El
Cinematógrafo Imperial Folía Lumière,
Centro Mexicano de Cine Mudo, |
en
asociación con CONACULTA-FONCA |
y
la
Filmoteca de la UNAM |
presenta: |
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por
Alfonso Reyes
|
-----Por
aquellos años,
Martín Luis Guzmán
y yo – bajo el seudónimo
de Fósforo,
que usábamos indistintamente
– nos divertíamos
en escribir unas notas
sobre el cinematógrafo
que se publicaban en el
semanario España,
y que tuvieron cierto
éxito de curiosidad
entre los amigos. Nos
había precedido
Federico de Onís,
en cuatro artículos
firmados por El Espectador.
Creo
que nuestra pequeña
sección cinematográfica
(« Frente a la Pantalla
») inauguró
prácticamente la
crítica del género
en lengua española,
y acaso fue uno de los
primeros ensayos en el
camino que hoy está
abierto a todos -abierto
aun cuando no sea, claro
está, merced a
nosotros: muchos pudieron
también descubrirlo
por cuenta propia.
Martín Luis Guzmán
ha reunido sus notas al
final de su libro: A orillas
del Hudson. Cuando salió
de Madrid, no volvió
a ocuparse del cine. Yo
continué por algún
tiempo amarrado al banco.
A invitación de
José Ortega y Gasset,
ello de junio del siguiente
año comencé,
en El Imparcial, una serie
de crónicas cinematográficas,
siempre firmadas por Fósforo.
Y, con igual seudónimo,
publiqué todavía
en la Revista General
de la casa Calleja las
notas finales de esta
sección.
Entiendo
que, por entonces, sólo
Fósforo y cierto
periodista de Minneapolis,
cuyo nombre olvida mi
ingratitud, consideraban
al cine como asunto digno
de las Musas. Fósforo
solía cartearse
con el crítico
minneapolitano. Éste
escribía unas disertaciones
admirables sobre si era
o no una necesidad estética
el « desenlace »
en los desarrollos dramáticos.
Sus dudas partían
de cierta ocasión
en que nuestro crítico
llegó al cine a
medio drama, y –
habiendo esperado a que
la cinta pasara otra vez
– tuvo que ver el
desenlace antes de la
iniciación del
conflicto.
Entonces éramos
dos. ¡Dichosos tiempos!
Hoy sois ya muchos, oh
Cocteau. Pero el cine
– oh Furias –
continúa lo mismo.
He querido buscar un epitafio
a Fósforo. Parece
que me decidiré
por éste: «
Aquí yace uno que
desesperó de ver
revelarse un arte nuevo
». |
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~
PRESENTACIÓN
GENERAL ~
«
FÓSFORO... REGRESA
AL CINE »
Las dos
naturalezas de un homenaje
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|
por
Eduardo Garzón-Sobrado
Presidente-fundador,
y Director general del
Cinematógrafo Imperial
Folía Lumière |
 |
| Eduardo
Garzón-Sobrado |
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-----En
el año de 1981 se llevó a cabo
un homenaje nacional dedicado al literato
mexicano Don Alfonso Reyes, luminaria de nuestras
letras. Tal vez sea esta celebración
la que haya reunido al mayor número
de notabilidades culturales e intelectuales
de nuestro país. Mencionemos tan solo
al comité organizador para que nuestros
lectores – los extranjeros, pero también
los mexicanos – se hagan una idea de
las altas personalidades evocadas.
Dicho comité estaba formado por los
Señores Javier Barrios, Jaime García
Terrés, Henrique González Casanova,
José Emilio Pacheco, Héctor
Azar, Alicia Reyes, Sergio Pitol, Gustavo
Sáinz, Víctor Sandoval, José
Solé, Elena Urrutia, Ramón Xirau,
Juan José Bremen...
Algunas de estas ilustres figuras por desgracia
nos han dejado ya, y nos parecería
impropio no dedicar una especial remembranza
en este espacio al Profesor José Luís
Martínez, fallecido recientemente,
y de quien, en lo personal, conservaremos
siempre el recuerdo de algunas charlas entrañables
y aún más singulares ensueños
Cortesianos…
-----Además
de este magno homenaje, ya para entonces
existía la Capilla Alfonsina, como
Casa-Museo y Biblioteca, y ya se erigía,
hierática morada, como uno de los
focos culturales más importantes
de nuestro México desde que Don Alfonso
vivía. Se fueron consolidando además
otros proyectos relativos a la figura del
Erasmo americano, como lo han sido
el Premio Internacional que enarbola su
nombre, el Festival Alfonsino en Monterrey,
o la Cátedra Alfonso Reyes, también
ubicada en aquella ciudad.
