Pequeña
digresión semántica
sobre los cabellos «
atribuidos » a
Napoleón
Los
agentes del FBI así
como los científicos
franceses de Estrasburgo
han utilizado siempre
esta fórmula:
« Cabellos
atribuidos a Napoleón
».
No hizo falta más
para que el «
medio » napoleónico
francés –
sería más
justo escribir: «
el medio napoleónico
parisino »
- echase un velo de
sospecha, no sobre los
mismos análisis
(faltos de competencia),
sino sobre la pertenencia
de los cabellos a Napoleón.
En términos claros:
sus análisis
muestran que hay arsénico
en los cabellos analizados,
pero, ¿cual es
el valor de sus resultados
si los cabellos no son
los de Napoleón?
Primera
observación:
La mención «
cabellos atribuidos
a… »
utilizada tanto por
el FBI como por el laboratorio
de Estrasburgo no tiene
más que un significado:
ninguna persona investida
con competencias judiciales
puede hacer portar la
mención: «
cabellos de…
» más que
en la medida en que
los ha tomado ella misma
sobre la persona.
Esta reserva de procedimiento
es pues totalmente normal.
Segunda
observación:
¿Se puede razonablemente
imaginar, de buena fe
se entiende, cabellos
provenientes de todas
las partes del mundo,
incluida Australia y
pertenecientes a cinco
personas diferentes,
que presentarían
todos dosis
similares de arsénico?
|
|
La salvación
vino del extranjero.
- Primero
de un Suizo, Clifford Frey, quien entregó
directamente a Hamilton Smith veinte
cabellos que habían pertenecido
a uno de los domésticos de Napoleón,
un ciudadano suizo llamado Abraham Noverraz.
Resultado: las 140 pruebas efectuadas
por el científico – lo
escribió con su puño y
letra a Forshufvud – revelaron
« que
el sujeto a sido expuesto de manera
intermitente a cantidades significativas
de arsénico…
».
- Enseguida,
una australiana, la Señora Mabel
Brookes, descendiente de la joven Betsy
Balcombe, quien dejó un testimonio
conmovedor sobre Napoleón en
Santa-Elena. Informada sobre las investigaciones
del sueco por un artículo publicado
en la revista científica Nature,
la Señora Brookes había
enviado a Hamilton Smith un mechón
de cabellos cortados en 1816 por el
criado Marchand a petición de
la muchacha.
- Luego,
en 1970, un estadounidense de Nueva
Jersey, de ascendencia rusa, Grégory
Troubetzkoy, descendiente de uno de
los ayudantes de campo del Zar Alejandro
I, decidió, él también,
aportar su piedra al edificio de la
búsqueda de la verdad. Propuso
al sueco seis cabellos de un mechón
que había pertenecido a Las Cases,
el memorialista de Napoleón.
Analizados por el científico
escocés, estos cabellos revelaron
también la presencia de arsénico.
Para
dar a conocer sus investigaciones, Forhufvud
escribió un libro sobre el tema:
¿Fue Napoleón envenenado?
La
obra fue ridiculizada por los historiadores
napoleónicos franceses, quienes
no dieron ningún valor a los
análisis efectuados por Hamilton
Smith. Mala novela policíaca,
escribieron. Actitud que, hoy en día,
no ha variado a pesar de la acumulación
de los resultados científicos
obtenidos por los expertos internacionalmente
reconocidos en el medio de la toxicología.
El
canadiense Ben Weider toma el relevo
Hombre
de negocios internacional educado en
el culto de Napoleón por su padre,
el Quebequense Ben Weider funda la Sociedad
Napoleónica Internacional
en 1995 para dar a conocer mejor la
personalidad verdadera de Napoleón.
Presente
en 40 países, la Sociedad cuenta
hoy con más de 500 miembros,
muchos de ellos historiadores, entre
los cuales figura el inglés David
Chandler y el estadounidense Donald
Horward.
Cuando
había tenido noticia de esta
tesis de un posible envenenamiento de
Napoleón, Ben Weider se había
apresurado a entrar en contacto con
el sueco Forshufvud.
Los dos hombres se habían juntado
una primera vez en 1963, enseguida en
1966 y finalmente en 1974, fecha «
oficial » de la entrada del canadiense
en la arena, con el fin de establecer
los medios propios para hacer progresar
las investigaciones para sostener la
tesis.
1995
Mientras
los críticos de los medios «
oficiales » napoleónicos
franceses no habían dejado de
llover sobre esta tesis de un posible
envenenamiento de Napoleón, Ben
Weider, después de haber buscado
comprobar todos los argumentos a favor
de dicha tesis, había logrado
– esta búsqueda había
sido muy larga procurarse cabellos de
Napoleón.
