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| Bienvenidos
a la página oficial
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Francósfera
México-Francia
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador. |
| TESTIMONIO
DE UN ADOLESCENTE, CANDIDATO A SAINT-CYR |
| DIECIOCHO
AÑOS EN 1944 |
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| Insignias
del 2º Regimiento de Dragones
y de la 3ª División
de Infantería Argelina
(DIA) |
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| Por
el General |
Jean
Combette
Presidente del Comité de la Flama del
Arco de Triunfo
Miembro
de Honor de la Unión
Gaullista de Francia, UGF
Gran Cruz
de la Legión de Honor
Cruz de guerra 1939-1945, Cruz de las T.O.E.,
Cruz del Valor Militar con diez citaciones
Gran cruz de la Orden nacional del Mérito
de Francia |
La
Francósfera México-Francia agradece
muy respetuosamente al Sr. General Combette
su generosa aprobación para la publicación
de este artículo, así como la
propia al Señor Stéphane Galardini,
Secretario general de la UGF. Traducción
de la Francósfera México-Francia
©
Esta página está disponible
al público de manera gratuita y puede
ser reproducida con fines no lucrativos, siempre
y cuando no sea mutilada, se cite la fuente
completa y su dirección electrónica.
De otra forma, requiere permiso previo por
escrito de la institución.
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| «
Estábamos a 20 de agosto
de 1944. La 2ª División
Blindada del general Leclerc iba
en algunos días a liberar
París. El 1er Ejército
francés remontaba el valle
del Ródano. Por doquier
en Francia, la Resistencia intensificaba
su acción » |
General
Jean Combette. |
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En
alguna parte, en las alturas que bordean al oeste
la Borgoña y que se entremezclan enseguida
con las pintorescas ondulaciones del Morván,
los maquisards (1) del
grupo « Vivant » se habían instalado
y acosaban a las columnas alemanes que, remontando
del sudoeste, se esforzaban por alcanzar el Rin antes
de las tropas del general de Lattre.
Candidato a Saint-Cyr
(2), con apenas dieciocho años
de edad, había militado, como una decena de
mis camaradas, en la cornisa Bournazel (3)
del liceo Carnot de Dijon, vuelta clandestina desde
la ocupación alemana. En ese verano de 1944,
uno de los más pesados en combates de nuestra
historia, me era preciso elegir: o bien esperar –
Borgoña estando liberada – que la cornisa
Bournazel reabriera sus puertas; o bien incorporarme
a la Resistencia y participar en los combates de la
Liberación, pues tal era mi vocación
de oficial. Escogí, como muchos otros, la segunda
solución, y llegué al maquis del grupo
«Vivant», cuyo PC estaba instalado en
la granja de Laucy, al noroeste de Nolay.
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Había
dado parte de mi decisión a mi padre
– condecorado militar, mutilado de la
guerra de 1914-1918 –, quien me había
respondido sin vacilación: «
Sabes lo que tienes que hacer ».
Iba a entrar así en la marcha de la
Historia. Sentí entonces un gran orgullo
y una inmensa dicha ; orgullo de portar el
brazalete FFI, y de ser un actor, modesto
ciertamente, de las acciones llevadas a cabo
contra las columnas alemanas; dicha de participar
en los combates de la Liberación tras
cuatro años de ocupación, dicha
también de tener el sentimiento de
cumplir mi vocación de soldado..
Esas tres semanas en
de maquis fueron apasionantes, aun cuando
la mirada retrospectiva profesional me permita
lamentar la ligereza de ciertas acciones efectuadas
sin interés de seguridad, y que costaron
la vida a numerosos resistentes. En cuanto
a mí, mi carrera militar estuvo a punto
de detenerse el 6 de septiembre de 1944. Aureolado
por la gloria del liberador, me preparaba
para entrar en Beaune, cuando una ráfaga
de metralleta Sten, soltada por descuido
por un amigo, me cortó la pantorrilla
y me hizo ser llevado, después de un
recorrido difícil, hasta los primeros
carros de la 1er ejército, instalados
en los linderos de Volnay. Enseguida, fui
transportado a un hospital de campiña
y finalmente al Hôtel-Dieu
de Beaune. Ahí, mis padres, sin nuevas
desde hacía muchos días, me
vieron llegar con alivio. La aventura de la
Resistencia había terminado.
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La paz no por ello
había sido recobrada. Francia no estaba totalmente
liberada, la enorme máquina de guerra alemana
había acusado un cierto número de reveses
pero no estaba todavía desbaratada, los combates
continuaban en los Vosges y en Alsacia. En semejante
contexto, ni hablar de reiniciar los estudios y sentarse
en los bancos de una clase preparatoria, esperando
estudiosamente el final de la guerra. Fui de aquellos
que firmaron un enrolamiento por la duración
de la guerra, aplazando para más tarde –
¡si Dios lo quería! – el fin de
mis estudios.