Por desgracia, y a pesar de la multiplicación
de este tipo de iniciativas, si bien el
nombre de Alfonso Reyes goza de una identificación
relativamente fácil en nuestro país,
nos es forzoso admitir que no por ello su
obra es más, y menos aún,
mejor conocida. Sobra decir que semejante
afirmación en nada conlleva un afán
de colocarnos al frente y menos
aún por encima de los investigadores,
muy eminentes algunos de ellos, de la obra
alfonsina; tan solo emitimos una respetuosa
constatación que sin gran dificultad
comparten propios y extraños. De
hecho, más allá de cualquier
idea de veneración – que en
nada forma parte de nuestros objetivos o
de nuestros principios – está
el conocimiento y la valoración de
sus aportaciones reales, para lo cual hemos
realizado en el pasado y llevamos a cabo
hoy en día distintas y muy variadas
actividades en colaboración con diversas
instituciones, durante el desarrollo de
nuestros proyectos.
En este sentido, cabría plantear
una pregunta muy digna de estimular la atención
de los especialistas del tema: ¿Por
qué razón una figura intelectual,
cultural como la de Alfonso Reyes, perdería
algo de su vitalidad, de su vigencia y de
su actualidad?
No podríamos pensar, en lo que a
nosotros concierne, que esto se debiese
a la presencia o al predominio de otros
gustos, otras affinités littéraires,
lo cual se convierte en lo menos importante
si nuestro autor posee un verdadero carácter
universal, lo cual es ciertamente el caso.
Desde nuestro punto de vista, el riesgo
estriba, como en otros tantos ejemplos relacionados
con nuestros próceres nacionales,
en que sean figuras incautadas e incluso
escamoteadas por una cierta retórica
institucional, aquella tanto daño
ha hecho, que se apropia de su nombre y
de su obra para conseguir otros fines, ya
fueran comerciales, políticos o puramente
personales. Y es que es verdad, y es triste
constatarlo, que muchas veces nuestras Academias,
y los grupos que se apropian de ellas, con
frecuencia invocando viejos espectros, discursos
cadavéricos, – por
evocar de alguna manera la expresión
sepulcral del desaparecido profesor francés
Maurice Druon, de ilustre memoria –
anteponen tales intereses a los comunes
en detrimento obvio de la cultura y de la
Historia, por supuesto, pero sobre todo
del desarrollo y de los objetivos profundos
y legítimos de nuestra Patria y de
su identidad.
-----Esto
dicho, se comprenderá sin
dificultad que nuestra actitud ante
la obra de Reyes no es de complacencia
o de recuperación, sino de
crítica constructiva, de
investigación constante en
un espíritu de transmisión
libre y general, democrática
y justa. Democrática,
por emplear un término muy
en boga, pero en la acepción
más pura del vocablo, desprovisto
éste de cualquier noción
política o tendencia oportunistas
ni de especulación, es decir,
poniendo el fruto de nuestro trabajo
y de nuestros esfuerzos al alcance
de todo individuo y de todas las
clases. Con justicia, concibiendo
esta locución de forma auténtica
y verídica, a la manera de
los griegos antiguos, esto es, tributando
a nuestras figuras nacionales no
una celebración más,
consensual, de ocasión, de
falaz «equidad», sino
en revancha la merecida retribución
y el digno homenaje que en particular
les son debidos.
Bien sabemos que mucho de la obra
alfonsina ha sido comentada y estudiada
en profundidad, y son estas bases
las que muchas veces nos proponen
interrogantes y actividades por
desarrollar, de ahí que siempre
reconozcamos su valor. |
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| El
joven Don Alfonso
Reyes en su oficina |
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|
Esperamos
y estamos al tanto de nuevos hallazgos pues,
todavía existen, dormitando su sueño
de Endimión, temas en extremo interesantes
que se conocerán pronto, como la
publicación íntegra de su
Diario, o las partes todavía
no publicadas de su Correspondencia.
Todo esto contribuye a que insistamos y,
sobretodo, a que no permitamos que se olvide
a Don Alfonso Reyes y a su Capilla Alfonsina
como una de las principales referencias
culturales en la historia mexicana reciente,
no sólo extrayéndolos del
circuito estricto de los medios oficiales
autorizados, sino franqueando una
etapa, un grado suplementario, exportándolos
– transportándolos, podríase
decir – a uno y a otro a temáticas,
medios culturales, entornos e incluso a
países en los que, tradicionalmente,
eran mal conocidos o hasta ignorados. Sin
duda alguna, la pasada edición inaugural
del Premio
Memorial Conde de Las Cases es
la más reciente y brillante prueba
de ello, con un seguimiento en más
de 80 países y una repercusión
directa especialmente en toda Ibero América
y en Francia, nación ésta
última tan cara a Don Alfonso.
