Francósfera México-Francia, el portal de la promoción y de la defensa de la Francofonía en América.
El Listón Rojo.
El Listón Rojo - Le Ruban Rouge.
¡Apoye al INMF!  - Soutenez l'INMF!
 
LAS MUJERES Y LA LEGIÓN DE HONOR
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
Instituto Napoleónico México Francia.
Por la Señora
Danièle Bessière
Vicepresidente del Círculo Austerlitz.
Caballero de la Orden nacional del Mérito de Francia.
Sra. Déon-Bessière
Traducción del Instituto Napoleónico México-Francia ©
Esta página está disponible al público de manera gratuita y puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando no sea mutilada, se cite la fuente completa y su dirección electrónica. De otra forma, requiere permiso previo por escrito de la institución.

INTRODUCCIÓN
Por la Señora Geneviève Mathieu
Resistente, Gran oficial de la Legión de Honor

La Señora Geneviève Mathieu
 
Así como lo escribió el Señor Gran Canciller Jean-Philippe Douin en el prefacio del libro consagrado a las mujeres y la Legión de Honor escrito por la Señora Danièle Déon Bessière, el autor ha realizado una tesis extremamente documentada y detallada sobre las mujeres que han tenido el privilegio de haber sido condecoradas con la primer Orden nacional francesa, sin por ello hacer un panfleto feminista.
He tenido ese privilegio. La intensa emoción y el gran orgullo que sentí por esa razón, los viví pensando a mis compañeras de Resistencia y de deportación, particularmente a las que no volvieron de los campos que evoco durante mis testimonios en los establecimientos escolares.
Saludo el trabajo de Danièle Déon Bessière que obra por la Memoria y agradezco a la amiga.
Mi reconocimiento se extiende igualmente al Profesor Eduardo Garzón-Sobrado, gracias a cuyos esfuerzos es posible la transmisión de estas vivencias y testimonios de la Historia de Francia y de su lucha por la libertad al mundo francófilo internacional, y sobre todo a la juventud, receptáculo privilegiado de los valores de fraternidad, de honor y de paz.
Geneviève Mathieu, Resistente, 1940-1945
Gran Oficial de la Legión de Honor.

La Ley que instituye la Legión de Honor creada el 29 de floreal del año X (ó 19 de mayo de 1802) fue bien acogida por la opinión pública.
Si en el pensamiento de Bonaparte, las mujeres no debían ser admitidas en esta alta distinción, nada en los estatutos de la Orden, mudos al respecto, prohibía que esta condecoración fuese atribuida a una persona de sexo femenino.

La leyenda siempre ha sido más fuerte que la realidad. En efecto, cantidad de mujeres reivindicaron este honor por haber servido como cantinera o en un uniforme que disimulaba su sexo para batirse o para seguir a su marido cuando las mujeres soldado habían sido reenviadas a su hogar por un decreto de la Convención con fecha del 30 de abril de 1793. Pero, ¿si el Emperador a prendió en algunas ocasiones una cruz o una cadena con una medalla con su efigie en pechos femeninos sin que un certificado haya enseguida concretado ese gesto de reconocimiento espontáneo de la bravura de aquellas valientes francesas, el valor de dichas mujeres se ve por lo tanto disminuido?

Entre esas «caballeras» valientes y aventureras honradas en el campo de batalla, citemos algunos ejemplos:

Marie-Jeanne Schellinck, una Belga nativa de Gante, que fue nombrada cabo, luego sargento y finalmente subteniente en Jena en 1806; la valiente combatiente cuenta con diecisiete años de servicios, doce campañas y ocho heridas.
Virignie Ghesquière, llamada «joli sergent» (bonito sargento) quien, habiendo tomado el lugar de su hermano, se había hecho incorporar en 1806 y fue mandada de regreso a su hogar en 1812 cuando su sexo fue reconocido.
Y Thérèse Figueur (1), la muy célebre «Madame Sans-Gêne» (Madama sin miramientos), alistada en 1793 con el uniforme de dragón en el 15o regimiento, quien realizó muchas hazañas hasta 1812. Una « Madame Sans-Gêne » que no tiene en común con la mariscala Lefebvre creada por Victorien Sardou más que el oficio de lavandera, y de quien la misma Gran Cancillería de la Legión de Honor atesta estados de servicio certificados por los mariscales Lannes y Augereau, el general Noguès y el general de brigada Sauroy. A pesar de estos loores, Thérèse Figueur no recibió la cruz que trató de obtener escribiendo a su Majestad Imperial y Real el 1° de vendimiario del año 14.

