| CONDECORACIONES,
FALERÍSTICA Y NUMISMÁTICA NAPOLEÓNICAS |
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Condecoraciones y medallas
napoleónicas
Dispuestas de izquierda a derecha,
vemos en nuestra imagen: a) Orden
de la Legión de Honor, estrella
de Caballero 1er tipo, 1er Imperio; plata,
esmalte, listón. b) Orden de
la Legión de Honor, estrella
de Oficial 3er tipo, 1er Imperio; oro, esmalte,
listón rojo. c) Medalla en
bronce dorado “Tribunal
de Primera Instancia Acción de la Ley”,
con las Grandes Armas Imperiales, 1er Imperio.
d) Medalla de Santa Helena
“A sus compañeros de gloria
su último pensamiento, Santa Elena
1821”; listón verde con
franjas rojas. e) Insignia de Veteranos del
Imperio Francés, en plata fundida,
listón rojo y verde por la mitad. |
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BAJO
EL SIGNO DEL ÁGUILA CORSA |
LAS
ÓRDENES DE CABALLERÍA DEL
GRAN IMPERIO (1802-1815) |
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Por el
Doctor |
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Stewart
Addington Saint-David |
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Caballero
de la Orden Nacional del Mérito de Francia
Miembro de Honor de los Comités Histórico
y de Colecciones del Instituto Napoleónico México-Francia
Miembro de la Sociedad Napoleónica Internacional
(FINS) |
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| Dr.
Saint-David |
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| Traducción
del Instituto Napoleónico México-Francia
© |
«
No sucedí a Luis XVI; sucedí
a Carlomagno.»
Napoleón I, Emperador de los franceses y Rey
de Italia |
La
historia de la ascensión al poder, de las victorias
imperiales y la catastrófica caída del EMPERADOR
NAPOLEÓN I no es nada
menos que espectacular. Ese hijo de la pequeña isla
de Córcega, factiblemente el más grande líder
militar y político de todos los tiempos, nació
en una empobrecida familia noble de distantes orígenes
toscanos, el 15 de agosto
de 1769. Apenas el año anterior, la isla había
sido cedida a Francia por la República marítima
de Génova, y con esta anexión por otro poder
extranjero llegó pronto un periodo más de
inestabilidad e incertidumbre para sus habitantes, quienes
hablaban un burdo dialecto local de italiano que constituía
una clara indicación de su fiera naturaleza.
Considerado
como un pueblo rústico y apasionado, los corsos
sentían un fuerte apego a Italia, pero un igualmente
fuerte y recientemente frustrado deseo de independencia.
Siendo un jovencito, el mismo Napoleón se había
resistido inicialmente a la cultura francesa, sintiendo
que su verdadera lealtad la debía a su tierra
corsa natal. Solo cuando hubo sido educado y formado
por la más sofisticada y cosmopolita cultura
del mundo, y visto dicha cultura estallar en una marea
igualitaria de revolución, aliose irrevocablemente
con el destino de su nación de adopción.
Napoleón adoptó la Revolución
francesa y sus ideales, y se elevó hasta convertirse
en la joven y brillante estrella de su establecimiento
militar para la edad de treinta años. Deslumbrante
estratega social y político igualmente, condujo
sus éxitos militares de modo de tornarlos en
una posición de dominio político, a
la larga erigiéndose al poder supremo como
Primer Cónsul de la joven república,
la cual dirigió competentemente y con potestad
en dicha aptitud de 1799 a 1804. El año 1802
vio la creación de la primera de las órdenes
napoleónicas, la Legión
de Honor. |
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El
Emperador Napoleón en traje de la
Consagración
Óleo del barón François
Gérard (1770–1837). |
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Legión
de Honor
Ejemplar del Emperador. |
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La Legión era un primer paso
titubeante en la marcha final de retorno a la Monarquía,
no obstante en el momento de su fundación
fue presentada en una perspectiva muy republicana,
a fin de no levantar las sospechas de un público
que se oponía profundamente a cualquier noción
o institución que, así fuera de manera
vaga, recordase la largamente menospreciada sociedad
feudal y monárquica que había sido
abolida por la guadaña niveladora de la revolución.
