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EL CONCORDATO
 
Alegoría del Concordato de 1801
Óleo de Pierre-Joseph-Célestin François (1759-1851).
« A Napoleón debemos sobre todo dar las gracias, después de a Dios, por el restablecimiento de la religión en el gran reino de Francia; Savona y Fontainebleau no fueron más que un error del entendimiento y un paso en falso de la vanidad humana, mientras que el Concordato fue una obra de redención humana, digna de un héroe »
Pío VII al cardenal Consalvi.
Instituto Napoleónico México-Francia
INMF
 
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Traducción del Instituto Napoleónico México-Francia
 
 
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