Institución
autorizada
por la Casa Imperial de Francia
INSTITUTO
NAPOLEÓNICO MÉXICO-FRANCIA

La voz Napoleónica
del Mundo Hispánico
Presencia, Legado & Tradición
«
Estoy
tan identificado con nuestros prodigios, nuestros
monumentos, nuestras instituciones, todos los
actos nacionales, que ya no se podría
separarme de ellos sin injuriar a Francia: ¡su
gloria está en reconocerme! y a pesar
de cualquier sutileza,
cualquier subterfugio, cualquier mentira que
se emplee para tratar de probar lo contrario,
no por ello permaneceré menos todo eso
a los ojos de esta nación » |
Napoléon I. |
|
El
15 de agosto de 2004, día del 235° aniversario
del nacimiento de S.M. el EMPERADOR
y Rey NAPOLEÓN I el
Grande, una novedosa institución consagrada
al estudio de su vida y su obra, el Instituto
Napoleónico México-Francia,
INMF, vió finalmente el día en México,
poniendo así un término a la triste y larga
ausencia de un tal organismo en este país, situación
que se había prolongado inexplicablemente hasta entonces.
| |
Este
evento tan esperado fue el resultado de una voluntad
de profundizar y de difundir los conocimientos y los
aportes de la era napoleónica, así como
de promover y fomentar su estudio a través
de los diferentes medios académicos y culturales.
Asimismo, el INMF viene a completar y enriquecer los
esfuerzos que otras prestigiosas instituciones en
el extranjero efectúan desde hace ya tantos
años, siendo una rama operativa que pueda amplificar
y extender su campo de acción, más allá
de sus fronteras respectivas. |
Al
mismo tiempo, en su calidad de instancia oficial de representación
en México, aprobado por S.A.I. y R. Don Juan Cristobal,
Príncipe Napoleón, presidido por S.A.I. el
Príncipe Charles Napoléon, homologado y apoyado
por la Fundación Napoleón, el Souvenir
Napoléonien, la Sociedad Napoleónica
Internacional, la Alianza Napoleónica
de los Estados Unidos de América y la Asociación
Rusa de Historia Militar entre otras prestigiosas instituciones
académicas, universitarias y culturales, es importante
recalcar que el INMF consagra al fin, por vez primera, la
presencia espiritual e institucional napoleónica
en toda América del Norte.