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| Catedral
metropolitana de México |
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Noticia del 2 de diciembre de
2004
El
pasado jueves 2 de diciembre, día conmemorativo
del bicentenario de la Coronación de
Napoleón I, una misa solemne dedicada
al Emperador tuvo lugar en la Catedral metropolitana
de la Ciudad de México, bajo los auspicios
del INMF, Instituto Napoleónico México-Francia,
y en virtud de la petición de su Presidente-fundador,
el profesor Eduardo Garzón-Sobrado. En
el marco barroco, exuberante y maravilloso del
Altar del Perdón, obra maestra del estilo
Colonial mexicano y uno de los tres principales
de la Catedral construido por Jerónimo
de Balbás en el Siglo XVII, la ceremonia
comenzó primeramente con la Ofrenda a
la Virgen María, a las once de la mañana,
para encadenar media hora después con
la plegaria y la reflexión en torno a
los Misterios de la Luz.
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| Altar
de la Virgen de Guadalupe |
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¡A las
doce horas, el Padre Francisco-Javier
Andrade, al pie de la efigie del célebre
Cristo Negro, figura de gran belleza y de innombrables
virtudes, comenzó el oficio leyendo pasajes
sublimes del Apóstol San Lucas 6, 47-49,
al tanto que en el espacio sonoro resonaban
los cantos gozosos de las gigantescas campanas
seculares de este edificio sin paralelo tanto
por su historia como por su belleza!
¡Lejos
de la brillantez que algunos hubiesen podido
desear en tal ocasión, este evento fue
sobre todo marcado por la intimidad y por el
espíritu de recogimiento que caracterizaron
la atmósfera, así como por la
actitud respetuosa de los feligreses, quienes,
en su gran mayoría eran ignorantes de
la importancia del odia, descubrían solamente
en ese momento la profundidad y la fuerza de
la celebración inédita a la que
asistían!
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El
Emperador Napoleón en el trono
imperial
Jean-Auguste-Dominique Ingres
(1780–1867). |
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¡En un
fondo de música santa ejecutada para
la ocasión, la misa se terminó
con un punzante Pater, y algunos salmos entonados
con la más poderosa y emotiva inspiración!
A la importancia
de esta fecha histórica se añadía
el hecho de que esta misa fue la primera en
haber sido jamás realizada en este país
en recuerdo del gran Emperador, aunque “no
la última”, según las palabras
del presidente del INMF, el Pr. Garzón-Sobrado,
quien, apenas acabada la misa, y en presencia
de los feligreses, se dirigió al Altar
de la Virgen de Guadalupe, a cuyos pies santos
posó un ramo de flores blancas y dos
retratos, uno del Emperador Napoleón,
y un segundo del Papa Pío VII, en memoria
de este bello y memorable momento.
Las festividades
retomaron más tarde en la velada, en
el espléndido Sagrario de la Catedral
Metropolitana, en donde tuvieron lugar enseguida
la Bendición y Reserva del Santísimo
sacramento a las 17: 45 horas, y luego, a las
18 horas, la plegaria del Santo Rosario.
Finalmente,
a las veinte horas, algunos invitados se dirigieron
a la sede del INMF, en donde el presidente ofreció
un cóctel solemne privado en remembranza
de la Coronación, y dedicado a la memoria
del Emperador Napoleón y de su familia.
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de la prensa en el extranjero |
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