Por
supuesto, no falta quien confunda
este reconocimiento y principal motivación
con otras sombrías y soslayadas intenciones.
¡Ea! ¡Honni soit qui mal
y pense!; lo más importante
será siempre conocer y reconocer
las figuras y los valores verdaderos de
nuestro país, participar de ellos,
estimularlos, enriquecerlos, difundirlos
más allá de nuestras fronteras.
En esta perspectiva, como lo anticipábamos,
el valor de nuestra aportación dentro
del medio alfonsino es de una naturaleza
que difiere en más de una forma de
la de los homenajes institucionales convencionales,
puesto que llevamos este tributo a la vida
cotidiana, al mundo opuesto de las herméticas
y muy encopetadas agendas oficiales,
a un público diverso y heteróclito
que concurra motivado por la sed de conocimiento
y el convencimiento de su real valor. Todo
esto implica – y la experiencia nos
ha probado lo bien fundado de esta gestión
– que el diálogo con distintos
especialistas y el público en general
es la mejor manera de ofrecerle a Don Alfonso
y a su Capilla el homenaje que merecen,
y que por nuestra parte les debemos. Es
este el sello característico que
se imprime en todas nuestras actividades,
a veces en contradicción con los
discursos oficiales, y muy a pesar
de ciertas figuras recelosas y sin criterio,
pancistas confortablemente encaramados en
sus privilegios, intelectuales
y funcionarios opacos, doloridos émulos
de Procusto. Muy al contrario, ponemos nuestra
organización al servicio de la misma
sociedad que nos honra con su presencia
en todas las actividades que realizamos,
como es el caso del proyecto « Fósforo...
regresa al cine », que
hoy nos ocupa.
-----Este
proyecto debe entenderse dentro del contexto
de las actividades de Cinematógrafo
Imperial Folía Lumière,
pero también de las Jornadas
Alfonsinas.
Es ante todo una iniciativa de difusión
complementada por la investigación,
en la cual el trabajo artístico,
plástico y de divulgación
es responsabilidad propiamente del Cinematógrafo
y sus ramas de creación, mientras
las investigaciones desarrolladas por nuestros
miembros activos o invitados sobre la obra
alfonsina o cualquier otra temática
pertenecen al ámbito de la Academia.
Las más de las veces tenemos el honor
de colaborar con eminentes personalidades
del
ámbito nacional e internacional,
como algunas de las mencionadas al inicio
del presente texto, mas no por ello debe
olvidarse que nuestro propósito,
al ser a la vez crítico y de divulgación
general, nos brinda la ocasión de
cristalizar los dos aspectos, los dos pilares
fundamentales de la filosofía de
nuestra asociación en general, y
de nuestro homenaje en particular:
-----Primeramente,
el hecho de brindar la oportunidad para
que otras voces no autorizadas,
ajenas o neófitas pero con la voluntad
y la capacidad necesarias de realizar una
aportación valiosa, también
hallen un espacio de encuentro, de expresión,
y sean escuchadas. Esta es la orientación
que ha seguido imperturbablemente una de
nuestras actividades asociadas que goza
de una cada vez mayor repercusión
en el ámbito de los estudios literarios
mexicanos, las dinámicas y lozanas
Jornadas Alfonsinas, consumadas
bajo la lúcida dirección de
su fundador y actual presidente, el Sr.
Ulises Sánchez Segura, joven director
inspirado, emprendedor y valiente como hay
que serlo cuando se defiende una causa noble
de manera desinteresada, sobre la sola base
de su fe y de su pasión.
-----Enseguida,
la preservación de la memoria, su
rescate y su perpetuación a través
de las generaciones, así como la
transmisión de lo que hay más
elevado en el Hombre, sus valores, sus aspiraciones,
su espíritu de creación. Esos
son los principios que desde su preludio
balbuceante pero romántico, en 1998,
en la soleada Bolonia, cuna y sede del mítico
festival Il Cinema Ritrovato, conocido
por todo cinéfilo, y enseguida, tras
su nacimiento formal y a lo largo de sus
ocho años de existencia, el Cinematógrafo
Imperial Folía Lumière,
primera institución exclusivamente
consagrada al estudio y difusión
del Cine Mudo en México y única
en su género en toda la América
Latina, ha desempeñado incansablemente
durante casi una década, surcando
y abriendo en nuestro país el camino
fatalmente solitario que toda empresa pionera
está obligada a recorrer.