Los
confió al jefe del Servicio de
Química / Toxicología
del FBI – a quien le tomó
mucho tiempo dejarse convencer del interés
del – dos cabellos provenientes
del mechón perteneciente a Gregory
Troubetzkoy.
Sometidos
al método llamado « Graphite
Furnace Atomic Absorption Spectroscopy
», los resultados confirmaron
aquellos obtenidos por Hamilton Smith
en Glasgow.
Iban acompañados de un comentario
del responsable del servicio de Química
/ Toxicología, Roger Martz:
«
Washington, DC, 28 de agosto de 1995
« El laboratorio del FBI ha analizado
dos de los cabellos de Napoleón
que usted ha entregado para una búsqueda
de arsénico. Encontrará
enseguida los resultados del análisis
que ha sido efectuado por medio de la
“Graphite Furnace Atomic Absorption
Spectroscopy.
La cantidad de arsénico presente
en los cabellos analizados concuerda
con un envenenamiento por arsénico…
»
Cabellos |
Largor
(cm) |
Peso
(µg) |
Arsénico
(ppm) |
1 |
1,75 |
45 |
33,3 |
2 |
1,40 |
38,5 |
16,8 |
|
Después
de haber consagrado tres libros, entre
los cuales ¿Quien mató
a Napoleón? publicado en
Francia en 1982 (un millón de
ejemplares todas la ediciones confundidas),
al misterio de la muerte de Napoleón,
Ben Weider publicó otro más
en 1999 (¿Murió envenenado
Napoleón?) para dar a conocer
los resultados de los análisis
efectuados por el FBI.
La « resistencia » y los
sarcasmos del napoleónico francés
continuaron como nunca.
Carta
escrita el 6 de septiembre
de 2000 a Ben Weider
por el profesor emérito
de cancerología,
Lucien Israel
« He leído
con atención
su libro, y comparto
sus conclusiones.
Al comenzar los trastornos
del Emperador en 1816,
han durado pues cinco
años. Un cáncer
del estómago
(por cierto, no es hereditario)
desarrollándose
durante tanto tiempo
no habría podido
matar más que
por metástasis
pulmonares y sobre todo
hepáticas. Ahora,
no se constató
ninguna en la autopsia.
Otra causa hubiese sido
una hemorragia cataclísmica.
No se produjo ninguna.
Estos son los argumentos
principales, pero hay
otros, el hecho por
ejemplo de que los ganglios
regionales del mediastino
muestren aspectos supurativos,
lo cual no se explicaría
en caso de cáncer
gástrico.
Pienso pues que su tesis
[la del envenenamiento]
es la buena ».
|
|
2000
El
4 de mayo, Ben Weider organizó
en el Senado un coloquio para presentar
los resultados obtenidos por el FBI
a los expertos franceses en toxicología,
como a los especialistas de la época
napoleónica.
Del
mismo modo que los historiadores napoleónicos
– a pesar de su incompetencia
(comprensible) en materia científica
– no habían nunca aceptado
los análisis realizados, a petición
del sueco Forshufvud, por el laboratorio
de la universidad de Glasgow, de igual
forma los especialistas franceses, sin
confesarlo abiertamente, mostraron que
no estaban dispuestos a aceptar sin
reserva los llevados a cabo por un laboratorio
extranjero, así fuera el FBI.
¿Porqué
esta hostilidad? Porque, por una parte,
las muestras entregadas para su análisis
eran en extremo pobres: 35 y 45 micro
gramos, y por otro lado, porque los
cabellos habían sido segmentados.
Ahora, entre más pobre sea la
cantidad de muestras, es más
probable que el trabajo de análisis
sea perturbado por la presencia del
« ruido de fondo » –
se le podría comparar al «
soplo » de una cinta magnética
virgen – de la máquina.
Fue este ruido de fondo el que causó
que la señal « de base
» no fuera perfectamente lineal.
Al
materializarse la presencia de arsénico
por un “pico”, la superficie
de dicho pico da una indicación
de la concentración: entre más
importante es su superficie, mayor es
la concentración del tóxico
(o de toda otra substancia de la que
se busque el rastro). Para obtener resultados
fiables, es importante disponer de una
cantidad suficiente de material biológico
– cabellos en el caso que nos
interesa. A falta de una cantidad más
importante, el FBI, que había
trabajado con cantidades aproximadamente
mil veces menos importantes, había
tenido que multiplicar por cien la muy
pequeña respuesta obtenida a
partir de la cantidad infinitesimal
de cabellos puestos a su disposición
para poder expresarla en la unidad de
medida de referencia: el miligramo.
Pero en semejante configuración,
los picos resultantes del ruido de fondo
de la máquina habían sido,
ellos también, multiplicados
por cien. De ahí la dificultad
de hacer la diferencia entre una respuesta
« verdadera », reveladora
de una intoxicación por arsénico,
y una respuesta correspondiente al ruido
de fondo.
