Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
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Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. & R. Jean-Christophe, Prince Napoléon..
La telenovela del envenenamiento de Napoleón:
LA TESIS NEGACIONISTA NO PROCEDENTE

Por

Anthony Geroulis y Michel Franceschi

Traducción del Instituto Napoleónico México-Francia ©
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« Muero prematuramente asesinado por la oligarquía inglesa y su sicario »
Napoleón en Santa Helena.

El pasado 11 de febrero [de 2008], el Instituto Italiano de Física Nuclear publicó un comunicado dando el resultado de sus investigaciones en lo referente a la cuestión recurrente del envenenamiento de Napoleón. Su conclusión lapidaria es inapelable: « No fue un envenenamiento con arsénico lo que mató a Napoleón en Santa Helena ».
Los investigadores italianos fundan su certeza en « un nuevo examen meticuloso » de muestras de cabellos de Napoleón y de su entorno familiar, tomados en diferentes periodos de su vida. La concentración de arsénico constatada sería « cien veces superior a la de nuestra época » (!), común a todos los contemporáneos, y por ende sin efecto nefasto para la salud. Se añade sin explicaciones que « la consideraríamos hoy como peligrosa ».

A pesar de su prestigioso padrinazgo y de su orquestación mediática, ésta enésima tentativa de cuestionamiento de un hecho científicamente establecido no presenta en realidad más consistencia que las precedentes.
Para empezar, no comprendemos porqué lo que sería peligroso hoy no lo era en aquella época. Hagamos caso omiso…

Enseguida, admitiendo que fuera realmente demostrada la contaminación general propuesta, nada prueba Napoleón no haya sufrido además una intoxicación personal que haya podido escapar a una investigación incompleta. En efecto, brillantes sabios pero no toxicólogos de profesión, los investigadores italianos NO HACEN NINGUNA DISTINCIÓN ENTRE CONTAMINACIÓN EXTERNA E INTOXICACÓN INTERNA de los cabellos, no obstante considerada esencial en toxicología.

Pr. John Fournier.
Contrariamente a las pruebas aportadas por el Dr. Kintz, nunca refutadas, los análisis italianos, que enturbiaron las aguas, nunca reprodujeron los análisis con tecnología Nano-Sims cualitativa. Son experimentos cuantitativos, no cualitativos; ni siquiera sabemos qué arsénico estaban mencionando, nunca duplicaron el trabajo de Pascal Kintz, y nunca lo referenciaron siquiera. Son totalmente insignificantes y falaces, incluso los cabellos podrían no estar identificados…
Dr. John Fournier, miembro del International College of Surgeons en Chicago, Editor de la revista International Surgery.

 

Finalmente, y sobre todo, la tesis italiana elude soberbiamente (1) la magistral prueba del doctor Pascal Kintz, presidente de la Asociación Internacional de Toxicólogos de Medicina Legal. El 2 de junio de 2005, en su laboratorio ultra moderno de Illkirch cerca de Estrasburgo, ante un areópago de eminentes personalidades, éste práctico facultativo de renombre mundial presentó oficialmente los resultados de sus análisis profundizados de diversos mechones autentificados de Napoleón. Sus conclusiones constituyen un avance científico decisivo. Tres descubrimientos capitales aportan la prueba del envenenamiento:

1 – El arsénico hallado es de origen mineral, comúnmente llamado « mata-rratas » (raticida), la variedad más tóxica del producto. Como consecuencia del azote que eran las rata en Santa Helena, este veneno estaba muy difundido y cualquiera podía procurárselo donde fuese, incluso fuera de la prisión imperial de Longwood. El raticida actúa por ingestión y no por acción externa, primer indicio de una voluntad de envenenamiento.

2 – Es en la médula (corazón del cabello) que se encontró con precisión y en dosis letal el matarratas. El veneno no pudo llegar a la médula más que impulsado por el flujo sanguíneo. Este descubrimiento es determinante pues confirma la intoxicación por ingestión. Así, la argucia de una eventual con-taminación exógena vuela en pedazos.

3 – Tercera constatación mayor, la intoxicación se extendió en el tiempo, lo cual corta de tajo toda elucubración de suicidio o de accidente. Innegable-mente, hubo una intervención humana criminal en el entorno cercano del Emperador.

Es pues menester admitir las cosas como son. Napoleón fue víctima de un envenenamiento premeditado. No se puede contestar una intención de dar muerte.
A lo largo de su reino, Napoleón fue objeto de múltiples tentativas de asesinato. ¡En Santa Helena no lo fallaron! La hipótesis de que una mano compasiva haya querido agravar el estado de salud del Emperador con miras a motivar una repatriación sanitaria en Europa no es otra cosa que un fantasma.

Las conclusiones del doctor Kintz están corroboradas por exámenes anteriores, en especial las del laboratorio del FBI. Numerosas revistas médicas de notoriedad mundial, entre las cuales Le Quotidien du Médecin, han adherido a la tesis del envenenamiento. Last but not least, en el número de septiembre-octubre de 2007 de su revista, el célebre International College of Surgeons hace suyas por entero las conclusiones del doctor Kintz y confirma en todos los puntos el envenenamiento premeditado de Napoleón.
El lúcido y valiente doctor Ben Weider, presidente de la Sociedad Napoleónica Internacional y descubridor del caso hace décadas, ve de esta forma coronados con éxito sus esfuerzos perseverantes.

La búsqueda del o de los criminales y del modus operandi es una historia muy diferente que sale del marco de esta puesta a punto. Pero no podemos evitar plantearnos una pregunta vergonzosa a propósito de quienes aun se encarnizan en negar la evidencia del envenenamiento. ¿Estarían buscando ahogar un inmenso escándalo histórico que repercutiría sobre los enemigos de Napoleón, convirtiéndose en regadores regados?

NOTA
1) En efecto, los análisis del Instituto Italiano de Física Nuclear no citan ni una sola vez los estudios del Dr. Kintz. En cuanto a los resultados obtenidos por el equipo italiano, si bien revelan las cantidades de arsénico halladas en los cabellos analizados, extrañamente eluden dar la más mínima información sobre la naturaleza de dicho tóxico.

Profesor Anthony J. Geroulis, MD, FAACS
Profesor clínico de Cirugía
Departamento de Cirugía, Universidad de Chicago
General Michel Franceschi, CLH, ONM, CVM
Comendador de la Legión de Honor
Consultor Histórico Especial de la Sociedad Napoleónica Internacional