Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
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Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. & R. Jean-Christophe, Prince Napoléon..
EL TRIBUNAL DE COMERCIO
El Tribunal de Comercio
Altorrelieve que orna la galería circular alrededor de la tumba del Emperador Napoleón I, celebrando sus realizaciones civiles.

Por el Profesor

Jean Tulard
del Instituto de Francia

Prof. Jean Tulard
Traducción del Instituto Napoleónico México-Francia ©
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«El Emperador relegado al fondo de su palacio no puede saber lo que se le quiere decir, el Tribunal de Comercio me informará»
Napoleón.

Existían bajo el Antiguo Régimen doce cámaras de cuentas ocupadas a la verificación de las cuentas de los agentes de la monarquía y el examen de la gestión de los denarios públicos. La más importante era la Cámara de Cuentas de París. Estas cámaras fueron suprimidas por decreto del 6-7 de septiembre de 1790, pero la supresión no se hizo efectiva hasta el 4 de julio de 1791. Un decreto del 17-29 de septiembre de 1791 define el rol de la oficina de contabilidad que comprendió, a partir de febrero de 1792, cinco secciones de tres comisarios.
Nueva modificación por la ley del 28 pluvioso del año III: siete secciones y un buró central, dos comisarios por sección y uno en el buró central. Misión: recibir, verificar, decretar y comprobar las cuentas de la nación. La constitución del año III decidió que los comisarios de la contabilidad nacional serían reducidos a cinco y elegidos por el Consejo de los Ancianos sobre la base de una lista triple presentada por el Consejo de los Quinientos. Duración de su mandato: cinco años.

Con la constitución del año VIII fue instituida una comisión de la contabilidad nacional cuya organización fue fijada por el decreto del 29 de frimario del año IX. Disponiendo de poderes extensos, verificaba las cuentas de los ingresos y gastos de la república: informaba al gobierno los abusos o las malversaciones; daba descargo definitivo a los contables. El número de sus miembros fue fijado en siete, escogidos por el Senado sobre la lista nacional. Un secretario general les era adjunto.

Pero el crac de los Negociantes-Reunidos dio un golpe muy duro a la credibilidad del Tesoro. Se imponían reformas. Mollien explica en sus Memorias (tomo II, p. 80) que se deseaba la creación de una corte suprema que, «separada de la acción administrativa y teniendo independencia e inamovilidad», verificaría «el manejo y el empleo de los denarios públicos». El cuidado de la reforma le fue confiado y el reporte fue presentado al Cuerpo legislativo por Defermon en nombre del Consejo de Estado. Éste precisaba sus límites: «Ésta consagra la severidad de sus investigaciones sobre los contables y no sobre los ordenadores. No puede juzgar al gobierno.
«Según la ley del 16 de septiembre de 1807 que resultó de los debates,el Tribunal de Comercio así instituido recibió la misión de examinar por una parte los ingresos de los recaudadores generales de departamento y de las concesiones administrativas (régies) y administraciones de las contribuciones indirectas; por otro lado los gastos de los pagadores generales, de los pagadores de ejércitos, de las divisiones militares, de los distritos militares y del departamento» (Todisco). Obligación para los contables de los denarios públicos de depositar sus cuentas en la escribanía del Tribunal. El tribunal pronunciaba su descarga definitiva o los condenaba a soldar su débito al Tesoro.

Retrato de Napoleón I en gran atuendo
Cuadro de Georges Devilliers que se exhibe en el Tribunal Supremo de París.
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François de Barbé-Marbois (1745-1837)

El Marqués François de Barbé-Marbois (1745-1837)
Detalle de un retrato al óleo por Jean-Pierre Franque
Nacido en Metz en el seno de una familia de hombres de ley, Barbé-Marbois entra en el mundo de la diplomacia sucesivamente en Ratisbona como secretario de legislación y encargado de asuntos en Alemania en Dresde, Múnich. En 1780 es nombrado cónsul general en los Estados Unidos y se desplaza a Filadelfia, siendo nombrado cinco años más tarde intendente en Santo Domingo.
De regreso a Europa, se dirige en 1792 a Viena para resolver problemas financieros, y antes de dejar los negocios durante el Terror, es ministro de Francia ante la Dieta del Imperio.
Durante el mandato del Directorio, lo encontramos como alcalde en la ciudad de Metz, en 1795, y enseguida como diputado y presidente del Consejo de los Ancianos. Diputado de dicho cuerpo en 1795, es deportado, a Sinnamary en Guyana tras el golpe de Estado del 18 de fructidor del año V (4 de septiembre de 1797).
De regreso a Francia en 1800, ingresa al Consejo de Estado y es nombrado en 1800 director del Tesoro, del cual será ministro posteriormente.
Al advenimiento del Consulado será él quien negocie, en 1803, el tratado de venta de la Luisiana a los Estados Unidos.
Ministro del tesoro durante el Primer Imperio, reorganiza con la administración de las finanzas pero no puede evitar la crisis financiera de 1805, de hecho se ve implicado en ella; por consecuente, pierde su cargo el 27 de enero de 1806 por un error de gestión, y es remplazado por Mollien. A pesar de todo, en 1807 el Emperador le nombra generosamente presidente del Tribunal de Comercio.
Conservará esta función durante la Restauración hasta 1834, cuando se retire. Entretanto, habrá fungido igualmente como senador en 1813, y como bajo Luis XVIII.
Miembro de la Academia de las Inscripciones, dejó múltiples escritos, entre los cuales una Historia de la Luisiana y de la cesión de esta colonia a los Estados Unidos de la América Septentrional; precedida de un discurso sobre la constitución y el gobierno de los Estados Unidos (Firmin-Didot, París, 1829).