-----Por
estas razones y sin extendernos más,
no podría haber espacio más
propicio para expresar un amplio y formal
agradecimiento a aquellos quienes han creído
en nosotros y nos han apoyado a lo largo
de esta difícil pero palpitante aventura,
y en particular, en el caso de este riquísimo,
luminoso, musical, innovador… en una
palabra fosfórico evento
que tendremos el orgullo de llevar a diversas
localidades de nuestro país, a nuestros
generosos patrocinadores y coinversores
del CONACULTA-FONCA y de
la Filmoteca de la Universidad Nacional
Autónoma de México
(UNAM), respectivamente.
EG-S.
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ALGUNAS
ESTACIONES EN EL CAMINO
DE FÓSFORO |
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Ulises Sánchez
Segura |
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-----Son
pocas las personas que conocen la historia del
nombre Fósforo. No se trata del elemento
químico, sino del seudónimo que
utilizaron Alfonso Reyes y Martín Luis
Guzmán cuando escribían sobre
la cinematografía de su época.
Los alquimistas conocían el fósforo
en distintos compuestos y la palabra quiere
decir, según la experiencia y la etimología,
portador de luz. Era una costumbre entre los
antiguos, atribuir al conocimiento, al juicio
y la crítica analogías con la
luminosidad. Pero ¿por qué Alfonso
Reyes y Martín Luis Guzmán decidieron
utilizar este seudónimo? Nadie lo sabe.
El maestro Manuel González Casanova,
en la introducción de su maravillosa
investigación « El cine que vio
Fósforo », de la cual tenemos mucho
que agradecer, menciona otra posible solución
al misterio. Al parecer se había inventado
en aquellos primeros años del siglo XX,
en España, un medicamento que se decía
era una panacea. Los alquimistas habían
regresado a las calles de Madrid. Se le llamaba
Fosforil, y podía curar los dolores de
cabeza, del estómago, la infertilidad
y la depresión entre otras enfermedades.
Si nos ponemos a reflexionar un momento, en
todo lo que puede significar la cinematografía
en la historia del anterior siglo y en las críticas
de Reyes y Guzmán, seguramente encontraremos
todos los anteriores significados sugeridos
por el nombre de Fósforo.
-----Hemos
mencionado el trabajo del Dr. Casanova pues,
si los interesados desean una verdadera publicación
crítica de los textos que dedicó
Reyes y Guzmán al cine, es probablemente
la mejor que se puede encontrar en nuestro idioma.
Por supuesto otros autores han publicado ensayos
desde distintos perspectivas, principalmente
referentes a la relación de Reyes y el
cine. Esto se entiende pues de ambos literatos,
fue éste quien mantuvo un interés
constante en la cinematografía hasta
el final de su vida. Ya sean artículos
o libros, estos nos permiten indagar, reflexionar
y apreciar aquellos aspectos, no sólo
intelectuales sino emotivos que influyeron en
la obra de Alfonso Reyes, uno de los más
importantes escritores mexicanos del siglo XX.
-----El
28 de octubre de 1915, se publicó la
primera reseña crítica de Fósforo.
Pero el 20 de enero de 1916 terminó la
colaboración entre ambos escritores y
fue sólo Alfonso Reyes quien continuó
escribiendo sobre cine para los diarios de Madrid
hasta 1920. Al siguiente año Reyes publica
en esta misma ciudad, el primer libro de la
serie Simpatías y diferencias.
En el tercer libro de la serie que aparece en
1922, se incluyen ensayos entre otros temas
sobre Amado Nervo, Ramón Gómez
de la Serna, crítica de la literatura
mexicana y también las notas cinematográficas
de Fósforo, pero sólo aquellas
que Reyes identificó como suyas. La serie
de Simpatías y Diferencias terminó
con Reloj de Sol, el quinto de la serie, publicado
en 1926. Existirán otras tantas menciones
al cine en las obras posteriores, en ocasiones
de manera explícita, otras veces sugeridas
en sus poesías y ensayos.
Si bien Reyes comenta en su texto El Cine,
que él y Martín Luis Guzmán
« ... nos divertíamos en escribir
unas notas sobre el cinematógrafo que
se publicaban en el semanario España,
y que tuvieron cierto éxito de curiosidad
entre los amigos. Nos había precedido
Federico de Onís, en un par de artículos
anónimos.
