| RESEÑA
GENEALÓGICA DE LA CASA BONAPARTE, LUEGO
« NAPOLEÓN »* |
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Vida
de S.M.I.
el Emperador y Rey NAPOLEÓN
I |
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| Por |
Eduardo
Garzón-Sobrado
Presidente-fundador del
Instituto Napoleónico México-Francia
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| E.
Garzón-Sobrado |
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| «
Los
hombres como Napoleón no tienen padre
y no tienen hijo; nacen como meteoros en
el crepúsculo de la mañana,
atravesando de un horizonte al otro el cielo
que iluminan y van a fundirse en el crepúsculo
de la noche
»
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Alejandro
Dumas. |
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La
familia Buonaparte, ulteriormente Bonaparte y hoy
NAPOLEÓN, tiene sus orígenes
en Toscana, más precisamente en Florencia y
en Treviso, en donde encontramos su huella ya desde
el Siglo XI. Según algunos genealogistas, un
Buonaparte formó parte de la primera Cruzada.
Para algunos otros, una rama de la ilustre familia
de los Carolingios habría tomado un feliz partido
durante una de aquellas querellas intestinas tan caras
a las comunas italianas del medioevo, lo que le hubiese
valido la apelación de «Buona Parte»,
(buena parte o más exactamente buen
partido). Parecería que los Buonaparte
ancestros de Napoleón vivieron en el entorno
de los Médicis, uniéndose a veces a
los Orsini... En la segunda mitad del Siglo XIII,
el patricio florentino Guglielmo Buonaparte, implicado
en la confrontación entre Güelfos y Gibelinos,
fue declarado rebelde y expulsado de Florencia.
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Escudo
de armas de la Casa Buonaparte
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Partió a vivir en Sárzano,
pequeño pueblo de la provincia de Génova,
en donde su familia se perpetuó hasta
1529, ejerciendo los oficios de notarios, abogados
y miembros del consejo de los ancianos. En este
aspecto, cabe resaltar que el ancestro más
antiguo formalmente identificado y en línea
directa de Napoleón, es un Francesco
Buonaparte, quien deja Sárzano y parte
hacia Ajaccio en 1514.
Ahora, este largo intermedio
familiar llegará por completo a su término
cuando el último vástago de esta
rama genovesa emigra hacia Córcega. Su
descendencia también se caracterizará
por el hecho de que estará formada en
general por hombres en quienes el gusto de las
letras estaba bien marcado.
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A
partir de este punto, los descendientes de la
familia, habiendo perdido definitivamente el brillo
de su rango, se contentan con vivir gracias a
las magras rentas y entradas que les aseguran
sus pobres propiedades: pequeños campos
de olivo, algunos viñedos, y sus rebaños
de cabras y borregos, situación algo deslucida
einsípida, ciertamente, pero que no por
ello les hizo perder su orgullo de antigua raza
patricia. |
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Casa
Buonaparte
Ajaccio, Córcega. |
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NAPOLEONE
DI BUONAPARTE
nace el 15 de agosto de 1769 en Ajaccio, con el nombre
de bautizo Napoleón, Carlos, José-María,
Sebastián-Nicolás, José, Carlos-María,
Sebastián, Francisco, Jerónimo, Gabriel,
Francisco, Juan, César, como consta en el
acta del 21 de julio de 1771. Su padre, Carlo Maria
Buonaparte, era un notable de la isla de bella raza,
físico aventajado, coraje, una inteligencia aguda
y un cierto talento en el campo de las letras, pero
frívolo según la expresión del
mismo Napoleón, «demasiado
amigo del placer para ocuparse de sus hijos».
Orador hábil y entusiasta, había obtenido
una licencia en la Universidad de Pisa y fue nombrado
asesor de la jurisdicción real francesa de Ajaccio.
Era un abogado reconocido, adjunto al consejo superior
de Córcega, y diputado de la nobleza de la isla,
lo que por otro lado le permitirá acreditar dos
cientos años de pertenencia a la nobleza ante
el Consejo Superior de Córcega cuando sea cuestión
de enviar a su pequeño Nabulio al Colegio
de Autun en 1778, y enseguida a la escuela militar real
de Brienne, en 1779.
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| Extracto
del certificado de nobleza
de Napoleón |
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Carlo contrae matrimonio
en 1764 con la hija del inspector general de puentes
y caminos de Ajaccio, María Letizia Ramolino,
de 16 años de edad. Conocida como la «
pequeña maravilla de Ajaccio », la joven
esposa era una mujer célebre por su gran belleza,
fuerte, y aún un poco viril; descendiente de
los Condes de Coll’Ato, y perteneciente a la antigua
familia de los Pietra Santa.
Carlo
y Letizia tendrán once niños, de
los que ocho llegarán a la edad adulta.
