| 
Déborah Sílberer:
dar más vida, con música.
Por Angélica Abelleyra.
Diario
La Jornada del 31 de agosto de 2008
Lo que más le gusta es perderse en la vorágine
de la música, hacer vivir las imágenes
y darle aún más risa, placer y sorpresa
al público. Por eso, Déborah Sílberer
(Rumania, 1967) adora componer, musicalizar y acompañar
desde su piano las escenas de cine mudo y advertir
la alegría de quienes disfrutan a Chaplin,
al Gordo y el Flaco o a Buster Keaton. Porque cree
en el poder de la improvisación y la libertad
que conllevan esta vocación, y porque no quiere
dejar en la inanición a un género que
es el sustento del llamado séptimo arte.
Una estrecha relación con su abuelo paterno
la condujo con certeza por este camino. Violinista
húngaro, Eugen incursionó con su nieta
en el campo del juego, cuando ambos imitaban los sonidos
de animales y aprendieron que la música es
un elemento vivo que produce imágenes y les
otorga profundidad. Entonces la pequeña Déborah
entró a estudiar piano y dio sus primeros conciertos
a los ocho años. Estudió en la Clara
Schumann Musikschule de Düsseldorf, Alemania,
y luego obtuvo su título de concertista.
Acepta que gracias a su madre “generala”,
en la infancia aprendió de la disciplina pianística.
Pero a la distancia observa que se sobresaturó
de aquella rigidez, aspirando siempre a interpretar
“la pieza perfecta”. Por eso, su posterior
nexo profesional con el cine mudo le ayudó
a escapar de cierta tónica de “tortura”
que vivió en la niñez y en la adolescencia.
Porque, para ella, la gran diferencia entre ser concertista
pura y acompañante de cine mudo, es que en
este caso puedes conectarte con tu subconsciente para
no controlarlo todo y jugar con la improvisación.
“Me encantó dejar de pensar tanto y aprender
a perderme en la búsqueda de componer, inventar
y hacer vivir las imágenes”, dice con
alegría, aceptando su talento natural al enfrentarse
a una película que de antemano no conoce, pero
que va sintiendo conforme las escenas transcurren
en pantalla.
Lo que sí le funciona es conocer el tono de
la cinta: si es drama, comedia, terror, acción
o ciencia ficción, ya que con eso ella puede
conducirse de acuerdo con la narración y el
sabor que le imprime cada cineasta a su pieza, sea
La quimera de oro, de Chaplin o Metrópolis,
de Fritz Lang, o El acorazado Potempkin,
de Eisenstein o El automóvil gris,
de Enrique Rosas. Todo es cuestión de ritmo,
explica. “Como el pintor puede seleccionar el
color, el músico escoge su paleta con trucos
musicales y efectos.”
Claro que muchas cintas ya las conoce y es más
sencillo el acompañamiento, aunque siempre
resulta sorprendente. Una de sus preferidas es Liberty,
con el Gordo y el Flaco. Recuerda que en una presentación
era tanta la carcajada del público que ella
se contagio y sólo pudo tocar con una mano.
“Pese a todo, no se cayó el ritmo y me
encantó hacer vivir de otra manera aquellas
imágenes que para otros son puros fantasmas.”
Con premios en Rumania, Alemania y Bélgica,
fue pianista titular en la Cinemateca Real de Bruselas
desde 1996 y se mantuvo allí por cinco años.
A partir de 2001, en México tiene ese cargo
titular en la Filmoteca de la unam y en la Cineteca
Nacional, donde es frecuente escucharla musicalizando
cintas donde Harold Lloyd o Chaplin desternillan de
la risa a quien se da el permiso.
Hoy Sílberer es directora artística
del Cinematógrafo Folia-Lumière/ Centro
Mexicano de Cine Mudo, un colectivo independiente
que desde 1998 se encarga de preservar y difundir
el patrimonio mundial del cine mudo mediante festivales
culturales. De muchas maneras, este organismo fundado
por Eduardo Garzón-Sobrado es la única
vía que anima al espectador a revivir esas
imágenes del pasado que muchos denotan como
“cine aburrido”, y le ayuda a echar volar
la imaginación ante una manifestación
creativa que es origen de este arte y que tanto desdeñamos
ante el frenesí de la imagen hollywoodense.
Así, Déborah Sílberer retoma
una práctica añeja. Pues, según
informes de Folia-Lumière, rara vez las proyecciones
anteriores a 1927 eran literalmente mudas: músicos
y a veces hasta actores y comediantes acompañaban
de manera simultánea lo visto en pantalla,
pero después desaparecieron pues se consideraron
actos obsoletos y contrarios a la “pureza”
del cine.
Sílberer acepta que siempre habrá alguien
crítico de esta práctica, pero ella
mejor se queda con la energía que se genera
en una sala con gente que ríe y aplaude, o
llora y aplaude. “Lo que importa es que uno
tenga los canales abiertos para dejar salir eso que
fluye entre la película, la música y
el público. Cuando esto funciona, lo demás
viene solo.”

