Colonia,
15 de septiembre de 1804
A S. S. EL
PAPA
Muy santo Padre, el feliz
efecto que sienten la moral
y el carácter de
mi pueblo por el restablecimiento
de la religión cristiana
me lleva a rogar a Vuestra
Santidad darme una nueva
prueba del interés
que Ella tiene en mi destino
y en el de esta gran nación,
en una de las circunstancias
más importantes que
ofrecen los anales del mundo.
Le ruego venir a dar, en
el más eminente grado,
el carácter de la
religión a la ceremonia
de la consagración
y de la coronación
del primer emperador de
los franceses. Esta ceremonia
adquirirá un nuevo
lustre cuando sea hecha
por Vuestra Santidad misma.
Traerá sobre nosotros
y nuestros pueblos las bendiciones
de Dios, cuyos decretos
regulan a su voluntad la
suerte de los imperios y
de las familias.
Vuestra Santidad conoce
los sentimientos afectuosos
que profeso para Ella desde
hace mucho tiempo, y considerándolos
debe juzgar el placer que
me brindará esta
circunstancia de darle nuevas
pruebas de éstos.
NAPOLEÓN