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| Los
últimos análisis
realizados por el Doctor Pascal
Kintz, Presidente de la Asociación
Internacional de Toxicólogos
de Medicina Forense, y el
laboratorio ChemTox, cierran
definitivamente el expediente |
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NAPOLEÓN
SÍ FUE ENVENENADO:
EL AGENTE TÓXICO ERA «
MATA-RATAS » |
| Por
el Doctor |
Ben
Weider
Presidente de la Sociedad
Napoleónica Internacional |
|
Fue
el 2 de junio de 2005, en Illkirch-Graffenstaden,
siete kilómetros al sur de Estrasburgo,
cuando se terminó un combate que emprendí
cerca de cuarenta años antes: dar a conocer
y admitir que el Emperador Napoleón I,
deportado por los ingleses a la isla de Santa
Elena, había sido víctima de lo
que los científicos llaman una «
intoxicación crónica con arsénico
», y nosotros, el público en general,
más simplemente un envenenamiento.
Aquel 2 de junio, en los locales del todo nuevo
laboratorio ChemTox, en presencia de un auditorio
numeroso, en el cual figuraba múltiples
personalidades del Estado francés (Consejero
general, Presidente de Región), de la Justicia…,
el Doctor Pascal Kintz administró la prueba
definitiva de que el arsénico presente
en los cabellos de Napoleón estaba claramente
destinado a matar, puesto que se trataba de arsénico
mineral, la forma más tóxica que
hay, conocida bajo la apelación popular
de « mata-ratas ».
No
voy a regresar sobre todos los detalles de esta
cuasi epopeya, pero, ahora que por fin, con la
ayuda des los mejores científicos que puedan
encontrarse, he logrado demostrar que el envenenamiento
del Emperador no pertenece al « campo de
la literatura novelesca », como lo ha declarado
aún recientemente el historiador napoleónico
Jean Tulard, creo útil hacer un breve retorno
al pasado.
LA
TESIS SE ABRE PASO POR PRIMERA VEZ
Y PRINCIPIO DE LA LEY DEL SILENCIO
En 1955, Sten
Forshufvud, un estomatólogo sueco que gozaba,
igualmente, con un sólido bagaje en toxicología
adquirido en Francia en una facultad de ciencias,
descubre las Memorias de un compañero
de deportación de Napoleón en Santa
Elena, su doméstico Marchand. Ciertos síntomas
descritos en la obra le hacen pensar en una posible
intoxicación arsenical.
Primera aparición,
aún tímida, de la tesis, Forshufvud
logra en 1960 obtener del comandante Henry Lachouque,
antiguo conservador adjunto del museo de Malmaison
e historiador napoleónico renombrado, un
cabello del Emperador.
Preciso que el
donador había – por escrito –
garantizado la autenticidad de dicho cabello,
que provenía de la sucesión Marchand.
La reliquia es entregada para su análisis
al director del departamento de medicina forense
de la universidad de Edimburgo, el profesor Hamilton-Smith.
El análisis
llevado a cabo según el método del
bombardeo neutrónico revela una fuerte
cantidad de arsénico. Pero, para afinar
sus conclusiones, Hamilton-Smith necesita otros
cabellos de Napoleón.
Animado por este
resultado prometedor, Sten Forshufvud busca procurarse
otros más con el comandante Lachouque:
éste, a quien le ha transmitido los resultados
obtenidos por el profesor Hamilton-Smith, le ha,
en efecto, dirigido – una vez más
por escrito – sus felicitaciones por su
iniciativa, alentándole a proseguir.
Sin embargo,
extrañamente, a partir del momento en que
el análisis realizado por el profesor Hamilton-Smith
hubo demostrado la presencia del tóxico
en el cabello de Napoleón, todas las puertas,
comprendida la del comandante Lachouque, se cerraron.
Para proseguir
sus investigaciones, Sten Forshufvud se ve obligado
a voltearse hacia el extranjero. Algunas muestras,
con atestación de autenticidad, no de los
actuales propietarios sino de la época
considerada (Las Cases, Marchand…), le llegan
así de Suiza, de Australia, de Nueva Jersey…
Sometidas a otros
análisis, las nuevas muestras « cumplen
con las promesas » del cabello pionero,
como el profesor Hamilton-Smith lo confirma a
Sten Forshufvud en un escrito, de su puño
y letra, y fechado en Glasgow, el 26 de marzo
de 1962.
