Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
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México.
Francia.
Instituto Napoleónico México-Francia - Institut Napoléonien Mexique-France
Musée de Beaux Arts de Montréal, Montreal Museum of Fine Arts
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
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Sociedad Napoleónica Internacional
« Tout pour l'Empire » - Instituto Napoleónico México-Francia.
Colecciones Napoleónicas del Musée des Beaux-arts de Montréal
INAUGURACIÓN DE LAS GALERÍAS NAPOLEÓNICAS DEL MUSEO DE BELLAS ARTES DE MONTREAL
In Memorial Ben Weider (1923-2008).
El Museo de Bellas Artes de Montreal
Pabellón Michal y Renata Hornstein.
Por el Profesor
Eduardo Garzón-Sobrado
Presidente-fundador del Instituto Napoleónico México-Francia
Representante de la Sociedad Napoleónica Internacional en los países hispánicos
El Prof. Eduardo Garzón-Sobrado, Presidente-fundador y director general del Instituto Napoleónico México-Francia .
E. Garzón-Sobrado
Instituto Napoleónico México-Francia ©
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A finales del mes de septiembre de 2008, el Dr. Ben Weider había cedido parte de su colección de obras napoleónicas y efectos personales relacionados con el EMPERADOR NAPOLEÓN al Museo de Bellas Artes de Montreal (MBAM).
Por una gran desgracia, el reconocido filántropo fallece algunos días antes de la inauguración oficial de las galerías napoleónicas, mismas que una multitud de personalidades de renombre y un público numeroso colmarían en dicha ocasión. En efecto, a petición expresa de la familia Weider, la inauguración tuvo lugar como previsto, el jueves 23 de octubre de 2008.
Unos días antes, el vicepresidente de la Sociedad Napoleónica Internacional, el historiador estadounidense David Markham, asistía a un congreso sobre Napoleón en Filadelfia, cuando se anunció la noticia del fallecimiento de Ben Weider. Según sus propias palabras: « cuando nos enteramos de su muerte en la conferencia, todo el mundo se puso de pie y cantó La Marsellesa ».
Ben Weider deseaba que su colección permaneciera en Montreal y fuese accesible al mayor público posible, por lo que el acceso a las galerías napoleónicas, primer museo napoleónico de la América continental, es a partir de ahora gratuito para todos y en todo momento.
JORNADAS DEL 23 y 24 DE OCTUBRE DE 2008 EN MONTREAL, CANADÁ


Funeral del Dr. Ben Weider, antiguo combatiente (1940-45)
Numerosas personalidades asistían al funeral, entre las cuales destacaban el antiguo Primer ministro de Quebec Lucien Bouchard, el senador Serge Joyal, y el Cardenal Monseñor Jean-Claude Turcotte, arzobispo de Montreal.

De cara a la inminente inauguración del Museo Napoleón de Montreal y el repentino fallecimiento de su patrocinador y munífico donador, el Dr. Ben Weider, la ciudad estaba en pleno bullicio.
Apenas un par de días antes muchas centenas de personas habían llenado el salón funerario donde se veló al canadiense emérito, ex-combatiente de la II Guerra Mundial, candidato al premio Nobel de la paz y recipiendario de múltiples condecoraciones; miles más habían atiborrado las calles durante el cortejo oficial organizado por el gobierno de Canadá, una ceremonia que congregó a tal cantidad de ciudadanos que la policía se vio obligada a cerrar una parte de la ciudad y prohibir la circulación en ciertos puntos neurálgicos.
Por lo demás, un contingente del ejército canadiense presidió las ceremonias oficiales, dándoles a la vez un carácter de solemnidad fastuosa y de duelo nacional.
Ben Weider, Oficial de la de Orden de Canadá y caballero de la Orden Nacional de Quebec, sería nombrado « personalidad por excelencia del año » por la revista canadiense Le Studio1.

