
 |
El
Tribunal de Comercio
Altorelieve que orna la galería
circular alrededor de la tumba
del Emperador Napoleón
I, celebrando sus realizaciones
civiles. |
|
|
|
por
el Profesor |
Jean Tulard
del Instituto de Francia
|
 |
| Pr.
Jean Tulard |
|
|
Traducción
del Instituto Napoleónico México-Francia
|
| «
El Emperador relegado al fondo de
su palacio no puede saber lo que se
le quiere decir. el Tribunal de Comercio
me informará » |
Napoleón. |
|
Existían
bajo el Antiguo Régimen doce cámaras
de cuentas ocupadas a la verificación de
las cuentas de los agentes de la monarquía
y el examen de la gestión de los denarios
públicos. La más importante era
la Cámara de Cuentas de París. Estas
cámaras fueron suprimidas por decreto del
6-7 de septiembre de 1790, pero la supresión
no se hizo efectiva hasta el 4 de julio de 1791.
Un decreto del 17-29 de septiembre de 1791 define
el rol de la oficina de contabilidad que comprendió,
a partir de febrero de 1792, cinco secciones de
tres comisarios.
Nueva modificación por la ley del 28 pluvioso
del año III: siete secciones y un buró
central, dos comisarios por sección y uno
en el buró central. Misión: recibir,
verificar, decretar y comprobar las cuentas de
la nación. La constitución del año
III decidió que los comisarios de la contabilidad
nacional serían reducidos a cinco y elegidos
por el Consejo de los Ancianos sobre la base de
una lista triple presentada por el Consejo de
los Quinientos. Duración de su mandato:
cinco años.
|
Con
la constitución del año VIII
fue instituida una comisión de la
contabilidad nacional cuya organización
fue fijada por el decreto del 29 de frimario
del año IX. Disponiendo de poderes
extensos, verificaba las cuentas de los
ingresos y gastos de la república:
informaba al gobierno los abusos o las malversaciones;
daba descargo definitivo a los contables.
El número de sus miembros fue fijado
en siete, escogidos por el Senado sobre
la lista nacional. Un secretario general
les era adjunto.
Pero el
crac de los Negociantes-Reunidos
dio un golpe muy duro a la credibilidad
del Tesoro. Se imponían reformas.
Mollien explica en sus Memorias
(tomo II, p. 80) que se deseaba la creación
de una corte suprema que, «separada
de la acción administrativa y teniendo
independencia e inamovilidad», verificaría
«el manejo y el empleo de los denarios
públicos». El cuidado de la
reforma le fue confiado y el reporte fue
presentado al Cuerpo legislativo por Defermon
en nombre del Consejo de Estado. Éste
precisaba sus límites: «Ésta
consagra la severidad de sus investigaciones
sobre los contables y no sobre los ordenadores.
No puede juzgar al gobierno.
«Según la ley del 16 de septiembre
de 1807 que resultó de los debates,el
Tribunal de Comercio así instituido
recibió la misión de examinar
por una parte los ingresos de los recaudadores
generales de departamento y de las concesiones
administrativas (régies)
y administraciones de las contribuciones
indirectas; por otro lado los gastos de
los pagadores generales, de los pagadores
de ejércitos, de las divisiones militares,
de los distritos militares y del departamento»
(Todisco). Obligación para los contables
de los denarios públicos de depositar
sus cuentas en la escribanía del
Tribunal. El tribunal pronunciaba su descarga
definitiva o los condenaba a soldar su débito
al Tesoro.
|
 |
Retrato
de Napoleón I en gran atuendo
Cuadro de Georges Devilliers
que se exhibe en el Tribunal Supremo
de París. |
|
|
François
de Barbé-Marbois
(1745-1837)
|
 |
El
Marqués François
de Barbé-Marbois
(1745-1837)
Detalle de un retrato al óleo
por Jean-Pierre Franque |
|
Nacido
en Metz en el seno de una familia
de hombres de ley, Barbé-Marbois
entra en el mundo de la diplomacia
sucesivamente en Ratisbona como secretario
de legislación y encargado
de asuntos en Alemania en Dresde,
Múnich. En 1780 es nombrado
cónsul general en los Estados
Unidos y se desplaza a Filadelfia,
siendo nombrado cinco años
más tarde intendente en Santo
Domingo.
De regreso a Europa, se dirige en
1792 a Viena para resolver problemas
financieros, y antes de dejar los
negocios durante el Terror, es ministro
de Francia ante la Dieta del Imperio.
Durante el mandato del Directorio,
lo encontramos como alcalde en la
ciudad de Metz, en 1795, y enseguida
como diputado y presidente del Consejo
de los Ancianos. Diputado de dicho
cuerpo en 1795, es deportado, a Sinnamary
en Guyana tras el golpe de Estado
del 18 de fructidor del año
V (4 de septiembre de 1797).
De regreso a Francia en 1800, ingresa
al Consejo de Estado y es nombrado
en 1800 director del Tesoro, del cual
será ministro posteriormente.
Al advenimiento del Consulado será
él quien negocie, en 1803,
el tratado de venta de la Luisiana
a los Estados Unidos.
Ministro del tesoro durante el Primer
Imperio, reorganiza con la administración
de las finanzas pero no puede evitar
la crisis financiera de 1805, de hecho
se ve implicado en ella; por consecuente,
pierde su cargo el 27 de enero de
1806 por un error de gestión,
y es remplazado por Mollien. A pesar
de todo, en 1807 el Emperador le nombra
generosamente presidente del Tribunal
de Comercio.