De sus descubrimientos,
Sten Forshufvud saca materia para un libro, que,
con toda modestia, planteaba solamente esta pregunta:
«¿Fue Napoleón envenenado?».
Es libro es ferozmente
ridiculizado por los historiadores napoleónicos
franceses. Mala novela, dicen.
AÚN
EN SANTA ELENA, NAPOLEÓN SEGUÍA
SIENDO PELIGROSO PARA LOS GOBIERNOS EUROPEOS
Yo mismo me había
interesado en esta, no digo aún tesis,
sino eventualidad, por lo evidente que era que
un hombre como Napoleón, que había
forjado a Europa y le había dado el gusto
– inadmisible para los soberanos tradicionales
– de los Derechos del Hombre, seguía
siendo peligroso por su popularidad misma en el
corazón de los franceses.
Por mi actividad
profesional, ligada al deporte y a la salud, había
presentido que Napoleón no había
muerto de ese cáncer del estómago,
hereditario además, tesis cara (y nunca
puesta en duda) de los historiadores Napoleónicos.
En lo referente
a este punto particular, creo indispensable citar
una vez más la opinión de una personalidad
del mundo médico, el profesor emérito
de cancerología y miembro del Instituto
de Francia, el Doctor Lucien Israël. Se trata
de una carta que me envió el 6 de septiembre
del año 2000:
«
He leído cuidadosamente
su libro, y comparto sus conclusiones.
« Los malestares del Emperador habiendo
comenzado en 1816 duraron pues cinco años.
Un cáncer del estómago (por cierto,
no es hereditario) que evolucionara durante tanto
tiempo no habría podido matar más
que por metástasis pulmonares y sobre todo
hepáticas. Ahora, no se constató
ninguna de ellas durante la autopsia. Otra causa
hubiera sido una hemorragia cataclísmica.
No se produjo ninguna. Estos son los argumentos
principales, pero hay otros, el hecho por ejemplo
de que los ganglios regionales y del mediastino
muestran aspectos supurativos, lo cual no se explicaría
en caso de cáncer gástrico.
« Así pues, pienso que su tesis [la
del envenenamiento] es
la buena. »
En 1972, en París,
conocí a Sten Forshuvud, quien por sus
investigaciones pasadas, me llevaba en ese momento
« cierta ventaja ».
Decidimos trabajar
juntos y de juntar nuestras fuerzas para hacer
avanzar esta tesis, que, los ataques lanzados
en Francia contra Sten Forshuvud lo probaban,
no sería fácil de hacer aceptar.
Sin embargo, no imaginábamos la amplitud
de la « resistencia », ni la mala
fe que nuestros adversarios iban a desplegar a
lo largo de los años.
Para justificar
que no tenía caso hacer desaparecer al
Emperador, por lo mucho que se había tornado
odioso para los franceses, se evoca usualmente
una supuesta « leyenda negra », tan
querida por ciertos historiadores napoleónicos.
Esta « leyenda
negra » existía, pero solamente con
los realistas franceses, de vuelta al poder, apoyados
por las bayonetas extranjeras, y, por supuesto,
en las monarquías europeas que, tras haber
desafiado y atacado a Napoleón sin descanso
durante once años – y después
de haber sido casi siempre vencidas – lo
habían por fin derrotado. (Añado
que esta historia alterada sirve aún hoy
como base para numerosas obras, incluidas las
escolares, en las que el nombre de Napoleón
es generalmente pegado al vocablo injurioso de
« dictador ».)
Recordemos, en
efecto, a ese pueblo de París que, tras
la derrota de Waterloo, había ido en masa
a aclamar a Napoleón a su salida del palacio
del Eliseo para que aceptara quedarse a la cabeza
del país, que retomara el mando de la armada
y echase fuera al enemigo que estaba de regreso
para imponer a los Borbones, que Francia ya no
quería. Todas las Memorias (honestas, evidentemente)
de aquel tiempo están ahí para demostrarlo.
