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Instituto
Napoleónico México-Francia - Institut
Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador. |
| A
PROPÓSITO DE LA INTERVENCIÓN
DEL DR. PASCAL KINTZ
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Durante
la conferencia « a dos voces »
en la que participaron el doctor Pascal Kintz,
del Instituto de Medicina Forense (Universidad
Louis-Pasteur) de Estrasburgo, y el Sr. Thierry
Lentz, director de la Fundación Napoleón,
el 14 de enero de 2004 por iniciativa del
diario Últimas Noticias de Alsacia
(Dernières Nouvelles d’Alsace).
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El
Dr. Pascal Kintz, Presidente de la
Sociedad Francesa de Toxicología
a la obra en su laboratorio en donde
procede al análisis de un mechón
de cabellos de Napoleón |
Con
« la entrada en escena » de
este científico de alto nivel, dejamos
atrás – esto es algo bueno
– el ámbito de los efectos
de mangas fáciles, de las indignaciones
y de las reprobaciones más o menos
hipócritas, pero cuidadosamente calculadas.
Dirigido por su disciplina del más
extremo rigor – lo que le diferencia
del otro participante – el doctor
Kintz recuerda a la asistencia que el director
del Instituto de medicina forense de Estrasburgo,
el profesor Bertrand Ludes, y él
mismo, son expertos agregados a los tribunales,
y precisa que aplicaron a este caso el método
de la medicina forense sin a priori.
En otras palabras, estaba fuera cuestión
buscar un resultado que fuera en el sentido
de quienes pidieron los estudios, siendo
su primera prioridad la credibilidad científica
del laboratorio. Así pues, el «
caso Napoleón I » fue estudiado
como si se tratara de un « caso clásico
» de medicina forense.
Las más veces, los « testigos
ordinarios » de la medicina forense
son la sangre, la orina, los residuos de
digestión, etc., lo cual, en el caso
de Napoleón, era evidentemente imposible.
De igual
modo, los científicos no tuvieron
a su disposición más que cabellos.
Fórmula que no tiene nada de restrictivo,
pues el cabello, tejido biológico,
presenta múltiples ventajas: cumula
las exposiciones, cualquiera que sea su
naturaleza (drogas, substancias dopantes,
medicamento o, por supuesto, en el caso
que nos interesa, arsénico…),
e « incorpora » a lo largo de
su crecimiento todo lo que está presente
en la sangre.
Por otro lado, mientras que la sangre y
la saliva no guardan rastro de una substancia
extraña más que durante algunas
horas, las orinas durante dos a cuatro días,
el sudor durante una semanas, los
cabellos, por su parte, siguen siendo testigos
fieles durante años.
Algunas
consideraciones acerca de
la fisiología del
cabello
Se considera que le
cabello crece en promedio
un centímetro al
mes. Un cabello de seis
centímetros de largo
permite entonces remontar
hasta seis meses en el pasado
biológico de una
persona, su extremidad representando
el pasado más lejano.
Entre más se remonta
hacia la punta, más
se dispone de informaciones.
Este método fue utilizado
con éxito en un muy
célebre caso de dopaje
en el ámbito del
ciclismo.
El
crecimiento, que no es lineal,
sino cíclico, individual
(propio pues a cada cabello)
y asincrónico, presenta
tres fases:
. « Anágena »,
que es el periodo de crecimiento
propiamente dicho. Dura de
seis meses a un año;
. « Catágena»,
en el curso de la cual el
cabello no crece más;
. « Telógena»,
que es la fase de caída.
Se considera que en un momento
dado, 85% de los cabellos
están en fase de crecimiento. |
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En situación
« normal », el arsénico
no está totalmente ausente de nuestro
organismo. Según las evaluaciones
científicas, y haciendo abstracción
de algunas diferencias mínimas –
de 0,03 a 0,65 nanogramos (ng = 10-9) por
miligramo – se considera que
un sujeto ha sido expuesto – el vocablo
« envenenado » no pertenece
al lenguaje de los científicos sino
al de los magistrados – de manera
crónica y repetida al arsénico
cuando sus cabellos presentan una concentración
igual o superior a un nanogramo por miligramo.
Fueron, por supuesto, estos valores los
que fueron considerados por los científicos
de la Universidad Louis-Pasteur de Estrasburgo.
Exceptuando el mechón llamado
« Las Cases », cortado el 16
de octubre de 1816, los otros cuatro mechones
analizados por el doctor Pascal Kintz fueron
cortados al día siguiente del fallecimiento
del Emperador: son los mechones llamados
«Vignali», «Lady Holland»,
«Noverraz» y «Marchand».
El
caso particular de los análisis
del FBI
Durante
la jornada en el Senado,
estos análisis habían
sido objeto de
críticas bastante
vivas (pero no forzosamente
honestas) de parte de algunos
especialistas presentes.
