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México.
Francia.

El Instituto Napoleónico México-Francia orgullosamante presenta las:

CRÓNICAS
DEL CONSULADO Y DEL IMPERIO

Una mirada a la historia verdadera del Emperador Napoleón I el Grande,
de su obra y de su legado

Por

Jean-Claude Damamme, Michel Franceschi, Eduardo Garzón-Sobrado,
Émile Guéguen, y Ben Weider.

El Código Napoleón.
« Mi verdadera gloria no es haber ganado cuarenta batallas; Waterloo borrará el recuerdo de tantas victorias. Lo que nada borrará, lo que vivirá eternamente, es mi Código Civil ».
Napoleón I.
Instituto Napoleónico México-Francia , INMF.
PRESENTACIÓN

Por el Profesor

El Prof. Sir Eduardo Garzón-Sobrado, Presidente-fundador y director general del Instituto Napoleónico México-Francia .
Sir Eduardo Garzón-Sobrado.
De la Academia Nacional de Historia y Geografía (UNAM)
Presidente-fundador del
Instituto Napoleónico México-Francia.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
 
« Todo hombre que dirige, que hace algo, tiene contra él
a quienes quisieran hacer lo mismo,
a quienes hacen precisamente lo contrario,
y sobre todo al gran ejército de gentes mucho más severas,
las que no hacen nada
».
Napoleón I.

Cuando en 2002 surge la idea de la creación de un Instituto Napoleónico en México, fundado con el propósito de llevar por primera vez a todos los rincones del mundo hispánico el recuerdo y la gloria del EMPERADOR NAPOLEÓN I por un lado, pero ante todo de esparcir en esta inmensa masa de territorios y de pueblos la historia verdadera de este gran monarca, despojada del no menos descomunal acopio de mentiras, ultrajes y calumnias infames que turban la imagen de su vida extraordinaria y de su prodigioso legado, estábamos conscientes de que nos enfrentaríamos a una tarea sembrada de dificultades y obstáculos diversos.

Sabíamos que nuestra labor sería de un alto grado de dificultad primeramente en virtud de los aspectos técnicos e infraestructurales inherentes a semejante empresa; enseguida, por ser ésta una obra de muy largo aliento, teniendo en consideración que nuestro principal vector de difusión tenía que ser obligadamente la promoción – por añadidura libre y gratuita, en virtud de nuestros principios personales – a través de un medio escrito dirigido a poblaciones como la nuestra, que sufren de un alto nivel de analfabetismo, del saboteo sistemático de la autoridades, y de una mengua todavía más grave: la falta del hábito, prácticamente inexistente, de la lectura.
Para dar un ejemplo claro, hablando concretamente de nuestro país, México, nos referimos a una nación generalmente presentada como líder continental, en la cual sin embargo el habitante promedio apenas lee la sorprendente cantidad de 0,6 libros por año, siendo consideradas en esta categoría, por increíble que parezca, las revistas de promoción televisual, moda y servicios, y las historietas cómicas.
Por otro lado, estábamos confrontados a una limitante inexorable: la necesidad imperiosa de comunicar a través del Internet, en un continente hispánico en el cual el número de usuarios de este sistema era, en aquel entonces balbuceante y todavía muy restringido, accesible por desgracia a capas sociales relativamente altas, y por ende exiguas.