El decreto de organización del Tribunal de Comercio fue firmado el 16 de septiembre de 1807. Tomaba su lugar en el rango inmediatamente después del Tribunal Supremo. Comprendía un primer presidente, tres presidentes de cámara, dieciocho maestres de cuentas, veinticuatro referendarios de primera clase y sesenta de segunda clase, un procurador general y un escribano en jefe.
El primer presidente percibía 30,000 francos, un presidente 20,000 francos, un maestre de cuentas 15,000 francos. Los consejeros portaban una toga.

En cuanto fue conocida la constitución del Tribunal, las candidaturas afluyeron: dos mil candidatos para ochenta plazas. Barbé- Marbois, ministro del Tesoro, caído en desgracia en 1806, recibió la presidencia; al haber sido suprimido el Tribunado, diecisiete tribunos obtuvieron un empleo en el Tribunal de Comercio, que recuperó igualmente a diecinueve miembros de la contabilidad nacional.

En 1808, el Tribunal de Comercio estaba compuesta como sigue:

Primer presidente: Barbé-Marbois.
Presidente: Jard-Panvillier, Delpierre, Brière de Surgy.
Maestres de las cuentas: Féval, Goussard, Regardin, Sanlot, Girod de l’Ain, Arnould, Martin-Chassiron, Gillet-Lajacqueminière, Gillet, Males, Mouricault, Perée, Pinteville-Cernon, Duvidal, Carret, Tarrible, Guillemain de Vaivre, Drouet.
Referendarios de primera clase: Michelin, Guillaume, Hullin de Boischevalier, Percheron, L'Huillier, Gillot, Duclos, Finot, Gombert, Deleville, Gavot, Truet, Delaistre, Leféron de La Heuze, Frestel, Roussel, Crassous, Guiard.
Referendarios de segunda clase: Luzier de la Mothe, Sahut, Périer de Trémemont, Fourmentin, Carré, Regardin jeune, Demonchanin, Thibaut, Gigault de la Salle, Barthouil, Barthélemy, Duparc, Faucond, Pernot, Braille, Duriez, Prin, Derigny, Duchesne, Lewal, Pierret, Vial, Colleau, Alliz, Lemaître, Régnier, Dubreuil, Héroux, Roualle, Bouchard, Dalbaret, Parizot, Hamarc de Laborde, Leroux, Maugirard, Farjon, du Sommerard, Courel, Valadon, Dupont, Bagot, Sivard de Beaulieu, Villeneuve-Bargemont, Meulan, Montet, Chardon, Cordelle, De Foresta, Dallet, Duboy, Montaran, Libert, Maillard, Mallet, Bonnel, Darrimajou, Morambert, Mersan, Bayeux.
Procurador general: Garnier.
Escribano en jefe: Pajot d’Orville.

EL TRIBUNAL DE COMERCIO EN LA ACTUALIDAD
El Tribunal de Comercio es hoy el instrumento de dos voluntades cercanas, la voluntad de verificar si los denarios públicos han sido empleados de buen derecho pero también con buen propósito. Al juzgar las cuentas de los contables, garantiza la regularidad y el buen empleo de los fondos públicos; al examinar la gestión de los ordenadores, reprime las infidelidades por medio de diversos procedimientos contenciosos. Toma en cuenta al ciudadano, ilustra al Parlamento.
Su campo de competencia se ha ampliado progresivamente de las cuentas públicas a las de los organismos de derecho privado que gozan de apoyos financieros públicos o que apelan a la generosidad pública, a los organismos de Seguridad social, a las empresas públicas. Recientemente, sus misiones se han diversificado aún: en 2001, la ley orgánica relativa a las leyes de finanzas, luego en 2005, la ley orgánica relativa a las leyes de financiamiento de la Seguridad social acrecientan el papel de asistencia al Parlamento que juega el Tribunal y lo sitúan en el corazón de la reforma presupuestaria y contable del Estado y de la Seguridad Social.
Philippe Séguin
Primer Presidente del Tribunal de Comercio
Celebraciones nacionales 2007

Drouet, muerto en 1809, fue remplazado por Loysel, y Sanlot, igualmente fallecido, por Buffault en 1811. Entre los nuevos nombrados: el antiguo director Letourneur el 14 de septiembre de 1810, Caze de la Bove en 1812, Adet y Dupin en 1813.

No hubo depuración en 1814. Durante los Cien Días, Barbé-Marbois fue destituido y remplazado por Collin de Sussy. Durante la Segunda Restauración fueron proscritos Carret y Letourneur.

Ver también: Ley relativa a la organización del Tribunal de Comercio