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Vida
de S.M.I.
el Emperador y Rey NAPOLEÓN
I |
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Instituto
Napoleónico México-Francia -
Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince
Impérial. |
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¿POR
QUÉ NAPOLEÓN SE METÍA
LA MANO EN EL CHALECO? |
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Instituto Napoleónico México-Francia
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Entre
las preguntas recurrentes que surgen
al hablar del Emperador y de su
vida, sin duda la más distintiva
sea la de su famosa pose, vuelta legendaria
y representada en millones de estampas,
cuadros e ilustraciones, la famosa mano
en el chaleco, imagen ineludiblemente
acompañada por la pregunta «¿Por
qué Napoleón se ponía
la mano en el estómago?»,
a la que siguen toda suerte de conjeturas
o supuestas razones, todas
más extrañas y fantásticas
unas que otras.
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Napoleón
I en la Malmaison
Acuatinta de Jean-Baptiste
Isabey (1767-1855). |
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La
respuesta es sin embargo muy simple: ¡es
porque a Napoleón se le enseñó
a comportarse educadamente!
Dejemos al historiador Bernard Coppens
ilustrarnos al respecto:
«
Napoleón fue educado en la escuela
de Briena (1), mantenida
por los religiosos Mínimos, de
1779 a 1784, y en la escuela militar de
París en 1784-1785.
Es más que probable que ahí
haya aprendido los buenos modales en el
libro del padre de la Salle, o San Juan
Bautista de Salle (1651-1719), fundador
de los hermanos de las escuelas cristianas.
Este libro titulado
LAS
REGLAS DEL DECORO
Y DE LA CIVILIDAD CRISTIANA
PARA USO DE LAS ESCUELAS CRISTIANAS PARA
NIÑOS
Por
J.B. de la Salle, sacerdote, etc.
En Ruán
MDCCXCVII (1797) (2)
constituyó
durante más de un siglo la base
del savoir-vivre inculcado en
Francia. Fue reeditado y readaptado en
múltiples ocasiones.
El pasaje que sigue procede de una edición
publicada en Ruán (3)
en 1797. Se precisa en el prefacio que
este libro “presentado hoy con algunos
cambios que los usos del mundo han vuelto
necesarios”.
Pero el pasaje en cuestión figuraba
probablemente en las ediciones anteriores.
Describe en todo caso perfectamente la
postura popularizada por la leyenda, y
que vemos adoptada por muchos otros personajes
en los retratos contemporáneos.
De ello resulta que no es por imitación
que lo hacían, sino por conformidad
a los preceptos del decoro »: |
Capítulo
XI. De la espalda, de los hombros
y del codo (4) |
(...)
Es un defecto
cruzar los brazos sobre el pecho,
entrelazarlos detrás de
la espalda, dejarlos pender con
indolencia, balancearlos al caminar,
so pretexto de alivio; el uso
quiere que si uno se pasea sin
un bastón en la mano, el
brazo que está sin apoyo
esté posado ligeramente
junto al cuerpo, y que reciba
un movimiento casi imperceptible,
sin por ello dejarlo caer de lado;
si no se tiene bastón,
ni manguito (5),
ni guantes, es bastante
común posar el brazo derecho
sobre el pecho o sobre el estómago,
poniendo la mano en la abertura
de la chaqueta, en ese lugar,
y dejar caer la izquierda doblando
el codo, para facilitar la posición
de la mano, bajo el faldón
de la chaqueta. En general, hay
que mantener los brazos en una
situación que sea honesta
y decente. |
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NOTAS:
1) Brienne.
2) LES RÈGLES DE LA BIENSÉANCE
ET DE LA CIVILITÉ CHRÉTIENNE à
l’usage des écoles chrétiennes
de garçons. J.B. de la Salle, prêtre,
etc.; à Rouen, MDCCXCVII (1797).
3) Rouen.
4) Chapitre XI. Du dos, des épaules,
des bras et du coude.
(...) C’est un défaut de croiser
les bras sur la poitrine, de les entrelacer
derrière le dos, de les laisser pendre
avec nonchalance, de les balancer en marchant,
sous prétexte de soulagement ; l’usage
veut que si l’on se promène avec
une canne à la main, le bras qui est
sans appui soit posé légèrement
contre le corps, et qu’il reçoive
un mouvement presque imperceptible, sans cependant
le laisser tomber de côté ; si
l’on n’a point de canne, ni manchon,
ni gants, il est assez ordinaire de poser le
bras droit sur la poitrine ou sur l’estomac,
en mettant la main dans l’ouverture de
la veste, à cet endroit, et de laisser
tomber la gauche en pliant le coude, pour faciliter
la position de la main, sous la basque de la
veste. En général, il faut tenir
les bras dans une situation qui soit honnête
et décente.
5) Pequeña prenda de pelliza o de piel
para guardar las manos.
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