Enfangados en este contexto consternante, aunque como quiera que fuere de antemano conocido, pronto surgiría un nuevo escollo, éste inesperado y bastante sorpresivo tanto en lo que se refiere a su fuerza como a la diversidad de su expresión: la vivaz virulencia y oposición con la que el proyecto del INMF fue casi inmediatamente atacado por entidades diversas, la mayoría de ellas, por extraño que parezca, pertenecientes a ciertos círculos específicamente mexicanos.
En efecto, muy pronto descubrimos, ya no en forma teórica sino sobre el terreno mismo, las implicaciones y consecuencias que conlleva el hecho de ir a contracorriente de la opinión establecida, de refutar las ideas preconcebidas, y, lo que es manifiestamente peor, de osar contestar los principios mismos que fundamentan – hay que decirlo – un próspero fondo de comercio para múltiples autores, historiadores y polemistas diversos, organismos académicos e instituciones editoriales, que tienen todos a la mano en Napoleón a la figura expiatoria perfecta para cristalizar sus anhelos mercantiles más voraces y ruines. Y es que, aunque esto nunca se confiese abiertamente, con el único fin de vender papel de manera rápida y eficaz, de paso colgándose la etiqueta (de pura fachada) de pensador lúcido y desbordante de erudición y de humanismo, no hay nada tan sencillo en nuestra época como recuperar y repetir estereotipos de segunda mano, mismos que todos conocen y que nadie recusa, ni, para ello, tan cómodo como abalanzarse sobre la cabeza de turco de ocasión, máxime cuando no hay una sola voz que se eleve para frenar el ímpetu de semejantes arrebatos carroñeros. Es bien sabido que « donde yace el muerto se juntan las águilas », y por desgracia este adagio es tan atinado en la sabana y la foresta salvaje, como en muchas de nuestras más sofisticadas academias e instancias culturales pobladas con má de un antopófago literario.
En dos palabras, al abrir nuestro « frente de batalla de defensa napoleónica » en América Latina, tuvimos la ocasión de conocer desde dentro lo que el Dr. Ben Weider, Presidente de la Sociedad Napoleónica Internacional, ha llamado tan acertadamente « la interminable octava coalición fomentada por [los] incorregibles detractores » del Emperador.

Concluyamos estas consideraciones observando que las embestidas de los cicerones y panfletarios amargados del tipo arriba evocado (que sin duda se reconocerán en estas líneas), lejos de desanimarnos nos proporcionaron al contrario la prueba de que nuestros esfuerzos iban por el buen camino y ganando terreno, una realidad que se pronto vería confirmada por el número cada vez mayor de altas personalidades que a lo largo y ancho del mundo fueron incorporándose a nuestro proyecto, deseosos de verlo fortalecerse y prosperar en el mundo hispánico. Estas notabilidades, provenientes de muy diversos países y organismos culturales y académicos, están todos conscientes de que, parafraseando al ilustre historiador francés Jean-Claude Damamme, la historia napoleónica, tal como es contada y, peor aún, enseñada, no es más que una monstruosa estafa mantenida y perpetuada por la inercia y en muchos casos la complicidad malintencionada de ciertos especialistas – o supuestos tales.
Paradójicamente, y de manera extrañamente acrecentada en años recientes, estos expertos, que causan estragos particularmente en la Francia misma, ignoran, o fingen desconocer, que cuando el Emperador no estaba arriesgando su vida en los campos de batalla, exponiéndose constantemente, durante más de veinte años, a mil peligros mortales para defender a Francia de los asaltos extranjeros contínuos, pasaba todo su tiempo en su gabinete del palacio de las Tullerías, laborando hasta 140 horas a la semana sentando las estructuras que hoy, a ellos, les permiten trabajar sólo 35...
En realidad, la obra de estos individuos, que difícilmente merecen ser llamados franceses, no es otra cosa que la promoción y el sustento de la pseudo historia falaz, mil veces recalentada y vuelta a servir, ruinmente elaborada a partir de 1800 e impuesta sin ambages desde 1815 por los malhechores del gabinete de Londres, oligarquía financiera de piratas y usureros enemigos mortales de Francia, de la latinidad, de la soberanía y de la independencia de las naciones y de los pueblos; jefes de fila, verdaderos artesanos y dadivosos patrocinadores de la colosal serie de confabulaciones bélicas urdidas contra la gran Francia y sus principios, así como de los torrentes de sangre que, de 1789 a 1815, abrevaron a toda Europa.

Buscando contrarrestar esta « leyenda negra » napoleónica, tan falsificada y tenaz, el Instituto Napoleónico México-Francia ha dedicado sus esfuerzos a dar a conocer a todo el mundo hispano la historia y la imagen verdaderas del EMPERADOR NAPOLEÓN I, de la grandeza y brillo incomparables de su obra pacificadora y civilizadora, de su legado histórico y cultural, de sus ideas y sentimientos personales, de la dinastía y la Casa por él fundadas. Así es como, fieles a esta tarea y en continuidad con la misión que nos hemos impuesto, en el INMF tenemos hoy el gran placer de publicar estas Crónicas del Consulado y del Imperio, vasta colección de artículos especializados que relatan, fundamentados en una profunda base documental tanto moderna como de la época, la historia fidedigna del EMPERADOR NAPOLEÓN, a través de una serie extensa de episodios ricamente ilustrados, disponibles de manera permanente en este espacio. Dichos episodios serán propuestos periódicamente, publicándose un capítulo inédito progresivamente.