Sin embargo, los resultados confirmaban
los de Glasgow.
LA
OPINIÓN DE DOS
GRANDES HISTORIADORES
EXTRANJEROS
Después de haber
dudado largo tiempo
– lo cual es conforme
al proceder de un historiador
honesto – el británico
David Chandler, antiguo
profesor en la academia
militar de Sandhurst,
y el estadounidense
Donald Horward, de la
Florida State University,
ambos especialistas
internacionalmente reconocidos
del Primer Imperio,
hicieron marcha atrás
en sus reticencias.
David Chandler: «
Es claro ahora que
Napoleón fue
envenenado. Acepto este
hecho, aunque, durante
años, tuve dudas
al respecto. »
(Sunday Times, 12 de
enero de 2003). «
Pero queda por esclarecer
quien(es) era(n) el
(los) asesino(s).»
(Revista de la Folio
Society inglesa).
Donald Horward: «
Por sus investigaciones,
Ben Weider permite al
lector reconsiderar
las causas del fallecimiento
de Napoleón,
y no cabe ninguna duda
de qe su explicación
de los eventos que rodean
a su muerte sea la más
verosímil.
»
|
|
En cuanto
a los diversos historiadores napoleónicos,
se desataron por medio de la prensa
contra aquel quien había tenido
la osadía de venir a pisotear
sus platabandas.
Para
quien sabe leer el francés, ciertos
artículos estuvieron al límite
de la difamación pura y simple.
Aceptando
tomar en cuenta esas reticencias, Ben
Weider anunció a la asistencia
que haría proceder otros análisis
por un gran laboratorio, francés
esta vez.
EL
INSTITUTO DE MEDICINA
FORENSE DE ESTRASBURGO
El
Instituto, que simboliza
una tradición
medico-forense de dos
siglos en Alsacia, forma
parte de la Facultad
de medicina de la Universidad
Louis Pasteur, de la
cual depende.
Esta animado por docentes-investigadores,
expertos ante el Tribunal
de Apelación
Colmar.
Como todos los establecimientos
de esta naturaleza,
el Instituto de medicina
forense de Estrasburgo
tiene una actividad
de tanatología
(200 autopsias y 100
levantamientos de cadáveres
al año) de medicina
forense clínica
en colaboración
con otras disciplinas
hospitalarias (acogimiento
de personas víctimas
de agresiones físicas,
sexuales o psicológicas),
de biología molecular,
y, gran especialidad
del Instituto, de toxicología
médico-forense.
Este departamento, el
más importante
del Instituto por el
número de investigadores
que trabajan en él,
efectúa un millar
de análisis al
año. Es este
uno de los cinco laboratorios
del planeta reconocidos
por la comunidad científica
internacional por el
análisis de los
cabellos. Quince a veinte
por ciento de todo lo
que ha sido escrito
sobre el tema lo ha
sido por miembros de
laboratorio.
|
|
El 15
de septiembre de 2000, Ben Weider entregó
al profesor Bertrand Ludes, director
del establecimiento, y al doctor Pascal
Kintz, jefe del laboratorio de análisis
toxicológicos, y en ese momento
presidente de la Sociedad Francesa de
Toxicología Analítica,
cinco mechones de cabello de Napoleón:
- Un
mechón llamado « Lady Holland
»: Las Cases cuenta
que junto con su marido, sobrino del
político inglés Charles
Fox, a quien Napoleón estimaba
mucho, Lady Holland había logrado
hacer llegar al deportado periódicos
y objetos agradables, así como
« una máquina recién
inventada, propia a hacer hielo
», ya que Lady Holland sabía
que a Napoleón le gustaban las
bebidas frescas. (Por desgracia, la
máquina en cuestión no
funcionó).
- Un
mechón llamado « Abate
Vignali »: cortado
el 6 de mayo de 1821.
- Un
mechón llamado « Noverraz
», cortado al
día siguiente de la muerte de
Napoleón, así pues el
6 de mayo de 1821. Fue enviado por Noverraz
el 8 de septiembre (sello del correo
con fecha del 9) de 1838 a un llamado
Mons-Riss, habitante de Saint-Gall,
en Suiza:
« Me da mucho placer, escribe
el remitente, de enviarle hoy, Señor
Monsieur Mons, algunos cabellos del
Emperador Napoleón que he tomado
de su cabeza tras su muerte. Era el
seis de mayo de 1821. »
Cabellos de este mechón, propiedad
del hombre de negocios suizo Clifford
Frey, habían sido ya analizados
por el profesor Hamilton Smith.
- Un
mechón llamado « Louis
Marchand »: este
mechón había pertenecido
al comandante Henry Lachouque, citado
anteriormente.
- Un
mechón llamado « Las Cases
»: su origen está
autentificado por un pasaje del Memorial
de Santa Elena, con fecha del miércoles
16 de octubre de 1816:
« A la hora de su baño,
el Emperador se hacía cortar
el cabello por Santini [compañero
de exilio ya en la isla de Elba] ;
yo estaba a su lado, un poco más
atrás, un gran mechón
cayó a mis pies. Viéndome
agacharme, el Emperador preguntó
qué pasaba. Respondí que
yo había dejado caer algo que
recogía. Me pellizcó la
oreja sonriendo. Acababa de adivinar.
»
En el sobre original que contenía
los cabellos, figuraban estas palabras:
« Cabellos de Napoleón
recogidos por mí en Longwood,
como indicado en el Memorial, y dados
al Sr. William Fraser. »
En resumen:
son cinco mechones de origen indiscutible,
y perfectamente
autentificados (veremos
más lejos la importancia de esta
precisión), los que fueron confiados
a los científicos del Instituto
de Medicina Forense de Estrasburgo.
Una nota que
recordar: Durante la
conferencia-debate realizada en Estrasburgo
el 14 de enero de 2003, uno de los participantes
(junto con el doctor
Pascal Kintz), el Sr. Thierry
Lentz, director de la Fundación
Napoleón, y adversario encarnizado
de la tesis de una intoxicación
crónica con arsénico,
consintió en admitir –
públicamente – la autenticidad
de los cabellos confiados por Ben Weider
al Instituto de Medicina Forense de
Estrasburgo.
Interés
de los cabellos para el análisis
toxicológico
Mientras
que los « testigos” ordinarios
(sangre, orina, saliva… que, de
todas maneras, hacían falta en
el caso de Napoleón) a los cuales
recurre la medicina forense, no guardan
ninguna huella de una substancia extraña
más que desde unas horas a una
semana, los cabellos permanecen confiables
durante años.
|
presente
|
|
Punta
del cabello
Raíz del cabello
|
| |
Velocidad
de crecimiento del cabello:
0,8 a 1,3 cm / mes |
|
|
Al
ser los cabellos «
testigos fiables »
durante años, su
examen permite estudiar
el pasado biológico
de una persona. La rapidez
promedio de crecimiento
siendo de un centímetro
al mes, un cabello largo
de 6 centímetros
permitirá remontar
6 meses en el pasado de
esta persona. |
|
Por
otra parte, los cabellos, tejidos biológicos,
presentan dos ventajas mayores:
- Cumulan
las exposiciones, cualquiera que sea
la naturaleza de éstas (drogas,
substancias dopantes, medicamentos o,
en el caso presente, arsénico…);
-
Incorporan a lo largo
de su crecimiento (un centímetro
al mes: un cabello de seis centímetros
permite pues remontar hasta seis meses
en el « pasado biológico»
de una persona) todo lo que está
presente en la sangre.
Esta
vez, y contrariamente a lo que había
pasado con el FBI, los científicos
de Estrasburgo tuvieron a su disposición
cantidades satisfactorias de muestras
– de 0, 5 a 2,2 miligramos –
lo cual les ponía al abrigo del
escollo al que habían estado
confrontados sus homólogos estadounidenses.
Métodos
de análisis
Existen
dos técnicas de análisis
validadas por todos (precisión
indispensable como se verá enseguida)
los tribunales internacionales:
-
La antorcha de plasma inductivo acoplado
con espectrometría de masa (Inductively
coupled plasma mass spectrometry (ICP-MS).
Exigía que los científicos
tuviesen a su disposición unos
cien miligramos de cabellos. Fue pues
descartada en razón de su alto
consumo en muestras biológicas.
- La
espectrometría de absorción
atómica electrotérmica
(Electrothermal atomic absorption
spectrometry (ETAAS)).
Como
todo experimento científico de
muy alto nivel, es imposible explicarla
en términos accesibles a todos.
He aquí su modo operativo resumido
sucintamente por el doctor Pascal Kintz:
el arsénico presente en la muestra
biológica (en este caso los cabellos)
es volatilizado y luego atomizado a
alta temperatura. Entonces es capaz
de absorber una radiación de
longitud de onda específica.
Entre más numerosos sean los
átomos de arsénico –
y su concentración más
importante pues – habrá
más radiación absorbida.
Si se envía a través de
la muestra una radiación total
de 100 milirems, y si hay poco arsénico
presente en la muestra, la radiación
final, poco absorbida, será del
orden de 95 milirems. En cambio, si
la cantidad de arsénico presente
en la muestra biológica es importante,
la radiación final ya no será
más que de 50 ó 60 milirems:
el arsénico habrá absorbido
el resto.
