Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
Instituto Napoleónico México Francia.
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Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. & R. Jean-Christophe, Prince Napoléon..
LA CABELLERA DE NAPOLEÓN
Muerte y apoteósis del Emperador Napoleón
Estampa popular decimonónica

Por los doctores

Pierre-François Puech (HDR)
y Bernard Puech (MD)

El Dr. Pierre-François Puech, Miembro de Honor del Comité Científico del Instituto Napoleónico México-Francia.
Pierre-F. Puech
 
Bernard Puech
 
Traducción del Instituto Napoleónico México-Francia ©
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Imaginar lo que sucedió a Napoleón durante su estancia en Santa Helena, he aquí un ejercicio al que todos nos hemos consagrado. Esto porque el cautiverio y enseguida la muerte del Emperador a los 51 años, agobiantes para algunos, se sitúan en el origen de horribles sospechas desde que se puso en evidencia la presencia de arsénico en los cabellos de Napoleón. Primero se buscó quién tenía interés en envenenarle, pero desde 2008 sabemos que este veneno ya estaba presente en el joven Bonaparte. ¿Entonces hay algo mejor que hacer que alentar a efectuar nuevas investigaciones?

Una evidencia: Napoleón fue intoxicado

Es útil recordar que una comisión, encargada de redactar las instrucciones durante la exhumación de los restos mortales de Napoleón en Santa Helena, dio los detalles de las medidas tomadas durante la inhumación del cuerpo de Napoleón y precisó que « de ello resultan informaciones que el Sr. Marchand nos dio, que con excepción de dos dientes que le fueron arrancados por el doctor O’Meara, el Emperador había conservado todos los demás hasta su muerte: los dientes arrancados eran dos molares. »… « En segundo lugar, según las instrucciones que había recibido, el Sr. Marchand cortó muy rasos los cabellos que recubrían su cabeza. » (Boutron y al. 1841).
Como todo lo que proviene de Santa Helena, los cabellos fueron conservados y están ahora en el foco de investigaciones en lo referente a una intoxicación con el arsénico. Esto, porque la concentración en arsénico hallada, en 1961, en los cabellos provenientes del Museo del Ejército y los de la colección del Comandante Henry Lachouque es de 10,38 ppm mientras que la normalidad es del orden de 0,8 ppm (Forshufvud S. y al. 1961).
La tesis de la intoxicación fue enseguida confirmada por nuevos análisis utilizando esencialmente los cabellos cortados por Louis Marchand. Antes que nada los conservados por él mismo pero también aquellos conservados por la lencera del Emperador, esposa de su sirviente suizo Noverraz, en un cofrecillo acompañado por una nota con las precisiones siguientes: «Cabellos de Napoleón cortados por mí misma de su cabeza, el 5 de mayo de 1821 en Santa Helena, seis horas después de su muerte». Otros compañeros de exilio, como el General Bertrand, recogieron mechones rasurados post-mortem. Finalmente, la historia ha retenido un cierto número de mechones tomados estando Napoleón en vida, como el de Paulina, la hermana, durante la estancia en la isla de Elba. Color y extrema fineza varían poco de una muestra a la otra.

Napoleón
Busto (1910) por Antonio Cánova (1757-1822).

Metódicamente rasurados, los cabellos se convierten en pruebas de convicción

Cuando un médico analiza el proceso de una enfermedad, busca evaluar los efectos en los órganos del cuerpo. En el caso de un envenenamiento con antimonio, mercurio o arsénico, los cabellos son muy útiles. En efecto, a lo largo de todo su crecimiento, el cabello posee la calidad de fijar los metales presentes en el organismo; lo cual permite precisar las condiciones de un envenenamiento determinando las fechas concernidas. Otra ventaja, el cabello, como las uñas, pero también los huesos y los dientes, se conserva por largo tiempo. El inconveniente es que al ser poroso se carga fácilmente de impurezas que vienen del medio ambiente. En el Siglo XIX las fuentes de contaminación con arsénico eran muy numerosas, se citan los papeles, las maderas de las barricas de vino como los de construcción así como los productos capilares. Este metal era igualmente utilizado en diversos tratamientos médicos como los vomitivos. La posibilidad de un envenenamiento de Napoleón con el arsénico, anunciado en 1961, fue confirmada por diversos laboratorios internacionales y por el histograma que pone en evidencia e la evolución de las dosis.
De una manera general, las medidas plantean un problema pues se ha constatado que existían variaciones muy importantes al hilo de los días en un individuo, es decir en diferentes distancias de la raíz, sin que el modo de vida haya variado. Además, las técnicas logran de manera imperfecta separar la parte de contaminación externa y aquella debida al enriquecimiento de origen interno. Los cabellos están formados de diferentes partes: el tallo cubierto de una cutícula que protege la corteza cilíndrica que compone la mayor parte mientras que la zona central, la médula, está ausente si el cabello es fino.
Existen métodos para lavar el cabello de su contaminación externa pero ninguna ha sido refrendada como método estándar. Las manipulaciones in vitro han demostrado que el cabello estaba ávido de arseniato y de arsenito en solución acuosa y que la cantidad absorbida aumentaba con el tiempo. Estos experimentos de adsorción-desorción han demostrado igualmente que el depósito externo no puede ser eliminado totalmente cualquiera que sea la técnica empleada para lavar. Resulta de diferentes trabajos que la permeabilidad y las demás características físicas de los cabellos dependen de la genética, de los tratamientos cosméticos y de los cuidados de que son objeto (Kidwell D.A. y al. 2000).