¿Porqué?
Esto se debía esencialmente
al hecho de que las muestras
sometidas a los análisis
eran en extremo débiles:
35 y 45 microgramos. Además,
los cabellos habían
sido segmentados. Ahora,
entre más débil
es la cantidad de muestras,
existe más riesgo
de que el trabajo de análisis
se vea importunado por la
presencia del « ruido
de fondo » –
podría comprársele
al « soplo »
de una cinta magnética
virgen – de la máquina.
Este ruido de fondo es el
que hace que la señal
« de base »
no sea perfectamente lineal.
Al materializarse la presencia
de arsénico por un
pico, la superficie de dicho
pico da una indicación
de la concentración:
entre más importante
sea su superficie, más
grande será la concentración
del tóxico (o de
toda otra substancia de
la que se busque huella).
Para obtener resultados
fiables, es importante disponer
de una cantidad suficiente
de material biológico
– cabellos en el caso
que nos concierne. A falta
de una cantidad más
importante, el FBI, que
había trabajado sobre
cantidades aproximadamente
mil veces menos importantes,
había tenido que
multiplicar por cien la
muy pequeña respuesta
obtenida a partir de la
cantidad de cabellos puestos
a su disposición
para poder expresarla en
la unidad de medida de referencia:
el miligramo. Pero, en semejante
configuración, los
picos resultantes del ruido
de fondo de la máquina,
son a su vez multiplicados
por cien. Consecuencia:
en estas condiciones, es
extremadamente difícil
hacer la diferencia entre
una verdadera respuesta,
reveladora de una intoxicación
arsenical, y una respuesta
correspondiente al ruido
de fondo.
Sea como fuere, esto no
pone en duda los resultados
obtenidos, resultados confirmados
por los análisis
del laboratorio del Instituto
de Medicina Forense de Estrasburgo.
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Para los
realizados hechos por el Instituto de medicina
forense de Estrasburgo, todos los mechones
– perfectamente identificados
– fueron utilizados en su totalidad,
sin que los cabellos hayan sido previamente
cortados en trozos. Por primera vez, los
científicos trabajaron pues a partir
de cantidades satisfactorias: entre 0,5
y 2,2 miligramos de cabellos. Uno podía
esperarse a obtener picos finos e individualizados.
¿Cuál fue la técnica
utilizada para el análisis de las
preciosas reliquias?
Hoy en día, la medicina forense reconoce
dos técnicas validadas por todos
– esto está subrayado a propósito,
pues esta precisión es importante
para lo que sigue – los tribunales
internacionales:
La espectrofotometría
de absorción atómica electrotérmica
(en modo de añadiduras dosificadas):
como todo experimento científico
de muy alto nivel, es imposible explicarla
en términos accesibles para todos.
He aquí su modo de operación
tal como lo había resumido sucintamente
el doctor Pascal Kintz: el arsénico
presente en la muestra biológica
(en este caso los cabellos) es volatilizada
y enseguida atomizada a alta temperatura.
Es entonces capaz de absorber una radiación
de longitud de onda específica –
aquí 193,7 nm. Entre más átomos
de arsénico haya – entre más
importante es su concentración pues
– más radiación absorbida
habrá. Si enviamos a través
de la muestra una radiación total
de 100, y si hay poco arsénico presente
en la muestra, la radiación final,
poco absorbida, será del orden de
95. Al contrario, si la cantidad de arsénico
presente en la muestra biológica
es importante, la radiación final
ya no será más que de 50 ó
60: el arsénico habrá absorbido
el resto.
La
antorcha de plasma inductiva: este
método no fue seleccionado por los
científicos a causa de la gran cantidad
de material que requiere en cuestión
de muestras biológicas. En el caso
presente, hubiese sido necesario disponer
de unos cien miligramos de cabellos, lo
que no era el caso (Cf. cuadro).
Cualquiera que sea la técnica escogida,
siempre será precedida por una:
Descontaminación:
previa al análisis
toxicológico, este procedimiento,
constante en materia de medicina forense,
permite eliminar de los cabellos todas las
substancias que hubieran podido fijarse
sobre su superficie:
- Además de lo que es depositado
por el flujo sanguíneo, el cabello
puede incorporar a la salida del cuero cabelludo,
todo lo que está presente en el sudor
o en el sebo.
- Por otro lado, puede, en su parte externa,
fijar substancias que es conveniente eliminar
antes del análisis: así, los
cabellos de personas presentes en una velada
en la que se fumó canabis podrían
revelarse todos positivos si no se les descontaminara.
Precaución
suplementaria: para
que el método de análisis
fuera perfectamente creíble, sería
importante demostrar su fiabilidad antes
de aplicarlo a los cabellos del Emperador.
