Dos
Bajo el choque sin precedente
de la más punzante derrota
de toda la historia militar, el
mariscal Pétain, vieja
gloria de la precedente Guerra
mundial de 1914/1918, llamado
a la cabeza del gobierno, que
ha dejado París para instalarse
en Vichy, solicita el armisticio
el 17 de junio de 1940.
Al lenguaje del
mariscal que se complacía
en el masoquismo de la derrota,
se opone el de la esperanza que
expresara el día siguiente
en Londres, a través de
las ondas de la BBC, un general
desconocido al nombre predestinado
de de Gaulle: « La France
a perdu une bataille, elle n’a
pas perdu la guerre ».
Este mensaje de esperanza permanecerá
en la historia como el Llamado
del 18 de junio y marcará
el primer día de la resistencia
francesa a la ocupación
alemana.Esta toma de posición,
que viene a amplificar la parcelación
por el enemigo de Francia que
éste revienta en diversas
zonas sin ninguna comunicación
entre ellas, divide profundamente
a la sociedad francesa que se
presenta desde ese momento como
sigue:
- Aquellos quienes desafiarán
todos los peligros para unirse
al General de Gaulle en Londres
y se enrolarán en el ejército
de la Francia Libre a fin de continuar
la lucha junto a los ingleses.
- Aquellos quienes, en la imposibilidad
de alcanzar al general de Gaulle
pero deseosos de proseguir el
combate, fundaran de pies a cabeza
movimientos y redes de resistencia.
- La inmensa mayoría de
aquellos quienes, bajo el golpe
de este desastre sin precedente,
van a reposarse bajo la sombra
del glorioso pasado del mariscal
fetiche, remitiéndose a
él en lo referente a todos
sus preocupantes problemas.
- En fin, la minoría de
los que van a colaborar ciegamente
y estrechamente con los alemanes,
de los cuales muchos caerán
en las ruinas de Berlín
en los últimos días
de la guerra.