracción:
Ya no pensaré en las musarañas
en clase… o me quito la
boina al silbatazo en el patio o
me callo en las filas. Cada uno
vive temeroso del castigo de cara a la
pared de rodillas con las manos sobre
la cabeza en el escalón del estrado
o del mismo castigo de cara a la pared
frente a la puerta de la clase, en donde
generalmente se es percibido por el director
de la escuela que añade una «
retenue » (horas suplementarias
en clase) a la punición y previene
a los padres.
Fuera
de la escuela, el niño obedece
a los suyos y en las reuniones de familia
escucha a los mayores que a menudo evocan
sus vivencias y esa bella Francia con
su rico pasado y su magnífico imperio
de Ultramar al que se llama « la
más grande Francia » que
descubren en ocasión de la Exposición
colonial de 1931. Esa Francia, en la punta
del progreso, que será aún
más bella con su semana de 40 horas,
sus vacaciones pagadas y su protección
social para todos.
Algunos años más tarde la
generosidad y la riqueza cultural así
como el poderío de Francia se desplegarán
a toda luz en la inolvidable Exposición
internacional de 1937.
LA
JUVENTUD FRANCESA EN 1940
Al mismo
tiempo, las empresas de expansión
del canciller alemán Adolf Hitler,
permiten adivinar el acercamiento de la
guerra. Pero nadie tiene noción
de lo que podría se resta guerra.
¿Cómo asimilarla a la de
España? Francia posee un formidable
e invencible ejército que se ve
desfilar cada año por el 14 de
julio y cuyo jefe, el general Weygand,
acaba de afirmar ese verano de 1938:
« Nunca ha sido más fuerte
que hoy »
Es decir que el desastre de 1940 y el
éxodo de las poblaciones civiles,
de cuya amplitud no tienen consciencia,
quebrantan profundamente a los adolescentes
que, echados en las carreteras con sus
padres, viven la angustia de los ametrallamientos
de las columnas de civiles por la aviación
de caza alemana y en algunos casos, sufren
la ruptura de la cadena familiar con la
muerte de alguno de los suyos.
Como tantos
otros en esas jornadas de junio de 1940
André no tiene aún 14 años…
« Se levanta, la cabeza aún
toda resonante de las detonaciones. Mira
el espantoso espectáculo de las
carrocerías torcidas por las flamas,
de los caballos muertos y de los restos
de todas suertes. Aquí y allá
hombres y mujeres apenas de pie vuelven
a caer de rodillas con el rostro deformado
por el terror agachándose sobre
formas inertes. Otros parecen estupefactos
de verse de pie como ese chaval que chilla
al jalar con sus manos cubiertas de sangre
la manga de camisa de un hombre aún
joven que parece rogar al eterno. Extendido
sobre su vientre, los brazos en cruz,
un viejecillo de cabellos blancos yace,
con el dorso de la chaqueta estriado de
desgarrones de los cuales escurre sangre
y se extiende como manchas de tinta roja
sobre un papel secante.
André se arranca de la triste contemplación
del viejecillo matado y sigue a su padre.
Dominando su repulsión, ayuda a
arrastrar los cadáveres, a cargar
heridos y luego a despejar el camino sembrado
de restos. »
Sin embargo estos eventos trágicos
no alteran en sí su confianza en
Francia, todavía todos impregnados
como lo están de una educación
y de una formación que la experiencia
no ha corroído aún. Muchos
no admiten la derrota como definitiva
y acabarán encontrándose
en el llamado
a la resistencia lanzado por el general
de Gaulle el 18 de junio. Muchos de ellos
se alzarán y escribirán
con su sangre algunas hermosas páginas
de la historia de la Resistencia e la
Francia Libre
LA JUVENTUD DE
VICHY
Si en
la zona norte ocupada por los alemanes
la juventud se determina según
su consciencia y sus propias convicciones,
en la zona sur es objeto por parte del
gobierno del mariscal Pétain de
las intenciones más solícitas.