Popular aún
y siempre ante la armada – la cual, lo subrayo,
no estaba hecha de mercenarios asalariados por
Napoleón, sino de ciudadanos.
Popular también
con los campesinos.
Aún cuando
habían sufrido de la conscripción
– representaban cerca de nueve décimas
partes de la población francesa en aquel
tiempo – no olvidaban que era al Emperador,
y a él sólo, a quien debían
haber podido conservar las tierras adquiridas
durante la revolución.
Sí, vivo,
hombre semejante seguía siendo una amenaza.
Aún en
Santa Elena.
¡Aún
en ese miserable peñasco de 122 kilómetros
cuadrados, perdido a 1 800 kilómetros de
las costas de África y a 3 500 kilómetros
de las de Brasil!
¿Si no,
hubiesen los ingleses mantenido una muy costosa
guarnición de unos 6 000 soldados, sin
mencionar los numerosos navíos de la Royal
Navy que patrullaban sin descanso alrededor de
la isla, para cuidar a un hombre que, según
el historiador napoleónico Jean Tulard,
ya no era una amenaza?
En esta perspectiva,
liquidarlo tenía efectivamente una cierta
lógica de Estado(s).
Pero, en ese momento,
no estaba yo en eso todavía.
Llegada
a la isla de Santa Elena, el 15 de octubre
de 1815 |
|
Presencia
de una guarnición importante (5000
soldados), de 500 cañones y de
una flota en maniobras perpetuas. |
|
LA
CONFIRMACIÓN DEL FBI
En 1995, tuve
la suerte de poder entregar a Roger Martz, jefe
del servicio de Química/Toxicología
del FBI, dos cabellos que habían pertenecido
al autor del célebre Memorial de Santa
Elena, el conde de Las Cases.
Sometido al
método llamado « Graphite Furnace
Atomic Absorption Spectroscopy »,
los resultados (ver cuadro siguiente) certificaban
en todos los puntos los obtenidos por el profesor
Hamilton-Smith en Glasgow:
Cabellos |
Longitud
(cm)
|
Peso
(µg)
|
Arsénico
(ppm) |
1 |
1,75 |
45 |
33,3 |
2 |
1,40 |
35,8 |
16,8 |
Estaban acompañados
por un comentario del responsable del servicio
de Química/Toxicología, Roger
Martz:
«
Washington, DC
« 28 de agosto de 1995
«El
laboratorio del FBI ha analizado dos de los
cabellos de Napoleón que usted ha entregado
para una búsqueda de arsénico.
Encontrará Ud. Enseguida los resultados
del análisis que ha sido efectuado por
“Graphite Furnace Atomic Absorption Spectroscopy”.
« La cantidad de arsénico presente
en los cabellos analizados concuerda con un
envenenamiento por arsénico… »
Los resultados de esos análisis
habiendo confirmado los precedentes, decido
presentarlos en París, en el mes de mayo
de 2000, a los especialistas franceses de toxicología
y a los historiadores napoleónicos.
La resistencia de los medios
napoleónicos « autorizados »
no cambia: sarcasmos y rechazo, inclusive de
parte de ciertos especialistas franceses, quienes
argumentaron que las muestras analizadas por
el FBI eran demasiado débiles para que
los resultados obtenidos fuesen convincentes.
En cuanto a los historiadores
napoleónicos franceses, les hacía
falta análisis realizados en Francia.
Tomo entonces la resolución
de aceptar su desafío.
LOS
PRIMEROS ANÁLISIS REALIZADOS POR EL DOCTOR
KINTZ
CONFIRMAN TODOS LOS PRECEDENTES
El 15 de septiembre de 2000,
confío al Doctor Pascal Kintz, autoridad
mundialmente reconocida en el medio del análisis
toxicológico de los cabellos, en aquel
momento Presidente de la Sociedad Francesa de
Toxicología Analítica, y hoy Presidente
de la Asociación Internacional de Toxicólogos
de Medicina Forense, cinco mechones de cabellos
de Napoleón, que habían pertenecido
a Lady Holland, al abate Vignali, al doméstico
Noverraz (este mechón venía del
museo napoleónico de Arenenberg, antigua
residencia suiza de la reina Hortensia en Turgovia,
al borde del lago de Constance), al sirviente
Marchand y al conde de Las Cases, autor del
Memorial de Santa-Elena.
