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Instituto Napoleónico México Francia.
México.
Francia.
Instituto Napoleónico México-Francia - Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
LOS ECOS DE LA INVESTIGACIÓN
LA GAZETTE DU LABORATOIRE” Nº 102 – Septiembre de 2005
NAPOLEÓN SÍ FUE ENVENENADO
Resultados coherentes y constantes desde 1960

Por el Doctor

Ben Weider
Caballero de la Legión de Honor
Presidente de la Sociedad Napoleónica Internacional
Miembro del Alto Consejo Honorario del Instituto Napoleónico México-Francia

Ben Weider
Traducción del Instituto Napoleónico México-Francia ©

El 2 de junio pasado, el Dr. Pascal Kintz, presidente de la Asociación Internacional de los Toxicólogos de Medicina Legal, y el laboratorio ChemTox, presentaron sus últimos trabajos sobre el estudio toxicológico de los cabellos de Napoleón.

En ocasión de esta jornada, la Sociedad Napoleónica Internacional, cuyo presidente, Ben Weider, proporcionó las muestras de cabellos destinadas a los análisis, nos ha propuesto un resumen de « toda la historia » …

- 1955: Sten Forshufvud, un estomatólogo sueco, fuerte de un sólido bagaje en toxicología adquirido en Francia en una Facultad de Ciencias, descubre las Memorias de un compañero de deportación de Napoleón en Santa Helena, su sirviente Marchand. Algunos de los síntomas descritos le hacen pensar en una posible intoxicación arsenical.

- 1960: Sten Forshufvud logra obtener del comandante Henry Lachouque, antiguo conservador adjunto del museo de Malmaison e historiador de gran renombre, un cabello del Emperador.

Este cabello, que el donante certificó auténtico por escrito, provenía de la sucesión Marchand. Es entregado para su análisis al director del departamento de medicina legal de la Universidad de Edimburgo, el profesor Hamilton-Smith.

El análisis, hecho por el método de bombardeo neutrónico revela una fuerte cantidad de arsénico. Para afinar sus análisis, Hamilton Smith pide otros cabellos.

Leer la presentación del Dr. Kintz.
El Dr. Pascal Kintz
Presidente de la
Asociación Internacional de Toxicólogos de Medicina Forense

- 1961: Entusiasmado con este resultado prometedor, Sten Forshufvud busca procurarse otros cabellos de Napoleón con el comandante Lachouque. Éste, a quien le había transmitido los resultados obtenidos por el profesor Hamilton Smith, le había felicitado por su iniciativa, invitándole a proseguir.

Sin embargo, extrañamente, a partir del momento en que el análisis realizado por el profesor Hamilton Smith demostró la presencia del tóxico en el cabello de Napoleón, todas las puertas, incluida la del comandante Lachouque, se cerraron. Para continuar sus investigaciones, el sueco debió entonces dirigirse hacia el extranjero. Muestras, con atestación de autenticidad – no de los actuales propietarios, sino de los de la época considerada (Las Cases, Marchand…) – le son entonces enviados de Suiza, de Australia, de Nueva Jersey …

Las nuevas muestras « cumplen las promesas » del cabello pionero. De sus descubrimientos, Sten Forshufvud saca un libro que, con toda modestia, hace simplemente la pregunta: « ¿Fue Napoleón envenenado? », obra que es ferozmente ridiculizada por los historiadores napoleónicos franceses.

El Dr. Ben Weider

- 1995: El canadiense Ben Weider, presidente de la Sociedad Napoleónica Internacional de Montreal, entrega al jefe del servicio de Química / toxicología del FBI dos cabellos que habían pertenecido al autor del célebre Memorial de Santa Elena, el conde de Las Cases. El análisis de estos cabellos confirma todos los resultados precedentes.

La resistencia de los medios napoleónicos « autorizados », sin embargo, no cambia; sarcasmos y rechazo, inclusive de algunos especialistas franceses, quienes arguyen que las muestras analizadas por el FBI son demasiado débiles para que los resultados obtenidos sean convincentes.