Para concluir, retomando el inicio del presente texto, y basados en lo que la experiencia nos ha demostrado, sabemos esta empresa no dejará de incomodar a muchos, y de enfadar a otros tantos. De cualquier forma, y aún cuando en el INMF estamos muy conscientes de la gran masa de trabajo que representa semejante proyecto, estamos convencidos, en virtud del patente interés suscitado por nuestra labor en los diferentes ámbitos culturales y muy especialmente por la asiduidad de instituciones escolares y de enseñanza en general a nuestro portal Internet, visitantes constantes y en número siempre ascendente, de que nuestras Crónicas se revelarán a mediano plazo como un instrumento formidable y sin equivalente en el medio de la difusión histórica napoleónica en el mundo de lengua castellana.
Más allá de eso, en el marco más específico de nuestros estados latinoamericanos que – como es el caso de nuestro país en particular – vegetan postrados sobre el andamio tambaleante y remendado de una historia igualmente falseada y escamoteada, conformada por supuestos « héroes » de papel; naciones sumidas en la corrupción, la pobreza, la ignorancia, la cínica indolencia y la insignificancia, no tenemos la menor duda de que poner al alcance de la población el ejemplo brillante de la vida y obra del EMPERADOR NAPOLEÓN será una empresa que aportará ricos frutos a la larga, constituyendo un aliciente permanente para que en especial nuestra juventud descubra y siga las huellas del fundador de las estructuras cívicas modernas, del gran humanista cuya obra incomparable y gloria imperecedera brillan con fuerza a dos siglos de distancia, el héroe de los tiempos modernos, campeón de los Derechos del Hombre que consagró su vida a la construcción de la paz y a la mejora de las condiciones de vida de los hombres de todos los pueblos y religiones, y que fuera durante su vida, como lo puntualizara el gran Goethe, el paradigma encarnado del ideal de probidad, de magnanimidad, de honor, de gloria y de grandeza.

Instituto Napoleónico México-Francia, INMF.
ÍNDICE
 
INTRODUCCIÓN
VOLUMEN I
CRÓNICAS DEL CONSULADO
PRIMERA PARTE
Una situación belígera irreductible
La sed de revancha de los vencidos
La inflexible hostilidad de las monarquías absolutas europeas
La implacable rivalidad franco-británica
***
SEGUNDA PARTE
El jefe de Estado
Napoleón, un constructor prendado de la paz
La prodigiosa obra de paz del Consulado
La apuesta del apaciguamiento interior
El perdón a los emigrados o la paz de los corazones
La reducción de la chuanería o la paz de los bravos
El Concordato o la paz de las almas
El arquitecto de la Francia moderna (Administración, introducción)
Derecho y justicia
Enseñanza y cultura
Economía y Finanzas
Grandes Obras
Sociedad
VOLUMEN II
CRÓNICAS DEL IMPERIO
INTROITO
William Pitt vuelve a encender la guerra
William Pitt y el conde de Artois lanzan a sus asesinos
***

