Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
Los Amigos de Ligny
Instituto Napoleónico México Francia.
México.
Francia.
Instituto Napoleónico México-Francia - Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.
« Tout pour l'Empire » - Instituto Napoleónico México-Francia.
NOTICIAS DE BÉLGICA
LOS « AMIGOS DE LIGNY » VÍCTIMAS DE UN BRUTAL ACTO DE PIRATERÍA
El Centro General Gérard
Museo Napoleón de Ligny, Bélgica. Los Amigos del museo... ¡echados!

Por el Señor

Jean-Claude Damamme
Consejero Histórico Especial del Instituto Napoleónico México-Francia
Representante en Francia de la Sociedad Napoleónica Internacional

El Sr. Jean-Claude Damamme, Miembro de Honor del Comité Histórico del Instituto Napoleónico México-Francia.
Sr. Damamme
Traducción al castellano por el Instituto Napoleónico México-Francia ©
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Los visitantes habituales de este sitio y los miembros de nuestro Instituto conocen bien la admirable devoción del movimiento cultural napoleónico «Les Amis de Ligny» (1).
Recordemos, por si fuera necesario, que es en esta pequeña ciudad de la región de Namur, en Valonia, donde Napoleón y sus soldados, entre los cuales muchos hermanos de armas belgas, infligieron una derrota punzante – una más – a los prusianos de Blücher. Fue aquella, por desgracia, la última victoria de Napoleón.

UNA ASOCIACIÓN EJEMPLAR

Eso sucedió el 16 de junio de 1815, dos días antes de la siniestra jornada del 18 que, para la mayor dicha de las monarquías europeas de la época y, sobre todo de Inglaterra, puso fin a la más prodigiosa epopeya de todos los tiempos.
No voy a contar aquí la cronología de la creación de los « Amigos de Ligny » – está muy bien descrita en su sitio, pero deseé informar a los visitantes del sitio del INMF el golpe bajo indignante que acaba de golpear a esta asociación, ejemplar en muchas formas, y que debe ser cara a todos los verdaderos napoleónicos.
Y más indignante es que este golpe bajo fue infligido por quien resulta ser el principal beneficiario de su trabajo incesante: el presidente del sindicato de iniciativa de Ligny, y, por otro lado, consejero municipal de turismo de la comuna.
Sala Coronel Javaux del Museo Napoleón de Ligny.

A los animadores, en el sentido primero de la palabra, de los « Amigos de Ligny », los conocí en 2006 en ocasión de una conferencia que me habían pedido dar sobre el caso del envenenamiento de Napoleón.
Una iniciativa, insisto en subrayarlo, particularmente meritoria, cuando se sabe que a una treintena de kilómetros al norte, en Waterloo, solo las elucubraciones turbias y deshonestas de los adversarios bien conocidos de esta tesis científica – inútil, nombrarlos, cada quien los reconocerá – pero altamente molesta, tienen derecho de ciudadanía en la sala de conferencia del Centro del Visitante.
La libertad de expresión y, sobre todo, la expresión de la verdad, son inagotables temas de pasmo. Luego, felicitaciones renovadas a los « Amigos de Ligny » por su coraje.
Preciso de paso que esta situación inaceptable, pero impuesta por un pequeño grupo de « autoproclamados », castiga con fuerza igualmente en Francia, donde la chapa de plomo que envolvía a esta tesis se hizo más espesa con la desaparición de aquel hombre irremplazable que era Ben Weider, el presidente y fundador de la SNI, y mi amigo.
Éste, que sabía reconocer y apreciar la abnegación – la verdadera, y no la interesada y/o la comercial – por la persona, que le era cara, de Napoleón, obsequió por cierto a los « Amigos de Ligny » un magnífico monumento a la memoria de los soldados belgas y franceses que combatieron codo a codo en aquella jornada del 16 de junio. Solo un viaje al extranjero me impidió estar presente a la ceremonia que se desarrolló el 31 de mayo de 2009, pero la familia de Ben estaba representada por uno de nuestros miembros, el Sr. Pierre Migliorini.

Patio interior del Centro General Gérard
Restaurante “Le Coupe-Choux”.
 
Patio interior del Centro General Gérard
Vista del museo.

