Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
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Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.
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DEL 18 BRUMARIO
Golpe de Estado del 18 Brumario, 10 de noviembre de 1799
Autor anónimo, escuela inglesa de la época.

Por

Isis Wirth Armenteros
Delegada del INMF en Cuba
Consejera Especial para los Países Hispánicos

Representante oficial en Alemania y Suiza

Isis Wirth Armenteros, Consejera Especial para los Países Hispánicos, Delegada en Cuba y Representante Oficial en Alemania y Suiza del Instituto Napoleónico México-Francia.
Isis Wirth
Instituto Napoleónico México-Francia ©
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Al hermano Luciano, que sin él no hubiese sido posible.

París, 18 Brumaire año VIII (1799). Hace un mes que el general Bonaparte ha desembarcado en Fréjus (sur de Francia), dejándosela en la uña a su ejército, empantanado en Egipto (debido a la derrota en Siria, ya entonces y desde mucho, mucho antes, el lugar maléfico de la región). Sieyès busca una « espada » para colocarla en el gobierno. El general Moreau, desde que llega Bonaparte, le dice al ex- abate que ese « es su hombre », y no él.

El Directorio conocía fracaso tras fracaso. Italia (¡que había ganado tan difícil y ferozmente Bonaparte!) se perdió; en Alemania, los franceses habían sido lanzados al Rhin; Masséna tuvo que evacuar el oeste de Suiza. (Recuerdo que estas guerras revolucionarias son el anuncio del « internacionalismo proletario »). Había un movimiento, que llamaron los « neo-jacobinos », determinado a retornar al período de 1793-94, con sus medidas de « salvación pública », o sea, el Terror (fue justo bajo el Directorio que se produjo la « Conspiración de los Iguales » de Babeuf, reverenciado por Marx como precursor, y quien además influenciara a Benito Mussolini) (1).

Sieyès estaba atemorizado por el movimiento revolucionario: veía jacobinos por todas partes, decía Barras. Razón no le faltaba, no sólo porque hubo que mandar a la guillotina a Babeuf y acólitos (bastantes), sino porque empezaban a surgir clubs con la divisa: « La victoria o la muerte », se invocaba a la guillotina y a que volvieran las picas (donde ponían las cabezas de los guillotinados). Incluso, el Consejo había votado medidas como el « préstamo a la fuerza (sic) de 100 millones » a los ricos. Lo más execrable fue sin embargo la « ley de los rehenes », que serían tomados de las familias de los nobles emigrados, y quienes irían a la cárcel en caso de asesinato de funcionarios y de « patriotas ». En fin, Sieyès, inquieto por el resurgimiento de los «terroristas»? término que asimismo se le debe a la Revolución francesa?, quería que la tranquilidad fuese garantizada. Desde que Bonaparte desembarcó en Francia, se comenzó a cuestionar la « ley de los rehenes » y el « préstamo a la fuerza ». La izquierda gritaba: « ¡La contra-revolución está hecha! ».

No del todo. Faltaba el golpe de estado, que fue contra los jacobinos.

Se orquestó un complot, al que fueron ganados los inevitables Fouché y Talleyrand.

Habían dos consejos, el de los Ancianos y el de los Quinientos. Se trasladaron tiempo antes a Saint-Cloud, en las afueras de París, para evitar al «pueblo» del faubourg Saint-Antoine. Luciano, el hermano de Napoleón, había sido elegido también poco tiempo antes, presidente de los Quinientos.

Bonaparte fue nombrado comandante de la división militar de París, lo cual era ilegal, ya que sólo el Directorio podía hacerlo. Y Barras dimisionó: Talleyrand fue a su casa (Barras, bastante sabio, decía que tenía que estar en su bañera) con una suma de dinero, proporcionada por los banqueros complotados (razón tenían, que les amenazaba el « préstamo a la fuerza »), para comprar su dimisión, pero Barras nunca vio este dinero, que los gustos de Talleyrand eran muy caros.

Bonaparte arriba al Consejo de los Quinientos, espera convencer a los recalcitrantes. No quería que las tropas intervinieran, deseaba que todo fuese legal. Ay, pero era un orador débil, excepto en presencia de sus soldados. Se complicó, trastabilló, en el nerviosismo hasta se arañó el rostro. La izquierda se enfureció: « ¡Bonaparte, fuera de la ley! », declaración que significaba la pena de muerte. « ¡Abajo el dictador! » Napoleón fue atacado físicamente, en la turbamulta salió lívido, sin palabra, de la sala. Se procedió a votarlo « fuera de la ley ». Como Luciano presidía, hizo que los granaderos de la Guardia del Directorio lo llevaran afuera, para no votar. Ya afuera, el hermano arenga a los soldados: « Los facciosos vendidos a Inglaterra han osado lanzarse contra vuestro general para herirlo con sus estiletes ». Los soldados se indignaron. Luciano retornó a la sala, y teatralmente hizo un discurso de oratoria que pudiera, después del de Marco Antonio en el Senado tras la muerte de César, ser acaso el más célebre. Abriéndose las vestiduras, dijo que si alguna vez su hermano se convertía en dictador, él sería el primero en ajusticiarlo.

Los soldados hervían de rabia. Entonces Murat gritó no menos célebremente: « Foutez-moi tous ces bougres-là dehors! » (« ¡Sacadme de aquí a todos esos tipejos! »). Entraron pues los soldados, y los « Quinientos » huyeron por las ventanas.

Napoleón tenía que agradecerle a Luciano. Más tarde, se agriaron mucho ya que Luciano no se dejaba dominar por el hermano mayor. La orden de Murat fue decisiva: fue así un golpe de estado con intervención militar. Luego, más tarde también, cuando Murat ya rey de Nápoles gracias a Napoleón, le hizo varias bastante pesadas a éste, los defensores de Murat y a su vez fieles a Napoleón, alegaban a su favor que sin Murat? como sin Luciano? el 18 Brumario no hubiese sido posible. Que, subrayo, Napoleón se paralizó cuando se enfrentó al rechazo y al ataque.

El « complot anglo-jacobino » fue derrotado, y se abrió la era del Consulado. ¿Fin de la Revolución? No, sino su continuación (desde luego, los historiadores marxistas se refieren al « complot de Napoleón con la burguesía », deseosa ésta de consolidar su « riqueza », y que la burguesía no quería el retorno a la « dictadura del pueblo », lo cual es algo muy encomiable como sabemos para los marxistas, y ya han visto cómo clamaban por la vuelta del Terror, que hizo que Sieyès buscara un « salvador »).
Cuando después del salto por las ventanas, al filo de la noche se pudieron reunir algunos diputados, se acordó confiar el poder a un Consulado «provisional»...que duraría, con la excepción del intermedio de 1814, hasta el 18 de junio de 1815.

NOTAS:

1) Benito Mussolini, conocedor en materia de marxismo, decía que « El fascismo, es el socialismo que ha descubierto la pasión patriótica ».

 

Ver también en este sitio: El 18 brumario, doble salvamento de la Republica y de la Paz civil, por el general Michel Franceschi: