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Vida
de S.M.I.
el Emperador y Rey NAPOLEÓN
I |
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Instituto
Napoleónico México-Francia -
Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince
Impérial. |
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La
vacunación
Sociedad Médica
de Douai. |
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Por
el doctor |
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Xavier Riaud
Doctor en cirugía dental y en epistemología
Miembro del Comité científico
del Instituto Napoleónico México-Francia
Caballero
de la Orden de las Palmas Académicas
de Francia
Laureado de la Academia Nacional
de Cirugía Dental de Francia
Director de « Collection » en
las Ediciones L’Harmattan
Miembro de la Asociación de los Escritores
Combatientes |
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| Dr.
Xavier Riaud |
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Traducción del Instituto Napoleónico
México-Francia ©
Esta página está disponible
al público de manera gratuita y puede
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siempre y cuando no sea mutilada, se cite
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Si
Napoleón era un ferviente partisano de
la inoculación, nunca obligó a nadie
a hacerse vacunar, contrariamente a la idea que
se tiene. El 11 de mayo de 1800, nace el Comité
central de vacuna antivariólica.
A partir de 1804, Napoleón
funda la Sociedad para la extinción
de la viruela por la propagación
de la vacuna antivariólica. Un
comité es formado enseguida reuniendo
a 16 miembros (Lemaire, 1992 & 2003).
Esta institución tiene por objetivo
crear antenas locales e instalar infraestructuras
de vacunación en cada departamento.
Reportes frecuentes deben ser entregados
al ministerio del Interior. Guillotin
es el presidente de ellos y Husson, el
secretario. Los demás miembros
son: Pinel, Corvisart, Thouret, Leroux,
Hallé, Fourcroy, Berthollet, Chaptal,
Delessert, Cuvier, Frochot, Lacépède
y La Rochefoucault-Liancourt. A pesar
de verdaderos apoyos, este comité
dispone de pocos subsidios (Lemaire, 1992
& 2003). En 1809 sin embargo, se publica
un primer decreto sobre la vacuna antivariólica
*. Una suma
es asignada anualmente al comité
con el fin de que organice la vacunación
a escala departamental, la paga de los
vacunadores, las más veces oficiales
de salud, compra el material necesario
e instala 25 sitios de almacenamiento
y de conservación. No obstante,
esta medida se opone a la convicción
religiosa del clero y a la administración
de los hospicios de París. (Lemaire,
1992 & 2003).
En el ejército,
Desgenettes vacuna él mismo a su
hijo en 1802. Napoleón hará
en esa ocasión, una verdadera campaña
mediática. En 1806, Coste et Percy
redacta una relación que es transmitida
al conjunto de los estados mayores. Al
no haberse realmente tomado ninguna disposición,
el trámite permanece sin seguimiento.
A principios del año 1807, 2066
soldados fueron vacunados. Entre ellos,
755 solamente conocen un resultado satisfactorio.
En el momento de la abdicación,
la cifra se ha triplicado, pero en vista
de los efectivos del Gran Ejército,
sigue siendo irrisorio, 1992 & 2003).
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Joseph-Ignace
Guillotin (1738-1814)
Retrato anónimo
al óleo. Museo Carnavalet,
París. |
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Tras la vacunación
del Rey
de Roma, el 11 de mayo de 1811, realizada
por Husson en presencia de Napoleón, los
prefectos, apoyándose en la publicidad
de dicho gesto, obtienen resultados en extremo
concluyentes. Así, en los cinco últimos
años del Imperio, uno de cada dos niños
es vacunado en la mitad de los departamentos franceses.
Los resultados son tan buenos que la enfermedad
decrece sensiblemente y baja a cifras muy netamente
inferiores a lo que Francia había conocido
antes de 1789 (Lemaire, 1992 & 2003).
A partir de 1799,
Joseph Ignace Guillotin (1738-1814) milita por
una vacunación sistematizada. En perpetua
búsqueda, preside el comité de vacuna
antivariólica a partir del 11 de mayo de
1800 y obtiene para este efecto el apoyo del Papa
de la época, Pío VII, en 1804.
Guillotin había obtenido previamente de
Josefina
de Beauharnais una entrevista con Bonaparte
el 23 de octubre de 1803, a quien trató
de convencer del beneficio de la vacuna contra
la viruela. Según Gourdol ((b), 2010),
« En el mes de mayo de 1805, Guillotin recibe
el apoyo de Parmentier, quien impone hasta 1813,
la obligación de la vacunación contra
la viruela tanto para los civiles que para los
soldados del gran Ejército. El doctor Larrey
se muestra muy abnegado en la inoculación
de los soldados del Emperador. Napoleón
manda vacunar a su hijo el Rey de Roma el 11 de
mayo de 1811 ».