 

LAS CERRADURAS DEL MUSEO CAMBIADAS A HURTADILLAS

Entonces, ¿qué pasó en Ligny?
Una mañana del mes de febrero, el comandante Alain Arcq, conservador del museo Napoleón y uno de los administradores más activos de los « Amigos de Ligny », le dio una bien desagradable sorpresa a los miembros de la asociación « Les Guides 1815 » (2) llegados para asistir a una presentación del museo y del campo de batalla: sin informarle de nada, « alguien » le había cambiado las cerraduras del museo – del cual subrayo el muy gran interés, y es decir poco – que está instalado, y esto lo hace tanto más emotivo, en una antigua granja testigo, puesto que transformada en ambulancia aquel día, de los combates encarnizados que opusieron a los soldados belgas y franceses a los prusianos de aquel bruto emblemático y llena de odio se que era Blücher.
Imposible pues para los « Amigos de Ligny » penetrar en los locales.
¿Quién había cometido lo que hay que llamar por su nombre, esta efracción?
La respuesta deja absorto: es el Sindicato de iniciativa propietario de los locales a cuya cabeza hallamos a su presidente Philippe Leconte en persona, quien se había hecho responsable de cometer esta fechoría.
¿Con qué derecho y por qué razón?
Y todo ello a pesar de varias reuniones de concertación previas a la estación turística que tenían, entre otros, por objetivo regular ciertas divergencias menores y preparar las acciones para el 2015.
Resultado: colecciones magníficas y ricas de emoción para cualquiera que sepa lo que pasó en ese encantador pueblo de esa Valonia de nuestros vecinos, amigos y hermanos de armas belgas, escaparon al control y a la vigilancia de su único legítimo propietario o depositario: la asociación « Los Amigos de Ligny ».
Es conveniente subrayar que, ante esta situación inverosímil e inquietante, las personas que habían, con toda confianza, prestado objetos y recuerdos de valor inmenso, se han, con toda razón, apresurado a recuperarlos. Es sin embargo una pérdida irreparable para el sitio de Ligny.
¿Ejemplos de obras y de documentos recuperados por los depositarios?
Helos aquí: un diploma de barón de Imperio con firma del Emperador, documentos autógrafos que llevan la firma del general Brune, de Cambacerés, de Luis XVIII, del rey Guillermo de los Países Bajos, un documento excepcional por su rareza, a saber un diploma de la Legión de Honor firmado por el abate Depraedt, gran canciller por algunas semanas durante la Restauración y que habría puesto su firma en como máximo una quincena de esos documentos, d’Harville (más de veinte piezas raras de la colección del comandante Lachouque de quien es ahijado, Philippe Delpierre (una media docena de armas de muy alta calidad)…
Lista no exhaustiva.
« En dos palabras, resume y se desola con toda razón el Secretario general de los Amigos de Ligny, Michel Lefèbvre, son piezas excepcionales que están de regreso con sus propietarios. Y no es todo, lejos de eso. Es un desastre ».
Si el Sindicato de iniciativa de Ligny « ambicionara » barrenar al Museo Napoleón no se las arreglaría de otra forma.

 

La Sala Coronel Javaux del Museo Napoleón de Ligny
Consagrada a la batalla de Ligny, esta sala presenta, entre muchos otros documentos y piezas de colección, retratos y autógrafos de los mariscales y de los generales, piezas de bronce, armas, proyectiles provinientes de Ligny o de Waterloo, y objetos diversos como un emotivo tazón para potaje en cerámica que fue presentado a Napoleón por una jovencita a la entrada de Fleurus. Este espacio cuenta también con dos retratos oficiales de Napoleón I y de María Luisa, que decoraban en aquel tiempo la alcaldía de Boignée. Arriba, a la izquierda, admiramos un shako de infantería de línea remarcablemente restaurado y, a la derecha, un busto anónimo del Emperador Napoleón.

