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ENTREVISTA
CON THIERRY CHOFFAT |
Presidente
del Centro de Estudios e Investigaciones
sobre el Bonapartismo (C.E.R.B.),
Vicepresidente de « Francia
Bonapartista ». |
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| Traducción
del Instituto Napoleónico México-Francia
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| «
La idea napoleónica
aporta no soluciones técnicas
a todos los problemas, sino
una dinámica para
abordarlas, en una perspectiva
de evolución, sinónimo
de progreso ». |
S.A.I.
Luis, Príncipe
Napoleón (1914-1997). |
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¿Puede
usted darnos una definición del bonapartismo?
Dar una definición
clara, satisfactoria del bonapartismo nos
siempre es fácil. Esencialmente porque
esta corriente política mayor tiene
más de dos siglos de existencia y por
consiguiente, pasó por evoluciones
naturales.
Si hubiera que sintetizar, diría que
existen dos tipos de definiciones del bonapartismo
político:
1) Un apego a la Familia Imperial así
como al sistema político e institucional
napoleónico.
2) Una versión más reciente
que, eventualmente, podría despegarse
de toda veleidad dinástica, no reteniendo
del bonapartismo más que sus principales
nociones (de autoridad, de llamado al pueblo,
de reformas sociales...) sin hacer referencia
a las fuentes históricas que son las
experiencias de los Primero y Segundo Imperios
o aún a los escritos de los Napoleón.
A partir de ese momento
se trata de una suerte de « Cesarismo
» o, como lo caracterizaba de Cassagnac,
de « Noimportaquienismo ».
En fin, para retomar a Guizot, el bonapartismo
sería la conjugación del orden
y de la democracia, la gloria nacional, la
estabilidad, la autoridad y los principios
revolucionarios.
¿Cuál
es la diferencia entre el bonapartismo original
y el bonapartismo moderno?
Antes que
nada, precisemos que el bonapartismo, fenómeno
histórico bicentenario (tenemos marcas
de él desde 1796 con la campaña
de Italia) siempre ha sabido mantenerse moderno
pues tenía el deber de evolucionar
sin cesar so pena de desaparecer. No comparte
las nociones fijas del tradicionalismo, de
la voluntad de regresar a una « edad
de oro » (el Antiguo Régimen
por ejemplo, para muchos realistas). Para
ser viable, el bonapartismo debe pues renovarse
siempre, permanecer moderno, en su acepción
y en su práctica.
Así, debe perpetuar sus principales
puntos « ideológicos »
(Autoridad, democracia, progreso social...)
adaptándose a la vez a las circunstancias.
Por ejemplo, el bonapartismo de los años
1930 centraba esencialmente su programa en
la fiscalidad, en el antiparlamentarismo.
Hoy, el « bonapartismo moderno »
ha, a mi manera de ver, conocido una doble
evolución: un reflujo de sus posiciones
dinásticas (en parte a causa de la
ausencia o del recogimiento de los pretendientes)
y al mismo tiempo, un ahondamiento de sus
reflexiones doctrinales, insistiendo en la
defensa de la soberanía, o más
bien de las soberanías, nacionales
y populares (especialmente a causa de la construcción
tecnocrática de Europa y del alejamiento
siempre más fuerte de los ciudadanos
con sus « élites » políticas.
¿Cuáles son los problemas de
Francia actualmente?
No estoy
seguro de que el espacio que consagrará
a mi entrevista me permitirá enumerar
la totalidad de los problemas que conoce Francia
actualmente.
La lista es larga, pero la resumiría
en unas cuantas evidencias: la ausencia de
referencias (históricas, culturales,
morales...), la pérdida de identidad,
la pérdida de confianza (en nuestros
gobernantes, en el porvenir, personal y de
la sociedad...), el atasco del ascensor social,
con la crisis de la educación, que,
se lo olvida demasiado, aseguraba la promoción
de los mejores, así como el ejército
donde otros talentos podían hacer,
durante le revolución y durante el
Imperio, ¡de un soldado un mariscal!
Finalmente, más visible, citemos la
inseguridad, la crisis económica, el
desempleo, las pensiones de retiro...
¿Cuáles son las soluciones
propuestas por FRANCE
BONAPARTISTE?
No creo que
el bonapartismo tenga una visión mesiánica
de la historia ni que tenga una solución
o soluciones ya preestablecidas. El bonapartismo
de por sí no tiene doctrina fija, no
tiene sistema ideológico (como el marxismo
por ejemplo) que explique el mundo y su evolución.
El bonapartismo, es esencialmente pragmatismo
mezclado con grandes nociones, de una cierta
filosofía de la política. Una
vez más, el llamado al pueblo, la autoridad,
el orden, reformas sociales justas, la estabilidad
gubernamental, la gloria de Francia, un ejecutivo
fuerte...
¿Su
análisis del 21 de abril? *
Un análisis
simple. Más allá de las apariencias
más visibles, veo en él ciertamente
la subida de los extremos (no olvidemos que
las voces cumuladas de la extrema izquierda
y de la extrema derecha representan sensiblemente
a un elector de tres), pero sobre todo el
rechazo de la clase política clásica.
Hoy en día,
se nos presenta dos mastodontes, el UMP y
PS, que aplastan todo a su paso. Una vez soy
yo, una vez eres tú. Pero, miremos
de más cerca. Desde hace varias elecciones
electorales, los representantes de esos dos
campos no representan más que a una
ínfima minoría de franceses.
En claro, el porcentaje de inscritos (y eso,
no tengamos en cuenta a los que no hacen el
esfuerzo de inscribirse en las listas electorales),
que votaban por Chirac o Jospin (o sus «
clones ») ¡no deja de derrumbarse!
Eso es un signo grave en nuestra democracia.
¿Cómo
explica el decline del bonapartismo y su regreso?
El decline
se explica por múltiples razones cumulativas:
la pérdida de originalidad ideológica
y electoral (con el particular la alianza
con los conservadores y los realistas a partir
de 1876), la ausencia de jefe mientras que
de manera evidente, el bonapartismo gira esencialmente
en torno de esa noción cesarista de
un jefe, la ausencia de pretendiente (desde
1940, pero también antes con querellas
en la cima a partir de 1879 e incluso antes),
la ausencia de formación claramente
bonapartista desde la disolución del
Partido del Llamado al Pueblo en mayo de 1940.
¡Si esta decisión se comprendía
muy bien en aquella época, no podemos
más que lamentar una « resurrección
» cualquiera en 1945!
Finalmente,
señalemos la instalación definitiva
de la república, su anclaje y su popularidad
después de 1918 que hace de todo ataque
institucional por ese lado no podía
más que fracasar.
En cuanto a las razones de un regreso del
bonapartismo, veo en ello sobre todo la plaza
dejada vacante para aquellos mismos quienes,
desde hace medio siglo, podían ser
considerados como herederos del bonapartismo.
Puesto que en 1945 el bonapartismo desapareció
de la superficie, fue remplazado muy pronto,
yendo los militantes, los eventuales bonapartistas
a unirse a Paul Reynaud primero, y luego en
masa al general de Gaulle. De 1947-1947 a
1969, el nuevo bonapartismo estaba encarnado
en el gaullismo. Nos es forzoso constatar
que también ese gaullismo ortodoxo
ha desaparecido bienes y personas. Los herederos
del general, como los de los emperadores,
se encontraron bien huérfanos. De ahí
el renacimiento de un bonapartismo que ya
no estuviera representado por una corriente
política visible.
* Elección
presidencial francesa de 2007.