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Antoine-Augustin
Parmentier (1737-1813)
Retrato al óleo
de Francois Dumont (1751-1831). |
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Nicolas
Heurteloup (1750-1812), cirujano en jefe
del Gran Ejército, publicó
un memorándum sobre la inoculación
de la vacuna antivariólica en el
hospital de Milán en 1801 (Dupont,
1999).
Jean Noël
Hallé (1754-1822) milita activamente
por una medicina preventiva. Publica de
hecho en 1800, en el Instituto, un Rapport
sur la vaccine que constituye una
evaluación sobre su puesta en funcionamiento,
seguida por un segundo reporte en 1812
que establece un acta sobre su cumplimiento
en territorio francés (sin autor,
1823). De hecho, en 1810, es llamado a
Italia para organizarlo en las regiones
de Lucca y de Toscana (Cuvier, 1827).
A partir
de 1802, Antoine Augustin Parmentier (1737-1813),
primer farmacéutico del Gran Ejército,
realiza, en su domicilio, los primeros
experimentos de vacunación. Se
bate desde entonces por que la vacuna
antivariólica sea inoculada a los
más desprovistos y que centros
de inoculación sean efectivamente
instalados en cada departamento (Meylemans,
2010). De 1805 a 1813, contribuye activamente,
con los médicos Pinel y Guillotin,
a las campañas de vacunación
contra la viruela emprendidas a partir
de 1799, con el apoyo del general Bonaparte
(Gourdol (a), 2010).
Por recomendación de Berthier igualmente,
Napoleón nombra a Jean-François
Coste (1741-1819), médico en jefe
del Gran Ejército en 1803. Coste
participa en todas las campañas
(Austerlitz (1805), Jena (1806) y Eylau
(1807)) y se malvive sin contar para defender
su manera de ver. En el campo de Boloña,
organiza y obliga a los soldados a aplicarse
la vacuna antivariólica, pero lo
hace con gran prudencia, no vacilando
en insistir con firmeza en medidas de
higiene que aplicar sobre el terreno con
el mayor rigor. Sus consejos can en desuso
ante la miseria de los hospitales de fortuna,
de los racionamientos decretados por la
administración y el avance de los
combates cada vez más mortíferos
(Lemaire, 1992, 1997 & 2003; Dupont,
1999).
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Nicolas Deyeux
(1745-1837), primer farmacéutico del Emperador,
se ocupa activamente del Rey de Roma, el 31 de
mayo de 1811, quien fue inoculado el 11 del mismo
mes (Coquillard, 2009).
Edme Joachim Bourdois de la Motte (1754-1835),
gran amigo de Bonaparte y primer médico
del Rey de Roma, había siempre manifestado
el mayor interés por los ensayos de vacunación
contra la viruela. En 1818, se hace admitir en
una sociedad nuevamente creada, la Sociedad para
la extinción de la viruela por la propagación
de la vacuna variólica, y se vuelve presidente
del comité central de vacunación.
Logra incluso en 1831, obtener de su amigo Talleyrand,
convertido en embajador en Londres, algunas pruebas
de la vacuna de la cual Francia carecía
cruelmente (Coquillard, 2009).
Si Napoleón no se volvió el autor
de la ley que hacía obligatoria la vacunación,
por falta de tiempo, Bourdois de la Motte, por
su lado, continuó su obra (Lemaire, 1992
& 2003).
*
16 de marzo de 1809.
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Referencias
bibliográficas: |
Coquillard
Isabelle, Personnalité
des deux Empires: La longévité
médicale du Docteur Edme Joachim
Bourdois de la Mothe, in Napoleonica,
2009/3, n°6, pp. 146-170.
Cuvier Georges, Recueil des éloges
historiques lus dans les séances
publiques de l’Institut royal
de France, F. G. Levrault (éd.),
tomo 3, París, 1827.
Dupont Michel, Dictionnaire historique
des Médecins dans et hors de
la Médecine, Larousse
(ed.), París, 1999.
Gourdol Jean-Yves (a), Antoine-Augustin
Parmentier (1737-1813), pharmacien
des Armées, vulgarisateur de
la pomme de terre, in http://www.medarus.org,
2010, pp. 1-4.
Gourdol Jean-Yves (b), Joseph
Ignace Guillotin (1738-1814), médecin,
humaniste et homme politique français,
in http://www.medarus.org,
2010, pp. 1-12.
Lemaire Jean-François, Napoléon
et la médecine, François
Bourin (éd.), Paris, 1992.
Lemaire Jean-François, Coste,
Premier médecin des armées
de Napoléon, Stock (ed.),
Paris, 1997.
Lemaire Jean-François, La
médecine napoléonienne,
Nouveau Monde/Fondation Napoléon
(éd.), París, 2003.
Meylemans R., Les grands noms
de l’Empire, in Ambulance
1809 de la Garde impériale,
http://ambulance1809-gardeimperiale.ibelgique.com,
2010, pp. 1-22.
Sin autor, Catálogo de los
libros de la biblioteca del difunto
Sr. Noël Hallé, De Bure
frères Librairie, París,
1823. |
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