Creo que nuestra pequeña sección
cinematográfica (“Frente a la pantalla”)
inauguró la crítica del género
en lengua española, y acaso fue uno de
los primeros ensayos que hoy en día está
abierto a todos, -abierto, claro está,
aún cuando no sea merced a nosotros…
»
--------Así,
por lo que puede verse, Alfonso Reyes
se identifica como uno de los primeros
críticos de cine. Sin embargo,
existieron antes de Guzmán y
Reyes, escritores e intelectuales que
hablaron sobre el cine, entre ellos
el mismo Amado Nervo. Para entender
cual fue la aportación, aunque
sea someramente dadas las dimensiones
de esta presentación, haremos
una revisión breve de algunos
comentarios sobre cine que hicieron
distintos escritores mexicanos anteriores
al trabajo de Reyes y Guzmán.
-----En
julio de 1896 llegaron a México
desde París Ferdinand Bon Bernard
y Gabriel Vayre, con la intención
de promover el cinematógrafo.
La primera proyección cinematográfica
dedicada al General Porfirio Díaz,
presidente de México, se presentó
el cinco de agosto. La siguiente proyección
estuvo pensada para la prensa y llevó
a cabo el catorce del mismo mes. Fue
entonces que el escritor Luis G. Urbina
redactó dos artículos.
Nos dice el autor que el cinematógrafo
es el espectáculo de moda en
México, enseguida nos habla de
las ventajas y diferencias de éste
sobre sus competidores así como
las deficiencias de éstos: el
Kinetoscopio y la Exposición
Imperial. Nos hace una descripción
de las películas Los dos
bebés y 96ème
de ligne en marche. Finalmente
nos predice que: « a este nuevo
aparato, que trata como sus rivales,
de entretenernos con la reproducción
de la vida, le falta algo también:
le falta el color; quizá con
el tiempo adquiera el sonido. En su
mano está adquirirlo. Puede trabar
amistad con el fonógrafo y pedirle
auxilio. » Y termina diciendo:
« La fantasía, la curiosa
soñadora, cuando vuelve de su
asombro le da las gracias a la Ciencia,
a la calumniada, a la que dice Spencer
que es la Cenicienta. ¡Y hay todavía
quien asegura que la Ciencia es árida!
» Todavía no se sabía
si el destino del cinematógrafo
sería el de una curiosidad científica,
sin duda podía, como la alquimia,
moverse entre la ciencia, fantasía
y la magia, o si conseguiría
imponerse como negocio e incluso como
un nueva forma de arte.
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Don Alfonso Reyes
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-----Como
Urbina, otros escritores entre ellos Enrique
Chavarri, seguían pensando que al cinematógrafo
le hacían falta algunos otros elementos,
el color y el sonido, para que fuera una verdadera
reproducción de la realidad. Otro escritor
digno de mención es Juan José
Tablada, quien se expresaba así el 12
de diciembre de 1896. « El cinematógrafo
Lumière continúa funcionando con
un éxito grande y merecido. Aquellos
metros de blanco lienzo se animan al golpe de
la proyección luminosa con una vida intensa,
sorprendente y prodigiosa. El primer sentimiento
que ese espectáculo sugiere es de superstición
y fanatismo. Se busca instintivamente al Nostradamus
de negra túnica constelada de signos
zodiacales que, abierto el libro de la cábala
y tendida la diestra en imperioso conjuro, ordena
y suscita aquellas fantásticas visiones.
Y aunque la reflexión sorprenda las leyes
físicas que rigen a ese aparato, la ilusión
supersticiosa persiste y se siente uno como
envuelto y perdido en una atmósfera de
ensueño y misterio. »
|
-----Finalmente
mencionaremos a Amado Nervo quien escribió
su opinión sobre el cine motivado
por una exhibición en el patio
de los cristales del Teatro Nacional.
Su artículo tiene fecha del 20
de marzo de 1898. Dice Nervo: «
A principios de la semana terminó
en el Teatro Nacional la exhibición
del veriscopio, un cinematógrafo
caprichosamente bautizado que permitió
a muchos ver todas las fases de la lucha
a puñetazo limpio entre Fitzimons
y Corbet. No se perdía ningún
detalle a pesar del continuo estremecimiento
de las escenas que parecían flotar
en el espacio. Este espectáculo
me ha sugerido lo que será la historia
en el futuro: no más libros; el
fonógrafo guardará en su
urna oscura las viejas voces extinguidas;
el cinematógrafo reproducirá
las vidas prestigiosas, y los reflectores
eléctricos vestirán de nuevo
las figuras heroicas con los colores que
usaron en su jornada de luchas y de hazañas.
