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ARSÉNICO
EN EL CORAZÓN
DEL CABELLO |
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| Cabellos
del
Emperador
Napoleón |
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Por
el Señor |
Jean-Claude
Damamme
Consejero
Histórico
Especial del Instituto
Napoleónico
México-Francia
Representante en
Francia de la Sociedad
Napoleónica
Internacional |
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| Sr.
Damamme
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Traducción
del Instituto Napoleónico
México-Francia
© |
Regresemos
a los análisis del
Instituto de Medicina Forense
de Estrasburgo para conocer
este experimento complementario
realizada por el doctor
Pascal Kintz en uno de los
cabellos del mechón
llamado « Lady Holland
».
Después de haberlo
previamente « cortado
en rebanadas », analizó
el corazón del cabello,
la « médula
»: irrigada por la
sangre, es la que hace vivir
al cabello.
Cuando se somete este corte
a un bombardeo de electrones,
éstos emiten una
irradiación complementaria
que corresponde a una longitud
de onda bien específica
del arsénico:
- Ya sea que el arsénico
se encuentre en el conjunto
del cabello – así
pues también en la
médula – y
nos encontremos ante una
« incorporación
por vía activa ».
Se puede entonces hablar
de una intoxicación
crónica – «
no digo envenenamiento »,
subraya el doctor Kintz
– imputable a diversos
factores: medicamentos,
alimentación o, eventualmente,
arsénico tóxico;
- Ya sea que el arsénico
no esté presente
más que en la superficie
del cabello (la cutícula),
y en este caso, la contaminación
sea externa.
¿Qué vemos
en el corte de este cabello
del « Lady Holland
»?
El arsénico
aparece en azul en el conjunto
del cabello, en el interior
como en el exterior, y no
solo a nivel de la cutícula.
En
resumen:
- La primera serie de análisis
por absorción atómica
puso en evidencia una «
exposición »
mayor al arsénico;
- El método de descontaminación,
utilizado como es la regla
en medicina forense, permitió
minimizar el problema de
la contaminación
externa;
- Cuando se lleva a
cabo el análisis
cuantitativo de los cabellos,
se obtienen concentraciones
que van de casi 7 nanogramos
por miligramo a 38,53 nanogramos
por miligramo.
Conclusión del científico:
« Estas cifras están
muy a favor de una incorporación
activa y entonces de una
intoxicación voluntaria
o pasiva. »
Estamos muy lejos de las
conclusiones « optimistas
» de Science
& Vie.
Su
probidad de científico
– « pues la
medicina forense se alimenta
de absolutas certezas »
– conduce al doctor
Kintz a subrayar que convendría
medir la concentración
de arsénico en algunos
cabellos cortados en Europa
y en Santa Elena en aquella
época, añadiendo
igualmente que sería
bastante improbable encontrar
en ellos concentraciones
tan importantes como las
que se constataron en los
cabellos de l’Emperador.