- 2000: el 15 de septiembre, Ben Weider confía pues algunos cabellos al doctor Pascal Kintz, líder reconocido en el ámbito del análisis toxicológico y presidente de la Asociación Internacional de Toxicólogos de Medicina Forense; cinco mechones de cabellos de Napoleón, que habían pertenecido a Lady Holland, al abate Vignali, al sirviente Noverraz, al lacayo Marchand y al conde de Las Cases.
Recordemos que, para los análisis toxicológicos, el interés de los cabellos reside en su capacidad:

- de cumular las exposiciones de cualquier naturaleza que sea: droga, substancias dopantes, medicamentos, tóxicos, o arsénico en el caso aquí evocado…

- de incorporar a lo largo de su crecimiento (un centímetro / mes) todo lo que está presente en la sangre. Así, un cabello de seis centímetros permite remontar seis meses en el pasado biológico de un individuo.

Los cabellos de Napoleón fueron analizados esta vez según dos métodos:

- La espectrofotometría de absorción atómica electrotérmica: ésta reveló concentraciones en arsénico que iban de 7 a 38 veces la dosis tolerada como siendo « natural ». Una concentración « natural », que se encuentra en los cabellos de cada uno, y que varía según el lugar en el cual los cabellos fueron tomados: 0, 31 nanogramo por miligramo para cabellos que han sido tomados de la nuca: 0, 35 sobre el vertex (punto más elevado sobre la línea mediana de la bóveda del cráneo); 0, 43 sobre la zona frontal; y 0,46 sobre la zona temporal. Estas diferencias se encuentran pues lógicamente en los cabellos de Napoleón.

- El Nano-SIMS (nano-secondary ion mass spectrography): este equipo utilizado en investigación pura, y del cual no existen más que diez ejemplares en el mundo, ha permitido al doctor Kintz y al profesor Wenning, de la Universidad del gran ducado de Luxemburgo, constatar que el tóxico estaba presente en el corazón mismo de los cabellos, (la « médula »), lo que significa que fue transmitido por el flujo sanguíneo.

- 2005: Estos resultados acaban de ser afinados por el doctor Kintz y el equipo del laboratorio ChemTox. Sus trabajos se realizaron en cabellos provenientes de dos mechones; uno llamado « Noverraz » (ya analizado durante los experimentos precedentes), y otro conocido como « Bertrand », del nombre del gran Mariscal del palacio, y compañero de deportación de Napoleón.

Después de su descontaminación por acetona, luego un tratamiento por ácido nítrico concentrado, las muestras fueron analizadas por ICP/MS (plasma inducido acoplado con espectrometría de masa) que permite el análisis simulado de una treintena de metales y metaloides (ver los resultados más importantes, cuadro 1). Así, por un nuevo estudio analítico, las concentraciones masivas en arsénico ya antes observadas en el pasado fueron confirmadas. La terapéutica del Emperador a base de calomel (mercurio) y de tártaro emético (antimonio) es confirmada por los análisis de ChemTox. El « plus » de este análisis reside en el hecho de que los científicos lograron determinar la naturaleza del arsénico contenido en los cabellos de Napoleón.

CUADRO 1

Elementos
Noverraz (ng/mg)
Bertrand (ng/mg)
Normales (ng/mg)
Arsénico
42,1
37,4
Inferior a 1
Antimonio
2,10
1,76
Inferior a 0,1
Mercurio
3,33
4,68
Inferior a 1,5
Plomo
229,2
111,8
Inferior a 5

 

CUADRO 2

Formas de arsénico
Noverraz
Bertrand
AsIII
31,1 %
44,7 %
AsV
66,3 %
53,2 %
MMA
0,03 %
0,06 %
DMA
0,42 %
0,15 %
Otras especies
2,11 %
1,9 %

 

El arsénico existe en efecto naturalmente en dos especies: una mineral, muy tóxica (AsIII, AsV y sus metabolitos MMA y DMA); otra orgánica, poco tóxica, entre las cuales la arsenobetaina o la arsenocolina provenientes de la alimentación.

Tras la separación cromatográfica, la especiación del arsénico permite diferenciar estas especies (ver los resultados obtenidos en el cuadro 2).

Resulta pues claramente que el arsénico en los cabellos de Napoleón es de tipo mineral, la forma más tóxica conocida bajo la apelación de «raticida»; ¡lo cual refuerza de manera indiscutible la tesis de la intoxicación crónica!

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