- En
cuanto a la descontaminación
previa, procedimiento
constante en medicina forense, consiste
en un « lavado » de los
cabellos a analizar para quitarles todas
las substancias que hubieran podido
depositarse sobre su vaina externa:
por ejemplo, productos de conservación,
frecuentemente invocados por los historiadores
napoleónicos franceses para explicar
a su manera la presencia de arsénico
en los cabellos de Napoleón.
En efecto, además de lo que es
transmitido por el flujo sanguíneo,
el cabello puede incorporar, fuera del
cuero cabelludo, todo lo que está
presente en el sudor o el sebo (ver
diagrama más abajo), y, en su
parte externa, puede fijar substancias
que es conveniente eliminar antes del
análisis.
Cabellos:
mecanismos de incorporación
1)
Sangre. 2) Sudor y sebo. 3) Contaminación
externa. |
|
Este
esquema muestra los diferentes
mecanismos que pueden
conducir a la contaminación
de los cabellos.
Nótese que sólo
el mecanismo de incorporación
por el flujo sanguíneo
puede conducir un tóxico
al corazón del
cabello, revelador de
una intoxicación
crónica por vía
digestiva.
|
|
El ejemplo
más representativo es el de las
personas presentes en una velada durante
la cual se ha fumado canabis: si no
fueran previamente descontaminados,
sus cabellos podrían revelarse
todos positivos.
Los cabellos de Napoleón fueron
pues sometidos a esta operación
de descontaminación, la cual,
esquemáticamente expuesta, consiste
en un paso por tres baños sucesivos,
dos de los cuales en acetona, acompañados
cada vez por una vigorosa agitación.
Después de este tratamiento,
las substancias presentes sobre la vaina
de los cabellos se hallan en el líquido
de lavado. Les cabellos están
entonces listos para los análisis
que podrán revelar lo que entraña
su estructura interna.
RESULTADOS
DEL ANÁLISIS
En situación
« normal », el arsénico
no está totalmente ausente en
nuestro organismo (ver cuadro). Esta
es la razón por la cual existe
una « tolerancia », variable
según los países.
Distribución
75 As en un cabello no contaminado |
|
| El
arsénico está
presente en cantidades
ínfimas en todos
los cabellos. Es lo que
muestra este corte. Pero
la médula, parte
obscura en el centro,
no presenta ninguna huella
de tóxico, contrariamente
a los cabellos de Napoleón.
|
|
Los
resultados que aparecen en el cuadro
siguiente hablan por sí mismos.
A la lectura de los resultados, se constata:
1) Que los cabellos de Napoleón
presentan (en cifras redondeadas) concentraciones
en substancia tóxica de 7 a 38
veces superiores a la dosis «
admitida ».
2) Que
existen diferencias sensibles en las
concentraciones observadas.
¿Cuales
son las causas de esto?
- Las
concentraciones medias del arsénico
« natural »
que se encuentra en los cabellos de
cada cual varían sensiblemente
según la parte del cráneo
en la que fueron tomadas. En un sujeto
latino, esas dosis son de 0,35 ng/mg
para los cabellos tomados en el vertex
(punto más elevado sobre la línea
mediana de la bóveda craneal),
de 0,43 en la zona frontal, de 0,31
en la nuca y de 0,46 en la zona temporal.
Estas diferencias se encuentran lógicamente
en la hipótesis de una intoxicación
crónica.
ORIGEN
DE LOS CABELLOS |
CANTIDADES
DE CABELLOS ANALIZADOS |
LONGITUD
DE LOS
CABELLOS
|
CONCENTRACIONES
EN ARSÉNICO
|
|
Lady
Holland
(Cortados el 6 de mayo
de 1821)
|
1,2
mg |
4-6
cm |
38,53
ng/mg |
Abbé
Vignali (Cortados el 6
de mayo de 1821) |
2,0
mg |
5-6
cm |
15,50
ng/mg |
Abraham
Noverraz (Cortados el
6 de mayo de 1821) |
2,2
mg |
6-9
cm |
6,99
ng/mg |
Louis Marchand (Cortados
el 6 de mayo de 1821)
|
0,5
mg |
4-6
cm |
15,20
ng/mg |
Las
Cases
(Cortados el 16 de octubre
de 1816)
|
0,5
mg |
2
cm |
7,43
ng/mg |
|
- Al
no tener todas las muestras analizadas
el mismo largor, no
incorporaron entonces cantidades equivalentes
de arsénico.
- En
fin, y sin que sea posible verificarlo,
ciertos cabellos podían estar
en fase « anágena »
(periodo propiamente dicho de crecimiento;
duración: de 6 meses a un año),
otros en fase « catágena
» (periodo de inercia en el curso
de la cual el cabello, a punto de caer,
no ingiere más ninguna substancia).
Mencionemos a título de información
la fase « telógena »,
que es la fase de caída.
¿Qué
origen para el arsénico detectado?