Así pues, unos « cabellos testigos
» fueron tomados de una persona del
laboratorio (cantidades antes de la contaminación:
0,31 ng/mg), luego contaminados por inmersión
durante cuatro horas en una solución
de arsénico.
Después de la contaminación,
y antes del lavado, la concentración
de arsénico ascendía a 9,86
ng/mg; después del lavado,
la cantidad había vuelto a bajar
a 0,34 ng/mg, es decir prácticamente
la cifra original.
Una vez efectuado este procedimiento,
los cabellos de Napoleón fueron sometidos
al análisis propiamente dicho. Éste
dio los resultados siguientes:
ORIGEN
DE LOS CABELLOS |
CANTIDADES
DE CABELLOS ANALIZADOS |
LONGITUD
DE LOS
CABELLOS
|
CONCENTRACIONES
EN ARSÉNICO
|
Lady
Holland
(Cortados el 6 de mayo de 1821)
|
1,2
mg |
4-6
cm |
38,53
ng/mg |
Abbé
Vignali (Cortados el 6 de mayo de
1821) |
2,0
mg |
5-6
cm |
15,50
ng/mg |
Abraham
Noverraz (Cortados el 6 de mayo de
1821) |
2,2
mg |
6-9
cm |
6,99
ng/mg |
Louis Marchand (Cortados el 6 de mayo
de 1821) |
0,5
mg |
4-6
cm |
15,20
ng/mg |
|
Las
Cases
(Cortados el 16 de octubre de 1816)
|
0,5
mg |
2
cm |
7,43
ng/mg |
Se notan
diferencias sensibles en las concentraciones
de arsénico.
¿Cómo se explican?
- En primer lugar, las concentraciones medias
de este arsénico « natural»
presente en los cabellos de cada uno de
nosotros, varían bastante sensiblemente
según la parte del cráneo
sobre la cual fueron tomados: en un sujeto
sano, estas dosis son de 0,35 ng/mg en los
cabellos tomados del “vertex”
(es decir el punto más elevado sobre
la línea media de la bóveda
craneal), 0,43 ng/mg en la zona frontal,
0,31 ng/mg en la nuca, y 0,46 ng/mg en la
zona temporal. Se encuentran lógicamente
estas diferencias en el caso de una exposición
crónica a una substancia tóxica.
- Por otra parte, las muestras analizadas
no eran todas del mismo largor; así
pues, no incorporaron cantidades equivalentes
de arsénico.
- Finalmente,
y sin que sea posible verificarlo, algunos
de los cabellos cortados podían estar
en fase « anágena » y
otros en fase « catágena »,
fase « de inercia » durante
la cual el cabello, a punto de caer, no
ingiere más ninguna substancia.
¿Qué constatamos a
la lectura de este cuadro?
Que
los cabellos sometidos al análisis
presentan concentraciones de 7 a 38 (cifras
redondeadas) veces superiores a ese nanogramo
arriba del cual se considera que hubo exposición
(no digamos envenenamiento) crónica
y repetida al arsénico.
¿Cuáles pueden ser las causas
de las concentraciones halladas en los cabellos
analizados? Puede tratarse:
- de arsénico utilizado como
agente tóxico: es la tesis
sostenida por esos « envenenistas
», osadamente ridiculizados por el
Sr. Thierry Lentz;
- de arsénico, como componente
de una preparación farmacéutica:
no parece que Napoleón haya tenido
la necesidad, y aunque hubiese sido el caso,
ciertamente no en dosis tan masivas.
- de arsénico contenido en
el agua de bebida: la de Longwood
fue analizada. Es inocente. ¿Era
ese el caso en aquella época? De
todas formas, el Emperador no hubiese sido
el único intoxicado.
- de arsénico contenido en
los pigmentos del papel tapiz, del pegamento,
del humo de la estufa, etc. El
Sr. Lentz los ha citado como por encanto
a lo largo de páginas enteras, en
revistas especializadas o no – entre
las cuales la muy seria revista Historia
(n° 257) de la que nos sorprende que
haya podido aceptar argumentos tan lamentables
– en cadenas de radio, en la televisión,
etc. No le pediremos que explique las razones
del extraño comportamiento de esos
« agentes exterminadores » que
se ensañaron siempre únicamente
contra el Emperador...
- finalmente, podría tratarse
de arsénico utilizado como producto
de conservación de los cabellos
(estaríamos entonces en presencia
de una contaminación externa).
Esto nos lleva naturalmente
a los análisis comanditados por Science
& Vie, y que suponía pondrían
un punto final a la discusión poniendo
sobre el banco de los acusados productos
de conservación de los cabellos.
Alivio de los « tradicionalistas »
– nuestro vocablo es más cortés
que el de ellos – pues se supone que
esos análisis, que van tan bien en
el sentido de la verdad [!] oficial –
es decir la suya – van a enviar a
los « envenenistas », de quienes
formo parte, a la lona.

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