En esta zona llamada libre, se crea un
Secretariado general de la Juventud y
múltiples organismos o asociaciones
dedicadas a los menores de veinte años:
Canteras de Juventud, Compañeros
de Francia, Juventud del Mariscal y Equipos
nacionales.
Los resultados
previstos por Vichy serán alcanzados
hasta 1942, año en que las Canteras
de Juventud cuentan con 100,000 miembros
repartidos en 46 agrupamientos.
Así, a los acentos del nuevo himno
nacional « Maréchal nous
voilà! ... Nous jurons, nous tes
gars... De servir et de suivre tes pas!
» (1) los
no menos de 20 años serán
invitados a seguir al Mariscal fetiche
hasta la Milicia e incluso a la L.V.F
en donde, en uniforme alemán, se
hundirán bajo las nieves de Rusia.
1) «
¡Mariscal henos aquí!
... Juramos, nosotros tus chavales...
¡Servir y seguir tus pasos!
»
LA JUVENTUD EN
LA RESISTENCIA
Evocar
la juventud en la Resistencia no puede
ser más que fragmentario pues no
hay propiamente hablando un movimiento
compuesto exclusivamente de jóvenes
de menos de veinte años. Se integran
con sus mayores en las diversas organizaciones,
cuando pueden hacerlo por supuesto. Como
ellos, solo un puñado se alza desde
el principio de la ocupación, otros
les seguirán al hilo de los años.
Nos es forzoso
constatar que a todo lo largo
de esta guerra la noción
de edad interviene poco. En junio
de 1940 hay incorporados de 15
y 16 años en las Fuerzas
Francesas Libres; la Alemania
hitleriana movilizará a
los jóvenes de 15 años
en 1945 mientras los alsacianos
de la clase 27 son enrolados en
la Waffen SS a los 17 años
en 1944.
La
juventud francesa de 1940 sin
duda no está consciente
del desastre sin precedente que
ha aniquilado a la nación
pero reaccionará de la
misma manera que sus mayores.
En esta lucha subterránea
que van a llevar a cabo, hombres
maduros –de experiencia
y de competencias– afirman
de entrada su superioridad y se
aplican en los puestos de comando.
Y recurren a los jóvenes
para misiones aparentemente secundarias
pero sin embargo peligrosas: transportes
de diarios, distribuciones de
tractos, colocación de
carteles.
En
la hora del desastre, ¿cómo
no citar el ejemplo magnífico
de todos los hombres válidos
de la isla de Sein alcanzando
en barcas en Londres a los FNFL
entre los cuales hay jóvenes
de 15 años? Serán
los primeros en reunirse con el
general de Gaulle por sus propios
medios. Otro ejemplo característico,
humorístico éste,
de las manifestaciones espontáneas
de mal humor: en Sète,
algunos jóvenes se afanan
en echar al canal el coche de
la comisión italiana de
armisticio. Muy afortunadamente
la policía francesa apenas
les impide hacerlo.
|
 |
|
Sète:
el 11 de
noviembre de
los Estudiantes
(1840)
|
|
Maurice
Roche (x) y
Gauderique Roussel
(xx) colocan
una ofrenda
floral tricolor
en forma de
Cruz de Lorena.
El Sr. André
Bessière,
presidente del
Círculo
Austerlitz,
conocía
a Roche, quien
le obsequió
las dos fotografías
que ilustran
este artículo.
Éste
último,
tuvo la fortuna,
así como
su camarada,
de nunca ser
atrapado por
los Nazis. Ambos
han fallecido
ya. Por su manera
de proceder
– explica
la Sra. Danièle
Bessière,
vicepresidente
del Círculo
Austerlitz –
aquel 11
de noviembre
de los estudiantes
en Sète
fue para el
departamento
del Hérault
tan importante
como el que
llevaron a cabo
en nombre de
Francia los
estudiantes
que se reunieron
en París,
bajo el Arco
de Triunfo,
manifestación
en la que participó
el Sr. Bessière. |
|
|
|
Pasada
la hora del desconcierto, al igual que
los adultos, los jóvenes se instalan
en la vida de la ocupación para
quienes están en la zona ocupada,
en la del gobierno de Vichy en cuanto
a los demás. Pero aún favorables
al espíritu de Resistencia, los
franceses en su gran mayoría adoptan
una actitud de espera prudente, no arriesgándose
hasta la escucha de la BBC.