Era la primera vez que un
solo laboratorio disponía de tantas muestras
biológicas, lo cual garantizaba condiciones
de análisis más « confortables
» que las del FBI.
|
El
Doctor Pascal Kintz en
el laboratorio ChemTox de Illkirch,
cerca de Estrasburgo. Fue con
esta máquina con la que
identificó la naturaleza
del arsénico que se encuentra
en los cabellos de Napoleón:
arsénico mineral, mejor
conocido bajo la apelación
popular de raticida o
« mata-ratas ». |
|
En 2001, el
Doctor Kintz devela los resultados de sus análisis
(*): los cinco mechones revelan dosis de arsénico
infinitamente superiores (de 7 a 38 veces) a
la norma admitida por los expertos en toxicología
forense.
Uno hubiera
estado en su derecho de esperar que la causa
fuera admitida, y la presencia del arsénico
en los cabellos del Emperador reconocida y aceptada.
No fue así.
LAS
SORPRENDENTES « REVELACIONES » DE
LA REVISTA SCIENCE & VIE
Así,
en el número 1022 del mes de noviembre
de 2002, la revista mensual de vulgarización
Science & Vie publica un artículo
sensacionalista en el que figuran los resultados
de análisis realizados por su petición
por el laboratorio de la Prefectura de Policía
de París. Resultados acompañados
por un perentorio:
«
Exclusivo – Napoleón no fue asesinado.
Nuestra investigación
revela sus conclusiones: irrefutables ».
UNA
PRECISIÓN IMPORTANTE: el
método utilizado para el análisis
comanditado por Science & Vie no
es validado por ningún tribunal francés
o internacional.
¿Cuales
son esas conclusiones « irrefutables »
?
Que el arsénico
detectado no se encuentra dentro, sino sobre
los cabellos de Napoleón, y entonces
que su presencia no es debida más que
a productos de conservación a base de
arsénico, que, efectivamente, era entonces
muy empleado para ese fin.
¿La
tesis del envenenamiento no sería pues
más que pura fantasía?
El profesor
Hamilton-Smith, el FBI, y el Doctor Kintz en
sus análisis precedentes, se habrían
equivocado todos sucesivamente?
UNA
OBSERVACIÓN SE IMPONE: ninguno
de los historiadores « demoledores »
de la tesis se manifestó para interrogar
a nadie sobre la autenticidad del mechón
entregado por Science & Vie al
laboratorio de la Prefectura de Policía
de París. Tal vez era importante no sembrar
dudas sobre unos cabellos de los cuales se sabía,
por adelantado, lo que su « análisis
» iba a demostrar.
Extrañamente,
sólo los mechones que yo pongo a disposición
de los científicos tienen el dudoso privilegio
de ser el objeto de la sospecha sistemática
de los historiadores napoleónicos franceses.
NUEVOS
ANÁLISIS REALIZADOS POR EL DOCTOR PASCAL
KINTZ REDUCEN A NADA A LOS DE SCIENCE &
VIE:
El ARSÉNICO SE ENCUENTRA EN EL CORAZÓN
DE LOS CABELLOS
En el otoño
de 2003, con el profesor Robert Wennig, de la
universidad del gran ducado de Luxemburgo, el
Doctor Kintz decide hacer otro acercamiento
al problema y someter los cabellos de Napoleón
a un método de análisis diferente.
Mientras que
el método – la espectrofotometría
de absorción atómica – a
la cual había recurrido precedentemente,
daba indicaciones sobre « el entorno »
completo del cabello, otra máquina, el
Nano-SIMS (para Nano-Secondary ion mass
spectrography) va a permitirle, esta vez,
ir a explorar el corazón de los cabellos,
la médula, ese “tuétano”
irrigado por la sangre que « nutre »
el cabello.