Lo que Napoleón reparó,
sin embargo, fue que Francia, una nación
que desde la alta Edad Media había sido de
un modo u otro una monarquía, aún
necesitaba una mano fuerte y autocrática
para guiarla hacia adelante y en pos de grandes
cosas. Por consiguiente, el 18 de mayo de 1804,
el Primer Cónsul Napoleón Bonaparte
subió al Trono del Imperio francés
y adoptó el talante y título de Napoleón
I, Emperador de los Franceses, respaldado
por un plebiscito que sancionaba este paso extraordinario.
Su coronación tuvo lugar el 2 de diciembre
de 1804, y marcó el inicio de un periodo
de diez años en los que Francia fue transformada
por la energía y la visión del joven
Emperador, que apenas tenía treinta y cinco
años de edad en el momento de su elevación.
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Lo
que seguiría a este paso que marcó un
hito, no sería nada menos que extraordinario,
en particular cuando se considera en función
del hecho que Francia estaba casi constantemente en
guerra contra sus rivales europeos a todo lo largo
de dicho periodo. Las instituciones de la nación
fueron completamente regeneradas y revitalizadas,
y a una distancia de cerca de dos siglos, la poderosa
mano del Emperador puede aún ser vista en todos
los mayores logros del reinado. La administración
gubernamental fue reorganizada, y el ámbito
de la jurisprudencia francesa fue completamente revigorizado
por medio de la creación del Código
Civil, ulteriormente llamado Código
Napoleón
en honor del Emperador, quien jugó un papel
clave en su nacimiento. Las escuelas y universidades
fueron reestructuradas y modernizadas, y las instituciones
estatales artísticas e intelectuales, tales
como la Escuela de Bellas Artes y el Instituto de
Francia fueron restablecidas y/o fortalecidas.
Tampoco el campo de la espiritualidad fue descuidado
por Napoleón, quien restableció el viejo
calendario Gregoriano y puso en obra la construcción
de puentes de diálogo con los líderes
de los diversos credos en el Imperio. |
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El
Emperador Carlomagno
Por Albrecht Dürer (1471-1528). |
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Una política
de acercamiento fue llevada a cabo con la Iglesia
Católica Romana,
se le permitió a las congregaciones protestantes
venerar libremente y un Gran
Sanedrín de los líderes rabínicos
de la época fue convocado en París bajo
los auspicios del Emperador, el primero desde los
tiempos de la antigüedad. |
Como monarca y pensador
político maestro, Napoleón también
estaba bien consciente de la fuerza perennemente motivadora
de las marcas de honor y de distinción como los títulos
de nobleza y las recompensas caballerescas. Seis meses después
de su coronación como Emperador de los franceses,
fue también entronizado como Rey
de Italia, colocando él
mismo en su frente la Corona de Hierro de Lombardía,
que había sido creada en 591, y que había
sido portada por el mismísimo Carlomagno. En conjunción
con este importante evento, fundó en 1805 una nueva
orden de caballería, la Orden
de la Corona de Hierro
(Ordre de la Couronne de Fer) que debía
ser otorgada a aquellos soldados, administradores, oficiales
judiciales, artistas e intelectuales que habían prestado
su ayuda durante el mando y florecimiento subsiguiente de
Italia bajo su señorío.
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Orden
de la Corona de Hierro
2º tipo,
insignia de Comendador; Museo Real del Ejército,
Bruselas. |
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Orden
Imperial de la Reunión
Estrella de Comendador; Museo
Real del Ejército, Bruselas |
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Orden
de los 3 Toisones de Oro
Colgante. Museo Real del Ejército,
Bruselas. |
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Esta orden sería seguida
a continuación por dos más, la Orden
Imperial de los Tres Toisones de Oro
(Ordre Impérial des Trois Toisons d'Or)
en 1809 y la Orden
Imperial de la Reunión (Ordre
Impérial de la Réunion) en 1811,
ambas planeadas para recompensar una amplia gama
de servicios al Imperio tanto por franceses vernáculos
como por sujetos extranjeros.
