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Gran
Sanedrín
de los israelitas
de Francia
Asamblea del Gran Sanedrín
reunida por el Emperador Napoleón.
Las reuniones tuvieron lugar
en el Ayuntamiento de París
del 9 de febrero al 9 de marzo
de 1807. La imagen muestra una
de las entrevistas entre los
comisarios del Imperio y los
rabinos. A la derecha, presidiendo
la sesión en la mesa,
vemos al rabino David Sintzheim
reconocible por su sombrero
de dos picos llamado gorro
de Aarón. Litografía
de Émile Vernier basada
en una pintura de Édouard
Moyse (1868). |
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por |
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Isis
Wirth Armenteros
Consejera Especial del INMF para los Países
Hispánicos
Representante oficial en Alemania y Suiza
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| Isis
Wirth |
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Como
se sabe, fue Napoleón quien liberó
a los judíos de los guetos, y los hizo
ciudadanos a partes iguales, lo cual hasta el
día de hoy los antisemitas no le perdonan,
pues, según ellos, “desató
la plaga”.
Gracias a mi querida Zoé Valdés,
quien me recordó el evento del Gran
Sanedrín, y me proporcionó interesantes
datos, entre ellos el rezo que los judíos
le dedicaron a Napoleón.
El Gran Sanedrín,
sobre la base del que tenía lugar en el
Templo de Jerusalém, tuvo lugar una sola
vez, a partir del 9 de febrero de 1807 (perdón,
pero no puedo pasar por alto la capacidad que
tenía Napoleón: el 9 de febrero
de 1807 estaba en Prusia oriental, luego de la
batalla de Eylau, el 8; tenía tiempo para
dirigir lo que estaba pasando en Francia, e incluso
en medio de la batalla, ocuparse de arreglar los
asuntos internos de la Ópera de París),
durante un mes. El Sanedrín hizo del judaísmo
la tercera religión del estado, y siguió
al decreto de liberación de los judíos
en 1806. Es la base del judaísmo francés.
En una previa asamblea, tres comisarios en representación
del gobierno, le plantearon a los delegados judíos,
provenientes de toda Francia, doce preguntas.
Las tres primeras: ¿es legal que los judíos
puedan casarse con varias mujeres?, ¿admitirían
el divorcio sin que haya sido pronunciado por
los tribunales, o sea, en virtud de reglas contrarias
a las del Código civil?, ¿están
en contra de los matrimonios mixtos? (Observemos
los anacronismos...) Luego, preguntas acerca de
la calidad de la ciudadanía de los judíos:
¿se consideraban franceses?, ¿estaban
dispuestos a defender a su patria, Francia?, y
por último, lo concerniente a los rabinos:
¿quién los nombraba?; así
como lo relativo a la economía: ¿era
cierto que la ley judía prohibía
a los judíos practicar la usura con sus
correligionarios?
Los delegados
desconocían con anterioridad esas preguntas,
ni sabían tampoco a ciencia cierta para
que se les había convocado. Desde las primeras
preguntas, se les hizo evidente que en dependencia
de sus respuestas serían excluidos o mantenidos
en la comunidad francesa. (Pienso en la actualidad
del asunto...). Unánimemente, los judíos
dijeron que “defenderían a Francia
hasta la muerte", por el contrario la asamblea
se dividió en lo referente a los matrimonios
mixtos, los rabinos se opusieron. ¿Cómo
un rabino iba a bendecir la unión de una
cristiana con un judío, cómo un
cura iba a casar a un cristiano con una judía?
Pero aceptaron que en su opinión esos matrimonios
tenían todo su valor civil, que no por
gusto quien dijo "dad a Dios lo que es de
Dios, dad al César lo que es del César"
fue un judío.
Los comisarios quedaron
muy satisfechos con las respuestas, en
principio, y el ministro del Interior
-que no era Fouché-, todavía
más. Pero Napoleón, no.
El águila consideró que
esas respuestas provenían de un
pequeño número de judíos,
los más ricos, los más educados,
los más corteses. Napoleón
quería algo más contundente.
Entonces imaginó resucitar el Gran
Sanedrín, que en Jerusalém,
tres siglos antes de Cristo, dirimía
los asuntos religiosos y civiles. El Sanedrín
tendría que santificar en toda
solemnidad las respuestas de los delegados
en la asamblea. Ponerlas al lado del Talmud
como artículos de fe.
La idea de convocar un “Sanedrín”,
institución desaparecida desde
hacía 15 siglos, no podía
ser más grandiosa, y sobre todo,
efectiva y, también, astuta. Napoleón
amaba este tipo de cosas, decía
que “la imaginación gobierna
el mundo”. (Y era un lector impenitente
de historia antigua, tiene que haber sorprendido
a sus colaboradores el día que
les habló de convocar un Sanedrín,
“¿un qué...?, supongo
le habrán dicho). Con este acto,
Napoleón conseguiría la
adhesión sin falla de todos los
judíos al estado francés,
organizando su vida religiosa y civil,
al mismo tiempo que hacía que la
imaginación de los judíos
volara a lo más alto de su judeidad:
¡un Sanedrín, como en los
tiempos de Jerusalém!
Si el Sanedrín
napoleónico duró sólo
un mes, fue porque un jesuita intrigó
para que se disolviera. Pero ya estaba
hecho todo: se ungieron las respuestas
de la previa asamblea. Napoleón
fue llamado el “nuevo Ciro”,
y le hicieron su rezo.
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Napoleón
I da las tablas de la Ley a Moisés
Obra de A. Brenet basada
en un dibujo de vivant Denon,
hacia 1807. Colección del
museo de Israel |
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La Europa anti-napoleónica
se inquietó. “Todos los judíos
ven en Napoleón a su mesías”,
decía Metternich.
Lo que hizo Napoleón
fue "poner al día" al judaísmo,
lo hizo entrar en la modernidad. Eso no le pasó
inadvertido a un rabino: “Si Bonaparte triunfa,
aumentará el número de acaudalados
en Israel, y se acentuará la grandeza de
Israel, pero ellos se marcharán y el corazón
de Israel se alejará del Padre celestial”.
Al Napoleón incorporar a los judíos
a la sociedad, éstos se asimilaron. El
“corso vil” —ah, sí,
Martí— hizo todo lo posible para
ello. Esa asimilación era la que temía
el rabino citado, y no por casualidad también
los “jasidim” rusos, ortodoxos. (Lo
de “casualidad”, por ser rusos en
primer lugar.)
Hay varias anécdotas que refieren que cuando
estaba en campaña siendo todavía
un general al servicio del Directorio, el “corso
vil” veía a los judíos en
los ghettos y le decía a su entourage*
que no entendía en nombre de qué
esos seres humanos eran condenados a ello. Supongo,
no lo sé, que en su isla de Córcega
natal no había judíos o muy pocos
y por lo tanto no era antisemita.
Una leyenda -no lo es tanto, tiene visos de certeza-
haría de Napoleón el primer sionista.
Cuando fue a “Palestina”, durante
la campaña de Egipto a principios de 1799,
se corrió el rumor que iba a crear un estado
judío allí para acoger a los judíos
de Europa. Si es cierto, prefirió luego
su asimilación en tierra europea. Debate
abierto.
* Su entorno.
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