¿Cuál
es el resultado de esta exploración?
Se lo distingue
en el documento siguiente: hay, ciertamente,
arsénico sobre la capa exterior del cabello
– esta presencia se explica ciertamente
por manipulaciones – pero sobre todo,
el tóxico impregna totalmente la médula,
y esta presencia en el corazón mismo
del cabello implica, subraya el Doctor Kintz,
« un
paso obligatorio por la circulación sanguínea.
»
Distribución
75As en los cabellos de Napoleón |
|
Estos
dos documentos que fueron obtenidos por
imaginería Nano-SIMS (universidad
del gran ducado de Luxemburgo) permiten
distinguir perfectamente que la parte
central (o médula, es decir el
corazón del cabello), está
impregnada de arsénico. Ciertamente
hay tóxico en la superficie, muy
probablemente a causa, entre otras cosas,
de manipulaciones, pero el punto importante
e indiscutible es que estas imágenes
ponen de una vez por todas un término
a la hipótesis de la contaminación
externa por productos de conservación.
El tóxico no pudo llegar así
al corazón de los cabellos más
que transmitido por el flujo sanguíneo.
|
En otros términos,
este arsénico no puede en lo absoluto
provenir de algún producto de conservación
cualquiera: fue ingerido por vía digestiva.
Lo que refuta
definitivamente esas « conclusiones irrefutables
» de la revista Science & Vie
sobre la contaminación externa, que se
suponía regresarían a los «
“envenenistas” a sus estudios
», como lo escribía, no sin arrogancia,
el autor del artículo.
Recordemos que
los historiadores napoleónicos han explicado
sucesivamente la presencia del arsénico
en los cabellos de Napoleón por un método
de conservación (acabamos de ver lo que
conviene pensar de ello), por el pegamento del
papel tapiz, y el humo de la estufa, sin mencionar
algunas otras hipótesis más o
menos insólitas, recientemente emitidas,
como la tristeza so el aburrimiento. ¡La
última hipótesis hasta la fecha
siendo el pintoresco « descubrimiento
» hecho por unos científicos suizos,
que habían deducido que el Emperador
en efecto había sucumbido a un cáncer
del estómago… midiendo la cintura,
que había disminuido, de muchos de sus
pantalones!
Señalo
a propósito que no escuché a ningún
historiador napoleónico (o asimilado)
poner en duda ni la autenticidad ni la proveniencia
de los dichosos pantalones, ni por cierto, extrañarse
de las conclusiones.
El Doctor Kintz
barrió con una sola frase – esto
no merecía más – esta sorprendente
hipótesis diciendo que « no es
en función de la talla de sus pantalones
que uno puede afirmar que un individuo sufre
de un cáncer. »
Para poner
une punto final a este asunto de cabellos imperiales,
el Doctor Kintz quiso ir hasta el fondo de las
cosas.
Fueron los resultados
de sus últimos trabajos, realizados con
el laboratorio ChemTox, los que se presentaron
a la prensa y a las personalidades evocadas
más arriba, el 2 de junio de 2005 en
Illkirch.
El
laboratorio ChemTox
Creado en 2003, e instalado recientemente
(2005) en una toda nueva estructura
concebida por sus colaboradores
en función de las exigencias
de su actividad, este laboratorio,
situado en el parque de innovación
de Illkirch-Graffenstaden, es
competente en todos los grandes
campos de la toxicología:
- Peritaje y dictamen judicial.
Para responder a la demanda de
las autoridades judiciales, el
laboratorio a desarrollado un
“savoir-faire” de
punta en el campo de los análisis
de sangre, de orina y de cabellos,
permitiendo una identificación
formal de todas clases de substancias
y de: alcohol, metales, estupefacientes,
productos dopantes, medicamentos…
-
Consejo y evaluación de
los riesgos toxicológicos.
- Control antidopaje.
- Búsqueda de tóxicos,
medicamentos, venenos, estupefacientes
y productos utilizados en la industria
agrícola.
- Toxicología y farmacología
analíticas.
- Identificación de contaminantes...