La jornada del 23 de octubre inició a las 9:00 horas en el moderno Pabellón Jean-Noël Desmarais del Museo de Bellas Artes de Montreal (MBAM), donde los miembros del equipo de la Sociedad Napoleónica Internacional (SNI), fundada por el Dr. Weider en 1995, nos reunimos para realizar una visita privada a las nuevas Galerías Napoleónicas de dicho recinto, siendo acogidos por la directora del mismo, la Sra. Nathalie Bondil.
Entre los presentes figurábamos S.A.I. el Príncipe D. Carlos Napoleón, Presidente de honor de la SNI; el General Michel Franceschi, comendador de la Legión de Honor y ex-consejero personal del Dr. Weider; el historiador estadounidense J. David Markham, vicepresidente de la SNI, y un servidor. Lamentábamos la ausencia tan solo del Sr. Jean-Claude Damamme, representante de la SNI en Francia.

Tras la recepción, encuentro y saludos mutuos, un breve recorrido general de las salas tuvo lugar como previsto, y a las 10:00 una conferencia de prensa durante la cual la directora del Museo de Bellas Artes de Montreal, la Sra. Nathalie Bondil y el senador montrealés Serge Joyal, éste último en representación de Ben Weider, comentaron a los periodistas algunos aspectos técnicos y una serie de relatos anecdóticos respectivamente, referentes al nacimiento del proyecto del Musée Napoléon de Montreal.
S.A.I. el Príncipe D. Carlos Napoleón pronunció igualmente algunas palabras, especialmente en torno al tema del envenenamiento del Emperador. Ante la gran cantidad de preguntas planteadas por la asistencia, los argumentos del Príncipe fueron enriquecidos por algunos comentarios del General Michel Franceschi, quien estuviera presente durante la conferencia del Dr. Pascal Kintz en Illkirch-Graffenstaden, en 2005, dando a conocer la naturaleza exacta del tóxico hallado en dosis masivas en los cabellos del Emperador en Santa Elena: raticida. Tras la rueda de prensa, las señoritas Sylvie Deslauriers, jefe del servicio de Relaciones Públicas, y Danielle Champagne, directora de Comunicación del Museo nos brindaron un ligero refrigerio. Tanto el General como el autor de estas líneas fuimos entonces entrevistados en privado por un grupo de reporteros siempre en lo concerniente al tema del envenenamiento, y enseguida el autor de estas líneas en particular acerca de las colecciones napoleónicas en el mundo y el mito de la ausencia de los restos mortales del Emperador Napoleón en su tumba de Los Inválidos, una fantasía que desmentimos con energía.
La Sra. Nathalie Bondil
Directora del MBAM y Miembro de honor de la SNI
Una visita privada de las salas del museo nos fue reservada a continuación, tras lo cual dejamos el edificio para dirigirnos al cementerio « Baron De Hirsch Memorial Park », donde visitaríamos la tumba de nuestro amigo y le presentaríamos nuestros homenajes; el Sr. senador Joyal acompañó entonces hasta las limosinas que esperaban a toda la comitiva, conformada por el equipo de la SNI, arriba enunciado.
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Miembros directivos de la Sociedad Napoleónica Internacional
La inauguración de las galerías napoleónicas del Museo de Bellas Artes de Montreal fue ocasión para el encuentro de los diversos representantes de la SNI.
En torno a Su Alteza Imperial el Príncipe Don Carlos Napoleón, Presidente de honor, vemos aquí, de izquierda a derecha, a los Señores Eduardo Garzón-Sobrado, J. David Markham, y el general Michel Franceschi, Comendador de la Legión de honor. Además del añorado Ben Weider, el único ausente durante el evento fue el Señor Jean-Claude Damamme, delegado de la SNI en Francia.

Una vez llegados al recinto funerario, el senador nos condujo hasta la tumba, aún fresca y no terminada, de nuestro amigo, donde nos recogimos solemnemente bajo el frío sol otoñal. El momento, caracterizado por la atmósfera de paz y de quietud que prevalecía, fue para todos profundamente doloroso, no solo por el deceso inopinado de Ben, sino también considerando su acontecer tan repentino e inoportuno, su naturaleza y su significado esencial.
Antes de partir, el que escribe colocó algunas ofrendas sagradas dentro de la tierra, de manera que las efigies santas acompañasen para siempre los restos de Ben, quien fuera un hombre de profunda convicción religiosa.

