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La
telenovela del envenenamiento de Napoleón: |
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LA
TESIS NEGACIONISTA NO PROCEDENTE |
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por |
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Anthony
Geroulis y Michel Franceschi |
Traducción
del Instituto Napoleónico México-Francia
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Muero prematuramente asesinado
por la oligarquía inglesa
y su sicario » |
Napoleón
en Santa Helena. |
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El
pasado 11 de febrero [de 2008], el Instituto Italiano
de Física Nuclear pu-blicó un comunicado
dando el resultado de sus investigaciones en lo
referen-te a la cuestión recurrente del
envenenamiento de Napoleón. Su conclusión
lapidaria es inapelable: « No fue
un envenenamiento con arsénico lo que mató
a Napoleón en Santa Helena ».
Los investigadores italianos fundan su certeza
en « un nuevo examen meticuloso »
de muestras de cabellos de Napoleón y de
su entorno familiar, tomados en diferentes periodos
de su vida. La concentración de arsénico
constatada sería « cien veces
superior a la de nuestra época
» (!), común a todos los contemporáneos,
y por ende sin efecto nefasto para la salud. Se
añade sin explicaciones que «
la consideraríamos hoy como peligrosa
».
A pesar de su
prestigioso padrinazgo y de su orquestación
mediática, ésta enésima tentativa
de cuestionamiento de un hecho científicamente
establecido no presenta en realidad más
consistencia que las precedentes.
Para empezar, no comprendemos porqué lo
que sería peligroso hoy no lo era en aquella
época. Hagamos caso omiso…
Enseguida, admitiendo
que fuera realmente demostrada la contaminación
general propuesta, nada prueba Napoleón
no haya sufrido además una intoxicación
personal que haya podido escapar a una investigación
incompleta. En efecto, brillantes sabios pero
no toxicólogos de profesión, los
investigadores italianos NO
HACEN NINGUNA DISTINCIÓN ENTRE CONTAMINACIÓN
EXTERNA E INTOXICACÓN INTERNA
de los cabellos, no obstante considerada esencial
en toxicología.
Finalmente, y
sobre todo, la tesis italiana elude soberbiamente
la magistral prueba del doctor
Pascal Kintz, presidente de la Asociación
Internacional de Toxicólogos de Medicina
Legal. El 2
de junio de 2005, en su laboratorio ultra
moderno de Illkirch cerca de Estrasburgo, ante
un areópago de eminentes personalidades,
éste práctico facultativo de renombre
mundial presentó oficialmente los resultados
de sus análisis profundizados de diversos
mechones autentificados de Napoleón. Sus
conclusiones constituyen un avance científico
decisivo. Tres descubrimientos capitales
aportan la prueba del envenenamiento:
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1 –
El arsénico hallado es
de origen mineral, comúnmente
llamado « mata-rratas »
(raticida), la variedad más tóxica
del producto. Como consecuencia del azote
que eran las rata en Santa
Helena, este veneno estaba muy difundido
y cualquiera podía procurárselo
donde fuese, incluso fuera de la prisión
imperial de Longwood. El raticida
actúa por ingestión y no
por acción externa, primer
indicio de una voluntad de envenenamiento.
2 –
Es en la médula (corazón
del cabello) que se encontró con
precisión y en dosis letal el matarratas.
El veneno no pudo llegar a la médula
más que impulsado por el
flujo sanguíneo. Este
descubrimiento es determinante pues confirma
la intoxicación por ingestión.
Así, la argucia de una eventual
con-taminación exógena vuela
en pedazos.
3 –
Tercera constatación mayor, la
intoxicación se extendió
en el tiempo, lo cual corta de tajo toda
elucubración de suicidio o de accidente.
Innegable-mente, hubo una intervención
humana criminal en el entorno
cercano del Emperador.
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Es pues menester
admitir las cosas como son. Napoleón fue
víctima de un envenenamiento premeditado.
No se puede contestar una intención de
dar muerte.
A lo largo de su reino, Napoleón fue objeto
de múltiples tentativas de asesinato. ¡En
Santa Helena no lo fallaron! La hipótesis
de que una mano compasiva haya querido agravar
el estado de salud del Emperador con miras a motivar
una repatriación sanitaria en Europa no
es otra cosa que un fantasma.
Las conclusiones
del doctor Kintz están corroboradas por
exámenes anteriores, en especial las del
laboratorio del FBI. Numerosas revistas médicas
de notoriedad mundial, entre las cuales Le
Quotidien du Médecin, han adherido
a la tesis del envenenamiento. Last but not
least, en el número
de septiembre-octubre de 2007 de su revista,
el célebre International
College of Surgeons hace suyas por entero
las conclusiones del doctor Kintz y confirma en
todos los puntos el envenenamiento premeditado
de Napoleón.
El lúcido y valiente doctor Ben Weider,
presidente de la Sociedad Napoleónica
Internacional y descubridor del caso hace
décadas, ve de esta forma coronados con
éxito sus esfuerzos perseverantes.
La búsqueda
del o de los criminales y del modus operandi
es una historia muy diferente que sale del marco
de esta puesta a punto. Pero no podemos evitar
plantearnos una pregunta vergonzosa a propósito
de quienes aun se encarnizan en negar la evidencia
del envenenamiento. ¿Estarían buscando
ahogar un inmenso escándalo histórico
que repercutiría sobre los enemigos de
Napoleón, convirtiéndose en regadores
regados?
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Profesor
Anthony J. Geroulis,
MD,
FAACS
Profesor clínico de Cirugía
Departamento de Cirugía,
Universidad de Chicago |
General
Michel Franceschi,
CLH,
ONM, CVM
Consultor Histórico Especial
Sociedad Napoleónica Internacional
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