El laboratorio es igualmente solicitado
por la medicina del trabajo para
proponer a los médicos
del trabajo y a las empresas soluciones
de detección y de identificación
de comportamientos adictivos,
e igualmente, exámenes
de seguimiento de las exposiciones
riesgosas, en especial las materias
volátiles y los metales.
No olvidemos tampoco que la gran
especialidad, internacionalmente
reconocida del laboratorio, es
el análisis de los cabellos.
En efecto, esos « marcadores
» de exposición,
repetidos o crónicos, a
materias tóxicas, permiten
establecer, a largo plazo, un
perfil del consumo de la o las
substancias tóxicas. Es
en virtud de esta disciplina que
ChemTox trabaja igualmente para
los servicios de policía
del mundo entero, entre los cuales
el FBI y Scotland Yard.
Los
análisis de los cabellos
de Napoleón acaban de demostrar,
como lo vimos en el artículo
que precede, tanto la alta competencia
del laboratorio ChemTox como el
interés de los cabellos
en el dictamen toxicológico.
El laboratorio posee un sitio
Internet que se puede visitar
en la liga siguiente: www.labochemtox.com |
|
Estos resultados, yo los esperaba
con impaciencia, pues sabía que podían
poner un término definitivo – el
pleonasmo es deliberado – a esta larga
controversia.
UN
MÉTODO NUNCA ANTES EMPLEADO CONFIRMA
LAS COSTUMBRES TERAPÉUTICAS DE NAPOLEÓN,
Y LA AUTENTICIDAD DE LOS CABELLOS
El método
nunca antes empleado, es el del ICP-MS, o «
plasma inducido acoplado a la espectrometría
de masa ».
El material
biológico: cabellos provenientes de dos
mechones que había entregado al Doctor
Kintz: uno llamado « Noverraz »
(ya analizada durante los experimentos anteriores),
y el otro « Bertrand », del nombre
del gran Mariscal del Palacio, y uno de los
compañeros de deportación de Napoleón.
Sin entrar en los detalles científicos
demasiado complejos, ni en el proceso completo
de esta tercera serie de análisis, resumamos
diciendo que la espectrometría de masa
es a la molécula química lo que
el ADN es al hombre: estrictamente « personal
».
Las pruebas
fueron hechas sobre los dos mechones, Noverraz
y Bertrand, y sobre una gama de muestras de
sesenta y cinco personas con costumbres de vida,
alimenticias u otras extremamente diversas.
Los resultados
que brinda la máquina son de una especificidad
absoluta que excluye todo error de interpretación.
¿El
interés?
Primeramente,
poder dosificar simultáneamente una treintena
de metales y de metaloides, de los cuales los
más significativos, en el caso que nos
interesa aquí, aparecen en el cuadro
siguiente:
Los
resultados por ICP/MS |
|
Arsénico
Mercurio
Antimonio
Plomo
Plata
|
|
|
Volvemos a encontrar,
confirmadas en este cuadro, las grandes cantidades
de arsénico reveladas anteriormente por
los análisis precedentes, pero vemos
igualmente, lo cual es nuevo, otros elementos
químicos como:
- El mercurio,
que proviene del calomel, purgativo muy empleado
en esa época, cuando se pensaba que,
para curar a un enfermo, convenía liberarlo
de lo que había « malo »
en él. En esta misma lógica se
inscriben los elementos siguientes:
- El antimonio,
que firma la utilización de un vomitivo,
el « tártaro emético »;
- La plata,
que es un residuo del jarabe de colargol, un
antiséptico local;
- El plomo,
característico del litargirio, u óxido
de plomo, entonces utilizado para suavizar el
vino o el porto.
Además
de ser reveladores de las costumbres terapéuticas
de Napoleón – la utilización
de estas medicaciones diversas es confirmada
por las Memorias de sus compañeros de
deportación – estos elementos refuerzan
la autenticidad de los mechones, « ya
que, explica el Doctor Kintz, es
imposible imaginar mechones que contengan a
la vez arsénico, mercurio, plata, antimonio
y plomo ».
