« Tout pour l'Empire » - Instituto Napoleónico México-Francia.

Instituto Napoleónico México Francia.
México.
Francia.
Instituto Napoleónico México-Francia - Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
TESTIMONIO DEL PROFESOR JEAN DEFRANCESCHI

Director de Investigaciones en el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) y Miembro de Honor del Comité Histórico del Instituto Napoleónico México-Francia.

Descargar video (14 megas; versión original en francés)
Entrevista del Profesor Jean Defranceschi realizada durante la jornada del 2 de junio de 2005 en Illkirch-Graffenstaden, tras la conferencia sobre el envenenamiento de Napoleón por el Dr. Pascal Kintz.

Me parece improbable que cinco falsarios diferentes hayan producido cabellos, en fin, dispersos en los cuatro rincones del mundo y encontremos exactamente los mismos cabellos tomados en la cabeza del mismo personaje... eso parece difícil, y que correspondan, como lo decía el Dr. Kintz, no sólo el arsénico sino los demás metales pesados hallados, en fin: el plomo, el... no vamos a volver a ello... el antimonio y otros, que corresponden muy exactamente a lo que brindan los testimonios de los compañeros de exilio de Napoleón.

Soy director de investigación en el CNRS, ahora estoy retirado, evidentemente; soy historiador de oficio; hice toda mi carrera en el CNRS. Trabajé con Jean Tulard, personaje conocido, que fue mi padrino en el CNRS, y... trabajé con él durante años; y soy también uno de los coautores del Diccionario Napoleón.

Así que, mi posición es simple. Es simple, es la de - ve usted - aquí voy a defender un poquito - pero un poquito - la opinión contraria; en apariencia solamente... ¿Por qué? Es cierto que los historiadores franceses en general son hostiles a esta tesis - a la tesis de Ben Weider, me refiero, el envenenamiento por medio de arsénico - muchos son hostiles, pero si usted habla con la gente - oficialmente son hostiles - pero cuando habla con la gente, le dirá « mire, yo estoy... no puedo pronunciarme, porque si lo hago… – es un poco lo que dije hace rato – si me pronuncio voy a tener problemas… », y yo puedo dar testimonio de esos problemas porque ya no soy un joven, no tiene importancia, a mí no puede pasarme nada, pero el día en que dije, con gente del Instituto Napoleón, gente con quien trabajaba desde hacía más de treinta años, dije « escuchen, la tesis de Ben Weider vale más que el desprecio » - porque lo que se decía para desacreditarlo era « el hombre de negocios canadiense »... dije « pero bueno, ser un hombre de negocios canadiense no es una tara que yo sepa... hay una tesis, es otra cosa, es sobre ese trabajo que hay que juzgar ». Pues bien, los micrófonos se cerraron... y después de años pasados en el... – pertenezco todavía al Instituto Napoleón – pero después de años pasados, se terminó: desde 2001, cuando dije eso - era durante el invierno 2000-2001 - se acabó: ya no tengo derecho de palabra, ¡ni siquiera en el Instituto Napoleón!...

¡Vamos, es enorme!
Entonces, tome el caso de un muchacho que tenga veinti... – un muchacho o una muchacha - que tenga veinticinco o treinta años, que está en el inicio de su carrera: no puede pronunciarse, no puede ir contra eso... está « hundido » por anticipado; entonces, está obligado a callarse. Aun cuando no esté de acuerdo con la tesis oficial, está obligado a callarse.

¿Ve usted? La situación es esa, hay una tesis, hay una « actitud oficial », de los responsables, que por su parte son hostiles...
¿Por qué son hostiles? Tal vez también – no hay que excluirlo – tal vez hay también un poco de envidia por el hecho de que no fueron ellos quienes la encontraron, esa idea; entonces no les gusta; es posible, no sé, es muy difícil juzgar a las personas, no se puede juzgar más que por lo que dicen: no lo dicen, son hostiles; es todo.

Yo personalmente encuentro esta tesis totalmente - totalmente - seria... Creo que no se le puede dar la vuelta.


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