Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
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Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. & R. Jean-Christophe, Prince Napoléon..
9 de agosto de 1794 (22 de thermidor del año II)
BONAPARTE ENCARCELADO
Traducción del Instituto Napoleónico México-Francia ©
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El 9 de Termidor del año II (27 de julio de 1794) Robespierre y sus asociados son derrocados y enseguida guillotinados. Por su lado, Bonaparte ha recibido de la Convención la orden de dirigirse a Vendea y dirigir operaciones en el marco del plan de descristianización que por decreto gubernamental se lleva a cabo en el Oeste de Francia desde el año precedente.
De lo alto de sus escasos 25 años de edad, el muchacho rechaza con gran valor esta temible disposición, lo que le cuesta ser detenido el 9 de agosto acusado de pertenecer al grupo de «amigos del tirano», de tratar con el enemigo y de ser enemigo de la República, toda vez que «el comité de salud pública decreta que el general de brigada Bonaparte será rayado de la lista de oficiales generales empleados, en vista de su rechazo de dirigirse al puesto que le ha sido asignado». De tal suerte, es encerrado bajo arresto en el Fort Carré de Antibes en grave peligro de ser guillotinado como refractario.
Cautivo y sabedor del grave peligro que corre, el joven general dicta a su ayuda de campo Junot una carta llena de indignación dirigida a los representantes del pueblo:

«Me habéis suspendido de mis funciones, arrestado y declarado sospechoso. Heme aquí mancillado sin haber sido juzgado, o bien juzgado sin haber sido oído. En un estado revolucionario, hayclases dos : los sospechosos y los patriotas. Cuando los primeros son acusados, son tratados, por forma de seguridad, con medidas generales. La opresión de la segunda clase es el estremecimiento de la libertad pública; el magistrado no puede condenar sino después de las más maduras informaciones, y más que por una sucesión de hechos.
Declarar a un patriota sospechoso, es un juicio que le arranca lo que hay más precioso: la confianza y la estima. ¿En qué clase se me quiere colocar? Desde el origen de la Revolución, ¿acaso no he estado siempre apegado a sus principios? ¿No se me ha visto siempre en la lucha, ya sea como ciudadano contra los enemigos interiores, ya sea como militar contra los extranjeros? He sacrificado la estancia de mi departamento; he abandonado mis bienes; lo he perdido todo por la República. Desde entonces, he servido en Tolón con alguna distinción, y he merecido en el ejército de Italia una parte de los laureles que ella adquirió en la toma de Saorgio, de Oneglia y de Tanaro. Al momento de descubrirse la conspiración de Robespierre, mi conducta es la de un hombre acostumbrado a no ver más que los principios. Luego no se me puede contestar el título de patriota. ¿Por qué pues se me declara sospechoso sin oírme? ¿Se me detiene ocho días después de que se tenía la noticia de la muerte del tirano? Se me declara sospechoso y se ponen bajo resguardo mis papeles. Debía hacerse la inversa: asegurar mis papeles, oírme, pedirme aclaraciones y enseguida declararme sospechoso, si hubiera lugar. Se quiere que vaya a París con un decreto que me declara sospechoso; debe suponerse que los representantes no lo hicieron más que como consecuencia de una información, y no se me juzgará sino con el interés que merece un hombre inocente, patriota, calumniado, cualesquiera que sean las medidas que tome el Comité, no podré quejarme de él. Si tres hombres declarasen que he cometido un delito, no podría quejarme del jurado que me condenara. Saliceti, tú me conoces. ¿Has visto nada, en mi conducta de cinco años, que sea sospechoso para la Revolución? Albitte, tú no me conoces; no han podido probarte hecho alguno; no me has oído; conoces sin embargo con qué destreza a veces silba la calumnia. ¿Debo pues ser confundido con los enemigos de la patria, y patriotas deben inconsideradamente perder un general que no ha le ha sido inútil a la República? ¿Representantes deben poner al gobierno en la necesidad de ser injusto e impolítico? Oídme, destruid la opresión que me rodea y restituidme la estima de los patriotas. ¡Una hora después, si los malos quieren mi vida, la estimo tan poco, la he tan a menudo despreciado! Sí, la sola idea de que puede serle aún útil a la patria me hace sostener el fardo con coraje».
Napoleón prisionero en su celda en el Fort Carré de Antibes, en agosto de 1794.
Napoleón prisionero en su celda en el Fort Carré de Antibes, en agosto de 1794
Litografía de Weber.

A pesar de la arrebatada elocuencia de su misiva, no será sino gracias a la mediación de algunas de sus relaciones que el penado escapará al cadalso. Por otro lado, incapaces de hallar la menor huella de conducta comprometedora para el prisionero, los comisarios se ven obligados a confesar que existen todas las razones para liberarlo respetándole además su grado y su mando. Emiten entonces el comunicado siguiente:

«Después de haber escrupulosamente examinado los papeles del ciudadano Buonaparte, suspendido provisoriamente de las funciones de general de artillería del ejército de Italia, y puesto en estado de arresto tras el suplicio del conspirador Robespierre, por forma de seguridad general; Después de habernos enterado de las ordenes a él dadas, el 25 de mesidor, por el representante del pueblo Ricord para dirigirse a Génova, donde debía cumplir con una misión especial precisada por el decreto del dicho día, y recibido de él una relación por escrito de su misión; tras haber tomado los informes más exactos sobre la conducta anterior del dicho general y buscado la verdad en múltiples interrogatorios que le fueron hechos por ellos mimos, no habiendo hallado nada positivo que pudiese justificar las sospechas que habían podido concebir de su conducta y de sus disposiciones; Tomando además en consideración la utilidad que para la República pueden representar los conocimientos militares o locales del dicho Buonaparte, y queriendo recibir de él todos los informes que puede dar sobre la situación anterior del ejército y sus disposiciones ulteriores; dictan que el ciudadano Buonaparte será puesto provisionalmente en libertad para permanecer en el cuartel general, y que se rendirá necesariamente cuenta al comité de Salud pública de la opinión que el examen más profundizado ha dado a los representantes del pueblo de la conducta del dicho Buonaparte, para, tras la respuesta del comité de Salud pública, ser estatuado definitivamente.
Firmado: ALBITTE, SALICETI. Cotejado conforme al original, Firmado: CAVENEZ. Certificado conforme. El general en jefe el ejército de Italia, Firmado: DUMERBION.

Una vez en libertad el día 20 de agosto de 1794, Napoleón se pone del lado de la Convención termidoriana y posteriormente del Directorio, siendo protegido por el vizconde Paul-François de Barras (1755-1829) a quien conoce desde el sitio de Tolón. Ha escapado por poco a la cuchilla revolucionaria.