| EL
SOMBRERO DE NAPOLEÓN EN
MONTREAL
|
| ¿TIENE
IMPORTANCIA EL SOMBRERO DE NAPOLEÓN? |
|
 |
El
legendario Sombrerito
del Emperador
Ejemplar portado
por Napoleón durante
la Campaña de Rusia.
Poupard y Delaunay, sombrereros
del Palacio Imperial.
Colección del Museo
de Bellas artes de Montreal.
Fotografía
cortesía de The
Montral Gazette. |
|
|
Traducción
al castellano por el Instituto Napoleónico
México-Francia ©
Esta página está disponible
al público de manera gratuita
y puede ser reproducida con fines
no lucrativos, siempre y cuando
no sea mutilada, se cite la fuente
completa y su dirección electrónica.
De otra forma, requiere permiso
previo por escrito de la institución.
|
¿Quién
pretendería no conocer el mítico
sombrero de Napoleón? Su historia
ha madurado en nuestras mentes, por ello
es que este sombrero de leyenda ha dejado
más que huellas.
Si hay una conquista que marca la existencia
prodigiosa de Napoleón Bonaparte,
es la de la imaginación. ¿Acaso
no emprendió crear su propia leyenda
desde la campaña de Italia gracias
a los periódicos que difunden ampliamente
sus hazañas? El maestro lee entonces
los boletines de la guerra en clase y el
cura los comenta en la iglesia. Se exalta
así a Bonaparte quien se convertirá
en el Napoleón del pueblo que «
vuela como el relámpago y golpea
como el rayo ».
El sombrero de Napoleón cuenta esta
nueva vida a partir de 1797, Bonaparte se
distingue entonces de los demás generales
portando el bicornio reglamentario en
batalla. Es decir, con las puntas paralelas
a los hombros. Durante el Consulado, se
manda confeccionar por el sombrerero Poupard
un sombrero de forma simple en fieltro de
castor con cucarda pero sin galón.
Apodado « petit chapeau » –
sombrerito –, se distingue
del de sus similares que, rematados por
un plumero, están bordados con un
galón dorado. Las formas han evolucionado,
así es como en la batalla de Marengo
el sombrero es largo y menos alto que el
de las primeras batallas de Italia. A raíz
de esto, Bonaparte tuvo que prestarle este
sombrero a David para el retrato ecuestre
del paso del Gran San Bernardo. Éste
se encuentra ahora en el museo del Ejército
en París.
El sombrero
oficial, llamado « chapeau français
» – sombrero francés
– es representado por vez primera
por Isabey quien pinta a Bonaparte en la
Malmaison. Este sombrero terminará
por simbolizar al Emperador quien se llevó
cuatro de ellos a su exilio en Santa
Helena. Uno de esos sombreros, de regreso
de Santa Helena, proporcionará la
ocasión al general Gourgaud, el 15
de diciembre de 1840 en la iglesia San Luis
de los
Inválidos, de tener el honor
de colocarlo sobre el féretro del
Emperador.
 |
Desembarco
de Napoleón en la bahía
de Juan
Grabado de Johann Adam
Klein y Carl Heinrich Rahl (detalle).
© Pierre-François
Puech. |
|
Este mismo
sombrero, que antaño movilizara a
Europa entera, se convirtió en el
de la simbólica escueta que acompaña
la leyenda napoleónica. En
las aldeas, donde cada anciano habla
de su emperador, se conserva el recuerdo
del « sombrerito ». Le queda
a la literatura, con Chateaubriand y luego
Balzac, Hugo, Vigny y Lamartine, apoderarse
de esta leyenda puesto que el poder, tras
la muerte del 22 de julio de 1832 del hijo
del Emperador (el
Aguilucho), ya no teme que una nueva
dinastía lo derroque.
Châteaubriand, figura clave de la
oposición al régimen de Napoleón,
resumió por cierto la opinión
que quiere que « vivo no consiguió
al mundo, muerto lo conquista ». El
28 de julio de 1833, Bonaparte había
aparecido, al grito de Viva el Emperador,
vestido con su redingote y su sombrerito
en la cima de la Columna
de la plaza
Vendôme, mostrando los aplausos
que los parisinos habían vuelto a
hallar al héroe de lo vivaques. El
hombre que se había hecho a sí
mismo y que, a pesar de los reveses, no
se había dejado abatir.
El sombrero
de Napoleón es una imagen símbolo
de Francia en la memoria colectiva. La imagen
se vio tan bien difundida que escogimos
para ilustrar este artículo el sombrero
del « Desembarco de Napoleón
en la bahía de Juan » de los
artistas Johann Adam Klein y Carl Heinrich
Rahl. Éstos últimos reprodujeron
para Austria, con gouache o buril, todas
las escenas de la epopeya.
La puesta
en imagen de Napoleón se volvió
así en el transcurso de los tiempos
tan total, bajo ángulos a veces tan
sorprendentes, que es el objeto de una cultura
histórica y mitológica. Se
comprende entonces su utilización
pedagógica en el Museo
de Bellas Artes de Montreal. El sombrero
de Napoleón es el de la Campaña
de Rusia en 1812. Este sombrero es el tradicional
« sombrerito » con su cara posterior
de forma trapezoide de ángulos redondeados.
Esta cofia está acompañada
por la caja original de Poupard y Delaunay
sombrereros en el Palais Royal en París.
Desde el 29 de julio de 2008, la colección
Ben Weider se emplea a presentar en Canadá
la memoria de Napoleón. El encanto
opera siempre, sin duda porque el museo,
a la vez que hace jugar de nuevo la imaginación
con la historia, sigue estando aplicado
a presentar lo que fue Europa.