Hacia las 13:00, volvimos al Museo pues estábamos invitados por la directora Bondil a un almuerzo informal, previo a las ceremonias que se preparaban para la tarde. La convivencia, aunque breve, fue muy amena y caracterizada especialmente por la animada charla del senador Joyal, gran admirador de la obra y figura del Emperador Napoleón y coleccionista especializado en piezas del Consulado y del Imperio.
Hacia las 14:30, el senador y la directora dejaron la mesa para dirigirse al Museo, donde ya se realizaban los preparativos en vista de la visita de diversas altas personalidades locales y del extranjero.
Por nuestra parte, los miembros de la SNI permanecimos en la mesa una media hora más, dejando el restaurante S.A.I. el Príncipe Don Carlos y un servidor para visitar brevemente una exposición temporal.

LA PRESENCIA DE NAPOLEÓN EN CANADÁ
Por Nathalie Bondil
Directora del Museo de Bellas Artes de Montreal

La figura de Napoleón, que personifica la Patria perdida y el orgullo nacional, fue un factor de cohesión en Canadá. Por supuesto, a partir del momento en que la Francia revolucionaria declaraba la guerra a Inglaterra, les colonias inglesas siguieron, y Napoleón lógicamente fue objeto de una campaña de difamación.
« Los canadienses no habían comprendido por qué habían sido abandonados por Francia en 1763, escribe el historiador Claude Galarneau. Treinta años después, el juez Smith les proporcionaba la razón: Dios había separado Canadá de Francia y la había confiado a Inglaterra para ahorrarle los horrores de la revolución ».
Hubo una verdadera guerra psicológica llevada a cabo en Canadá en aquella época, y más particularmente en la Baja-Canadá, al temer los ingleses el ascenso del río Saint-Laurent por una flota francesa.
Fue con el exilio de Napoleón a Santa Helena que la leyenda napoleónica se implantó con vigor en Canadá. En el momento de su muerte en 1821, el mito estaba constituido, el ogro había cedido su lugar al mártir.
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« El sentimiento nacional, prosigue Galarneau, se expresa a menudo por el culto del héroe. Añadamos que la leyenda se esparció en otras partes del mundo [...] La hallamos por supuesto en los Estados Unidos y en Canadá ».

La antroponimia revela el fervor popular ligado a Napoleón en Quebec en los nombres de pila, de andén o de calle, de barcos y restaurantes, a veces con asociaciones como mínimo paradójicas tales como Luis-Napoleón. La cultura erudita da fe también de este fervor: poesías de F.-X. Garneau y de Napoleón Aubin, numerosos artículos en los impresos que relevaban la leyenda romántica tal como era difundida en Francia por Balzac, Stendhal, Hugo.
Finalmente, la Sociedad francesa de Canadá, creada por inmigrantes franceses en 1835, se situaba bajo el signo del Emperador al festejar cada año el 15 de agosto su santo patrón (que había sido creado enteramente durante el Imperio) « en una sala ornamentada con recuerdos napoleónicos, cada miembro llevando en el ojal una medalla de plata con la efigie de Napoleón » como lo relata Galarneau.
El sentimiento nacional necesitaba un héroe que iba a servir como catalizador para el movimiento de las nacionalidades. ¿Cómo habría podido Quebec permanecer extranjero al mito, cuando tenía la mayor necesidad de un héroe, que primero había perdido a su madre patria en 1763 y a su padre treinta años después? ». Hoy, esta figura emblemática recuerda todavía el origen del Código civil en vigor en Quebec.