Entre ellos, el mayor será |
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Giuseppe
– José – nacido en 1768, futuro
Rey de Nápoles y mas tarde de España,
y al cual seguirá, el año siguiente,
Napoleón, su miembro más ilustre,
alumno de la escuela militar de París de
la que egresa con el grado de teniente en segundo
de artillería, promovido general de brigada
en 1793, general en jefe el 26 de octubre de 1795
a la edad de 24 años, Primer Cónsul
de Francia en 1800, y proclamado Emperador de
los Franceses el 18 de mayo de 1804, a los 34
años... Inspirándose en las dinastías
Merovingia – de la cual retoma especialmente
un buen número de elementos simbólicos,
como las míticas abejas imperiales –
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| Cuarto
natal del Emperador Napoleón |
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y
sobre todo en la Carolingia (la figura del gran
Carlomagno fascinó siempre al Emperador),
Napoleón |
busca fundar la IV dinastía de
la monarquía francesa, la rama
de los « NAPOLEÓNIDAS
».
En efecto, es coronado en la catedral Nuestra
Señora de París el 2 de diciembre
de ese año por el mismísimo Papa
Pío VII.
De esa manera, Napoleón se convirtió
en uno de los tres únicos soberanos de
Francia en poder enorgullecerse del rarísimo
privilegio de ser consagrado por el Soberano Pontífice
en persona; sus ilustres predecesores fueron los
reyes Pipino el Breve, padre de Carlomagno, en
754, y Ludovico Pío, en 816, quienes fueron
coronados respectivamente por Esteban II en Saint-Denis,
y por Esteban V, en Reims. Por lo demás,
Napoleón será coronado Rey de Italia
el 26 de mayo de 1805, en Milán. |
Tras la anulación,
en 1810, de su matrimonio con Marie-Josèphe-Rose
Tasher de la Pagerie, llamada «Josefina»
(1763 – 1814), vizcondesa de Beauharnais, el Emperador
desposará en abril del mismo año a la
Archiduquesa María Luisa de Austria (1791 –
1847) hija de Francisco I, emperador de Austria.
De esta unión
nacerá, el año siguiente, el pequeño
Napoleón Francisco Carlos José, llamado
Napoleón II (1811 – 1832), Príncipe
Imperial, Rey de Roma, Príncipe de Parma, Duque
de Reichstadt, y conocido más tarde bajo la apelación
novelesca de « el Aguilucho ».
Morirá en la flor de la edad sin descendencia
alguna, aunque una leyenda tenaz, lanzada por la archiduquesa
Sofía, pretende que habría sido el padre
nada menos que de Fernando Maximiliano, archiduque de
Austria, y Emperador de México.
Corresponderá
pues al sobrino de Napoleón, Napoleón
III, asegurar la continuidad.
Hijo de Luis Bonaparte, Rey de Holanda, es en primera
instancia elegido presidente de la República
en 1848, antes de hacerse proclamar Emperador el 1ero
de diciembre de 1852. Después de su derrota en
la guerra franco-prusiana, abandona el trono en 1870,
y parte al exilio en Gran Bretaña, en donde fallecerá
el 9 de enero de 1873. Su hijo, Eugenio Luis, Napoleón
VI, jefe de la Casa Imperial, morirá asesinado
por los salvajes en África, en 1879, sin dejar
heredero, lo cual pone fin a toda esperanza de restauración.
Napoleón III
fue el último soberano de Francia y ningún
miembro de la familia imperial ha gobernado al país
desde entonces. Posteriormente, el patronímico
Napoleón substituirá
al de Bonaparte * por iniciativa del Príncipe
Víctor Napoleón (1862-1926), nieto del
rey Jerónimo de Westfalia. En líneas exclusivamente
masculinas, sólo subsisten en nuestros días,
en el linaje imperial, los príncipes de la descendencia
de Jerónimo; el jefe actual de la Casa Imperial
de Francia es, desde el 11 de julio de 2004, Su
Alteza Imperial y Real Jean-Christophe, Príncipe
Napoleón, quien
de subir alguna vez al trono de Francia sería
proclamado Su Majestad Imperial y Real
Napoleón IX.
En lo que concierne
a la descendencia directa de Napoleón I, dos
ramas ilegítimas en línea masculina han
alcanzado nuestra época: los Condes León,
extinta, y los Condes Colonna-Walewski.
En su línea femenina, fruto de la rama que deriva
de la unión entre el Emperador y Émilie
de Pellapra, subsiste un representante en la persona
de Bernard Peter de Salis-Soglio. Esta
rama es muy incierta y ha sido puesta en duda, e incluso
desmentida por diversos especialistas; en éste
último caso, en especial por el profesor Jean
Tulard.
*
Como lo explica S.A.I. el Príncipe
Carlos Napoleón, « El uso actual del apellido
Napoleón y no Bonaparte viene de un uso aparecido
en la rama mayor de la familia, que buscaba distinguirse
de sus menores. Pero las ramas masculinas mayores se
extinguieron una tras otra. En 1924, el nieto de Luciano,
Rolando Bonaparte, el padre de la célebre psicoanalista
María Bonaparte, murió. No quedó
más que una sola rama masculina, la de mi ancestro
Jerónimo. Fue entonces cuando mi abuelo Víctor
cambió a su vez nuestro nombre de Bonaparte a
Napoleón ».

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