Apenas se presenta la ocasión,
muchos jóvenes se afilian a la
acción. Otros no cejarán
de poner su proyecto en ejecución:
en 1942, J.M. Saladin, 15 años
½, se embarca con su camarada Victor
Tudal de 16 años, a bordo del pequeño
balandro de pesca de su padre y atraviesa
la Mancha para alistarse en las Fuerzas
Francesas Libres.
Pero son bien pocos, entre los que lo
desean, los que tendrán las posibilidades
de realizar semejante sueño. Para
éstos últimos se debe actuar
in situ y en el seno mismo de
su entorno. Y actúan como los de
Sète el 11 de noviembre de 1940:
desafiando la interdicción absoluta
de manifestar en aquel día de conmemoración,
una cincuentena de jóvenes y algunas
jovencitas forman un semicírculo
a una decena de pasos detrás de
Fournier, Gasc, Roche y Roussel quienes
acaban de colocar modestos ramos tricolores
al pie del monumento a los muertos de
Sète. Una vez colocado el último
ramo, los cuatro muchachos reculan un
paso y se inmovilizan. Tras un largo minuto
en el que la emoción estrecha las
gargantas, la atmósfera se relaja,
los rostros se reaniman y algunos jóvenes
rodean a los portadores de flores y les
felicitan por su iniciativa. Se presentan,
entre colegiales se traban amistades pronto,
se intercambian palabras de circunstancia,
se tienen las mismas opiniones, se decide
volver a verse.
Así nace, en Sète, uno de
los primeros núcleos de resistencia
a partir del rechazo de obediencia al
gobierno de Vichy.
Ese mismo 11 de noviembre, con la masa
de estudiantes, de liceanos y de colegiales
concentrados en la capital, la demostración
en las narices y en las barbas del ocupante
es espectacular pero arriesgada. Para
protestar contra el arresto de profesores,
en especial de Paul Langevin, algunos
miles de estudiantes aglomerados en la
plaza de l’Etoile son brutalmente
dispersados a culatazos. Se deploran múltiples
heridos así como 150 estudiantes
encarcelados durante varias semanas.
Si la
masa de jóvenes se queda pasiva
una minoría va a crear o a integrarse
a movimientos o a redes de resistencia
pero aquí, hay que hacer una distinción
entre dos categorías de jóvenes:
los trabajadores por un lado, los liceanos
y estudiantes del otro.
Los jóvenes trabajadores permanecen
generalmente aislados y acaparados por
su tarea.
Victor Legouy, peón de 17 años
en un colegio de Louviers, buscará
vanamente la resistencia en dicho lugar
y perderá la libertad al hallarla.
Marcel Boitel tiene 15 años cuando
oye el llamado del general de Gaulle.
Aprendiz ajustador en Quimper, comienza
a imprimir pasquines con ayuda de letras
recortadas en viejas cámaras de
aire cuando sigue cursos profesionales
nocturnos. Su primera condenación
por haber trazado grafitis y cruces de
Lorena sobre los muros de la ciudad fue
justamente de limpiar los muros de ésta.
Luego, a la cabeza de una treintena de
jóvenes, multiplica los sabotajes
hasta el ataque con explosivos de la caserna
y de la residencia alemana de Quimper.
Arrestado el 14 de julio de 1943, es condenado
a muerte y ejecutado el 25 de febrero
de 1944, tenía 19 años.
Más fácilmente en contacto
unos con otros, pero también más
revoltosos y más libres con su
tiempo, liceanos y estudiantes marcarán
su paso en la historia de la Resistencia.