Déborah Sílberer
y su Folía por el cine, por Enrique
R. Mirabal,
Dónde
ir, la guía de entretenimiento
en la ciudad de México, 25 de marzo de 2008.
A finales del siglo xix, nace el
cine. El nuevo entretenimiento demandó la participación
de música en vivo. Así surgió
el oficio de pianista acompañante, que con
capacidad de improvisación musical ante los
estímulos visuales debía transmitir
emociones como soporte dramático de lo que
acontecía en la muda pantalla. Con la llegada
del cine sonoro, los pianistas acompañantes
parecían destinados a desaparecer; pero la
perseverancia de algunos músicos ha hecho posible
el rescate de una tradición y su puesta al
día, no sólo para nostálgicos
empedernidos sino también para los que nacieron
con un iPod prendido del pulgar.
Déborah Sílberer, artista depositaria
de este legado (su abuelo Eugen Sílberer tocó
en los cinematógrafos bucarestinos de entre
guerras), se ha empeñado en revivir un género
que, si bien en Europa permanece activo en cinematecas
como la de Bruselas, en México languidecía
al borde de la extinción. Cofundadora del Cinematógrafo
Folía-Lumière –institución
privada mexicana dedicada al rescate y difusión
del cine mudo– la pianista y compositora ha
sentado sus reales en festivales de cine (como el
de Morelia, por citar uno) y en ciclos cinematográficos
organizados por la Cineteca Nacional y la Filmoteca
de la UNAM. Funciones especiales a manera de cine-concierto,
dedicadas a clásicos de René Clair y
Lamorisse en el Teatro de la Ciudad o la pasada entrega
de los Arieles en el Palacio de Bellas Artes, son
algunas de las incursiones más recientes de
Déborah que no han pasado inadvertidas ni para
cinéfilos ni para melómanos. Para Déborah
Sílberer, el acompañamiento al piano
no es un ejercicio rutinario, ensayado o previsible,
el savoir-faire de la artista marca una impronta en
sus interpretaciones que las hace siempre diferentes
e irrepetibles, compenetrada en cuerpo y alma a la
película que musicaliza. Ella improvisa, crea,
combina partituras de varia procedencia, juega con
las notas (como hiciera Liszt al piano en sus paráfrasis
de fragmentos operáticos) y nos asombra por
el exacto embone de las peripecias de la trama y la
urdimbre de la música que compone al instante,
al calor de la inspiración que le suscita el
argumento o las actuaciones o la luz y los encuadres
de una película con tintes expresionistas o
simbolistas. Ésa es la gran diferencia entre
lo artístico y lo artesanal. Es justo remarcar
el arsenal técnico y la digitación virtuosa
de la pianista, que convierte la proyección
de un hito de la cinematografía en un concierto
de altos vuelos (nada que ver con la tan llevada y
traída multimedia o con DJ haciéndola
de Bernard Herrmann). En fecha próxima, Déborah
Sílberer estará en el Teatro de la Ciudad
con un proyecto dramático que integra marionetas,
actores y en el que la música en vivo será
parte esencial del espectáculo.

Celebran 110 años de
la llegada del cine a México
La
Filmoteca de la UNAM celebró los 110
años de la llegada del cine a México
con la proyección del programa que presentaron
los hermanos
Lumière el 6 de agosto de 1896, en El
Alcázar de El Castillo de Chapultepec,
ante la presencia de Porfirio Díaz.
El programa del festejo, el martes 8 de agosto,
en la Sala José Revueltas del Centro
Cultural Universitario, incluyó también
la proyección de los cortos que rodó
Gabriel Veyre en México, en 1896, con
la compañía de los cineastas franceses.
Del mismo modo, se exhibieron varios cortos
de principios del siglo pasado que pertenecen
al acervo de la Filmoteca de la UNAM, restaurados
por los Archivos Franceses del Film (…)
|
|
Je
vais chercher du pain,
1906. |
|
|
El programa de la noche, de más
de una hora de proyección de cortos silentes,
fue musicalizado por la pianista Deborah Silberer,
quien siguió con audacia y creatividad cada
escena para imprimirle vida sonora a cada mueca o
guiño de los primeros
actores del séptimo arte.
HUMBERTO GRANADOS

Canes
mudos
De La salida de la fábrica a Rin Tin Tin
5 festival internacional de cine de Morelia
El programa que presenta la Filmoteca
de la UNAM en el V Festival Internacional de Cine
en Morelia, pretende precisamente hacer un homenaje
a la imagen canina y a la vez un recorrido por importantes
etapas del lenguaje cinematográfico. Se revisará
desde los orígenes con La salida de la fábrica
(1895) de los hermanos Lumiere, pasando por ejemplos
de los primitivos, tanto de la Escuela de Brighton
con Stop Thief ! (1901) de James Williamson y Rescued
by Rover (1905) de Cecil M: Hepworth, así como
del pionero norteamericano Edwin S. Porter con The
Whole Dam Family and the Dam Dog (1905).
En Les chiens et ses services
(1908) producido por Pathé Frères, encontramos
un divertido documental reconociendo los servicios
que recibimosde los perros. La presencia cotidiana,
por no decir obligada, del perro callejero mexicano
en cualquier aglomeración en nuestra ciudad
la podremos constatar en Desfile del centenario (1910)
de los Hermanos Alva.
Finalizaremos el homenaje con fragmentos
de varias estrellas de cuatro patas: Violeta, la mascota
de los Little Rascalls en Derby Day (1923)
producida por el célebre Hal Roach y dirigida
por Robert F. McGowan. Rin tin tin en The Night
Cry (1925) de Herman C. Raymaker; así
como Fearless en Fangs of Vengance (1926).
Concluiremos presentando completa His Master’s
Voice (1925) de Renaud Hoffman interpretada por
Thunder, un perro pastor alemán, como Rin Tin
Tin.
Este homenaje será acompañado
por la pianista alemana Deborah Silberer. No sólo
una de las mejores especialistas en hacer que el cine
silente deje de serlo, sino que es considerada una
de las mejores amigas de los perros. Estamos seguros
que en ésta, más que en ocasiones anteriores,
hará aullar a la audiencia.

Agregador de Noticias: UNAM, Educación,
Ciencia y Aspectos interesantes
SINTESIS INFORMATIVA - SECCIÓN UNAM
- Miércoles 09 de mayo de 2007
Revitalizan
con piano cine silente
por Dora Luz Haw
Musicalizan ‘El circo’.
Dirige la alemana Eugénie Deborah Silberer
proyecto para rescatar magia de filmes clásicos
No sólo heredó de su
abuelo el nombre, sino su destino.
Eugen Silberer (1903) era un violinista húngaro
que pagó sus estudios musicales acompañando
películas silentes en Bucarest en los años
20. Y, ahora, Eugénie Deborah Silberer, su
nieta, vive de musicalizar, componer y acompañar
producciones de cine mudo.
La alemana nacida en Bucarest (1967) vive desde hace
seis años en México donde dirige el
Cinematógrafo Folía Lumiére,
Centro Mexicano de Cine Silente y se desempeña
como pianista titular en la Filmoteca de la UNAM y
la Cineteca Nacional.
Contratada por la Secretaría de Cultura de
la Ciudad de México, musicaliza la proyección
de películas mudas en el Teatro de la Ciudad
y en el Teatro Sergio Magaña, donde el próximo
domingo 13 de mayo acompañará El circo,
de Charles Chaplin.
Influenciada por su abuelo, la intérprete comenzó
a estudiar piano desde los 3 años de edad y
a los 7 inició su formación profesional.
Estudió en la Clara Schumann Musikschule de
Düsseldorf, Alemania, donde a los 11 años
ganó el Primer Premio del Concurso Nacional
Jugen Musiziert como solista de piano. De 1983 a 1987
se formó en la Musikhoschule Robert Schumann
y de 1988 a 1991 tomó un curso de perfeccionamiento
en el Conservatorio Real de Bruselas con el maestro
Daniel Blumenthal.
Su preparación académica le permitió
adquirir una disciplina exigente, dice, aunque reconoce
que fue su sentido del oído el que la llevó
por los caminos de la música.
"Llegó un momento en que tenía
que financiar algunas cosas y me enteré que
buscaban una pianista para acompañar una película.
Nunca antes había musicalizado una producción;
sin embargo, me hicieron varios exámenes y
me sentí como en mi casa. No me costó
trabajo alguno", explica.
Asegura que le sorprendió la facilidad con
la que podía acompañar las cintas, porque
piensa que no todos los músicos pueden hacerlo.
Está convencida de que una buena música
puede salvar una mala película, y hasta la
mejor cinta puede arruinarse con un mal acompañamiento
musical.
"Tienes que desarrollar una dinámica distinta,
saber armonizar tu música con la melodía
visual. Creo que nací con cierta sensibilidad
o sentimiento para esto. No creo en la reencarnación
ni mucho menos, pero me siento un poco como mi abuelo,
como fluyendo dentro de mi elemento", indica.
Contraria a la aspiración de originalidad de
los compositores, para Silberer un buen autor o musicalizador
de películas silentes debe utilizar muchos
clichés.
Aquí, asegura, el solista no busca brillar
en escena sino reproducir un ambiente en el que el
público sienta la unión entre el filme
y la música.
Se considera cinéfila, particularidad que le
ayuda en su labor, pero insiste en que los mejores
resultados los obtiene cuando le apasiona la historia
que musicalizará.
Adora las películas cómicas porque le
fascina divertirse mientras trabaja, pero también
le gustan aquellas que no pierden frescura con el
tiempo, como Avaricia, de Erich von Stroheim, o Sunrise
de Murnau.
"Una ocasión inolvidable la viví
en la Filmoteca Real de Bruselas, donde fui pianista
titular durante cinco años, y musicalicé
Liberty de El Gordo y el Flaco. En esa ocasión
se desató una risa colectiva tan intensa que
la gente no podía parar.
"De hecho, yo tocaba el piano sólo con
una mano, porque con la otra me sostenía de
la silla para no caerme de la risa", cuenta.
Asegura que una de las cosas que más disfruta
es improvisar. "Es parte de la experiencia. Me
gusta mucho, porque la música no resulta tan
emotiva si está creada sólo desde el
intelecto. También es necesario darle tiempo
a la sensibilidad", agrega.
Preservan el perfume de lo añejo
El Cinematógrafo Folía
Lumiére, Centro Mexicano de Cine Silente, fue
fundado en 1988 como una institución que trabaja
de manera independiente en el fomento, investigación
y preservación del patrimonio del cine silente.
Fundado por Eduardo Garzón-Sobrado, esta iniciativa
pretende impulsar en México - para lograr los
niveles de países de Europa - la regularidad,
recurrencia y conocimiento del legado de sus creadores
e intérpretes.
Las presentaciones del Cinematógrafo, que se
realizan en colaboración con diversas instituciones
mexicanas, pretenden ofrecer al público la
atmósfera y perfume añejo de esos tiempos
olvidados del cine mudo.
Así lo dijo
"Todos tenemos cierta cultura musical y con base
en sonidos identificados, es posible crear ambientes.
Se requiere experiencia, saber de cine y tener intuición
para no sofocar la película".
Eugénie Deborah Silberer
Musicalizadora de cine mudo


La Jornada Michoacán,
Hoy sábado 15 de octubre de 2005
Función de media noche, un
ritual con reminiscencias dionisiacas
CARLOS F. MARQUEZ
(...) Ni hablar de la musicalización,
Deborah Silberer se mostró simplemente
magistral en la improvisación, captando
el biorritmo de los sui generis personajes
y atrapando la intención de cada una
de las acciones, en fin, aunque suene paradójico,
la función de media noche fue una experiencia
poética, unas veces al estilo de Guillaime
Apollinaire y otras al estilo de George Bataille.

|
Aplauden a Chaplin en el Nazas
La musicalización fue en vivo y estuvo
a cargo de la pianista alemana Deborah Silberer.
24 de abril de 2005
EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH.- El pasado
viernes se llevó a cabo la tan esperada
presentación de La Quimera de Oro, de
Charlie Chaplin.
La gente comenzó a llenar
la sala del Teatro Nazas desde antes de las
8:00 de la noche, los laguneros no pudieron
dejar pasar la oportunidad de ver una película
de Chaplin; además el elemento extra,
que hizo de esta muestra una presentación
única y que pocas veces se puede lograr
en provincia, fue la participación de
la pianista alemana Deborah Silberer, quien
musicalizó en vivo La Quimera de Oro
y además actualmente es la pianista titular
de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM).
La sala del Nazas se llenó
y aún cuando ya había empezado
la película siguió entrando más
gente, la asistencia fue tal, que varias personas
se ubicaron en los pasillos y en las escaleras
para poder ver esta película y el trabajo
tan interesente que la pianista llevó
a cabo.
Deborah interpretó de
una manera increíble todas las situaciones
que le sucedían a Chaplin y dotó
la película de una sensibilidad especial,
de la cual contagió a todo el público.
Al escuchar las carcajadas
de todos los asistentes, se confirmaba la vigencia
de Chaplin aún con el paso del tiempo,
no cabe duda de que estas piezas han trascendido
y que seguirán vigentes por su calidad.
Al final, el público
reconoció de manera efusiva el trabajo
de Silberer y además La Quimera de Oro
hizo salir a las personas con una sonrisa en
los labios.
|

"La capacidad de improvisación al piano
de Deborah Silberer no deja de asombrarme. Me sorprendió
saber que cuando no conoce una película, prefiere
no verla antes sino enfrentarse a ella directamente
durante la proyección al público. Eso solo puede hacerlo
alguien que además de dominar la técnica musical,
disfruta profundamente el cine".
Iván Trujillo Bolio

"Le agradezco mucho, por fin pude ver
la película como yo quería."
Hortensia Valencia a
Deborah Silberer, al finalizar la función de El
puño de Hierro en la Muestra de Guadalajara
en el 2002.
La señora Valencia es la protagonista
de este filme y cuando asistió a la función tenía
100 años de edad.

"Al ver una película acompañada por
Deborah Silberer, uno se vuelve doblemente Voyerista".
L’Osservatore Romano

El Universal
Vuelve el binomio música y
cine silente
Studios Folía Lumière revivirá las
proyecciones fílmicas acompañadas de piano en vivo;
habrá en el ciclo veladas y matinées
Juan Solís
El Universal
Miércoles 30 de junio de 2004
Todo era a 18 cuadros por segundo,
lo mismo Keaton bailando con apaches que Chaplin peleando
con un oso. Y entre las imágenes y el público, las
notas musicales que emigraban del piano se extendían
en la penumbra.
Antes que la palabra hablada, el primer
compañero de la imagen cinematográfica fue la música
en vivo. Esa relación primigenia es la que la compañía
Studios Folía Lumière pretende revivir a través de
la organización de temporadas permanentes de proyecciones
de cine silente con acompañamiento de piano, además
de veladas y matinés.
Aunque en la actualidad la musicalización
de películas silentes la hacen desde un grupo de jazz,
hasta un DJ, sin olvidar los experimentos alucinantes
a lo Art Zoyd, los miembros de Folía Lumière apuestan
por la tradición.
El proyecto de Folía Lumière incluye
una presentación y un debate para cada una de las
películas, así como, en el futuro, la creación de
un centro de cine silente: un café al estilo de la
década de los 30, en el que diario se proyectaría
cine con acompañamiento musical.
Saben que el primer paso consiste en
crear público, por eso este jueves el Museo del Carmen
exhibirá la cinta clásica de Fritz Lang, Metrópolis.
En septiembre iniciarán una temporada larga en el
mismo recinto y, si las negociaciones tienen éxito,
también en la Cineteca Nacional.
Studios Folía Lumière está integrado
por el historiador del arte Eduardo Garzón Sobrado,
director general; la pianista Deborah Silberer, directora
artística; el filólogo Ulises Sánchez, asistente de
dirección, y el lingüista Heriberto Sierra, encargado
de la parte técnica. Desde hace tres años la compañía
se ha dedicado a difundir el cine silente, trabajando
en estrecha colaboración con la Filmoteca de la UNAM
y la Cineteca Nacional.
"El Museo del Cine en Bruselas, Bélgica,
tiene una sala única en el mundo porque diario se
proyecta cine silente. Nuestro proyecto es crear un
centro de cinematografía silente en México asegura
Garzón. Eso no sólo se reduce a musicalizar, sino
a organizar ciclos, conferencias, debates y traer
expertos del extranjero."
El centro sería un café teatro ubicado
en Coyoacán, San Ángel o la colonia Roma. Silberer
lo visualiza como una especie de cápsula del tiempo
en la que habrá proyecciones constantes y eventos
relacionados con el cine silente.
En cuanto a la musicalización, las
acciones estarán encaminadas hacia tres rumbos: la
búsqueda de partituras desconocidas, el uso de partituras
originales y la improvisación.
"Existieron músicos como Shostakovich
o Saint-Saëns que escribieron música para cine. Nosotros
tocamos sólo con piano porque es difícil encontrar
a un patrocinador que quiera financiar un grupo. No
obstante estamos planeando hacer una función con un
quinteto y más adelante con una orquesta."
Uno de los objetivos de este año es
buscar apoyos de la iniciativa privada, además de
consolidar los que ya se tienen con espacios culturales.
En la Cineteca Nacional, además de una temporada de
cine, planean hacer en diciembre una función especial
de Napoleón (1927), de Abel Gance, con la
presencia de un conjunto musical. Uno de los objetivos
es traer al descendiente del compositor que hizo la
partitura, además de editar un DVD interactivo.
En cuanto al cine mexicano, y luego
de haber hecho la musicalización de El puño de
hierro, de Gabriel García Moreno (México, 1927),
para un canal de televisión, Folía Lumière planea
hacer una función de este clásico con doblaje de actores
simultáneo, según el método Benshi.
Si bien los miembros de Folía Lumière
están conscientes de que lo ideal es proyectar cine
en 35 milímetros, aseguran que el soporte digital
es más fácil de manejar, transportar y almacenar.
Las 200 películas silentes con que
cuenta su colección están en ese formato. El acervo
está integrado por filmes de diversos países y corrientes,
desde los clásicos del expresionismo alemán, hasta
el cine nórdico, pasando por la vanguardia rusa, el
cine estadounidense y el mexicano.
A partir del 30 de julio realizarán
un segundo ciclo, los viernes, en el museo del Carmen,
integrado por una cinta de Buster Keaton, La última
risa y Tabú, de Murnau, así como El
chico, de Chaplin.
Miércoles 30 de junio de 2004

MILENIO DIARIO
28 de junio de 2004
En colaboración con instituciones como
la Filmoteca de la UNAM y la Cineteca Nacional, la
empresa Studios Folía Lumière busca resucitar la tradición
mexicana
del cine silente
VERÓNICA DIAZ
CIUDAD DE MÉXICO.
La intuición musical de Deborah Silberer
cobra color a través del piano que se rinde bajo sus
manos, y el Nosferatu que se proyecta en la pantalla
adquiere su dimensión dramática indiscutiblemente
real.
En más de 90 minutos Silberer encarna
fielmente lo que Alejo Carpentier escribió en 1995,
en su artículo Músicas cinematográficas publicado
nuevamente en Letra y Solfa, en 1997.
‘El pianista de cine era el máximo
espectador de la película. Situado al pie de la pantalla,
en un ángulo particularmente desfavorable para enterarse
de lo que ocurría; lograba adivinar, haciendo prodigios
de intuición, que aquellas sombras evanescentes anunciaban
un bosque, o que la heroína, puesto que tenía una
cuerda atada al cuello, estaba destinada a morir en
manos de feroces bandidos.
“En el acto, sus dedos ingeniosos buscaban
el trozo adecuado (...) Según la cultura del ejecutante,
la escena de amor recibía el acompañamiento del Sueño
de amor de Liszt o de un vals romántico; la escena
de suspenso o de terror, era apoyada con trémolos
sombríos o vertiginosas cromáticas, sin hablarse de
los usos oportunos de marchas fúnebres, de esponsales,
de soldaditos de plomo, etc.”
Se rememora aquí un tiempo en el que
ir al cine era todo un acontecimiento que fue devaluándose
al mismo ritmo que desapareció el pianista de cine
frente a pequeños conjuntos instrumentales que aparentemente
eran más atractivos para el espectador, pero no más
efectivos para crear atmósferas.
Fue un tiempo en que, dice Garzón-Sobrado,
“se constituye un lenguaje novedoso y revolucionario
en sí y por sí mismo”:
El cinematográfico, que irá mutando
y desarrollándose a lo largo del siglo XX, explorando
lugares, sujetos, temáticas, a la vez que irá descubriendo
y generando formas y estilos inéditos, discursos y
propuestas originales, creando poco a poco, a lo largo
de un largo proceso, la gramática de la narrativa
visual moderna.
EL RESCATE
Porque todo ello representa un placer
poco explorado en México, Deborah Silberer y Eduardo
Garzón-Sobrado, los dos integrantes de Studios Folía
Lumière viven el cine silente en México y la tradición
de su musicalización en vivo. Desde hace tres años
esta empresa ha trabajado con la Cineteca y la Filmoteca
de la UNAM para programar algunas proyecciones, recientemente
lo han hecho con El Museo de El Carmen, el próximo
12 de julio, a las 19:30 horas, se proyectará la película
Metrópolis, para finalizar un ciclo de este tipo.
Sin embargo, para lograr su objetivo
Studios Folía Lumière tiene proyectos a corto plazo.
En principio recuperarán música doblemente inédita
de Shostakovitch y otros grandes autores que se interesaron
en el cine y compusieron para él, pero que nunca vieron
su obra estrenada ni aún interpretada en ciertos casos.
Además, explica Garzón-Sobrado “se
musicalizarán películas del cine mexicano como “El
Puño de Hierro” y llevarán a cabo un doblaje simultáneo
y en directo con actores según el método japonés Benshi,
que consiste en narración en vivo a cargo de una persona”.
Para el fin de año el filme Napoleón;
‘de Abel Gance, con un conjunto musical y percusiones,
será proyectado dentro del marco del bicentenario
-el 2 de diciembre del 2004- de la Coronación del
Emperador en París.
“También -señala Garzón-Sobrado- trabajaremos
en conjunto con la Cineteca Nacional con el objetivo
de instaurar matinées de cine silente, crearemos veladas
y temporadas regulares de proyecciones y fundaremos
un café-teatro con el ambiente de los años 1920 y
1930, cuya especificidad será la proyección regular
de filmes silentes”.
Finalmente explica que se organizarán
proyecciones de estudios temáticos, en las cuales
se analizará, por un lado, la obra de un autor del
cine silente, para luego presentar el trabajo de aquellos
en quienes su trabajo influyó.
EL CAMINO
Los Studios Folía Lumière revivirá
las imágenes y sonidos del pasado, al mismo tiempo
que se compromete con la preservación y la4ifusión
del patrimonio mundial del cine silente.
Para ello cuenta ahora con un acervo
de 150 películas, sobre todo extranjeras. El “costo
que significa traer cada una de ellas varía, depende
si la presentamos digital o en soporte clásico. Una
película que no existe en México requiere 12 mil dólares,
para los permisos por derechos de autor. Lo que sigue
es el costo por electricidad, el pianista, el técnico
y las búsquedas históricas, lo que significa entre
3 o 4 mil pesos, en el mejor de los casos” explica
Garzón-Sobrado.
Studios Folía Lumière es una institución
independiente que trabaja individualmente y de manera
privada o comunitaria o bien en colaboración con otras
instancias profesionales.
Esta colaboración se puede presentar
de diferentes formas, ya que los Studios Folía Lumière
organiza y participa en todo tipo de eventos -y manifestaciones
culturales como festivales, ciclos de cine, proyecciones
diversas etc. tanto en organismos públicos como privados,
además de participar-en universidades, escuelas y
todo tipo de instituciones educativas que se dediquen
a la enseñanza, y que requieran de su asistencia y
experiencia profesionales.
Milenio diario, 28 de junio de 2004

VANGUARDIA
Busca revivir al cine silente el ciclo
'Marfil y Ébano'
MEXICO, JUNIO 25, 2004 (Notimex)
En aras de revivir el estilo y contenido
que caracterizó los inicios del llamado séptimo arte,
el Museo de El Carmen de esta capital informó que
dará seguimiento hasta el 1 de julio próximo, al ciclo
"Cine silente marfil y ébano", que exhibirá las cintas
"La fiebre del oro" y "Metrópolis".
En entrevista con Notimex, la pianista Eugénie Deborah
Silberer, fundadora del grupo Folía Lumière, afirmó
que el cine mudo ofrece al público un ambiente rico
en matices, emociones e imaginación, algo que las
producciones contemporáneas han sustituido con efectos
especiales.
Por tal razón, mencionó que ella al igual que el ilustrador
e historiador Eduardo Garzón Sobrado, el filólogo
Ulises Sánchez Segura, musicólogos, lingüistas, intérpretes
y artistas plásticos, se han dado a la tarea de revivir
su contexto cultural mediante una exhausta investigación.
Destacó que en películas como "Sherlock Jr." y "Nosferatu",
se aplicaron a modo de ambientación, obras musicales
poco conocidas en México, en especial de autores clásicos
como Dimitri Shostakovich, así como de compositores
contemporáneos cuyas partituras aún no llegan a América.
Silberer consideró que dicho ciclo, que también han
presentado en foros como la Cineteca Nacional y la
Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM), es una forma de recuperar un ambiente perdido
en el tiempo con fuertes vínculos con el presente.
"Con presentaciones en vivo se da cuenta al público
la íntima relación que existe entre la música y las
imágenes, mediante los géneros de comedia, terror,
drama, acción y ciencia-ficción", dijo.
La pianista, que por su trabajo ha recibido numerosos
premios en Rumania, Alemania y Bélgica, y tiene gran
experiencia musicalizando en vivo la proyección de
varias películas a partir de 1996, indicó que para
llevar a la realidad este proyecto, reciben apoyo
del Instituto Mexicano de Divulgación Cultural.
En el organismo, dijo, participan especialistas en
distintas áreas de las artes, que en conjunto, planean
publicar las presentaciones de los materiales antes
mencionados.
"La gente piensa que el cine mudo pertenece a una
época caduca, pero gracias al desarrollo de la tecnología,
en la actualidad podemos disfrutar obras clásicas
en formato digital, mismas que en breve, estarán a
la venta", informó.
Admitió que su trabajo no podría competir con actuales
producciones estadounidenses como "Troya", "Harry
Potter y el prisionero de Azkabán" o "El Hombre Araña
2". No obstante, indicó que Folía Lumière es la única
oferta que anima al espectador para que eche a volar
su imaginación.
El ciclo de películas mudas con narración y musicalización
de Folía Lumière presenta también cortos de Harold
Lloyd, a las 20 horas en el Auditorio Fray de San
Miguel del Museo de El Carmen.
MEXICO, JUNIO 25, 2004 (Notimex)

