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Vida
de S.M.I.
el Emperador y Rey NAPOLEÓN
I |
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Instituto
Napoleónico México-Francia -
Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince
Impérial. |
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Por
el Emperador NAPOLEÓN
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William
Pitt «
el
Joven
»
El verdadero carnicero de
Europa (1759-1806). |
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Durante
más de dos siglos ahora,
Napoleón ha sido constantemente
responsabilizado por las incesantes
y cruentas guerras que marcaron
su época, siendo sistemáticamente
culpado de las catástrofes,
sufrimientos, destrucciones,
mutilaciones e innumerables
muertes que de ellas resultaron.
Víctima constante de
la desinformación, de
la recuperación fácil
y de los incesantes ataques
perpetrados por los ingleses
y sus deudores, la gigantesca
figura del Emperador, que aún
en nuestros días parece
hacer temblar a más de
uno, resurge regularmente –
chivo expiatorio predilecto
– bajo las formas más
abyectas a través de
textos y libros tendenciosos,
voluntaria e incorrectamente
orientados.
« Formateada
» de esta manera a través
de las décadas, la posteridad
y muy en especial nuestra época
tan aficionada a las amalgamas
fáciles y prefabricadas,
de rápido consumo, –
el pensamiento prêt-à-porter
diríamos, sigue confiada
y complacientemente este adoctrinamiento
falaz, equivocándose
perpetuamente de culpable al
querer juzgar tanto a la época
del Imperio como a su figura
principal, que la llena toda
entera: Napoleón.
Enseguida, de la pluma del mismo
Emperador, una lapidaria y –
esperémoslo así
– profética apreciación
del genial embustero, auténtica
mente criminal de aquel tiempo,
que logró engañar
a la posteridad... |
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EPITAFIO
DE WILLIAM PITT
«
El Sr. Pitt ha sido el amo
de toda la política europea;
ha tenido en sus manos la suerte
moral de los pueblos; hizo un
mal uso de ella; incendió
el universo y se inscribirá
en la Historia a la manera de
Erostrato (1)
entre flamas, lamentos y
lágrimas…
« Primeramente, las chispas
iniciales de nuestra Revolución,
luego todas las resistencias
al deseo nacional, en fin todos
los crímenes horribles
que fueron la consecuencia de
ello son obra suya. Esa conflagración
universal de veinticinco años;
esas numerosas coaliciones que
la mantuvieron; el transtorno,
la devastación de Europa;
los mares de sangre de los pueblos
que de ella fueron el resultado;
la deuda espantosa de Inglaterra
que pagó todas esas cosas;
el sistema pestilencial de los
préstamos, bajo el cual
los pueblos permanecen curvados;
el malestar universal de hoy,
todo eso es de su obra. La posteridad
lo reconocerá; ella lo
señalará como
un verdadero azote: ese hombre
tan elogiado en su tiempo, no
será un día más
que el genio del mal…
Pero lo que la posteridad reprochará
sobre todo al Sr. Pitt, será
la horrible escuela que ha dejado
tras de él; el maquiavelismo
insolente de ésta, su
inmoralidad profunda, su frío
egoísmo, su desprecio
por la suerte de los hombres
o de la justicia de las cosas.
»
Napoleón.
1)
Habitante de Efeso, quien, para
inmortalizar su nombre, prendió
fuego al templo de Artemisa, una
de las Siete Maravillas del mundo.
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