Conservará esta función
durante la Restauración hasta
1834, cuando se retire. Entretanto,
habrá fungido igualmente como
senador en 1813, y como bajo Luis
XVIII.
Miembro de la Academia de las Inscripciones,
dejó múltiples escritos,
entre los cuales una Historia de la
Luisiana y de la cesión de
esta colonia a los Estados Unidos
de la América Septentrional;
precedida de un discurso sobre la
constitución y el gobierno
de los Estados Unidos (Firmin-Didot,
París, 1829). |
|
El decreto de
organización del Tribunal de Comercio fue
firmado el 18 de septiembre de 1807. Tomaba su
lugar en el rango inmediatamente después
del Tribunal Supremo. Comprendía un primer
presidente, tres presidentes de cámara,
dieciocho maestres de cuentas, veinticuatro referendarios
de primera clase y sesenta de segunda clase, un
procurador general y un escribano en jefe.
El primer presidente percibía 30,000 francos,
un presidente 20,000 francos, un maestre de cuentas
15,000 francos. Los consejeros portaban una toga.
En cuanto fue
conocida la constitución del Tribunal,
las candidaturas afluyeron: dos mil candidatos
para ochenta plazas. Barbé- Marbois, ministro
del Tesoro, caído en desgracia en 1806,
recibió la presidencia; al haber sido suprimido
el Tribunado, diecisiete tribunos obtuvieron un
empleo en el Tribunal de Comercio, que recuperó
igualmente a diecinueve miembros de la contabilidad
nacional.
En 1808,
el Tribunal de Comercio estaba compuesta
como sigue:
Primer
presidente: Barbé-Marbois.
Presidente: Jard-Panvillier, Delpierre,
Brière de Surgy.
Maestres de las cuentas: Féval,
Goussard, Regardin, Sanlot, Girod de l’Ain,
Arnould, Martin-Chassiron, Gillet-Lajacqueminière,
Gillet, Males, Mouricault, Perée,
Pinteville-Cernon, Duvidal, Carret, Tarrible,
Guillemain de Vaivre, Drouet.
Referendarios de primera clase: Michelin,
Guillaume, Hullin de Boischevalier, Percheron,
L'Huillier, Gillot, Duclos, Finot, Gombert,
Deleville, Gavot, Truet, Delaistre, Leféron
de La Heuze, Frestel, Roussel, Crassous,
Guiard.
Referendarios de segunda clase: Luzier
de la Mothe, Sahut, Périer de Trémemont,
Fourmentin, Carré, Regardin jeune,
Demonchanin, Thibaut, Gigault de la Salle,
Barthouil, Barthélemy, Duparc,
Faucond, Pernot, Braille, Duriez, Prin,
Derigny, Duchesne, Lewal, Pierret, Vial,
Colleau, Alliz, Lemaître, Régnier,
Dubreuil, Héroux, Roualle, Bouchard,
Dalbaret, Parizot, Hamarc de Laborde,
Leroux, Maugirard, Farjon, du Sommerard,
Courel, Valadon, Dupont, Bagot, Sivard
de Beaulieu, Villeneuve-Bargemont, Meulan,
Montet, Chardon, Cordelle, De Foresta,
Dallet, Duboy, Montaran, Libert, Maillard,
Mallet, Bonnel, Darrimajou, Morambert,
Mersan, Bayeux.
Procurador general: Garnier.
Escribano en jefe: Pajot d’Orville.
|
EL
TRIBUNAL DE COMERCIO EN LA
ACTUALIDAD |
El
Tribunal de Comercio es hoy
el instrumento de dos voluntades
cercanas, la voluntad de verificar
si los denarios públicos
han sido empleados de buen
derecho pero también
con buen propósito.
Al juzgar las cuentas de los
contables, garantiza la regularidad
y el buen empleo de los fondos
públicos; al examinar
la gestión de los ordenadores,
reprime las infidelidades
por medio de diversos procedimientos
contenciosos. Toma en cuenta
al ciudadano, ilustra al Parlamento.
Su
campo de competencia se ha
ampliado progresivamente de
las cuentas públicas
a las de los organismos de
derecho privado que gozan
de apoyos financieros públicos
o que apelan a la generosidad
pública, a los organismos
de Seguridad social, a las
empresas públicas.
Recientemente, sus misiones
se han diversificado aún:
en 2001, la ley orgánica
relativa a las leyes de finanzas,
luego en 2005, la ley orgánica
relativa a las leyes de financiamiento
de la Seguridad social acrecientan
el papel de asistencia al
Parlamento que juega el Tribunal
y lo sitúan en el corazón
de la reforma presupuestaria
y contable del Estado y de
la Seguridad Social. |
Philippe
Séguin
Primer Presidente del Tribunal
de Comercio
Celebraciones nacionales 2007
|
|
|
Drouet, muerto
en 1809, fue remplazado por Loysel, y Sanlot,
igualmente fallecido, por Buffault en 1811. Entre
los nuevos nombrados: el antiguo director Letourneur
el 14 de septiembre de 1810, Caze de la Bove en
1812, Adet y Dupin en 1813.
No hubo depuración
en 1814. Durante los Cien Días, Barbé-Marbois
fue destituido y remplazado por Collin de Sussy.
Durante la Segunda Restauración fueron
proscritos Carret y Letourneur.
Ver también:
Ley
relativa a la organización del Tribunal
de Comercio
|
|
|