 |
CONACULTA
- NOTAS DE HOY
FOLÍA LUMIERE,
PRETENDE REVIVIR LA MAGIA E IMAGINACIÓN DE LA
ÉPOCA DEL CINE MUDO
En el Museo de El Carmen
21 de junio de 2003
http://www.conaculta.gob.mx/saladeprensa/2004/21jun/eugenie.jpg
Con el propósito de recuperar
el estilo y contenido que privó en los inicios
del llamado Séptimo Arte, el grupo
Folía Lumière, integrado por musicólogos,
lingüistas, intérpretes y artistas plásticos,
inicia una serie de actividades encaminadas
a cumplir con ese propósito en el Museo de El
Carmen, a través del ciclo Cine Silente
Marfil y ébano, en el cual se presentarán,
acompañadas de música en vivo, las cintas Sherlock
Jr., Nosferatu, La fiebre del oro y Metrópolis.
|
Fundada por la pianista Eugénie
Deborah Silberer y el historiador del arte Eduardo
Garzón-Sobrado, la compañía Folía Lumière
se ha dado a la tarea de realizar una serie
de presentaciones en diversos foros de la ciudad
de México, entre ellos, la Cineteca Nacional
y la Filmoteca de la UNAM.
Silberer consideró que el Ciclo
es una forma de recuperar un ambiente perdido
en el tiempo con fuertes vínculos con el presente,
mediante la presencia de géneros como la comedia,
la acción y la ciencia ficción; al tiempo que
se revive, con presentaciones en vivo, la íntima
relación que surgió desde sus inicios entre
la música y las imágenes.
La pianista conjuga una reconocida
trayectoria musical con numerosos premios en
Rumania, Alemania y Bélgica, así como una gran
experiencia musicalizando en vivo la proyección
de películas a partir de 1996, cuando es nombrada
pianista titular de la Filmoteca Real de Bruselas;
además, de 1999 a 2001, fue ejecutante oficial
en el Festival Internacional de Cine Silente
Il Cinema Ritrovato, que se realiza
cada año en la ciudad italiana de Bolonia.
Silberer detalló que el proyecto
del grupo Folía Lumière, incluye la
investigación e interpretación de obras poco
conocidas en México. En especial de autores
clásicos, como Dimitri Shostakovich, de quien
poseen una serie de piezas escritas para cine
en los años 40 y que no se han estrenado en
México, así como de compositores contemporáneos
cuyas partituras aún no llegan a América.
Para desarrollar este proyecto
reciben el apoyo del Instituto Mexicano de Divulgación
Cultural (IMEDI), en el que participan especialistas
en distintas áreas de las artes. A través del
organismo pretenden realizar publicaciones periódicas
y presentaciones de los materiales antes mencionados.
Por su parte, Eduardo Garzón-Sobrado
comentó que otro de los propósitos del grupo
Folía Lumière, es reflexionar acerca
del valor del periodo del cine silente en la
historia tanto del mundo, como en la de México,
donde existen registros de importantes producciones
locales que abarcan también todos los géneros
conocidos del llamado Séptimo Arte.
"El público en general piensa
que el cine mudo pertenece a una época caduca,
pero gracias al desarrollo de la tecnología,
en la actualidad podemos disfrutar obras clásicas
en formato digital, algunas de las cuales se
han incluido en el Ciclo. Con ello, podemos
ofrecer al público un ambiente rico en matices,
emociones e imaginación, algo que las producciones
contemporáneas han sustituido con efectos especiales.
Creemos que ése será el mayor atractivo de nuestra
propuesta".
El compositor indicó que además
del Ciclo en el Museo de El Carmen, se encuentra
en tratos con la Cineteca Nacional y la Filmoteca
de la UNAM, para realizar presentaciones regulares
en sus espacios y como parte de las actividades
culturales que regularmente realizan.
"Queremos que nuestro proyecto
sea constante para compartir esta experiencia
con el público, pues estamos conscientes de
que no se trata de competir con Troya,
sino de acercar al público con una forma de
ver el cine que se ha perdido, pero que, sin
embargo, ofrece al espectador algo que ha acompañado
al ser humano desde siempre: la posibilidad
de imaginar".
Las películas incluidas en el
ciclo Cine Silente Marfil y ébano se
proyectarán todos los jueves a las 16:00 horas,
hasta el primero de julio próximo, en el auditorio
"Andrés de San Miguel" del Museo de El Carmen.
21 de junio de 2003 |

TABASCO HOY
Proyectan dos clásicos del
cine mudo en festín de ciencia ficción
Se trata de las cintas "Le voyage dans
la lune", de George Méliès (1861-1938) y "Metropolis",
de Fritz Lang (1890-1976), que fueron exhibidas en
la Sala José Revueltas del Centro Cultural Universitario.
Por Redacción
Notimex
Ciudad de México 14:56 horas
Sábado 26 de Enero del 2002
Las cintas clásicas del cine mudo "Le
voyage dans la lune", de George Méliès (1861-1938)
y "Metropolis", de Fritz Lang (1890-1976), fueron
exhibidas en función especial dentro del ciclo Ciencia-Ficción,
en la Sala José Revueltas del Centro Cultural Universitario.
Musicalizadas con el acompañamiento
de la pianista alemana Deborah Silberer y en una sala
abarrotada, inició la velada "Viaje a la luna" (1902),
que reúne los ingeniosos trucos y decorados especiales
del lenguaje poético y mágico, característicos de
su creador.
El cineasta francés fundó la Star Films,
creó el método "stop-motion" y fue el primero en usar
fundidos y disoluciones en "Le Petit Chaperon Rouge"
(1901); "Les Cartes Vivantes" (1904) y "Le Voyage
de la Famille Bourrichon" (1913), entre sus más de
100 cortometrajes.
"Metropolis" (1926) está considerada
como el primer largometraje de ciencia ficción, que
con base en la novela homónima de Thea Von Harbou,
plantea una aguda crítica contra la sociedad de clases
contemporánea.
La cinta permitió a Lang obtener fama
suficiente para trabajar en Hollywood cuando se exilió
a Estados Unidos. No obstante, el filme sufrió en
contra de la voluntad de Lang, recortes al estrenarse
en las salas estadounidenses, por lo que se han perdido
varias escenas.
A principios de los 80, se restauró
una nueva versión que incluye escenas encontradas
años antes y fotografías, y a la que se le añadió
color, efectos de sonido y una banda sonora con temas
de Freddie Mercury y Bonnie Tyler, entre otros músicos.
La Filmoteca de la UNAM presentó la
versión original en blanco y negro con los protagonistas:
Brigitte Helm (María), Gustav Fr”hlich (Freder); Rudolf
Klein-Rogge (Rotwang); Alfred Abel (John Fredersen);
Fritz Rasp (Slim) quienes habitaron "Metropolis",
la ciudad Orden.
Ciudad de México, Sábado 26 de Enero
del 2002

|