Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
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Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. & R. Jean-Christophe, Prince Napoléon..
MADEMOISELLE LENORMAND, LA VIDENTE DE NAPOLEÓN
 
Mademoiselle Lenormand (1772-1843)
Estampa a colores romántica (detalle)

Por

Isis Wirth Armenteros
Delegada en Cuba

Consejera Especial del INMF para los Países Hispánicos

Isis Wirth Armenteros, Consejera Especial para los Países Hispánicos, Delegada en Cuba y Representante Oficial en Alemania y Suiza del Instituto Napoleónico México-Francia.
Isis Wirth
Instituto Napoleónico México-Francia ©
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Suele aparecer en las historias del París « oculto », y en las antologías dedicadas a visionarios célebres. Los diccionarios napoleónicos, no la pueden ignorar. Tiene su « plaza asegurada ».

Anne-Marie Lenormand, nacida en Alençon en 1772 y muerta en París en 1843, le habría tirado las cartas a Danton, Marat, Camille Desmoulins, Fouché, Talleyrand, Josefina, Napoleón, y a muchísimos otros, no sólo franceses sino extranjeros que corrían a París para que la adivina los « registrara »: la policía tenía que poner orden en el embotellamiento de los carruajes en la rue de Tournon, en cuyo número 9 vivía.

Se ganaba bien su vida con los poderosos y los ricos, pero por muy poco dinero o por nada les leía las cartas a los pobres.
De origen humilde, si bien recuerdo era de profesión lavandera (1), comenzó consultando a sus compañeras de trabajo en problemas del corazón, sólo con su don. Dicen que entonces ya predecía, como quien no quiere la cosa, el baño de sangre de la Revolución.
Buscando más fortuna, se trasladó a París. Una famosa cartomántica a la sazón, Madame Gilberte, percibe su talento y la toma bajo su ala protectora. Accede a ayudarla en las consultas, pero muy pronto Lenormand se estableció sola.

En sus Memorias, describe a su cliente Robespierre:
« Un ser desprovisto de cualquier carácter. Supersticioso en exceso, se creía enviado por el cielo para llevar a cabo una obra de regeneración en la tierra. Cuando lo consultaba, cerraba los ojos para tocar las cartas y temblaba al tocar un nueve de picas. Yo hice temblar a ese monstruo, pero poco faltó para que me convirtiera en su víctima » (no comento cómo el descreído Robespierre, aun si atenuó el ateísmo de sus partidarios con el culto del Ser Supremo, era tan « creyente »).
Oficio obliga, Lenormand le dijo a Robespierre que iba a perecer bajo la cuchilla de la guillotina, a la que él hacía funcionar sin parar.
Robespierre la mandó a la cárcel, o sea, a esperar ser guillotinada ella misma, nada más que la máquina estuviera menos ocupada, sin juicio alguno.
Fue ahí donde el « destino tocó a su puerta », que diría Beethoven. A Josefina de Beauharnais, por sospechosa de « contrarrevolucionaria » al ser noble, también la hacían esperar por su turno a que la máquina se desocupara.
Compartieron la misma celda. Entre dos seres condenados a muerte, no hay secreto posible. Y Josefina, buena criolla de la Martinica, criada por africanos « brujos », tenía también su don.
Por suerte para ambas, guillotinaron a Robespierre primero, tras el 9 de Termidor.
Josefina se convirtió en la cliente número uno de Lenormand, quien le predijo su matrimonio con un general corso y que devendría emperatriz, aunque también que sería repudiada.

Fue Josefina quien le recomendó fervientemente a su ya marido, Napoleón, el que fuera a consultarla, lo cual habría hecho por la primera vez antes de partir a la campaña de Italia, en 1796. ¿O quizás antes?
Pero le habría dicho a Napoleón desde esa primera vez:
« Está destinado a lo más alto, compañero. Usted conocerá una gloria inmortal. Su fortuna lo conducirá al Oriente (a Egipto, nota mía), pero un viaje al Este (a Rusia, ídem) le será funesto. Tendrá el mundo a sus pies, pero no conocerá la felicidad en su familia. Se casará dos veces, pero finalizará su vida en la soledad ». (2)

Probablemente, Napoleón fue a que lo « registrara » la víspera del golpe de estado contra el Directorio, el 18 de Brumario de 1799.
Ya Cónsul, Napoleón establece en su Código la prohibición de todos los que tienen como profesión la lectura del porvenir, por las cartas y otros medios.

Comenzaron los problemas de Lenormand con la justicia, aunque quizás se debieron a las contradicciones en la pareja de Napoleón y Josefina, pues ésta se guiaba por quien había compartido la prisión con ella, y le profesaba una admiración sin límites.
Como Josefina le decía todo a la vidente, acaso Napoleón no quería que ciertas conversaciones políticas (y de índole completamente privada) con su mujer fueran así « materia de trabajo » de la Mademoiselle, al tener ésta tantísimos clientes: todos los que importaban en Francia y en Europa.
Se le abrió una encuesta judicial (la primera) en diciembre de 1803, a ver si le encontraban cargos de « oposición al gobierno ». Lo más seguro es que haya sido Fouché, mucho más que Napoleón, el instigador del asunto, celoso del poder de Lenormand, y sobre todo, para echar mano a las fichas de los clientes de la cartomántica.
No le encontraron cargo alguno, y fue puesta en libertad. Ah, bajo el Terror estuvo a punto de ser guillotinada porque le dijo a Robespierre que le iban a cortar la cabeza.
A ver quién se atreve en una Letra del Año en Cuba a predecir el futuro cómo lo ve.

NOTAS:

1) La joven Marie-Anne fue aprendiz de costurera. NdINMF.
2) Según lo afirma el conde de Las Cases en una carta, , Napoléon habría confiado a su memorialista que «
Ella me hizo el dibujo de esta isla sobre la carpintería de un apartamento que debe existir todavía en París, en la calle de Tournon; me describió Longwood y me mostró a Hudson Lowe... Yo sabía todo eso estando aún en la cima del poder, pero no le presté ninguna fe ». NdINMF.