El Emperador Napoleón otorgando a la oficial Marie Schellinck una medalla en el campo de batalla
Ilustración de Lionel-Noël Royer (1852-1926) para Le Petit Journal (1894)

La leyenda siempre ha sido más fuerte que la realidad. En efecto, cantidad de mujeres reivindicaron este honor por haber servido como cantinera o en un uniforme que disimulaba su sexo para batirse o para seguir a su marido cuando las mujeres soldado habían sido reenviadas a su hogar por un decreto de la Convención con fecha del 30 de abril de 1793. Pero, ¿si el Emperador a prendió en algunas ocasiones una cruz o una cadena con una medalla con su efigie en pechos femeninos sin que un certificado haya enseguida concretado ese gesto de reconocimiento espontáneo de la bravura de aquellas valientes francesas, el valor de dichas mujeres se ve por lo tanto disminuido?
Entre esas «caballeras» valientes y aventureras honradas en el campo de batalla, citemos algunos ejemplos:
Marie-Jeanne Schellinck, una Belga nativa de Gante, que fue nombrada cabo, luego sargento y finalmente subteniente en Jena en 1806; la valiente combatiente cuenta con diecisiete años de servicios, doce campañas y ocho heridas.
Virignie Ghesquière, llamada «joli sergent» (bonito sargento) quien, habiendo tomado el lugar de su hermano, se había hecho incorporar en 1806 y fue mandada de regreso a su hogar en 1812 cuando su sexo fue reconocido.
Y Thérèse Figueur (1), la muy célebre «Madame Sans-Gêne» (Madama sin miramientos), alistada en 1793 con el uniforme de dragón en el 15o regimiento, quien realizó muchas hazañas hasta 1812. Una « Madame Sans-Gêne » que no tiene en común con la mariscala Lefebvre creada por Victorien Sardou más que el oficio de lavandera, y de quien la misma Gran Cancillería de la Legión de Honor atesta estados de servicio certificados por los mariscales Lannes y Augereau, el general Noguès y el general de brigada Sauroy. A pesar de estos loores, Thérèse Figueur no recibió la cruz que trató de obtener escribiendo a su Majestad Imperial y Real el 1o de vendimiario del año 14.
En efecto, el Gran canciller Mac Donald es categórico, ninguna mujer fue condecorada con la Legión de Honor durante el Primer Imperio, como lo precisa su carta del 24 de abril de 1817 al Ministro de Justicia (2) a propósito de Catherine Claire supuestamente «caballera» el 7 de julio de 1809.
En aquella época los documentos del Imperio estando aun intactos, y no apareciendo en los decretos de nominación cuidadosamente anotados en el estado general de 1814 ningún nombre de mujer, hay pues que atenerse a las certezas históricas.
Aun cuando la Legión de Honor permaneció como la primera Orden nacional durante los intermedios realistas de Luis XVIII, Carlos X y Luis Felipe, ninguno de esos regímenes atribuyó una cruz a una mujer.

Angélique Duchemin (1772-1859)
V
iuda de Brulon
 
Thérèse Figueur (1774-1861)
Llamada Sans-Gêne, viuda de Sutter

El Príncipe presidente Luis Napoleón fue el primero en considerar a las mujeres dignas de recibir la más alta distinción francesa. Por decreto del 15 de agosto de 1851, la primera mujer condecorada con la Legión de Honor fue Angélique Duchemin, viuda Brulon, considerada como un veterano de las guerras de la Revolución así como lo precisa su citación.
Se puede igualmente evocar a la Señora Abicot de Ragis quien, en la noche del 21 de diciembre del mismo año 1852, salvó la alcaldía de Oizon, en el Cher, asaltada por una banda de exaltados que querían incendiar los archivos. Condecorada por Luis Napoleón vuelto emperador bajo el nombre de Napoleón III, recibió la cruz como recompensa a su entrega cívica por un decreto del 20 de agosto de 1852 que la nombraba caballero en la orden de la Legión de Honor.
No es falto de interés notar que el Moniteur universel n°52 del 25 de julio menciona en un entrefilete: «La señora Abicot de Ragis que sufre todavía por su herida ha sido recibida por el príncipe-presidente conmovido por el relato que le hizo la joven mujer verdaderamente heroica. Después de haberla felicitado con su benevolencia habitual, desprendió la cruz que portaba en su ojal y la entregó a la Señora Abicot de Ragis », lo cual prueba que, como su tío que se hacía presentar a los héroes para condecorarles en el campo de batalla, Luis Napoleón otorgó la insignia antes de la aparición del decreto que no fue sino una regularización.