Nuestros nietos verán a nuestros
generales en la brega junto al cañón
ignívomo, impasibles junto a la
granada florecida de fuego; a los intelectuales
en el proscenio, en la redacción,
en la tribuna y en el Ateneo; a nuestros
mártires en su triunfal y dolorosa
excelsitud, y a nuestras mujeres resplandecientes
bajo sus copiosas cabelleras de oro; oirán
sus voces que ya se perdieron en el mutismo
eterno del espacio; verán encenderse
sus bocas con las sonrisas e iluminarse
sus ojos azules como la genciana o negros
como la sima, con el brillo irisado de
las lágrimas. ¡Oh, si a nosotros
nos hubiese sido dado reconstruir así
todas las épocas, si merced a un
mágico aparato pudiésemos
ver el inmenso desfile de los siglos como
desde una estrella, asistir a la marcha
formidable de los mortales a través
de los tiempos! ¡Cómo sorprenderíamos
entonces el vasto plan del universo! » |
-----Todavía
como podemos apreciar por los comentarios anteriores,
no aparece una definición clara en estos
autores, del cine como forma de arte, predomina
el prodigio técnico que representa el
cinematógrafo, capaz de motivar la fantasía.
La crítica que estos escritores hacen,
en este momento, se refieren frecuentemente
a los elementos que hacen falta para que el
cinematógrafo sea un completo reproductor
« perfecto » aunque ilusorio, de
la realidad. Pero también como lo dice
Nervo, observan, se anticipan al futuro porque
este invento les ha permito viajar por el tiempo
y el espacio por rutas no conocidas. Están
impresionados, sorprendidos por los prodigios,
la magia y las visiones que suscita el cinematógrafo.
Parece que todavía oscilan sus juicios
entre el arte y la técnica, la ciencia
y la magia, la reflexión y la fantasía.
Ésta era la atmósfera que conocieron
los creadores de Fósforo, mientras vivían
todavía en México.
-----Los
elementos que aportarán Alfonso Reyes
y Martín Luis Guzmán en sus críticas
son precisamente, aquellos que permiten una
mayor diferenciación sobre las anteriores
dicotomías. Así, reconocerán
al menos tres elementos que lo definirán
como una forma de arte; el argumento o historia,
el actor y la actuación, la fotografía
y los recursos técnicos. Por supuesto
para reconocerlos, era necesario que estos aspectos
los hubiera desarrollado la cinematografía.
No profundizaremos aquí en cada uno de
ellos, pues éstos mismos son los tópicos
que se comentarán durante las presentaciones
del proyecto « Fósforo regresa
al cine ». Pero sí debemos insistir
en ellos en esta presentación, para que
pueda entenderse por qué Reyes afirma
que sus textos fueron los primeros en inaugurar
un nuevo género. El surgimiento de Fósforo
presupone un contenido cada vez más complejo
de lo que se veía en la pantalla. Por
supuesto existieron, como hemos visto, antecedentes
no menos importantes por lo que se refiere a
apreciaciones y testimonios históricos,
en los autores que hemos citado aquí.
Al seguir las huellas de estos escritores, veremos
cómo se perfila la aparición de
las figuras literarias de Reyes y Guzmán
como creadoras de un « nuevo género
».
-----Durante
los primeros años del siglo XX, los comentarios
en artículos de periódicos sobre
cine no cesarán de ser escritos sino
hasta el año 1907, para dejar vacío
ese espacio por siete años aproximadamente.
Fósforo abre de nuevo el camino cuando
aparece por vez primera en España. Todavía
algunos escritores mexicanos durante ese último
año de comentarios sobre cine en México,
poco antes de la revolución y e silencio
del comentario cinematográfico, adoptaban
actitudes no siempre favorables ante el fenómeno
del cine. Mencionaremos las dos posiciones antagónicas,
que por lo demás no analizaremos aquí.
Son referencias que antecedieron a los textos
de Fósforo; las más cercanas por
el idioma, la época y la intención,
de allí su importancia.
-----Fue
el mismo Luis G. Urbina en su artículo
del 22 de octubre de 1907, donde define
una postura desfavorable hacia el cine,
muy diferente a la de sus primeros artículos.
Dice lo siguiente: « Diversión
honesta, cómoda, de muy poco costo:
solaz que no exige estudio, ni preparación
culta, ni intelectualidad, ni sensibilidad,
ni nada: el Cinematógrafo. »
No sería ésta la opinión
que profesarían Reyes y Guzmán.