De análisis en análisis, se expresan siempre tasas anormales de arsénico

En 2008, un estudio muestra que los cabellos de Napoleón presentan todos, cualquiera que sea el periodo de su vida, una dosis anormalmente elevada de arsénico y lo mismo pasa en lo que se refiere a los cabellos de su hijo en 1812, 1816, 1821 y 1826 (Clemenza M. y al 2008). Entonces, si la naturaleza del clima de Santa Helena, por su calor y su humedad, favoreció la emisión de arsina proveniente del papel tapiz que contuviera arsénico, este aporte no pudo ser más que un complemento a otra intoxicación más o menos constante que concernió igualmente al Rey de Roma. Se recordó que a principios del Siglo XIX el entorno doméstico contenía cantidades peligrosas de arsénico.
En dos ocasiones, en 1995 y enseguida en 2007 mejorando las condiciones de análisis, el empresario y autor Ben Weider (1924-2008) reunió los elementos útiles con el objetivo de afinar los resultados en lo referente a esta investigación que se convirtió en un sujeto de controversias. Nuevos experimentos de contaminación por empape de los cabellos en un baño de arsénico validaron la posibilidad de un aporte exterior. Sin embargo, Pascal Kintz (2008) ha recalcado que la médula, en la que puso en evidencia una presencia atómica de arsénico mineral (raticida o « matarratas »), no se ve enriquecida más que si los cabellos son cortados brindando una vía de introducción por capilaridad (Wennig R. y al. 2005).

Todos estos resultados no dan precisión alguna o detalle particular en lo que se refiere a la calidad de las aberturas de la cutícula y por ahí sobre la porosidad de los cabellos del Emperador y de su hijo. Existen no obstante análisis de porosidad efectuados en otros estudios que miden el valor de la superficie desarrollada de los cabellos comparada a su volumen (Hessefort Y.Z. y al. 2007). Hay en el caso de Napoleón otras particularidades que, por su lado, son bien conocidas. Las Cases relató algunas de ellas como el abuso que hacía el Emperador al tomar numerosos baños. En Longwood, la primera bañera fue confeccionada por los carpinteros de la flota inglesa. Jean Paul Kauffmann (1997) nos dice que ésta sigue estando en Longwood, ¿pero se pensó acaso que esta contiene tal vez arsénico? Bonaparte nos previno: « Todo lo que me ata es golpeado », entonces, dado que llevamos a cabo una verdadera investigación policiaca, ¿se han examinado los mechones reliquia de François René de Chateaubriand o de otros (cuyos cabellos debieron sufrir los mismos tratamientos) quienes en aquella época siguieron « la inmensa fortuna de Bonaparte »?

En una sociedad de la comunicación inmediata en la que se produce muy fácilmente una interferencia de las referencias, un tiempo de reflexión es necesario. Tan justificado es proseguir las investigaciones en lo que concierne a las causas de la muerte de Napoleón, como conveniente mantenerse alejado de toda polémica; sería igualmente absurdo, hoy en día, quedarse en este punto.
La publicación de una serie de afirmaciones y de desmentidos a propósito del envenenamiento con arsénico ha producido una confusión del pensamiento. El expediente general se mejoró sin embargo con las publicaciones, así cuando Pascal Kintz explica que el arsénico puesto en evidencia en los cabellos de Napoleón corresponde a raticida, no hace más que decir el ESTADO DE LA CIENCIA.
Desde ahora, la confirmación de este « mata-ratas » y la búsqueda de nuevas pistas por sí mismas justifican el reinicio de análisis que podrían llevar según algunos a examinar el cuerpo de Napoleón en Los Inválidos.


REFERENCIAS:

Boutron y al. 1841. Mémoire sur les mesures qu’il convient de prescrire lors de l’exhumation des restes de l’Empereur Napoleón. Détails de l’exhumation, procès-verbal de l’examen du corps de Napoléon: Rémy Guillard y el Sr. Conde de Rohan-Chabot. Annales d’hygiène publique et de médecine légale 25 (1era parte): 11-26.
Clemenza M. y al. 2008 Misure con attivazione neutronica sulla presenza di arsenico nei capelli di Napoleone Bonaparte e di suoi famigliar. Il Nuovo Saggiatore vol. 24 (1-2): 19-30). Forshufvud S., Smith H., Wassen A. 1961 Arsenic content of Napoleon I’s hair probably taken immediatly after his death. Nature 4798 (14 oct.): 103-105.
Hessefort Y.Z. y al. 2007 Gas sorption: a new method to identify hair damage using true porosity measurements. SÖFW journal 133 (9): 2-8.
Kauffmann J.P. 1997 La chambre noire de Longwood. La Table Ronde, Folio p.84.
Kidwell D.A., Lee E.H., DeLauder S.F. 2000 Evidence for bias in hair testing and procedures to correct bias, Forensic Sciences International 107 (1-3): 39-61.
Kintz P. 2008 Trois séries d’analyses des cheveux de Napoléon confirment une exposition chronique à l’arsenic (Tres series de análisis de los cabellos de Napoleón confirman una exposición crónica con arsénico).
Wennig R. y al. 2005. Etude de la distribution de l’arsenic dans les cheveux de Napoleón Bonaparte par imagerie Nano-SIMS. Actos del XIII congreso de la Sociedad Francesa de Toxicología Analítica).