CAPÍTULO I: En la intimidad del Primer Cónsul

CAPÍTULO II– Trabajando con el Emperador: El administrador y el constructor I
CAPÍTULO III – Trabajando con el Emperador: El administrador y el constructor II
CAPÍTULO IV – Trabajando con el Emperador: El administrador y el constructor III
CAPÍTULO V - 18 de mayo de 1804: ¡Viva el Emperador!
CAPÍTULO VI – 2 de diciembre de 1804: Napoleón consagrado en Nuestra Señora de París
CAPÍTULO VII – El campo de Boloña: E Inglaterra tembló… I
CAPÍTULO VIII – El campo de Boloña: E Inglaterra tembló… II
CAPÍTULO IX - Inglaterra rechaza la mano tendida
CAPÍTULO X – 21 de octubre de 1805: ¿Salvó la derrota de Trafalgar a Inglaterra?
CAPÍTULO XI – Las primicias de Austerlitz, primera parte: Ulm, o el increíble desmoronamiento austriaco
CAPÍTULO XII – Las primicias de Austerlitz, segunda parte: Últimos esfuerzos de Napoleón ante Rusia para detener la guerra
CAPÍTULO XIII – 2 de diciembre de 1805: Los mercenarios de Inglaterra aplastados en Austerlitz
CAPÍTULO XIV – Después de la batalla de Austerlitz: la generosidad de Napoleón para con los vencidos
CAPÍTULO XV – Después de la batalla de Austerlitz, a) batalla contra el desbarajuste del tesoro público
----------------------------------------------b) La prosperidad reencontrada
CAPÍTULO XVI – Un episodio poco conocido de la campaña de 1805: las artimañas de Prusia para engañar a Napoleón
CAPÍTULO XVII – Un frenesí guerrero se apodera de la corte de Prusia
CAPÍTULO XVIII – Y la paz bajó a la tumba
CAPÍTULO XIX – Por última vez, Napoleón tiende la mano a Prusia
CAPÍTULO XX – Obligado a corretear a los prusianos, el Emperador, a su pesar, calza sus botas de soldado
CAPÍTULO XXI – 10 de octubre de 1806: La ducha fría de Saalfeld
CAPÍTULO XXII – Jena, 14 de octubre de 1806: Primera estación del vía crucis de los arrogantes prusianos
CAPÍTULO XXIII – Segunda estación del vía crucis de los prusianos: Auerstaedt, o el triunfo del Mariscal Davout
CAPÍTULO XXIV – a) La cabalgata fantástica: desmoronamiento del ejército prusiano
------------– b) Capitulación en cadena de las plazas fuertes prusianas
CAPÍTULO XXV – Antes de su entrada a Berlín, peregrinaje del Emperador a la tumba del Gran Federico
CAPÍTULO XXVI – Napoleón y la Grande Armada entran a Berlín
CAPÍTULO XXVII – Los franceses en Berlín: una ocupación en toda suavidad
CAPÍTULO XXVIII – De Berlín, Napoleón lanza su cruzada económica contra Inglaterra
CAPÍTULO XXIX – a) La Confederación del Rin: Escudo de la Francia Imperial
-------------– b) Tarjeta de identidad de la Confederación del Rin
CAPÍTULO XXX – Las primicias de la campaña de Polonia
CAPÍTULO XXXI – Campaña de Polonia: El Intermedio de Varsovia
CAPÍTULO XXXII – Campaña de Polonia: La espantosa tragedia de Eylau
CAPÍTULO XXXIII – La convalecencia de la armada tras la batalla de Eylau
CAPÍTULO XXXIV – 14 de junio de 1807: Los rusos hallan su Jena en Friedland
CAPÍTULO XXXV – Tilsit 1807: Hacia una paz de engañifa
CAPÍTULO XXXVI – Tilsit, Junio 1807: abrazos franco-rusos en mediod el Niémen
CAPÍTULO XXXVII – Tilsit: 7 y 9 de julio de 1807
CAPÍTULO XXXVIII – La nobleza de Imperio, por el Mérito y la Sangre
CAPÍTULO XXXIX – Nubes se amontonan en el cielo sereno de 1807
CAPÍTULO XL – La familia imperial, las hermanas del Emperador
CAPÍTULO XLI – La familia imperial, cuatro hermanos, cuatro lastres
CAPÍTULO XLII – El engrenaje español. Presentación de algunos actores
CAPÍTULO XLIII – El escenario de la tragedia española
CAPÍTULO XLIV – Napoleón atrapado en la trampa de una sórdida querella de familia
CAPÍTULO XLV – Madrid, 2 de mayo de 1808: día de sangre y de demencia
CAPÍTULO XLVI – El trono de España a José, Murat recibe el reino de Nápoles
CAPÍTULO XLVII – José se sienta tristemente en el trono de España
CAPÍTULO XLVIII – Bailén o la inconcebible derrota
CAPÍTULO XLIX – Prisioneros y mártires, malhaya a los vencidos
CAPÍTULO L– José I, soberano lamentable, huye de Madrid
CAPÍTULO LI – En Erfurt la felonía de Talleyrand rompe la alianza franco-rusa
CAPÍTULO LII – Antes de lanzarse sobre la ruta de Madrid, Napoleón vuelve a ocuparse de su ejército
CAPÍTULO LIII – En Somosierra, la carga equipo de los chevau-légers polacos abren a Napoleón la ruta de Madrid
CAPÍTULO LIV – 4 de diciembre de 1808, Capitulación de Madrid
CAPÍTULO LV – Misión imposible para Napoleón, racionalizar España
 
Continúa...


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