Más bien se dejaron influir por
Amado Nervo, quien decía en su
artículo del 8 de marzo de 1907:
« Voy a confesaros una modesta e
ingenua predilección que no es
sin duda propia de un hombre refinado:
yo amo el cinematógrafo, el cine,
como lo llaman en Madrid, el cinema como
lo llaman en París. Quizá
porque hay muchos ingenuos, infinitos
ingenuos que se hallan en mi caso, este
espectáculo adquiere en todas partes
un desarrollo incalculable. » El
autor menciona también los países
que se destacaban en ese momento por la
cantidad de producciones y propone una
clasificación de las películas
que se exhibían. Estos tópicos,
por incipientes que fueran entonces, prepararon
el camino y fueron de interés para
Fósforo tal y como se observa en
sus reseñas y críticas.
Además otra aportación literaria
de la época anterior a Fósforo
que es necesario mencionar, se encuentra,
como lo explica el maestro González
Casanova, en el primer texto que citamos
de Amado Nervo, pues « anuncia con
muchos años de antelación,
lo que vendrán a ser los archivos
de imágenes en movimiento. Sus
palabras contribuyen a explicar por qué
fue en nuestro país en donde se
creó el primero en el mundo, la
Filmoteca Nacional, a la que la desidia
oficial enterró en poco tiempo.
» En efecto, la Filmoteca Nacional
de México que se encontraba en
la Secretaría de Educación
Pública, fue fundada por Elena
Sánchez Valenzuela y Emilio Gómez
Muriel a principios de 1938, meses antes
de que se reconociera la Cinemateca Francesa,
como lo menciona el mismo González
Casanova. Para entonces Alfonso Reyes
preparaba su regreso definitivo a México
que desde el año de 1913 no había
sucedido, excepto por algunas visitas
breves, y que se finalmente se llevaría
a cabo en 1939. |
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Don Martín Luís
Guzmán |
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-----Ya
en nuestra época ha
surgido en México otra institución
que posee la firme voluntad, exenta de la desidia
propia de las instituciones oficiales, de conservar
la memoria de las imágenes en movimiento.
El Cinematógrafo Imperial Folía-Lumière,
organismo dedicado al cine mudo en México,
propone a los especialistas en la obra alfonsina,
a los cinéfilos y literatos, una visión
retrospectiva del trabajo crítico de
Reyes y Guzmán que lleva por nombre «
Fósforo... regresa al cine
». Ahora el público podrá
apreciar una época de la cinematografía
y juzgar desde su actual perspectiva, los textos
críticos de Fósforo y los antecedentes
que llevaron a su nacimiento. El proyecto mencionado
se constituye así, como el complemento
de las obras publicadas, y de las investigaciones
realizadas por distintos especialistas, contribuyendo
sobretodo, a que el público conozca y
aprecie las películas que comprenden
el ciclo, generalmente sólo conocidas
por los especialistas. Nuestro proyecto no podrá
resolver el misterio del nombre Fósforo,
pero sí aportará a los amantes
del cine y la literatura, una manera diferente,
retrospectiva, de apreciarlas dentro de la convergencia
de ambas manifestaciones artísticas.
-----Debemos
reconocer que las letras mexicanas, por lo dicho
anteriormente, y por las contribuciones de Alfonso
Reyes y Martín Luis Guzmán que
promueve el proyecto « Fósforo
regresa al cine », han contribuido como
pioneras, al menos con dos aportaciones a la
cinematografía mundial en las primeras
décadas del siglo XX; la Filmoteca, «
archivo de imágenes en movimiento»,
y la Crítica Cinematográfica nuestros
autores. No deberíamos olvidarlo. |

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| Doña
Alicia Reyes Mota |
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-----«No
hay película mala, – solía
decir mi abuelo – siempre existirá
un claroscuro o una imagen que valga la pena
». Tal vez por ello, Reyes inaugura la
crítica cinematográfica bajo el
seudónimo de Fósforo,
publicándola en el semanario España,
dirigido por José Ortega y Gasset. Más
tarde, compartirá seudónimo y
crítica con Martín Luís
Guzmán. Este último, irá
a residir en los Estados Unidos y, Reyes continuará
solo... Su pasión por el cine se acrecentará
con los años. Todavía me veo yendo
con él al Cine Lido, para ver Ulises.
¡Que maravilla! Ahí, nació
mi interés por la mitología y
por Homero.
Sus explicaciones se me grabaron para siempre:
1. « Odisea o Ulises – no lo olvides
– es el favorito de Atenea
---mañana
me dirás por qué... »
2. « ¿Qué representa Penélope?
