UN
SITIO NAPOLEÓNICO PURO Y DURO:
EL « CUADRO IMPERIAL » |
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«
CARRÉ IMPÉRIAL » |
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Por
el Señor |
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Jean-Claude
Damamme
Consejero Histórico
Especial del Instituto Napoleónico
México-Francia
Representante en Francia de la Sociedad
Napoleónica Internacional |
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| Sr.
Damamme |
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Traducción del Instituto Napoleónico
México-Francia ©
Esta página está disponible
al público de manera gratuita y puede
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siempre y cuando no sea mutilada, se cite
la fuente completa y su dirección
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Hay
un sitio que todo napoleónico de alma,
de corazón y de espíritu debe consultar
regularmente: es el « Carré
Impérial » – el
« Cuadro Imperial », y diré
el bien nombrado.
¿Por qué?
En vez de parafrasear la argumentación
con la que podemos famliarizarnos en el sitio
mismo, prefiero citar un extracto de su filosofía:
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«
Al inicio del siglo XXI, podemos constatar
que la Historia es cada vez menos inculcada
a nuestra juventud, que ciertas partes históricas
del programa escolar son suprimidas, que
existe una estafa histórica o desinformación
en ciertos museos, en ciertas publicaciones
e incluso por parte de ciertos historiadores
y responsables con altos puestos. Nuestro
deber es más que nunca legítimo.
No debemos ser sólo el antídoto
de estas consecuencias, debemos también
ser el antídoto de esas causas. Tenemos
pues la misión de reaccionar, de
ofrecer a cada quien la posibilidad de conocer
mejor la historia del Primer Imperio, y
de restablecer la verdad histórica.
Debemos hacerle justicia al concepto napoleónico
calumniado desde hace dos siglos.» |
En cuanto al objetivo exhibido, es límpido:
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«
Dar a conocer la historia del Primer Imperio…
Restablecer la verdad histórica sobre
el Primer Imperio y sobre Napoleón
I ». |
Por consiguiente
la simbiosis es evidente con la idea que ha impulsado
a crear el Instituto Napoleónico México-Francia.
Lo que me es
importante subrayar muy particularmente, porque
en el ámbito de la historia del Primer
Imperio y de su jefe prodigioso esta virtud es
rara, es el valor de este « comando »,
que no tiene, como lo expresa bien esta expresión
familiar, « pelos en la lengua ».
¡Imagínense!
Un artículo
sobre la tesis – a la cual uno adhiere o
no, esa no es la cuestión – de la
substitución del cuerpo del Emperador en
los Inválidos, otro más sobre la
del envenenamiento…
Como se escribe
agradablemente: « hay que atreverse ».
Y, cuando uno
sabe todas las palabras nauseabundas, ultrajantes
y de mala fe que han sido escritas sobre esa aventura
dolorosa que es la guerra
de la Península, escribir sin pestañear
que « Napoleón
no quería más que el bien de España
» – ¡y probarlo apoyándose
en una carta del Emperador a Murat! – eso,
digamos la palabra: « impresiona ».
Como impresionan
las palabras (justificadas) dichas sobre Claude
Ribbe, el autor, por desgracia célebre,
de este sucio librucho: «El crimen de Napoleón»,
y sobre aquel a quien, en 2005, « habría
podido ser otorgada la palma del tartufismo »
es decir « Dominique Galouzeau de Villepin,
primer ministro del gobierno francés, quien
por un lado hacía alarde de ser un napoleónico
convencido, siendo autor de una serie biográfica
sobre Napoleón, y por detrás había
nombrado a Ribbe a la Comisión nacional
consultativa de los derechos del Hombre.»
*
He aquí
por qué insistí en presentar a los
visitantes de nuestro sitio este « Cuadro
Imperial », impertinente, valiente, y rebelde
a las palabrerías formateadas y bien-pensantes.
He empleado más
arriba el vocablo que es, según mi visión
personal, halagüeño y aquí
plenamente justificado, el de comando.
Como tal, los
miembros del « Cuadro Imperial » son
poco numerosos.
Nombrémoslos:
Loïck Bouvier, el directivo ya citado, François
Lelouard (redactor para Francia), Edi Miranda
(redactora para España), Antonio J. Regidor
Puerto (redactor para España), Arturo Eduardo
Valdés Flores (redactor para México),
Kristyna Knoflickova (corresponsal en la República
checa), Sylvie Bihannic (consejera en moda estilo
Imperio).
Sigan sin vacilar
a este combativo y sin complacencia « Cuadro
Imperial », pues, con él, la memoria
de Napoleón que nos es cara se halla entre
buenas manos.
*
Estos pasajes son extraídos de un artículo
del directivo del sitio, Loïk Bouvier, bajo
el título « ¿Son los historiadores
oportunistas? », a leerse absolutamente.