Las hipótesis de teorías
variables de los « tradicionalistas
»
Tocamos aquí uno
de los puntos predilectos utilizados
por los historiadores napoleónicos
franceses para refutar la tesis, o desprestigiarla.
Según ellos, la presencia de
este tóxico podría explicarse
por las causas siguientes:
Utilización
de preparaciones farmacéuticas:
no parece que Napoleón haya tenido
necesidad de ellas, y ciertamente no
en dosis tan masivas.
Agua
para beber:
fue analizada en los años 90.
Su concentración en arsénico
era ínfima. De todas maneras,
Napoleón no hubiese sido el único
intoxicado.
Papel
tapiz, humo de la estufa, etc.:
misma observación que
en el ejemplo precedente.
Productos
de conservación de los cabellos:
esta eventualidad constituye
el « caballo de batalla »
de los oponentes de la tesis de un envenenamiento
criminal como va a mostrarlo el párrafo
siguiente. Los historiadores Napoleónicos
fueron confortados en esta vieja creencia
por los análisis (ver más
lejos) de la revista Science &
Vie.
Según
el jefe de los « tradicionalistas
», el profesor Tulard, un historiador
no afirma nada sin prueba formal (ver
más abajo). Lo cual no impide
a estos mismos « tradicionalistas
» invocar en diversas ocasiones,
y con la misma gravedad, como causas
posibles de contaminación por
el arsénico a todas las evocadas
más arriba.
Uno podría sorprenderse de estas
divergencias de certezas como del hecho
del hecho de que este historiador, tan
condescendiente para las investigaciones
de los demás, no se interroga
acerca del comportamiento de esos extraños
agentes exterminadores que no se ensañaron
más que contra Napoleón.
- Los
mariscos: recordemos,
para la pequeña historia, la
pintoresca hipótesis emitida,
durante la jornada de mayo de 2000 en
el Senado, por el representante de un
gran laboratorio oficial, la hipótesis
según la cual el arsénico
presente en los cabellos de Napoleón
tenía su origen en los…
ostiones y los mariscos. La respuesta
a esta hipótesis fue aportada
por un profesor de medicina presente:
el arsénico orgánico que
se encuentra en los crustáceos
y los mariscos es inmediatamente eliminado
por el cuerpo.
Los
mismos historiadores tradicionalistas,
quienes « no afirman nada sin
pruebas », no dudan por cierto
a añadir todavía, y siempre
con la misma gravedad:
- El
aburrimiento: en noviembre
del año pasado, en ocasión
de un viaje a Sao Paulo, donde la Fundación
Napoleón aseguraba la comisaría
de una exposición consagrada
d Napoleón, su director, el señor
Thierry Lentz, yendo todavía
más lejos en la vía de
las hipótesis, declaró
a los periodistas brasileños:
« Napoleón no murió
envenenado. Era tuberculoso [sic],
tenía una úlcera y
sobre todo, se aburría. Murió
de aburrimiento y de tristeza. »
(Fin de la cita).
¿En donde pues están las
« pruebas » científicas
susceptibles de apoyar una teoría
tan singular?
Finalmente,
el arsénico pudo ser utilizado
como agente tóxico: se
trata de la tesis propuesta por la Sociedad
Napoleónica Internacional, y
probada por los análisis realizados
por el Instituto de Medicina Forense
de Estrasburgo.
En
el diario Corse Matin del 1º de
febrero de 2004, en una entrevista del
historiador Jean Tulard, notamos esta
citación:
«
¡[Algunos] se conmueven por
las huellas de envenenamiento encontradas
en sus cabellos [de Napoleón]
pero, en aquella época, se
conservaban los mechones en soluciones
de arsénico! ¿Lo ve usted?
Un historiador no afirmará nunca
sin prueba formal » (Fin
de la cita).
Pregunta:
¿En vista de los resultados obtenidos
por el profesor Wennig y el doctor Kintz
en la universidad de Luxemburgo con
el Nano-SIMS, cómo podrá
este oponente a la tesis justificar
la presencia del tóxico en el
corazón de los cabellos de Napoleón?
Análisis
de la revista Science & Vie:
Un método no validado por los
tribunales internacionales
En
el mes de noviembre de 2002, en el número
1022, la revista mensual de vulgarización
Science & Vie publicaba
un expediente anunciado en la portada
bajo el título siguiente:
«
Exclusivo – Napoleón
no fue asesinado », con,
en el índice, esta mención
perentoria:
«
Nuestra investigación libra sus
conclusiones: irrefutables ».
En
otras palabras, los análisis
de los científicos del Instituto
de Medicina Forense de Estrasburgo eran
totalmente erróneos.
Precisión
indispensable: ha sido
dicho más arriba que existían
dos – y únicamente dos
– métodos reconocidos y
aceptados por los tribunales internacionales
para la búsqueda de tóxico
en los cabellos. Uno de estos métodos
fue justamente el que utilizó
el Instituto de Medicina forense de
Estrasburgo para su serie de análisis
hechos a fines del año 2000.