Después de las mujeres guerreras, fueron las hermanas las que obtuvieron en mayor número el honor de ser condecoradas. Entre ellas, la hermana Rosalie, superior de la congregación de las hermanas de Saint-Vincent de Paul, fue la primera condecorada el 27de febrero de 1852.

En los años que siguieron, la recompensa suprema fue más ampliamente otorgada a las mujeres: la Señorita Juliette Dodu, jefa de correos en Pithiviers ocupada por los Prusianos durante la guerra de 1870, recibió la cruz de caballero en 1878; en peligro de su vida, había comunicado preciosos informes al comando francés. Otras mujeres recibirán la cruz en homenaje a su heroísmo o a su entrega en el transcurso de esa terrible guerra franco-prusiana, como la Señora Frary-Gross nombrada el 14 de julio de 1883 o la Señora Jarrethoud, cantinera en un batallón de francotiradores que arriesgó dos veces su vida y fue nombrada caballero en 1880. Rosa Bonheur, una pintora que, como George Sand, adoptó el atuendo masculino para ejercer su profesión, había sido nombrada caballero el 15 de junio de 1865. Su decreto de nominación tiene la particularidad excepcional de llevar la firma de la emperatriz regente, al estar Napoleón III en aquella fecha en inspección en Argelia. Tras la exposición de Chicago, donde presentó sus obras que fueron muy admiradas y recompensadas, la que no se contentó con pintar sino que dirigió igualmente durante treinta años una escuela gratuita de dibujo ara jovencitas, recibió la roseta de oficial el 3 de abril de 1895, convirtiéndose así en la primera francesa en obtener esta distinción. Una recompensa que las feministas podrían celebrar por rendir homenaje a aquella que abrió el camino a las mujeres que viven de su trabajo.

Rosa Bonheur (1822-1899)

Si la Srta. Bartet fue la primera actriz condecorada de la Legión de Honor en 1905, fue en calidad de funcionaria y no de comediante, como es mencionado en el Journal Officiel n° 202 del viernes 28 de julio, respetando así el pensamiento de Napoleón para quien «una cruz de la Legión de Honor no podía estar sujeta a verse silbar o abuchear por un público descontento».
Al mismo tiempo, la cruz de Sarah Bernhardt, gran actriz trágica que había hecho numerosas giras en el extranjero, engendraba muchas polémicas. Ofrecida y luego negada en múltiples ocasiones, le será finalmente entregada el 6 de marzo de 1914, al haber sido por fin aceptado su expediente por el consejo de la Orden el 14 de enero.

En el transcurso de la guerra de 14-18, un buen número de mujeres cumplieron con su deber para con una Francia en la que los hombres movilizados en los campos de batalla habían dejado el país a cargo de sus compañeras. Entre ellas, por ejemplo, la Srita. Léonie Van Houtte, «a cargo durante la guerra de misiones peligrosas, hizo muchas veces el viaje de Holanda, donde en especial facilitó el paso de jóvenes deseosos de incorporarse a los ejércitos aliados. Condenada a muerte, su pena fue conmutada en quince años de trabajos forzados, fue internada en Siegburg (Alemania) donde permaneció en una celda del 24 de marzo de 1916 al 8 de noviembre de 1918. Durante su cautiverio, contractó la fiebre tifoidea curando a las prisioneras ya enfermas».