El caso del Nouvelliste de Lyon
(2) merece una mención
especial. Los jóvenes de los grupos
francos del movimiento Combat
deciden hacer del conocimiento del público
que la resistencia lionesa todavía
existe contrariamente a las afirmaciones
del diario colaboracionista. Gracias a
complicidades en el mundo de la imprenta
componen, redactan y preparan un diario
que, por su presentación exterior,
recuerda exactamente al diario colaboracionista.
Lo tiran a 30,000 ejemplares y, tempranito
en la mañana prevista, neutralizan
seis coches de prensa. Bajo pretexto de
que acaba de ser censurado por las autoridades
alemanas, van a recuperar en todos los
quioscos el Nouvelliste de Lyon y
dan el suyo a cambio. Ninguno de los jóvenes
que participaron en la operación
tiene 20 años.
Y qué decir de ese grupo de liceanos
y de estudiantes que crean un diario Défense
de la France (3)
y un movimiento en torno a dicho diario.
Tras la traición de uno de los
suyos, para una cincuentena de ellos la
aventura se terminará en una ratonera
el 20 de julio de 1943. Entre los arrestados,
Geneviève de Gaulle, la mismísima
sobrina del general, y una tragedia, la
de Pierre Marx, estudiante de 20 años
quien armado, olfatea la trampa, tira
contra los policías, huye y es
abatido en plena calle.
Al hilo
de los meses los jóvenes acceden
a tareas altamente riesgosas...
« Gilbert pone a punto algunos
dispositivos lacrimógenos para
perturbar las reuniones públicas
indeseables o estorbar la proyección
de filmes inspirados por la PropagandaStaffel
alemana » mientras por su lado
« Jacques enseña a sus
compañeros de equipo los métodos
artesanales para bloquear la señalización
de las vías férreas, provocar
la ruptura del estudio de locomotora o
mellar los tubulares de intercomunicación
de aire que sirven para el frenado ».
Los rangos de la resistencia se acrecientan
al hilo del tiempo con los decepcionados
de las Canteras de Juventud que quieren
unirse a sus camaradas ya alistados en
la lucha contra el ocupante nazi. Se agranda
con otros quienes, amenazados por el STO
(4), se ocultan
en granjas aisladas antes de irse para
el « maquis » (5)
donde se les hará entrega de falsos
papeles de identidad, tarjetas de alimentación,
vestido y armas.
Otros, enrolados en las Redes de información
se encargan de observar:
« Christian pasa horas redactando
largas notas acerca de trenes militares,
sobre el material de transporte que vehiculan,
ingenios provistos de orugas… piezas
de artillería… A veces se
lanza a la descripción de las unidades
que estacionan en su región con
todos los detalles sobre los efectivos,
las armas y sus actividades ».
Al momento de la Liberación, buen
número de quienes han sobrevivido
se encuentran en los rangos de las Fuerzas
Francesas Combatientes. Para ellos la
aventura continúa bajo otra forma
cuando no se acaba de tajo: el caso de
Paul Baudassé de Sète quien,
después de haber atravesado todas
las pruebas de la Resistencia y de la
guerrilla, cae el 31 de diciembre de 1944
en el frente de los Vosges. Sin duda pensaba
haber tenido mucha más suerte que
su camarada André Portes que vio
sus últimos días en el campo
de concentración de Flossenbürg.
2) Nouvelliste:
autor de novelas cortas.
3) “Defensa de Francia”
4) Servicio del Trabajo Obligatorio.
5) Durante la Resistencia, la guerrilla
francesa contra los ocupantes nazis.
MARTIRÓLOGO
Con todo
el respeto debido a su memoria y por el
valor del que en general dieron prueba
en sus últimos instantes, saludemos
de paso a los mártires fusilados
como rehenes sin que hayan hecho acto
de resistencia: los cuatro estudiantes
de 18 años, tomados como rehenes,
colgados en una plaza pública de
Tulle el 9 de junio de 1944, ante los
ojos de una población impotente.