«
MATA-RATAS » PARA ENVENENAR A NAPOLEÓN
Más
importante, pues tocamos aquí la verdadera
revelación – y la revolución
– de estos últimos análisis:
el método empleado permitió determinar
con exactitud la naturaleza química del
arsénico presente en el corazón
de los cabellos de Napoleón.
Es importante
en efecto saber que el arsénico existe
bajo dos formas:
Las
especies arseniadas... |
|
|
La
toxicidad del arsénico depende
de la forma química del compuesto
*
Arsénico mineral = Muy tóxico
-
Arsenito: As (III), anhídrido
arsenioso (tríxido), mata-ratas.
- Arseniato: As (V)
y sus metabolitos: monometilarsonato
(MMA) y dimetilarsinato (DMA).
* Arsénico orgánico =
poco tóxico, de origen alimenticio.
-
Arsenobetaina: alimentos marinos.
- Arsenocolina.
|
- Una forma
orgánica, muy poco tóxica, que
se encuentra en las personas que consumen muchos
mariscos, lo que en un momento, hizo suponer
que el Emperador, deportado en la isla de Santa
Elena, se nutría de esa manera, pero
ninguno de sus compañeros lo menciona.
Además, este arsénico es en gran
medida eliminado por vías naturales,
y así, no se fija en los cabellos (o
las uñas).
- Una forma
mineral, muy tóxica (o As III y V), mejor
conocida bajo la apelación popular de
« mata-ratas
».
Este es el
arsénico que se encuentra en grandes
cantidades en los cabellos de Napoleón,
como lo muestra el cuadro siguiente:
Método
analítico (especiación) |
•
Descontaminación
o Acetona
(2 ml por 20 mg)
•
Preparación
o Pesada
de 10 mg de cabellos
o Incubación
en agua (0,5 ml) durante 6 horas a 90°C
•
Dosificación
o Columna
(intercambio aniones) Hamilton PRP-X100
(4,1 x 250 mm , 10 µm)
o Tampón
PO4 12,5 mM (pH 8,5) + 3% MeOH à
1,5 ml/min
o Separación
HPLC (SpectraSYSTEM, Thermo) luego ICP/MS
|
La
separación de las especies
|
RESULTADOS
DE LA ESPECIACIÓN |
|
Sobre
todo arsénico mineral (> 97%)
MMA < DMA: a favor de una intoxicación
crónica (Mahieu, JTCE, 1987)
|
UNA
PREGUNTA: ¿de donde proviene
este arsénico?
Las explicaciones
más o menos honestas o fundamentadas,
pueden resumirse a cinco causas:
- El
arsénico como producto de conservación:
fue demostrado más arriba que esta hipótesis
no es aceptable. Y aún si fuera el caso,
en el momento de la etapa de descontaminación
(o de lavado) de los dos mechones con acetona,
el arsénico presente en la superficie
de los cabellos hubiese debido hallarse –
en abundantes cantidades – en el líquido
de descontaminación.
¿Como
resultado del proceso de descontaminación,
qué dosis se constatan?
- 0,45 ng (nanogramos)
por miligramo de cabellos para los cabellos
del mechón « Noverraz »;
- 0,55 ng por miligramo, para los cabellos del
mechón « Bertrand ».
Ahora, las concentraciones
reveladas en los de Napoleón son de muchas
decenas de nanogramos.
Conclusión
(ya formulada más arriba): no hay contaminación
externa.
- El
humo de la estufa, también
tan recurrentemente acusada. Esta hipótesis,
cara, entre otras, a los historiadores napoleónicos
franceses, había sido propuesta en 1998
por dos investigadores estadounidenses, Hindmarsh
y Corso, quienes habían constatado, en
múltiples poblaciones de Bengala, una
intoxicación causada por emanaciones
de estufas. Pero, la presencia de polvos de
carbón quemado y contaminado con arsénico,
da al análisis un poco de arsénico
III y V y mucho de MMA y sobre todo de DMA,
en la proporción respectiva de 10 a 20
% y de 60 a 80 %.
|
La
presencia de arsénico en los
cabellos de Napoleón podría
explicarse por una contaminación
por el humo de carbón.
