

Los conquistadores mueren, los imperios se derrumban, pero las medallas quedan
Por el Profesor Jean Tulard
El texto que presentamos a continuación
es una conciso presentación escrita por el Profesor Jean Tulard, miembro
del Instituto de Francia, como preámbulo al catálogo de la exposición
“Napoleón, perfil de medalla… perfil de comunicante”
(1) que tuvo lugar en la Casa de Moneda de París durante el año
de 2004.
Dicho evento se llevó a cabo en ocasión de la reedición
de las 48 más bellas monedas acuñadas durante el reino de Napoleón
I.
La razón de ser de tal acontecimiento es explicado por los organizadores
de la manera siguiente:
« Se conocen los cuadros, las columnas y los bajo-relieves edificados
a la gloria del Emperador. Se conocen menos las medallas que hizo acuñar
durante su reino para celebrar ya sea sus victorias militares, su entorno
político y familiar, sus realizaciones administrativas y políticas,
o los grandes eventos de su reino. Estas medallas constituyen, según
las palabras del Emperador, una verdadera « Historia metálica
de Napoleón el Grande».
En efecto, bajo el Primer Imperio, las medallas ordenadas por Napoleón
van a recorrer las cortes europeas. Anuncian una noticia, popularizan un rostro,
valorizan las iniciativas políticas y militares imperiales. El uso
imperial de la medalla anuncia, antes del tiempo, los dispositivos contemporáneos
de comunicación: balance de mandante, evento, guerra de influencia
y de manipulación o construcción de la imagen personal de jefe.
Verdadero « comunicado de prensa metálico », la medalla
napoleónica se une al arsenal de la propaganda y de la comunicación
imperial. Puesta al servicio de una política y de un destino, tiene
a su ventaja la inmensa ventaja de la duración.
Los conquistadores mueren, los imperios se derrumban, pero las medallas quedan

Profesor Jean Tulard
La historia de la Antigüedad nos es conocida esencialmente por la numismática. Los conquistadores mueren, los imperios se derrumban, pero las medallas quedan.
Napoleón lo había comprendido. Y comprendido tan bien, que se hizo acuñar medallas celebrando la toma de Londres en 1805 antes de que fuese conocido el desastre de Trafalgar. De tal suerte que si no quedara nada más de los archivos de la época, sino sólo las medallas, se podrá creer que Napoleón fue tan feliz como César y cruzó la Mancha como conquistador.
Muy temprano, la medalla le pareció a Napoleón
un instrumento formidable de propaganda, al mismo nivel que los boletines
de la Grande Armada, los arcos y las columnas. Por un decreto del 21 de junio
de 1806, después de la campaña de Austerlitz, el Emperador ordenó
la composición de una « Historia metálica de Napoleón
el Grande».
El Instituto de Francia se vio atribuir la responsabilidad y se puso a la
obra, rápidamente suplantado por el director de los Napoleón,
Vivant-Denon. Los grabadores de medallas llevan los nombres: Andrieu, Brenet,
Jaley, Jeuffroy, Droz, Gatteaux… Sus orígenes son diversos –
Andrieu nació en Burdeos en 1763, Brenet, nacido en 1770, fue parisino;
en cuanto a Droz, es Suizo nacido en 1746, en La Chaux-de-Fonds – pero
el molde es idéntico: greco-romano. Denon está atento. Napoleón
está lo más frecuentemente vestido a la antigua y coronado con
laureles, o presentado como héroe semidesnudo, conduciendo un carro.
Denon defiende en este terreno, y especialmente en el de la
medalla, la alegoría mitológica. De Castor y Pollux para evocar
la amistad de Alejandro y de Napoleón a Apolo y a las Musas para exaltar
la música, de Aquiles, para los combates, a Esculapio para la medicina,
todo desfila.
Denon vigila también que todas las batallas sean evocadas: Ulm, Austerlitz,
Iena, Eylau, Friedland, Somo-Sierra, Essling, Wagram, La Moskowa, Lutzen…
Pero los grandes eventos no son descuidados, de la Coronación al gran
Sanhedrin, los individuos no son olvidados, sobre todo los miembros de la
familia Imperial. Las instituciones tienen también su medalla…
Prof. Jean Tulard
Miembro del Instituto de Francia
NOTAS
1) Profil de médaille… Profil
de communicant. Exposición propuesta por la Casa de Moneda de
París conjuntamente con la Fundación Dosne-Thiers y el Instituto
de Francia. Casa de Moneda de París, del 26 de mayo al 25 de julio
de 2004.