Mi pierna todavía
envuelta en un vendaje, me incorporé al 1er
ejército francés. Después de
una corta estancia en el campo del Valdahon, donde,
los primeros rudimentos del oficio de soldado nos
fueron enseñados, me incorporé, con
cinco camaradas, antiguos de la cornisa Bournazel,
el 2º regimiento de Dragones. Éste estaba
entonces en acción como refuerzo de la 3ª
división de infantería argelina (D.I.A.),
en la llanura de Alsacia, en los bordes de la Bolsa
de Colmar (4), donde la resistencia
alemana se había reforzado. Era el 17 de noviembre
de 1944, acababa de cumplir 19 años...
El command-car que
se había encargado de nosotros en el campo
de Valdahon nos dejó en un pueblecillo de Alsacia,
frente a una modesta villa de donde salió el
coronel Demetz, comandante del regimiento. Deteniéndose
frente a aquel pequeño grupo de jóvenes
comprometidos, el coronel nos dijo, después
de habernos estrechado la mano: « Si quieren
ir a misa, acompáñenme ».
Lo seguimos, orgullosos de rodearle, a aquella iglesita
alsaciana donde reinaba un gran fervor. Nuestros pensamientos
estaban en otra parte: por fin habíamos ingresado
al « frente », e íbamos a participar
en la liberación de Alsacia…
Después
del servicio religioso, el coronel nos llevó
a su PC y nos habló como sigue, recuerdo
cada palabra: « Son los nuevos reclutas,
acaban de incorporarse en el 2º de Dragones,
cuyos escuadrones están al contacto
de las unidades alemanas. Quiero que en ocho
días no haya ninguna diferencia entre
ustedes y los antiguos. ¿A dónde
quieren ser asignados? En los TD (Tank Destroyers)
o en el reconocimiento? ». Elegí
el reconocimiento y me uní, en la misma
tarde, al 1er escuadrón del capitán
Petit, instalado en Burnhaupt, en los linderos
del Doller.
Fui asignado al pelotón
Faure y así me encontré con
un extraordinario equipo de «antiguos»,
originarios de África del Norte, o
evadidos de España, que ya se habían
batido largamente en Autun y en los Vosges.
Me integré en él muy rápidamente,
en un clima de gran camaradería. Desde
el día siguiente de mi llegada, participé
en una patrulla en los rayanos del Doller.
Yo tenía apenas un mes de servicio.
Batalla de
Colmar, y luego en marzo de 1945, cruce del
Rin sobre el puente estadounidense de Karlsruhe;
duros combates de Weingarten, donde mi auto-metralleta
M8, en la que había asumido
las funciones de radio, fue « bazuqueado
» y en el que me hallé solo en
medio de los elementos alemanes que habían
logrado su contraataque, y vuelto a afianzarse
en el pueblo; cabalgata en la Selva Negra
hasta las orillas del lago de Constanza.
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Goumiers
de la 3ª D.I.A.
Marcha en las planicies
de Alsacia durante el invierno de
1944 |
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El combate llamado
de explotación es una secuencia de audacia
« a la húsar » y de golpes duros,
a veces muy mortíferos. El tirador en Jeep
que yo me había vuelto vivió todos esos
momentos con intensidad y, a veces, con mucha emoción,
sobre todo cuando nos enterábamos de la muerte
de camaradas. Escribía regularmente a mis padres
y volví a encontrar esta carta de la cual me
permito citar un extracto: « Es el sacrificio
de todos esos muertos lo que hace, que hoy, podemos
alzar la cabeza y pisar, victoriosos, los caminos
de Alemania ».
El 8 de mayo al fin,
el final de los combates nos sorprendía en
Heiligenberg, en las orillas del lago de Constanza.
Al anuncio de la noticia, nos levantamos y en un clima
de intensa emoción, cantamos Les Africains
en unión con todos los que habían combatido,
provenientes de África, por la libertad del
mundo. La paz había vuelto, había que
pensar de nuevo en los estudios.
Después de
esta extraordinaria aventura, al acercarse mis veinte
años, me dirigí al campo de Coëtquidan,
donde se reencontraron aquellos combatientes llegados
de todos los horizontes, en un clima estudioso, ciertamente,
pero difícil a causa, especialmente, de las
condiciones precarias de instalación. El 1o
de diciembre de 1945, salí con el grado de
subteniente, agregado a la promoción 1944 «
Roma y Estrasburgo ». Después de un año
de escuela de aplicación en Saumur, me reincorporé
a mi regimiento de Dragones estacionado en Austria.