Hindmarsh
y Corso, J. history of Medecine, 1998,
53, 2001-218
Shraim, Toxicol Letters, 2003
Las especies urinarias halladas en personas
expuestas a polvo de carbón quemado
y contaminado con arsénico son:
As (III) y As (V): 10 a 30%
MMA: 10 a 20%
DMA: 60 a 80%
|
- Las
emanaciones del papel tapiz,
tesis, también, frecuentemente apoyada.
El papel tapiz de Longwood era de color verde,
pues estaba hecho de sulfato de cobre mezclado
con arsenito de sodio. Bajo la humedad constante
de Longwood, se formó un moho que transformó
el arsenito de cobre (pigmento) en vapor de
arsénico (arsina) muy tóxico,
y en « DMA » y « TMA »
(Como los « MMA », son metabolitos,
o productos de degradación, transformados
por el organismo, del arsénico. Su presencia
está ligada a la forma de arsénico
ingerido). Ahora, los cabellos del Emperador
no contienen ni uno ni el otro, o entonces en
cantidades infinitesimales, y entonces desdeñables.
El
papel tapiz...
Color verde (Scheele): sulfato de cobre
mezclado con arsenito de sodio.
Papel tapiz + humedad: formación
de moho.
Moho: transformación del arsenito
de cobre (pigmento en vapor de arsénico
(arsina) muy tóxico y en DMA
y TMA.
Jones,
Ledingham. Nature 1982: 299:626-7
|
|
Colocado
en 1819... |
Por otro lado,
punto esencial a subrayar, el Doctor Kintz ha
analizado cabellos del Emperador cortados antes
de su fallecimiento. Era el mechón «
Las Cases », cortado por Santini el 16
de octubre de 1816. Ahora, el papel tapiz incriminado
fue colocado en… ¡1819!
El papel tapiz
queda pues definitivamente – ¡y
científicamente! – excluido.
- El
agua de Longwood: su análisis
no reveló ningún contenido particular
en arsénico.
Paréntesis
indispensable dictado por el sentido común:
es difícil imaginar cómo todos
los agentes tóxicos podían haber
sido dañinos para la salud de Napoleón
nada más.
- El
licor de Fowler: constituido
por una solución de arsenito de potasio,
y con una graduación de aproximadamente
1% de anhídrido arsenioso, es utilizado
como estimulante de la nutrición. Esta
preparación no es mencionada por ninguno
de los memorialistas presentes en Santa Elena.
TRAS
LA HUELLA DE UNA INTOXICACIÓN CRIMINAL
Ha sido sucesivamente
demostrado:
- Por un lado,
que el arsénico no estaba sobre sino
dentro de los cabellos de Napoleón (arsénico
« endógeno » empujado al
corazón de los cabellos por el flujo
sanguíneo);
- Por otra
parte, que este arsénico era de forma
mineral, la más tóxica que existe
(« mata-ratas »).
Los análisis
científicos realizados por el Doctor
Kintz y el laboratorio ChemTox, según
los procedimientos usuales en medicina forense
– Napoleón no benefició
de un régimen particular – han
eliminado todas las causas evocadas más
arriba.
Una certeza
se impone entonces, que enuncia el Doctor Pascal
Kintz:
«
En todas las muestras de cabellos
del Emperador, el ICP-MS puso en evidencia concentraciones
masivas, concentraciones que son compatibles
con una intoxicación crónica por
medio de arsénico mineral muy tóxico.
Lo que implica que estamos sin ambigüedad
sobre la pista de una intoxicación criminal.
»
Yo no podría
hallar mejor conclusión.
(*) Para
obtener explicaciones detalladas de los análisis
y la descripción del clima conflictivo
que envuelve a este asunto, invito a los visitantes
del sitio a leer dos documentos escritos por
Jean-Claude Damamme, representante de la Sociedad
Napoleónica Internacional en Francia:
« Envenenamiento
de Napoleón: Verdades-Mentiras
» y « Expediente
Especial Envenenamiento ».
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Para
descargar y ver la conferencia del Dr.
Kintz del 2 de junio de 2005 en Illkirch-Graffenstaden
pulse AQUÍ |