Aunque las dos últimas
instituciones caballerescas fueron creaciones con
una vida más bien corta, ambas perduraron
en la imaginación pública, y la Orden
Imperial de la Reunión fungiría consecutivamente
como uno de los elementos inspiradores para la moderna
Orden Nacional del Mérito (Ordre National
du Mérite) de la Quinta República,
fundada por el francés más grande
del Siglo XX, el General Charles de Gaulle.
El vuelo del Águila corsa
fue increíblemente brillante y trágicamente
breve, pero el recuerdo de sus hazañas, que
marcaron una transición histórica,
y su prolongada relevancia en el mundo moderno,
perduran como las piedras de ángulo indisputables
sobre las cuales su gloriosa leyenda
ha sido erigida en los ya casi dos siglos transcurridos
desde que ocupó el Trono del Imperio francés.
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El
General Charles de Gaulle
Portando las insignias de Gran
Cruz de la Legión de Honor y el collar
de la Orden de la Liberación.
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Uno de sus mayores legados a la
historia es su resurrección y revivificación
de la tradición de la caballería que
había florecido en Francia por más
de un milenio, y que había dado forma a la
vez a su destino y a sus valores desde la Era de
Carlomagno.
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De las cuatro órdenes
Napoleónicas de caballería, sólo una
subsiste hoy en día, pero el poder y la visión
asociadas a su fundación continúan inspirando
a los estudiantes de historia, y portando un testimonio
perpetuo del efímero milagro que fue el Grand
Empire, precursor de la actual Unión Europea.
De haber tenido éxito Napoleón en su búsqueda
de una Europa unida según el modelo carolingio, la
historia tal como la conocemos ahora bien podría
haber sido muy diferente, y el acaecer de dos siglos de
derramamiento de sangre, destrucción y sufrimiento
indecible, podrían no haber ensombrecido las páginas
de la historia humana.
Stewart Addington Saint-David.
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Las
Órdenes Napoleónica: Expediente especial
por el Dr. Stewart Addington Saint-David. |
 |
Numismática
Napoleónica: Expediente general y cronológico
especial, por Louis Brun. |
 |
Bicentenario
de la creación de las Palmas Académicas |
 |
Presentación
numismática,
artículo del Profesor Jean Tulard. |
 |
Historia
de la Caballería Imperial francesa,
por Stewart Addington Saint David. |
 |
Ley
que instituye la Legión de Honor,
por el General Douin, Gran Canciller de la Legión. |
 |
La
Legión de Honor, por
Claude Ducourtial-Rey. |
 |
La
Legión de Honor, por el
Coronel Émile Guéguen. |
 |
Las
insignias de la Legión de Honor,
por Jean Rollet. |
 |
Las
mujeres y la Legión de Honor, Por la
Sra. Danièle Bessière. |
 |
Creación
de la Legión de Honor, Por el Sr. André
Bessière. |
 |
La
medalla de Santa Helena, por Philippe Lamarque. |
 |
Sitio
del Museo Nacional de la Legión de Honor y las
Órdenes de la Caballería |
 |
La
Legión de Honor y la leyenda Napoleónica,
por Claude Ducourtial-Rey. |
 |
Los
civiles y la Legión de Honor,
por Claude Ducourtial-Rey. |
 |
La
Legión de Honor, por Pascal Cazottes. |
 |
La
Legión de Honor durante el Imperio,
por el Coronel Chabanier. |
 |
Las
primeras distribuciones de la Legión de Honor,
por Isabelle Dupasquier. |
 |
Orígenes
de la Legión de Honor,
por André Damien. ¡En
línea próximamente! |
 |
Los
condecorados con la Medalla de Santa Elena |
 |
Cruz
de Napoleón,
por Víctor Hugo. |
|
Cuadro
de las Cohortes de la Legión de Honor,
por Claude Ducourtial-Rey. |
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