Meditemos un instante sobre lo trágico
de los últimos pensamientos de
René Laforge quien, sin saber por
qué, caerá en Dijon bajo
las balas de un pelotón de ejecución.
Joven normalista de 20 años que
escribe otras cosas en su última
carta « Voy a morir hoy aunque
siendo inocente y siempre habiéndome
forzado a hacer el bien en la vida...
». Y más lejos para acabar
« Miro a la muerte de frente
y no tengo miedo. »
En el campo de trabajo de Choisel el 21
de octubre de 1941, a 27 comunistas detenidos
como rehenes se les pide escribir sus
últimas voluntades: serán
fusilados el día siguiente en la
tarde.
Entre ellos, Guy Môquet de 17 años
sostiene firmemente su pluma:
Mamacita querida, hermanito adorado,
papacito amado,
¡Voy a morir! Lo que os pido, a
ti en particular mi mamacita, es ser valiente.
Yo lo soy y quiero serlo tanto como los
que murieron antes de mí.
Ciertamente, hubiese querido vivir. Pero
lo que deseo con todo mi corazón,
es que mi muerte sirva para algo.
Cuanta desesperación contenida
en estas pocas palabras que terminan esta
punzante última carta:
¡17 años y medio! ¡Mi
vida ha sido corta! …/…
Os beso de todo mi corazón
de niño.
¡Coraje!
Vuestro Guy que os ama.
El día siguiente, 22 de octubre
poco después de las 17 horas, la
pequeña subprefectura tranquila
de Châteaubriant no evocará
más que la imagen de una monstruosa
matanza cuyo eco va a resonar en los cuatro
extremos del mundo.
La aventura
de los jóvenes resistentes se escribe
también con mucha sangre y lágrimas.
Jean Arthus, Jacques Baudry, Pierre Benoit,
Pierre Grelot et Lucien Legros, del liceo
Buffon en París, todavía
no tienen 18 años cuando el 8 de
febrero de 1943 caen bajo las balas alemanas.
Arrestados en junio del año precedente
habían estado entre los primeros
de la Resistencia Universitaria. Sus últimas
palabras son patéticas:
Jean Artus a su hermano:
« Se nos avisó esta mañana
que se ha terminado. Sé que es
un golpe muy duro para ti, pero espero
que seas lo suficientemente fuerte y que
sabrás continuar viviendo conservando
confianza en el porvenir... Piensa que
muero como francés por mi patria...
»
Jacques Baudry a sus padres:
« Me van a arrancar a esta vida
que me habéis dado y a la cual
me aferraba tanto... Mis pobres queridos,
acepté el combate, lo sabéis.
Seré valiente hasta el final. Vosotros
seréis a pesar de todo felices
en la paz, un poco gracias a mí.
Hubiese querido vivir todavía para
amaros mucho. ¡Ay! No puedo...
»
Pierre Benoit a sus padres y amigos:
« Es el fin. Vienen a buscarnos
para el fusilamiento… Morir en plena
victoria, es un poco doloroso. ¡Pero
qué importa! La vida será
bella para quienes he amado y que me amaban...
Partimos cantando. »
Pierre Grelot a sus padres:
« Todo ha terminado ahora. Voy
a ser fusilado esta mañana a las
11 horas. Pobres padres queridos, sabed
que mi último pensamiento será
para vosotros. Sabré morir como
francés. Conservad siempre en vuestro
corazón mi recuerdo…
»
Lucien Legros a sus padres:
« Voy a ser fusilado a las 11
horas junto con mis camaradas... Vamos
a morir con la sonrisa en los labios,
pues es por el más bello ideal...
Muero por Francia, entonces no lamento
nada… »
Henry Pertet, resistente fusilado el 26
de septiembre de 1943 a la edad de 16
años con 16 de sus camaradas de
Besançon, es orgulloso hasta el
último segundo. Sabe porqué
va a morir, se niega a ser atado y a que
se le venden los ojos. Una punta de amargura
transluce sin embargo en la última
frase de su carta de adiós:
Es duro a pesar de todo, morir...