A lo largo de Segunda Guerra mundial, la Resistencia y la Deportación pusieron una vez más en evidencia el patriotismo, el valor y el heroísmo de las mujeres. De 1939 a 1945, muchas se sacrificaron al ideal de libertad y de defensa de su país, cumpliendo con misiones y hazañas al lado de los hombres, portando las armas con ellos, saltando en paracaídas con ellos, llevando a cabo trabajo de información, lucha armada y operaciones peligrosas. Los riesgos corridos no detienen a esas mujeres que pagaron un pesado tributo durante el conflicto: aprisionadas, deportadas o matadas en los combates o asesinadas por el enemigo. Otras, habiendo escapado de los campos de la muerte lenta, dieron testimonio o lo dan aun ante las jóvenes generaciones para que perdure la memoria de las que se batieron contra el nazismo.

En nuestros días, si las mujeres no son mantenidas en una situación subalterna como en los siglos precedentes puesto que hoy pueden también ser recompensadas por concepto de su vida profesional, su representación en la primera Orden nacional sigue siendo modesta.
«La paridad no se aplica todavía en las promociones de la Legión de Honor» titula Pascale Krémer en le Monde del 25 de abril de 2001. Estamos sin embargo lejos de las palabras enunciadas por Thomas Grimm que decía con un poco de desprecio en el Petit Journal del 8 de mayo de 1888 «La cruz fue en un inicio una excepción tan extraordinaria que pareció imposible que una mujer la mereciera nunca».

A finales de mayo de 2001, había 6,480 mujeres condecoradas sobre los 114,129 Legionarios, todos grados confundidos, cuando las estadísticas indican que en 1900 el número de las mujeres condecoradas no excedía las sesenta, que en vísperas de la guerra de 14-18 eran 110 y aproximadamente 3,000 en 1939.

La aviadora Maryse Bastié (1898-1952)
Comendador de la Legión de Honor
Dos siglos después de la creación de la Legión de Honor, el número de nominaciones femeninas tiende solamente, progresivamente, hacia el 10 % del efectivo total, es decir sobre el conjunto de las nominaciones y promociones civiles et militares.
 
Jacqueline de Romilly (1913)
Gran Cruz de la Legión de Honor, primera mujer en ser nominada al Colegio de Francia y segunda a la academia francesa, posando junto a un busto de Tucídides.

A finales de mayo de 2001, había 6,480 mujeres condecoradas sobre los 114,129 Legionarios, todos grados confundidos, cuando las estadísticas indican que en 1900 el número de las mujeres condecoradas no excedía las sesenta, que en vísperas de la guerra de 14-18 eran 110 y aproximadamente 3,000 en 1939.

Dos siglos después de la creación de la Legión de Honor, el número de nominaciones femeninas tiende solamente, progresivamente, hacia el 10 % del efectivo total, es decir sobre el conjunto de las nominaciones y promociones civiles et militares.
Y si hoy los nombres de comediantes, de deportistas, de literatas, de funcionarias, son subrayadas en el Journal Officiel, el reconocimiento de la nación se manifiesta todavía con las deportadas heroínas de la Resistencia. Entre las figuras conocidas, Geneviève Anthonioz de Gaulle, gran cruz el 16 de febrero de 1998; Marie-Madeleine Fourcade, gran oficial el 23 de mayo de 1996; y Hélène Viannay, comendador desde el 30 de diciembre de 2000.
Otras todavía, como Eugénie Valois alias «Monique de l’Odéon», nombre de guerra que le dio Jacques Chaban-Delmas con quien trabajó en el seno de la red Action. Ella también arrestada y deportada volverá molida tras la Liberación. La Madre Patria, como ella habla de Francia, le rinde homenaje al elevarla a la dignidad de gran oficial de la Legión de Honor en 1989.

En resumen:

- La primera mujer nombrada caballero fue Angélique Duchemin,
- La primera mujer promovida oficial fue Rosa Bonheur,
- La primera mujer promovida comendador fue la poetiza Anna de Noailles,
- La primera mujer elevada a la dignidad de gran oficial fue la escritora Colette,
- La primera mujer elevada a la dignidad de gran cruz fue Geneviève de Gaulle-Anthonioz.

Y sobre todo que la primera mujer promovida comendador por concepto militar fue la aviadora Maryse Bastié, el 14 de abril de 1947 y la primera mujer elevada a la dignidad de gran cruz en calidad militar habiendo sido la médico general inspector Valérie André en diciembre de 1999.