»
3. « ¿Cómo llamaban los
griegos al mutuo reconocimiento? »
Preguntas
que contesté acertadamente. Viene a mi
memoria lo que escribe el Dr. Fernando Curiel
en su precioso libro El Cielo no se abre
(Biografía documental de Alfonso Reyes):
«
Corre 1916. (Reyes) Adopta, en exclusiva aquel
pseudónimo, Fósforo que
compartiera con Guzmán para firmar la
columna Bajo la pantalla; ahora para
el periódico El Imparcial, al
que también lo invita Ortega y Gaset
». Mucho hay de cinematografía
en el estilo Curiel. Por ello lo aplaudo.
Se que mi Fósforo también
lo haría:
«
Sin que la patria lo contraríe,
– apunta Curiel – el Reyes
del regreso definitivo se muestra en
público sin cuarteaduras
(1). Hombre de letras (una rareza, aquí,
entonces), humanista, diplomático;
viajero ».
Y mi Fósforo se vuelve
a hacer presente en mi primera novela
policial. Así, Adolfo Caicedo,
el comentarista, escribe en la contraportada
entre otras apreciaciones:
« ... gana la espontaneidad, que
fluye paralelamente a la plasticidad
de la novela, pues se trata de un libro
visual, apto para el cine... »
Mi
Fósforo vive y seguirá
viviendo como en este texto que titulé
El Loco de la Condesa:
¡Cine-pantalla! ¡Cine-pantalla,
gritaba el loco de la Condesa cada sábado
a partir de las doce del día:
« No se pierda la mejor película
de todos los tiempos: La Mansión
del Poder! »
« Circo, danza de los hermanos
barrigudos! ¡Cine-pantalla! Aquí
tengo los boletos para toda la familia.
No hay escenas obscenas, ni besos, ni
arrumacos, el único ombligo que
verán es el ombligo de Sansón
el de la playera estrecha... David como
el verdadero David, acaba por vencerlo...
¡No se pierda esta película
de pasiones encontradas! El viejo Pirrimplín
nos narra sus hazañas mientras
la bruja se compra otra nariz... ¡A
peso por persona, no se la pierda! ¡Cine-pantalla!
La esposa aprenderá a no ser
coscolina; el marido, la lección
de cómo quitarse lo cornudo y
el niño crecedero a no jugar
a las escondidillas detrás de
los roperos... ¡Lleven a sus hijos,
a sus hijas, para que sepan lo que no
se debe hacer!... ¡A peso, a peso!
». |
 |
| Don
Alfonso Reyes
en la Capilla Alfonsina |
|
|
«
Cómprame dos boletos, no seas mala, te
aseguro que no te vas a arrepentir. Te regalo
estos dulces o estas nueces; ahí, en
Larín, sí te los cobran. No me
mires así, hoy estoy limpio. Por ti me
fui a los baños, allá cerca de
Santa Rosa.
Cuando salí, entré a la iglesia
y prendí una veladora para que me hagas
caso. Todos los sábados pasas frente
a mí, indiferente y altiva. ¿Me
dices loco?, lo estoy. Los locos, niña
mía, también nos enamoramos...
Pero yo no quería confesártelo,
cómprame dos boletos, ¿sí?
Te vas a divertir. Ya sé que no podré
acompañarte, ve con el del gabán
gris... ¡Gracias! »
«
¡Cine-pantalla! ¡No deje de ver
la más estrujante historia de amor! ¡Cine-pantalla!
Señor ya empieza a llover y no he vendido
nada. ¡A peso el boleto!.
Cambiaron la programación, La mansión
del Poder se convirtió en cenizas, el
único que se salvo fue David, el de la
resortera... ¡Ahora, Cine-pantalla presenta:
Esclavo por confesión! ¡No se pierda
no se la... que ya empieza a llover... »
1)
El Subrayado es mío. Esta expresión
es una mínima muestra de ese estilo
Curiel que estamos aplaudiendo Fósforo
y yo. |


PROGRAMA
Y CALENDARIO DE ACTIVIDADES
Durante el año 2007 |
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Fósforo...
Regresa al Cine |
Una
mirada retrospectiva a la obra crítica
cinematográfica de
Alfonso Reyes y de Martín Luiz
Guzmán |
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¿Tiene
críticas, apreciaciones,
comentarios o sugerencias?
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Agradecimientos y créditos
~
Para la realización
de este proyecto se contó
con el financiamiento
económico del Fondo
Nacional para la Cultura
y las Artes,
a través del Programa
de Fomento a Proyectos
y Coinversiones Culturales,
en el año 2006.
Asímismo, su realización
fue posible gracias al
generoso apoyo de la Filmoteca
de la Universidad Nacional
Autónoma de México. |
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Fósforo... Regresa
al Cine, Una
mirada retrospectiva a
la | | | | | | |