 

UN INSULTO A LOS SOLDADOS BELGAS Y FRANCESES

Respecto a aquel mismo presidente del Sindicato de iniciativa, pude leer en el reporte moral del ejercicio 2009 de la asociación « Los Amigos de Ligny » las líneas que conciernen a la ceremonia de inauguración del monumento (3) obsequiado por Ben Weider a la asociación:
« El burgomaestre agradeció a los iniciadores de esta manifestación. El único punto sujeto a controversia fue el rollo del presidente del Sindicato de iniciativa, Philippe Leconte, quien prefirió ignorar completamente el sentido histórico de la inauguración, a los héroes de la batalla y a los iniciadores de la manifestación, para centrar su discurso en la puesta de relieve de los ejércitos prusianos y sus proyectos 2010 en la materia… »
Semejantes argumentos en semejante momento de recogimiento son un insulto tanto a las víctimas belgas y francesas de la batalla como a la memoria del donador, Ben Weider.
Cuando se sabe cómo los prusianos se condujeron en Bélgica en 1814 – hay que leer sobre el tema las obras remarcables y muy instructivas del general-mayor Héctor-Jean Couvreur, y, en especial, « Le Drame belge de Waterloo » (4) – tanto masoquismo consciente (?) deja atónito.

 

UNA SORPRENDENTE « PRUSIANOFILIA »

Dr. Ben Weider (1923-2008)
Oficial de la Legión de Honor
Presidente-fundador de la Sociedad Napoleónica Internacional, en Montreal.

También se puede uno interrogar sobre esta manera de peregrinaje, iniciado por el mismo Sindicato de iniciativa de Ligny, en el museo Blücher en Alemania, peregrinaje que dio lugar – cito la relación – « a un homenaje recargado, con depósito de flores y discurso, al más feroz de los adversarios de los Grognards… »
Grognards en cuyas filas figuraban soldados belgas.
Un gran, pero hoy bien olvidado, escritor francés calificaba a Blücher de « horrible crápula ». Quien conoce, por poco que lo haga, la vida de ese cateto ejemplar no puede sino suscribir a semejante sentencia.
¿Vamos a asistir hoy en Ligny a un « justo » regreso de 1815?

Muy implantados e influyentes del lado del campo de batalla, los ingleses, siempre muy celosos del «vedettismo» del Emperador en la comuna de Waterloo, ¿vendrían por organización interpuesta en ayuda de los prusianos de hoy para redorar un blasón que sus memorables exacciones de 1814 han singularmente empañado?
De hecho no es la primera vez que constato este extraño fenómeno de « prusianofilia » en estos lugares: en efecto, en ocasión de una visita del campo cercado en compañía de un antiguo militar belga, yo ya había tenido la oportunidad de escuchar laudatorias coplas sobre aquellos a quienes los belgas de 1815, en mejor posición que quien sea, habían apodado con asco – ¡y con razón! – la « vermine verte » (5). Notemos también que, respetuosos del evento histórico que sacudió a la aldea, los « Amigos de Ligny » habían creado una sala consagrada al ejército prusiano en el Centro General Gérard, que alberga al remarcable museo napoleónico evocado más arriba.

En tanto que extranjero, no puedo permitirme inmiscuirme en una querella y sacar conclusiones de ella. Lo cual no me impide tener el derecho de considerar que la única buena y justa causa que apoyar es la de los « Amigos de Ligny ».
Es la vocación de este artículo, e invito a todos los que han conocido, o están por conocer la suerte verdaderamente escandalosa reservada a una de las raras organizaciones napoleónicas realmente respetables – y peso mis palabras – a apoyarla en todas las maneras posibles, y, haciendo este asunto del conocimiento del mayor número de gente.


LOS « AMIGOS DE LIGNY » NO BAJAN LOS BRAZOS

Esto planteado, no me preocupo demasiado.
A semejanza del hombre al que veneran y cuya memoria defienden ardientemente en este rincón de tierra valona, « Los Amigos de Ligny » hacen frente.
Que estén seguros de hallar al INMF, y, de allá arriba, a Ben Weider, quien los tenía en alta estima y me había pedido apoyarlos siempre, a su lado.
No hago pues aquí más que honrar mi palabra dada a un hombre de bien que ya no es.

NOTAS
1) « Los Amigos de Ligny ».
2) « Los Guías 1815 ».
3) El reportaje de esta ceremonia figura en el sitio del INMF. Por otro lado, el diario belga Vers l’Avenir dedicó un artículo a este asunto con el título: «Les Amis de Ligny virés» – « Los Amigos de Ligny echados ».
4) « El Drama belga de Waterloo ».
5) Los « parásitos verdes ».

Ver también en este sitio: El caso de Ligny, por el Sr. Pascal Cazottes.