Las mujeres del Siglo XXI parecen alzarse al nivel de sus predecesoras para asegurar la continuidad de su representación en el seno de nuestra primera orden nacional. Promovida oficial de la Legión de Honor por decreto del 31 de diciembre de 2001, la Sra. Claudie Haigneré, reumatóloga especializada en medicina aeronáutica y astronauta que ha efectuado dos misiones en el espacio a bordo de MIR y de la estación espacial internacional, es su vivo ejemplo, y las hermanas de la caridad, entre las primeras y regularmente condecoradas, conservan una representación notoria en la persona de la hermana Emmanuelle elevada al grado de comendador en la promoción del 31 de diciembre de 2001.

El Círculo Austerlitz se enorgullece de contar entre sus miembros a Geneviève Mathieu, una de las privilegiadas de la Historia que oyó el Llamado del general de Gaulle en un pequeño radio de TSF el 18 de junio de 1940. La evasión de su primo prisionero de guerra y su llegada a París desde su Normandía natal, donde trata de esconderlo y participa en su evacuación en zona libre, son los puntos de partida de su alistamiento en la Resistencia. Su trabajo permitiéndole procurarse sellos y otros documentos de la alcaldía del 17º distrito, ayuda a los futuros dirigentes del Movimiento Unido de la Resistencia (MUR) y otros resistentes a franquear la línea de demarcación. Integrada como agente de enlace P2 en la Red Brutus, es detenida en julio de 1944 por denuncia e inculpada «de ayuda al enemigo». Enviada a la prisión de Fresnes y deportada en los vagones para bestias al campo de Ravensbrück en Alemania, será liberada el 8 de mayo de 1945 por el ejército ruso.
Geneviève Mathieu proseguirá su compromiso al servicio del país tras su liberación y estará activa en el seno de numerosas asociaciones de antiguos combatientes. Apegada al deber de memoria y a su transmisión, interviene en los liceos y colegios para sensibilizar a las jóvenes generaciones de los valores de Francia, en su deber de adultos en formación de preservar la paz.
El 14 de noviembre de 2007, en los Salones del Palacio del Eliseo, en presencia de su familia y de sus amigos, Geneviève Mathieu fue elevada a la dignidad de gran oficial de la Legión de Honor. Condecorada por Nicolás Sarkozy, presidente de la república y Gran maestre de la Orden, su emoción era compartida por todos.
Durante su promoción al grado de comendador de la Legión de Honor el 24 de abril de 1995, la recipiendaria había declarado:
«Esta marca de reconocimiento extraordinaria es un símbolo que da testimonio de que tuve razón de comprometerme como lo hice… Una recompensa excepcional que recibo como mujer, como resistente, como antigua deportada… Ya no somos muchos en poder dar testimonio de aquel tiempo y de las razones de nuestro alistamiento. Pero las nociones de Honor y de coraje, inherentes a la Legión de Honor, siguen vivas».

Condecoración de la Sra. Geneviève Mathieu
Por el Presidente de la República francesa el Sr. Nicolás Sarkozy, el
4 de noviembre de 2007 en el Palacio del Eliseo
 
A la izquierda, la Sra. Geneviève Mathieu y la ministro del Interior de Francia, Michèle Alliot-Marie; a la derecha, con el Sr. Nicolás Sarkozy, Presidente de la República francesa

Las palabras del general del ejército aéreo Jean Philippe Douin, Gran canciller de la Legión de Honor de junio de 1998 a junio de 2004, constituyen la más hermosa de las conclusiones:
«… pido al lector, como lo hice yo mismo, inclinarse ante la memoria de las numerosas mujeres citadas, célebres o desconocidas, que han sido todas recompensadas por sus méritos eminentes y porque tenían una cierta idea de la grandeza de Francia».

NOTAS:

1) Thérèse Fegure en algunos documentos.
2) Conservada en los archivos de la Legión de Honor
.

REFERENCIAS:
Les femmes et la Légion d’honneur depuis sa création
Por Danièle Déon Bessière
Editions de l’Officine
Octubre de 2002
 
 
Círculo Austerlitz: "Honneur et Patrie".