El Senador Serge Joyal Miembro honorario de la SNI.
A las 16:00 horas los amigos y allegados de Ben, junto con numerosas personalidades de la esfera política y cultural, fuimos convocados en círculo privado y se nos agasajó con un pequeño cóctel previo a la inauguración oficial. Entre las figuras presentes en este exquisito entremés podemos destacar al ex-primer ministro de Quebec, el Sr. Bernard Landry; al Honorable Sr. Lucien Bouchard, ex-primer ministro de Quebec; el Sr. Pierre Boivin, presidente de los Canadiens de Montreal; al Sr. Jacques Duchesneau, ex-jefe de la Policía de Montreal y actual Presidente de la Administración canadiense de la seguridad del transporte aéreo; el Sr. Guy Lépine, presidente de las Obras del Padre Sablón, (antiguo Centro Inmaculada Concepción de Montreal); y a Su Eminencia el Cardenal Jean-Claude Turcotte, arzobispo de la diócesis de Montreal, por citar a algunos.
Entre las figuras extranjeras subrayemos al eminente Dr. John Fournier, decano del Colegio Internacional de Cirujanos en Chicago, y al Coronel Jerry Morelock, ex-jefe en la Junta del Personal del Pentágono. Asimismo es de señalar la distinguida presencia del Señor Conde don Alexandre de Bothuri Báthory y su esposa, la condesa Elaine Bédard.
En ese mismo momento, la familia Weider realizaba una visita en privado de las salas napoleónicas del museo, tras lo cual nos alcanzaron en la sala del cóctel. Fue la oportunidad para todos de conocer personalmente a todos los hijos de Ben, Louis, Eric y Marc, así como a sus encantadoras esposas; también nos acompañaba la Señora Doña Huguette Weider, viuda del benefactor, a quienes presentamos nuestros respetos y más sentidas condolencias.

Tras un periodo de unos 30 minutos en privado con la familia Weider, la inauguración oficial de las Salas Napoleón tendría lugar a las 17:00 horas, siendo un gran éxito.

Primeramente, fuimos llevados por la señorita Deslauriers a una enorme y hermosa terraza, la cristalera del museo adaptada para la ocasión, donde nos esperaba aglomerada una multitud de 800 personas. Una vez instalados, algunas personalidades concernidas pronunciaron sendos mensajes, declarando la ceremonia formalmente abierta la Sra. Nathalie Bondil, directora del recinto.
Llegó el turno enseguida del senador Serge Joyal, amigo personal de Ben Weider y principal promotor, después de éste último, de la creación de este importante museo, siguiéndole el embajador de Francia en Canadá, Su Excelencia el Sr. François Delattre, y S.A.I. el Príncipe D. Carlos Napoleón.
A continuación sería presentada la Señora Huguette Weider, quien leyó un texto muy emotivo, basado en un escrito preparado por su difunto esposo pocos días antes.

DISCURSO DE AGRADECIMIENTO E INAUGURACIÓN
Leído por la Señora
Doña Huguette Drouin, viuda de Weider

Señora directora del Museo,
Excelencia, Sr. François Delattre, embajador de Francia en Canadá,
Su Alteza Imperial Príncipe Napoleón,
Señor senador Serge Joyal,
Eminencia, Monseñor Cardenal Turcotte.

¿Cómo podría expresarles en simples palabras toda la emoción que siento al participar con mis hijos Louis, Eric y Marc, y mi familia, a la inauguración de las galerías consagradas a Napoleón y al Imperio en el Museo de las Bellas Artes de Montreal.

Doña Huguette Drouin de Weider

Este proyecto era el sueño más caro de Ben: es su última realización, y me atrevería a decírselos, yo lo apoyaba de todo corazón.
Es la herencia que Ben nos deja compartida.
Permítame agradecerles sinceramente, Señora Bondil, y todo su equipo por el esmero y la constante atención que han manifestado para dar vida al proyecto de Ben. Sin su delicadeza y su gran competencia, Ben no se hubiera sentido tan bien acogido y tan a gusto de separarse de su colección.
Quiero agradecer a Su Alteza el Príncipe Napoleón por su presencia en este momento preciso, que representa tanto para mi familia y para mí, así como al General Franceschi, de Francia, al Profesor Garzón-Sobrado de México, a Jacques Duchesneau, su gran amigo. Gracias.
Quisiera sobre todo agradecer al senador Joyal, querido Serge, Ben ha dicho: « ¡Fue el buen Dios quien lo puso en mi camino!». Sin usted, toda esta formidable realización no habría visto la luz del día: usted lleva la antorcha ahora y sé que Napoleón vivirá, y que el Museo de las Bellas Artes de Montreal será ahora para siempre el portador de la pasión de Ben.
Gracias, queridos amigos, por compartir estos momentos con mi familia, es nuestro mayor apoyo.

