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Instituto Napoleónico México-Francia - Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
RESPUESTA DEL DR. PASCAL KINTZ A LOS DOCTORES HINDMARCH Y CORSO
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El Dr. Pascal Kintz
Respuesta del autor

ANNALES DE TOXICOLOGIE ANALYTIQUE)
(ANALES DE TOXICOLOGÍA ANALÍTICA)
VOL. XIV, Nº 2, 2002

Pascal KINTZ, IML de Estrasburgo
 
Recibido el 3 de junio de 2002 ; aceptado el 7 de junio de 2002

En el lenguaje popular, veneno y arsénico a menudo han sido sinónimos.

La prudencia en relación a las conclusiones del asunto María Besnard, condujo los autores del artículo que presenta los resultados de una nueva serie de análisis de los cabellos atribuidos al Emperador (1) a nunca emplear el término de envenenamiento, sino más bien el de intoxicación crónica.

En su carta al editor, Hindmarsh y Corso de nuevo ponen en duda las conclusiones de las investigaciones científicas.

En el plano clínico, ¿puede concluirse sobre la exposición crónica al arsénico? Algunos signos registrados por el médico Antommarchi (2) y recientemente completados por el doctor Paul Fornes (3) son muy reveladores, mientras que otros, más clásicos (accidentes cutáneos, rayas sombreadas en las uñas…) no se encuentran. Por eso, la profesora Chantal Bismuth concluyó recientemente (4): “El clínico reconoce su incapacidad para llegar a conclusiones, sólo los exámenes analíticos pueden esclarecer el enigma.” Por lo tanto es falso decir que Napoleón no presentaba signos clínicos evidentes de intoxicación crónica mediante arsénico. La verdad es que esos signos no son suficientes.

Muchos puntos críticos de nuestra experiencia parecen haber encontrado una respuesta satisfactoria para Hindmarsh y Corso, quienes no objetan más que el problema de la

contaminación externa para explicar la positividad de los cabellos. Es un paso importante hacia delante en relación a su crítica precedente (5).

En las experiencias de contaminación objetadas por Hindmarsh y Corso, 3 puntos merecen subrayarse: esas referencias son particularmente antiguas y datan de una época en que la Medicina Legal no había aún integrado en su rutina los cabellos como matriz de investigación y por lo tanto las cinéticas de descontaminación (6): esos estudios se hicieron sobre todo en roedores que no están dotados de sistema de sudoración y, por lo tanto, no incorporan los xenobióticos de la misma manera que los humanos (7); finalmente y sobre todo, todos esos estudios se hicieron después de remojo en medio acuoso de los cabellos ya cortados, lo que constituye a la evidencia una vía de introducción central por capilaridad del arsénico en la médula (8), lo que no está conforme de ninguna manera con la realidad.

La utilización de arsénico después de la colecta, que habría podido depositarse a lo largo de la cutícula no es posible, puesto que los líquidos de descontaminación habrían estado altamente positivos en arsénico, lo cual no fue el caso.

No impugnamos que el remojo durante varios días de los cabellos en un baño de arsénico pueda conducir a resultados positivos, incluso después de descontaminación severa. De hecho, ésa es la técnica que usamos para preparar artificialmente los cabellos enriquecidos en xenobióticos para asegurar la validación de nuestros métodos (9). Tengo, sin embargo, serias dudas sobre este tipo de práctica para conservar los cabellos del Emperador, puesto que esto se debería haber hecho, en las mismas condiciones, en todas las muestras disponibles (analizadas desde 1960 en varios laboratorios) y en todos los periodos. No olvidemos la positividad de la mecha tomada en 1816 (1), es decir, 5 años antes del deceso. Finalmente, esta práctica, tan “corriente” para explicar que todos los cabellos serían positivos, no se reportó nunca por parte de alguna persona del círculo estrecho de Santa Elena.

Es cierto que existe una gran variabilidad entre los cabellos, lo que se puede explicar fácilmente por una fase de crecimiento diferente, puesto que el arsénico sólo se incorpora en la fase anágena (por oposición a las fases catágena y telógena) que al menos representa 85% de los cabellos presentes sobre el cuero cabelludo. La multiplicación de los cabellos y en nuestro caso de las mechas, permite fácilmente evitarnos este aspecto fisiológico (10), si por desventura el único cabello analizado estuviera en fase telógena (y no hubiera entonces absorbido el arsénico).

En total, ¿qué queda para explicar la presencia de arsénico en los cabellos del Emperador? Una exposición crónica al arsénico por vía oral o una contaminación externa irrealista y sin objeto de todos los cabellos, en cada corte, durante años y bajo el mayor secreto, en un gran baño de arsénico.

Una mezcla de dudas, de certidumbres y de lo razonable… ¡tanto mejor!

Yo ya hice mi elección.

 

REFERENCIAS

1. Kintz P., Goullé JP., Fornes P., Ludes B. Une nouvelle série d'analyse des cheveux de Napoléon confirme une exposition chronique à l'arsenic. Ann. Toxicol. Anal. 2001 ; 13 : 243-6.
2. Antommarchi F. Les derniers moments de Napoléon. París, 1825 ; vol 1.
3. Fornes P. La recherche de la cause de la mort de Napoléon Ier. In Lemaire J.F., Fornes P., Kintz P., Lentz T. eds. Autour de l'empoisonnement de Napoléon. Nouveau Monde Éditions, París, 2001 ; 51-62.
4. Bismuth C. Napoléon est-il mort d'empoisonnement par l'arsenic? Approche clinique. In Revue historique de la société de sauvegarde du château impérial de Pont-de-Briques, ed. Etudes napoléoniennes. Levallois-Perret, 2000 ; 809-12.
5. Corso P.F., Hindmarsh J.T., Dello Stritto F. The death of Napoleon. Am. J. Forensic Med. Pathol. 2000 ; 21 : 300-5.
6. Baumgartner W.A., Hill V.A., Blahd W.H. Hair analysis for drugs of abuse. J. Forensic Sci. 1989 ; 34 : 1433-53.
7. Cone E.J. Mechanisms of drug incorporation into hair. Ther. Drug Monit. 1996 ; 18 : 438-43.
8. Pötsch L. A discourse on human hair fibres and reflections on the conservation of drug molecules. Int. J. Leg. Med. 1996 ; 108 : 285-93.
9. Cirimele V., Kintz P., Staub C., Mangin P. Testing human hair for flunitrazepam and 7-aminoflunitrazepam by GC/MS/NCI. Forensic Sci. Int. 1997 ; 84 : 189-200.
10. Kintz P. Matrices alternatives et toxicologie. In Kintz P. coordinateur. Toxicologie et pharmacologie médicolégales. Elsevier, Paris, 1998 ; 685-710.

 

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