¿Qué
hay del método utilizado por
el laboratorio de la Prefectura de Policía
de París a la cual la revista
había confiado un mechón
de cabellos de Napoleón?
Punto
esencial: la tecnología
empleada no está validada
por los tribunales internacionales,
y no fue el objeto más que de
una publicación en una revista
de vulgarización sin comité
de lectura.
En
otras palabras, si este método
fuera aplicado en un asunto criminal,
los resultados obtenidos no serían
aceptables por la justicia.
El análisis,
que no se centró más que
en las capas superiores de los cabellos,
revela que estos presentan concentraciones
en arsénico superiores a las
concentraciones fisiológicas
toleradas, y que esta repartición
es bastante homogénea en toda
la longitud. Un poco como si el cabello
estuviera cubierto por una película
protectora.
Intoxicación
- Incorporación
activa - Envenenamiento
Para tratar
de desmentir toda suposición
de envenenamiento de
Napoleón, los
oponentes a la tesis
se fundan en el hecho
de que los científicos
nunca recurren al vocablo
« envenenamiento
». Por una razón
simple: no pertenece
al lenguaje del científico.
Éste, quien no
tiene por mandato tomar
el lugar del magistrado,
o, este caso particular,
al historiador, provee
los resultados de los
análisis que
ha efectuado, y es en
vista de dichos resultados
que el magistrado e
forjará su opinión
sobre la eventualidad
de un envenenamiento
criminal. Jugar sobre
esta argumentación
falaz para ridiculizar
una tesis revela simplemente
la más insigne
deshonestidad intelectual.
|
|
Según
la revista, el arsénico, estando
ya presente en cabellos cortados en
1805 y 1814, antes pues de la deportación
de Napoleón a Santa Elena, no
se podría hablar de « intoxicación
por ingestión », sino de
una contaminación par «
productos conservadores ». Conclusión
: la contaminación no puede ser
sino externa.
Este
razonamiento presenta una debilidad,
que los lectores de Science &
Vie no habrán podido notar,
pues el artículo estaba presentado
con una tal abundancia de « jerga
» científica que, a falta
de poseer un bagaje suficiente, el profano
se hallaba obligado a aceptar las conclusiones
de las que no podía verificar
lo bien fundado.
Esta
debilidad es la siguiente:
Si,
como lo sostiene la revista, el arsénico
no está presente más que
en la superficie de los cabellos, un
proceso de descontaminación correctamente
efectuado (en términos simples:
el lavado) evocado en la rúbrica
« Métodos de análisis
» permitirá eliminarlo.
El tóxico pasará al agua
de lavado que bastará entonces
analizar: si esta agua se revela muy
positiva en arsénico, se podrá
entonces decir que la contaminación
es externa, y que se está tratando
con arsénico « exógeno
».
Este no fue el caso. Lo que probaba
que la contaminación no podía
deberse a productos de conservación.
De
ahí la necesidad de ir a explorar
el corazón del cabello para asegurarse
de la presencia, o no, de arsénico
« endógeno », es
decir llevado por el flujo sanguíneo,
o sea por « incorporación
activa ». Este fue el objeto de
los análisis efectuados en el
otoño de 2003 en el gran ducado
de Luxemburgo.
La
investigación pura al apoyo de
la verdad histórica
Del
lote de cabellos utilizados para los
últimos análisis realizados
en el curso del año 2000, el
doctor Pascal Kintz había conservado
dos. Uno de ellos provenía del
mechón llamado « Las Cases
», y el otro del mechón
conocido como del « abate Vignali
».
Los
nuevos análisis fueron realizados
con el Nano-SIMS (Nano-Secondary
Ion Mass Spectrography), una máquina
utilizada en investigación pura
y de la cual no existen más que
diez ejemplares en el mundo (ver la
ilustración siguiente).
Conviene
hacer notar que el Nano-SIMS, puesto
a la disposición del doctor Kintz
por el profesor Robert Wennig, profesor
de toxicología en la universidad
del gran ducado de Luxemburgo, no es
una herramienta de uso cotidiano en
medicina forense – ante una Corte
de asuntos criminales que hubiese tenido
que dar un fallo sobre el « caso
Napoleón », los análisis
precedentes por absorción atómica
hubieran sido suficientes.
 |
Instrumento
NanoSIMS 50.
Laboratorio
de análisis de los materiales.
Realizado
en la Universidad de Luxemburgo. |
Fue
con esta máquina
instalada en los locales
de la universidad del
gran-ducado de Luxemburgo
con la que el profesor
Wennig y el doctor Kintz
han realizado, en otoño
del 2003, los últimos
análisis en los
cabellos de Napoleón.