Una vez terminada esta secuencia de testimonios, los miembros de la familia Weider se despidieron y dejaron el museo, volviendo todos juntos a su residencia para pasar la velada en privado.
En cuanto a los asistentes, fueron guiados junto con un sinnúmero de periodistas hacia las galerías de las colecciones napoleónicas, que serían abiertas al público oficialmente en ese momento.

Su Eminencia Jean-Claude Cardenal Turcotte, arzobispo de Montreal y Miembro Compañero distinguido de la SNI.
«Tuve la fortuna en mi juventud, en el colegio, de tener un profesor que tenía dos amores: Molière y Napoleón. Aquel profesor me dio el gusto de la historia y de la literatura, y yo mismo he sido siempre un gran admirador de Napoleón por diferentes razones, [entre otras] esa grandeza de alma de un hombre que supo tener un respeto por todos los humanos».

Los amigos y allegados de Ben fuimos invitados a permanecer aún más tiempo en la cristalera, donde fuimos el objeto de un segundo y munificente cóctel que nos dio más tiempo para conocernos todos de manera más holgada y amena. Por nuestra parte, tuvimos el gran honor de charlar larga y específicamente con uno de los napoleónicos más destacados de Canadá, Su Eminencia el Cardenal Jean-Claude Turcotte, amigo personal de muchos años del Doctor Weider.
Profundo conocedor de la historia de la Iglesia americana en general y de la mexicana en particular, es de notar que el Cardenal Turcotte acompañó a Su Santidad Juan Pablo II en una de sus visitas a nuestro país, siendo especialmente convocado por el Sumo Pontífice en virtud de la devoción entrañable que el Cardenal profesa a Nuestra Señora de Guadalupe. Fue pues la ocasión idónea para presentar muy respetuosamente a Su Eminencia, en nombre del INMF, pero sobre todo de nuestra Iglesia nacional y de todo el pueblo católico de México, una hermosa colección de cánticos coloniales y composiciones sacras mexicanas dedicadas a nuestra Morenita.

En punto de las 19:00 horas, fuimos invitados a las salas napoleónicas del museo, donde junto con un grupo de 80 personas seríamos conducidos a un salón de banquetes; se trataba de la hermosa Sala de los Espejos del Pabellón Michal et Renata Hornstein, donde bajo la égida del Sr. Brian M. Levitt, presidente del Museo, acontecerían las ágapes preliminarmente previstas para la conmemoración de día tan especial, y convertidas ahora en convite solemne y de recuerdo por nuestro amigo difunto.

Las personalidades más heterogéneas se encontraban reunidas junto con los numerosos miembros internacionales distinguidos de la SNI, presentes en el homenaje. Múltiples notabilidades, sobre todo canadienses y estadounidenses pertenecientes a los ámbitos gubernamental y económico, figuraban entre los concurrentes, políticos, empresarios, miembros de la nobleza y una serie de personalidades de toda naturaleza. El lugar de todos y cada uno de los comensales había sido previsto por el propio Ben Weider.
Poco antes de iniciar el primer tiempo del banquete, una pausa fue hecha por el senador Joyal, quien se puso de pie para pronunciar algunas palabras solemnes y comunicar que una segunda tirada de discursos tendría lugar, previa al segundo tiempo de la cena.

Al llegar el momento anunciado, el público escuchó a los ponentes con gran atención. De tal forma es como se sucedieron (enunciados en desorden) S.A.I. el Príncipe D. Carlos Napoleón; Su Eminencia el Cardenal Turcotte; el Presidente del Museo, Sr. Levitt; el embajador de Francia, Su Excelencia François Delattre, así como el General Franceschi y el Sr. Markham, quienes emitieron sendas y apasionadas alocuciones.

