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UNA MIRADA A NAPOLEÓN EN LA OBRA DE

ALFONSO REYES

Bajo los auspicios del Instituto Napoleónico México-Francia, tuvo lugar en la Capilla Alfonsina de la Ciudad de México, el pasado 8 de marzo a las 18 horas, la conferencia “Una mirada a Napoleón en la obra de Alfonso Reyes”, presentada por el filólogo Ulises Sánchez Segura.
Esta lectura fue precedida por una introducción general en la cual el presidente y fundador el Instituto Napoleónico México-Francia, el Prof. Eduardo Garzón-Sobrado, propuso una visión global de la figura del Emperador Napoleón I, señalando que el gran hombre representó él mismo su vida como una gran epopeya histórica y artística, apareciendo en primer plano como un commediante-tragediante, según las palabras famosas del Papa Pío VII.
“En esta obra improbable el Emperador es el poeta, el actor y el héroe; él la crea y la recrea, recompone los actos, renueva las escenas, concibe los más espectaculares e inesperados coups de théâtre, afirmó.
Según Garzón-Sobrado, Napoleón proyectó su obra intelectual y jurídica como una lanza de equidadhacia el porvenir, misma que constituyó la “espina dorsal” gracias a la cual el mundo pudo resistir los “embates asesinos y nihilistas” de los “proyectos exterminadores de las tiranías funestas” que ensangrentaron el siglo XX: el Nacional Socialismo y el Comunismo.

Tras esta presentación, se dio paso a la conferencia del Señor Ulises Sánchez Segura, que estaba acompañada por una proyección de diapositivas diversas, todas mostrando documentos de la época del Imperio e ilustrando el discurso del ponente, colaborador regular y antiguo alumno de este recinto que preserva la biblioteca, objetos personales y el patrimonio material, literario y espiritual del escritor
y humanista Alfonso Reyes.


Ulises Sánchez Segura ha consagrado su carrera al estudio de la obra de este mexicano ilustre, conjuntamente al de la filología y la historia de Grecia antigua.

Don Alfonso en traje de Académico

Ante un público selecto, en el que destacaba entre otras la presencia de la directora de “Raíces Francesas en México”, Institución que se consagra a la federación de las comunidades francófona y francófila mexicanas, Sánchez Segura leyó una conferencia apasionada y doblemente inédita, en el sentido que la figura del Emperador Napoleón no había sido apropiadamente estudiada por los literatos e historiadores que se han interesado en la obra de Don Alfonso.

Puntualmente mencionada en el importante estudio de la Dra. Paulette Patout (Alfonso Reyes y Francia; El Colegio de México, Gobierno del Estado de Nuevo León, México 1990), la figura de Napoleón, declaró Sánchez-Segura, funge como el pivote en torno al cual gravita el Siglo XIX y sobre el cual se articula la difícil y dolorosa transición entre el periodo clásico y la era moderna.

Asimismo, el organizador de las “Jornadas Alfonsinas” explicó que Napoleón se presenta en la obra de Reyes como un personaje sin paralelo en los registros de la historia, a manera “de un héroe, de un mito antiguo” que de forma extraordinaria, al tanto que marca la pauta para el nacimiento del mundo del porvenir, tiende un verdadero lazo con el mundo legendario de la antigüedad clásica, la gran tradición Greco-latina, y los misterios de la Monarquía Cristiana Occidental.

Al terminar esta ponencia, el Instituto Napoleónico México-Francia, a través de su director, el Prof. Garzón-Sobrado, estudioso de las reliquias “Elenianas”, donó a la Capilla Alfonsina una réplica única de la máscara mortuoria para su perpetua conservación en dicho recinto.

Este ejemplar, que es uno de los únicos tres catalogados actualmente en instituciones de este país - los otros dos pertenecientes al INMF – llenó de asombro y de respeto a los asistentes y fue presentado a la Dra. Alicia Reyes en persona, nieta del gran académico mexicano.

La Doctora Reyes, quien se dijo “llena de orgullo” al recibir este obsequio, declaró que la efigie imperial será exhibida eternamente en la institución que dirige, y se expondrá en una vitrina especial a los pies de una bella estatuilla decimonónica que representa al Emperador ataviado con sus legendarios bicornio y levita gris, y que desde entonces pertenecía al padre de Don Alfonso, el general Reyes, gran admirador suyo.

Tras la ceremonia un cóctel fue propuesto a los asistentes, en nombre de la memoria de Don Alfonso, del Emperador Napoleón, y de la Familia Imperial.


 

 

 

 

Cinematógrafo Imperial Folia Lumiere