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1961: Entusiasmado
con este resultado
prometedor, Sten
Forshufvud busca
procurarse otros
cabellos de Napoleón
con el comandante
Lachouque. Éste,
a quien le había
transmitido los
resultados obtenidos
por el profesor
Hamilton Smith,
le había
felicitado por su
iniciativa, invitándole
a proseguir.
Sin embargo, extrañamente,
a partir del momento
en que el análisis
realizado por el
profesor Hamilton
Smith demostró
la presencia del
tóxico en
el cabello de Napoleón,
todas las puertas,
incluida la del
comandante Lachouque,
se cerraron. Para
continuar sus investigaciones,
el sueco debió
entonces dirigirse
hacia el extranjero.
Muestras, con atestación
de autenticidad
– no de los
actuales propietarios,
sino de los de la
época considerada
(Las Cases, Marchand…)
– le son entonces
enviados de Suiza,
de Australia, de
Nueva Jersey …
Las nuevas muestras
« cumplen
las promesas »
del cabello pionero.
De sus descubrimientos,
Sten Forshufvud
saca un libro que,
con toda modestia,
hace simplemente
la pregunta: «
¿Fue Napoleón
envenenado? »,
obra que es ferozmente
ridiculizada por
los historiadores
napoleónicos
franceses.
|
-
1995: El
canadiense
Ben Weider,
presidente
de la Sociedad
Napoleónica
Internacional
de Montreal,
entrega
al jefe
del servicio
de Química
/ toxicología
del FBI
dos cabellos
que habían
pertenecido
al autor
del célebre
Memorial
de Santa
Elena,
el conde
de Las Cases.
El análisis
de estos
cabellos
confirma
todos los
resultados
precedentes.
La resistencia
de los medios
napoleónicos
«
autorizados
»,
sin embargo,
no cambia;
sarcasmos
y rechazo,
inclusive
de algunos
especialistas
franceses,
quienes
arguyen
que las
muestras
analizadas
por el FBI
son demasiado
débiles
para que
los resultados
obtenidos
sean convincentes.
- 2000:
el 15 de
septiembre,
Ben Weider
confía
pues algunos
cabellos
al doctor
Pascal Kintz,
líder
reconocido
en el ámbito
del análisis
toxicológico
y presidente
de la Asociación
Internacional
de Toxicólogos
de Medicina
Forense;
cinco mechones
de cabellos
de Napoleón,
que habían
pertenecido
a Lady Holland,
al abate
Vignali,
al sirviente
Noverraz,
al lacayo
Marchand
y al conde
de Las Cases.
Recordemos
que, para
los análisis
toxicológicos,
el interés
de los cabellos
reside en
su capacidad:
|
-
de cumular las exposiciones
de cualquier naturaleza
que sea: droga,
substancias dopantes,
medicamentos, tóxicos,
o arsénico
en el caso aquí
evocado…
- de incorporar
a lo largo de su
crecimiento (un
centímetro
/ mes) todo lo que
está presente
en la sangre. Así,
un cabello de seis
centímetros
permite remontar
seis meses en el
pasado biológico
de un individuo.
Los cabellos de
Napoleón
fueron analizados
esta vez según
dos métodos:
-
La espectrofotometría
de absorción
atómica electrotérmica:
ésta reveló
concentraciones
en arsénico
que iban de 7 a
38 veces la dosis
tolerada como siendo
« natural
». Una concentración
« natural
», que se
encuentra en los
cabellos de cada
uno, y que varía
según el
lugar en el cual
los cabellos fueron
tomados: 0, 31 nanogramo
por miligramo para
cabellos que han
sido tomados de
la nuca: 0, 35 sobre
el vertex
(punto más
elevado sobre la
línea mediana
de la bóveda
del cráneo);
0, 43 sobre la zona
frontal; y 0,46
sobre la zona temporal.
Estas diferencias
se encuentran pues
lógicamente
en los cabellos
de Napoleón.
- El
Nano-SIMS
(nano-secondary
ion mass spectrography):
este equipo utilizado
en investigación
pura, y del cual
no existen más
que diez ejemplares
en el mundo, ha
permitido al doctor
Kintz y al profesor
Wenning, de la Universidad
del gran ducado
de Luxemburgo, constatar
que el tóxico
estaba presente
en el corazón
mismo de los cabellos,
(la « médula
»), lo que
significa que fue
transmitido por
el flujo sanguíneo.
- 2005: Estos resultados
acaban de ser afinados
por el doctor Kintz
y el equipo del
laboratorio ChemTox.
Sus trabajos se
realizaron en cabellos
provenientes de
dos mechones; uno
llamado «
Noverraz »
(ya analizado durante
los experimentos
precedentes), y
otro conocido como
« Bertrand
», del nombre
del gran Mariscal
del palacio, y compañero
de deportación
de Napoleón.
Después de
su descontaminación
por acetona, luego
un tratamiento por
ácido nítrico
concentrado, las
muestras fueron
analizadas por ICP/MS
(plasma inducido
acoplado con espectrometría
de masa) que permite
el análisis
simulado de una
treintena de metales
y metaloides (ver
los resultados más
importantes,
cuadro 1).
Así, por
un nuevo estudio
analítico,
las concentraciones
masivas en arsénico
ya antes observadas
en el pasado fueron
confirmadas. La
terapéutica
del Emperador a
base de calomel
(mercurio) y de
tártaro
emético
(antimonio) es confirmada
por los análisis
de ChemTox. El «
plus » de
este análisis
reside en el hecho
de que los científicos
lograron determinar
la naturaleza del
arsénico
contenido en los
cabellos de Napoleón.
CUADRO
1
Elementos |
Noverraz
(ng/mg) |
Bertrand
(ng/mg) |
Normales
(ng/mg) |
Arsénico |
42,1
|
37,4 |
Inferior
a 1 |
Antimonio |
2,10
|
1,76 |
Inferior
a 0,1 |
Mercurio |
3,33 |
4,68 |
Inferior
a 1,5 |
Plomo |
229,2 |
111,8 |
Inferior
a 5 |
CUADRO
2
Formas
de arsénico
|
Noverraz |
Bertrand |
AsIII
|
31,1
% |
44,7
% |
AsV
|
66,3
% |
53,2
% |
MMA
|
0,03
% |
0,06
% |
DMA
|
0,42
% |
0,15
% |
Otras
especies |
2,11
% |
1,9
% |
El
arsénico
existe en efecto
naturalmente en
dos especies: una
mineral, muy tóxica
(AsIII, AsV y sus
metabolitos MMA
y DMA);
otra orgánica,
poco tóxica,
entre las cuales
la arsenobetaina
o la arsenocolina
provenientes de
la alimentación.
Tras la separación
cromatográfica,
la especiación
del arsénico
permite diferenciar
estas especies (ver
los resultados obtenidos
en el cuadro
2).
Resulta
pues claramente
que el arsénico
en los cabellos
de Napoleón
es de tipo mineral,
la forma más
tóxica conocida
bajo la apelación
de «raticida»;
¡lo cual refuerza
de manera indiscutible
la tesis de la intoxicación
crónica!