El que escribe tuvo asimismo el privilegio de ser convocado para dirigirse a la asistencia, leyendo un breve discurso en honor y memoria de nuestro amigo difunto. Acto seguido, en nuestra calidad de Presidente del INMF y en nombre de nuestro país y su pueblo, tuvimos el gran honor de presentar al senador Joyal y a la directora Sra. Bondil, a manera de obsequio oficial para la ciudad de Montreal, un gran disco con la efigie del Conde Emmanuel de Las Cases, memorialista del Emperador. Este objeto confeccionado en plata de Taxco estaba acompañado por dos banderas, la de México y la de Francia, que a partir de hoy permanecen por siempre inseparables en las colecciones permanentes de las Salas Napoleónicas del Museo de Bellas Artes de Montreal.
Es un muy vivo placer para nosotros afirmar que, tanto el discurso como la ofrenda muy en especial, suscitaron una ferviente aclamación, y era ciertamente motivo de un profundo orgullo y gran emotividad el ver nuestro estandarte Trigarante no solo aplaudido y celebrado, sino ser elogiado y formalmente entronizado hasta el término de la ceremonia en el Podio de Honor junto con las banderas de Francia, de Canadá, y de la región del Quebec, que nos tan dadivosamente nos acogía.
La velada concluyó al sonar las 22:00 horas.

 

El día siguiente, 24 de octubre a las 10:00 horas, los miembros del equipo de la SNI nos presentamos en el pabellón Jean-Noël Desmarais, donde firmamos el « Libro de Oro » que acababa de ser instalado por la dirección del Museo a fin de que el público asistente a jornada de apertura de las galerías napoleónicas pudiera transmitir un mensaje a la familia Weider.
Tras una nueva serie de entrevistas brindadas a algunas cadenas informativas, S.A.I. el Príncipe Don Carlos, el General Franceschi y un servidor visitamos la oficina privada del Dr. Ben Weider, esto gracias a la generosa autorización que para ello recibimos de su hijo Eric, dado que dicho lugar estaba clausurado bajo cerrojo y el acceso al mismo prohibido al público y a la prensa. Una vez en este lugar, en una atmósfera cálida y caracterizada por el silencio respetuoso y solemne por todos guardado, nos encontrábamos rodeados por los efectos y recuerdos personales de Ben, sus colecciones, sus libros, sus cuadros, su sillón y notas manuscritas de trabajo intactos, tal como los dejara al partir hacia su domicilio el viernes 17 de octubre, día de su muerte.

Poco tiempo después, nos enterábamos de que por letras patentes firmadas por el Presidente de la República francesa, el Sr. Nicolás Sarkozy, y notificadas al general Franceschi en una carta manuscrita de su puño y letra fechada el 14 de noviembre de 2008, nuestro amigo Ben era ascendido al grado de Oficial de la Legión de Honor.

El Dr. Ben Weider en su oficina
Fotografía tomada durante la última sesión fotográfica en la que participó, realizada por el diario The Montreal Gazette.
Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.
FOTOGRAFÍAS DEL EVENTO
Todas las fotografías salvo mención específica son cortesía del Sr. Bernard Bujold. © LeStudio1.com, Montreal.
El Museo de Bellas Artes de Montreal
Fachada del Pabellón Michal y Renata Hornstein engalanado con una banderola monumental a efigie del Emperador Napoleón. Fotografía del General Franceschi.
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Entrega a la ciudad de Montreal, en nombre del pueblo mexicano, del medallón conmemorativo de plata de Taxco y las banderas hermanadas de México y Francia
De izquierda a derecha: exhiben el disco el senador Serge Joyal y Nathalie Bondil, directora del Museo de Bellas Artes de Montreal. El Señor J. David Markham sostiene la bandera francesa; Eduardo Garzón-Sobrado la Trigarante; el general Michel Franceschi, Comendador de la Legión de Honor. Estos objetos, símbolo de la amistad mexicano-franco-canadiense, pertenecen desde ahora y para siempre a la ciudad de Montreal. Se resguardan en las salas napoleónicas del MBAM.
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El legendario Sombrerito del Emperador
Ejemplar portado por Napoleón durante la Campaña de Rusia. Poupard y Delaunay, sombrereros del Palacio Imperial. Colección del Museo de Bellas artes de Montreal.
Fotografía cortesía de The Montral Gazette
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Apoteósis de Napoleón I
Busto por el escultor Bertel Thorvadsen (1770-1844)
 
Placa de Presentación de la exhibición
Situada a la entrada de las Galerías napoleónicas
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S. Exca. François Delattre
Embajador de Francia
 