Los resultados obtenidos
muestran que el Tóxico
fue « empujado
» en los cabellos
por el flujo sanguíneo,
lo que excluye definitivamente
la hipótesis
de una contaminación
externa.
|
|
Pero,
teniendo en cuenta la polémica
relativa a los cabellos de Napoleón,
era indispensable recurrir al Nano-SIMS
para poner un término a la leyenda
tenaz de la contaminación externa.
| |
Principio
del Nano-SIMS 50
Después
de haber sido «
recortado en rodajas
», la muestra
(cabello) es colocada
en un soporte de acero
especialmente concebido
para el experimento,
luego « bombardeado
» por iones de
cesio.
Bajo el efecto de este
bombardeo, la muestra
va a regresar una irradiación
complementaria cuya
longitud de onda corresponde
a una longitud de onda
específica del
arsénico.
Esto va a permitir establecer
la « cartografía
» de la muestra,
en este caso del o de
los cabellos como lo
muestra la ilustración
del párrafo siguiente.
|
|
Mientras
que el método precedente (absorción
atómica), igualmente empleado
por el FBI ofrecía una óptica
cuantitativa y daba indicaciones sobre
el « entorno » completo
del cabello, el Nano-SIMS, por su parte,
va al corazón del cabello.
Dos imágenes que ponen
fin a toda interrogante
Esta
cartografía evocada en el recuadro
que acompaña al esquema de funcionamiento
del Nano-SIMS, es lo que pone de manifiesto
el documento siguiente:
|
Distribución
75As en los cabellos de Napoleón |
|
En
este diagrama obtenido
por imaginería
Nano-SIMS, se distingue
netamente que la médula,
es decir el corazón
del cabello, contiene
tóxico, arsénico
en este caso. Sólo
una intoxicación
crónica puede
« justificar »
esta presencia.
|
|
Se distingue
perfectamente en la médula, en
el corazón del cabello pues,
la presencia de « manchas »
muy importantes que revelan la presencia
de arsénico.
Ciertamente
hay tóxico en la superficie,
muy probablemente a causa, entre otras
cosas, de manipulaciones – es
lo que loa análisis de Science
& Vie mostraron – pero
el punto importante e indiscutible es
que estas imágenes ponen de una
vez por todas un final a la hipótesis
de la contaminación externa por
productos de conservación de
los cabellos.
- Punto
esencial a subrayar:
la muy buena correlación existente
entre las concentraciones medidas por
la absorción atómica y
las observadas en Luxemburgo con el
Nano-SIMS.
- Desde
los años sesenta,
los científicos que han estudiado
y analizado (honestamente) el «
caso Napoleón » han –
siempre – obtenido resultados
homogéneos. Estos resultados
han puesto de manifiesto cantidades
que van de 7 a 38 veces la concentración
« tolerada ».
- Estos
resultados habían sido confirmados
por los análisis
hechos, a fines del año 2000,
por el Instituto de Medicina Forense
de Estrasburgo según el método
de la espectrofotometría de absorción
electrotérmica.
- Estos
mismos resultados acaban, a su vez,
de ser confirmados por
los análisis efectuados en la
universidad de Luxemburgo con el Nano-SIMS,
que ha hallado la huella del tóxico
en el corazón de los cabellos
de Napoleón, en la médula.
La obstinación de algunos historiadores
napoleónicos no cambiará
en nada la realidad científica.
A
ESTA IMPREGNACIÓN
DE LA MÉDULA,
NO EXISTE MÁS
QUE UNA SOLA EXPLICACIÓN
POSIBLE:
EL
ARSÉNICO LLEGÓ
AL CORAZÓN DE
LOS CABELLOS A TRAVÉS
DE LOS CAPILARES DE
LOS IRRIGAN.
ES
LA PRUEBA DEFINITIVA
DE QUE SE TRATA CLARAMENTE
DE UNA INCORPORACIÓN
ACTIVA, Y NO, DE NINGUNA
MANERA, DE UNA CONTAMINACIÓN
EXTERNA.
|
|
CONTACTOS
CANADÁ
Montreal
Presidente
de la Sociedad Napoleónica
Internacional:
Ben Weider
Tel: (514) 731 3784
Fax: (514) 731 90 26
e-mail: bweider@napoleonicsociety.com
Representante
oficial en Francia de la Sociedad
Napoleónica Internacional:
Jean-Claude
Damamme
Tel & Fax: (0) 1 47 47 98
01
Cel. 06 77 17 72 15
e-mail: saintservan@wanadoo.fr

Las
grandes obras que he ejecutado
y el código de leyes
que formé resistirán
a la prueba del tiempo, y los
futuros historiadores vengarán
los entuertos que me habrán
hecho sufrir mis contemporáneos.
(Santa
Elena, Napoleón al doctor
Barry O'Meara).
|