Un capítulo nuevo de mi vida militar iba a
comenzar y a conducirme, como a muchos oficiales de
mi generación, hacia el Extremo Oriente. Fue
otra aventura…
Cincuenta años
después (5), este testimonio
de un adolescente de dieciocho años, candidato
a Saint-Cyr, ilustra la intensidad de aquella época.
Elegí, como tantos otros, participar en los
combates de la Liberación. No hice más
que servir, en tanto que ciudadano consciente y responsable
del destino de nuestro país. Tuve la suerte
de sobrevivir. Rindamos homenaje a todos los que,
en la gloria de sus veinte años, hicieron la
misma elección, y murieron para que
viva Francia.
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El
General Combette (a la derecha)
preside el Reavivamiento de la Flama Eterna
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El
Comité de la Flama, que es llamada
asimismo la Unión de asociaciones
« La Flama bajo el Arco de Triunfo
» fue fundado el 2 de noviembre
de 1923, y reconocido de utilidad pública
el 10 de noviembre 1949. Esta unión
federa a 760 asociaciones de antiguos
combatientes y víctimas de guerra
y tiene por objetivo hacer reavivar (reencender
significaría que se apaga la flama
cuando debe arder perpetuamente), cotidianamente,
en el crepúsculo, la Flama sobre
la tumba del Soldado desconocido. Por
ahí mismo, este ritual honra la
memoria del conjunto de los soldados y
combatientes franceses, muertos en el
campo de honor. En febrero de 2007, el
general Combette durante, una entrevista,
expresó: « Se me preguntó
[en 1999] si quería asumir las
funciones de la Presidencia del Comité
de la Flama, mientras yo estaba disponible.
Pensé que era la ocasión
de continuar sirviendo a mi país.
La flama fue prendida por primera vez
el 11 de noviembre de 1923, para el quinto
aniversario del armisticio. Pero la tumba
misma fue inaugurada el 28 de abril de
1921. Esta flama nunca se ha extinguido.
Siempre ha brillado bajo el Arco del Triunfo.
Incluso durante la Segunda Guerra mundial,
incluso bajo la Ocupación alemana,
ha sido reavivada todas las noches por
los antiguos combatientes. Todos los muertos
en el campo de honor por nuestra libertad,
todos esos soldados desconocidos son representados
por el Soldado desconocido. Y cuando se
reaviva la flama, es un gesto de esperanza
que quiere decir: « ¡Nunca
más esto! ». Foto: Asociación
Nacional de Reservistas de la Infantería
(A.N.O.R.I.) |
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NOTAS:
1) Guerrilleros resistentes
a la ocupación nacional-socialista.
2) Escuela especial militar.
3) Dos hipótesis existen para explicar el origen
de la apelación « Corniche » (Cornisa).
La primera que es la más difundida, la hace
remontar al « Colegio Stanislas » de París,
donde fue abierta la primera clase preparatoria civil
en Saint-Cyr, algunos años después de
la derrota de 1870. Los alumnos que preparaban Saint-Cyr
tenían en efecto la costumbre de reunirse bajo
una cornisa del patio de honor, lugar que tuvieron
que defender de cara a los asaltos de otros alumnos
que deseaban apropiársela. Al no lograrlo,
éstos los habrían entonces, por despecho,
apodado « cornichons » (« pepinillos
»).
La segunda muestra que la utilización del término
« cornichon » para designar a los candidatos
a Saint-Cyr es en realidad anterior a la creación
de la clase preparatoria del liceo «Stanislas»
y vendría del modo de conservación de
este condimento: amontonados en un bocal, apodo de
la época de la E.S.M. (Escuela Especial Militar).
La apelación «corniche» derivaría
pues de este mote.
En el transcurso del tiempo, las « cornisas
» presentes en los liceos civiles adquirieron
un estatuto semi-militar, mientras que los de los
liceos militares lo tenían plenamente. Con
la disminución del número de candidatos,
las « cornisas » civiles cerrarán
una tras otra en los años 90.
4) La «Bolsa de Colmar (« Poche de Colmar
») fue el emplazamiento de una terrible refriega
en la que se enfrentaron del 20 de enero al 9 de febrero
de 1945, el Primer ejército francés
y el 21er Corps U.S. al 19º Ejército alemán,
durante la batalla de Alsacia.
5) El General escribe en 1994. En efecto, una primera
versión de este artículo apareció
dicho año en la revista Armée d’aujourd’hui
n°190 /Fuera de Serie: Il y a cinquante ans
la libération (« Hace cincuenta
años la liberación »).
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FRANCÓSFERA
MÉXICO-FRANCIA
El
Foro de la irradiación y de la defensa
de la Francofonía en América
Fundada
el 12 de diciembre de 2008. |
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