El Sr. Brian M. Levitt
Presidente del MBAM
 
El Sr. Bernard Bujold
Director de la revista LeStudio1
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Elocución de la Sra. Huguette Weider, acompañada por sus hijos Marc, Eric y Louis Weider
« Nuestro padre nos educó de la misma manera que el suyo lo hizo con él, es decir en el respeto de las religiones y de las lenguas conformemente al lema de Napoleón que él mismo aplicara toda su vida: “Libertad, Igualdad, Fraternidad” ».
Al fondo, a la izquierda, S.A.I. el Príncipe Don Carlos Napoleón.
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Palabras inaugurales de la Sra. Nathalie Bondil, directora del Museo de Bellas Artes de Montreal
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Discurso de bienvenida por el senador Serge Joyal, en representación de Ben Weider
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El senador Serge Joyal mostrando el folleto de la exposición de las colecciones napoleónicas
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Discurso de S.A.I. el Príncipe Don Carlos Napoleón
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Agradecimientos de Su Excelencia D. François Delattre, Embajador de Francia en Canadá
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El Sr. Conde D. Alexandre de Bothuri Bàthory con su esposa Élaine Bédard
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LAS COLECCIONES
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Sala central de las galerías napoleónicas del MBAM
Apreciamos diversos objetos personales que pertenecieron al Emperador: el sombrero de la campaña de Rusia, una bota, un par de guantes de montar, un relicario con un mechón de cabellos y, al fondo, una de las camisas usadas por Napoleón durante su deportación en Santa Helena.
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Primera sala de las galerías napoleónicas del MBAM
Sala consagrada a la orfebrería, platería y porcelanas del Consulado y el Imperio. En el primer plano, jarrón de bronce dorado y cristal obra de Pierre-Philippe Thomire (1751-1843).
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Bonaparte entrando a El Cairo
Estatua ecuestre de Jean-Léon Gérôme (1824-1904). Al fondo, El último gran ataque de Napoleón, óleo sobre lienzo de Ernest Crofts (1847-1911).
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Napoleón muriente
Estatuilla en bronce de Vincenzo Vela (1820-1891).
 
Retrato de Napoleón Bonaparte como Primer Cónsul
Óleo de Andrea Appiani (1754-1817).
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S.A.I. el Príncipe Don Carlos Napoleón
Comentando el óleo de Andrea Appiani (1754-1817).
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Guantes del Emperador Napoleón en Santa Helena
Colección de las Galerías napoleónicas Ben Weider del Museo de Bellas Artes de Montreal.
 
Cartonero de Napoleón I y Josefina
Proveniente de la biblioteca de Malmaison.
 
Busto de Napoleón I en atuendo imperial
Óleo del Barón François Gérard (1770-1837).
 
Objetos diversos de la Colección Bothuri Bàthory
Alrededor de un magnífico collar en oro y diamantes, apreciamos un par de aretes y un broche que pertenecieron a la emperatriz Josefina. Las Esmeraldas formaron parte del tesoro de la Corona. Vemos también una medalla de Santa Helena, una cruz de la Legión de Honor, y un estuche decorado con un retrato en medallón del Emperador Napoleón, por Isabey.
 
El Conde Alexandre de Bothuri Bàthory
Posando junto al busto en apoteosis del Emperador Napoleón por Bertel Thorvadsen (1770-1844), en las galerías napoleónicas del Museo de Bellas Artes de Montreal.
Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.
DOCUMENTACIÓN

 

Enlaces a artículos escritos, visuales y sonoros de la prensa local (en francés e inglés)

- El Museo de las Bellas Artes de Montreal rinde homenaje a Ben Weider, gran benefactor.

- Sitio de Radio-Canada: « Victoire de Napoléon » (« Victoria de Napoleón »), expediente con documentos escritos, sonoros y visuales sobre la creación de las salas napoleónicas del Museo de las Bellas Artes de Montreal.

- The Montreal Gazette del 24 de octubre de 2008: « He gave my people freedom » (« Le dio libertad a mi pueblo »).

- Ben Weider nombrado Personalidad del Año por la revista LeStudio1 de Montreal.

Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.
FOLLETO OFICIAL
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Instituto Napoleónico México-Francia - Institut Napoléonien Mexique-France. Eduardo Garzón-Sobrado, fundador. S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.
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