| LA
LEGIÓN DE HONOR DURANTE EL IMPERIO |
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Collar
de la Legión de Honor
Museo de Los Inválidos |
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Traducción
del Instituto Napoleónico México-Francia
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Serán
otorgadas « ... recompensas nacionales
a los guerreros que hayan prestado servicios brillantes
combatiendo por la República... »
proclamaba el Artículo 87 de la Constitución
del Año VIII que estableció el Consulado.
Se inspiraba por cierto de las intenciones de
la Asamblea Constituyente que, aún cuando
había abrogado todas las Órdenes
de la Monarquía francesa (decreto del 30
de julio de 1791), se había reservado «
... estipular si debe haber una condecoración
única que pudiera ser acordada a las virtudes,
a los talentos y a los servicios prestados al
Estado... ». La Convención misma,
adoptando esos textos, decidía por medio
de un decreto (confirmado por una disposición
consular del 25 de diciembre de 1799) y siguiendo
un ejemplo renovado de los Romanos y de los Galos,
retomar el uso tradicional en el Ejército
del otorgamiento de un arma personal de recompensa.
LAS ARMAS DE HONOR
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Granada
de oro
del ciudadano Petit |
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Con Bonaparte
en Italia (Orden del Día de Passeriano,
del 11 de fructidor Año V), la entrega
de tales armas se multiplicará y su uso
fue codificado en el transcurso de la Campaña
de Egipto (Orden
del Día del 14 de pluvioso Año II)
que establecía incluso dos clases de Armas
y de prerrogativas. Finalmente, el Consulado (decreto
del 4 de nivoso del Año VII) instituyó
las verdaderas « Armas de Honor »
para todos los militares que se distingan por
una hazaña. Éstas comprenderán:
fusiles y sables cortos para los granaderos y
soldados – pistolas de honor para los oficiales
– baquetas para los tambores –trompetas
para las cornetas y trompetas-mosquetones y fusiles
de vagón para las tropas de caballería
– granadas de oro para los cañoneros
– apuntadores más diestros –
fuetes de honor para los conductores de trenes
de artillería. Su entrega conllevaba una
alta paga diaria de cinco centavos. Todas esas
armas eran del modelo reglamentario, pero de un
acabado más cuidado. Estaban engalanadas
con tributos de plata de 15 onzas. En lo que se
refiere a las armas de fuego: pequeño tambor
con recubrimiento de la cazoleta y emblema atributivo
sobre la cara derecha de la culata portando el
nombre del beneficiario con indicación
de la hazaña que hubo motivado la entrega;
en lo referente a los tambores: casquillo de plata
rodeando las baquetas; en cuanto a las trompetas:
banda de plata rodeando el pabellón con
inscripción atributiva; para los cañoneros:
granadas ceñidas por un rombo de oro colocado
sobre fondo de terciopelo negro y portadas en
el talabarte, más tarde en el brazo izquierdo
sobre el paramento.
Todas
las armas eran portadas según el
reglamento de maniobra propia a cada cuerpo
de tropa. La atribución de «
sables de honor » está reservada
a los oficiales y soldados que se han
distinguido por un valor extraordinario
o por servicios particularmente importantes.
Comporta doble sueldo o doble paga (1).
Después de la ley del 29 de floreal,
las Armas de Honor ya no serán
distribuidas, pero continuarán
siendo portadas por sus titulares durante
toda su carrera, sin embargo sin las ventajas
financieras que remplaza la paga de la
Legión de Honor. En caso de fallecimiento
del beneficiario, se convierten en propiedad
de su familia. Un decreto del Año
X añadirá a la lista arriba
mencionada hachas de abordaje de honor
para los marinos. Eran portadas ya sea
a la altura del tercer botón (como
Medallón de veteranía),
ya sea en el talabarte del sable. Incluso
se verá la atribución de
una corneta acústica de honor (2),
pero sin las ventajas financieras.
A partir del 4 de nivoso Año VIII,
todas las armas salen exclusivamente de
la Manufactura de Versalles. Las trompetas,
granadas y hachas de honor provienen de
la industria privada..
Los sables de honor
son de muy diferentes modelos reglamentarios:
el de los oficiales generales y los de
caballería pesada y caballería
ligera para los otros oficiales. En total,
145 sables de honor fueron acordados a:
6 generales de división, 1 contralmirante,
3 generales de brigada 18 jefes de batallón
o de escuadrón, 1 ayudante-comandante,
1 ayuda de campo, 63 capitanes y 62 tenientes
o subtenientes.
Todos los soldados liberados tras 24 años
de servicios recibieron un sable corto
de honor del modelo del sable de granadero
a pie de la Guardia Consular: los primeros
titulares certificados de Armas de Honor
(12 de nivoso Año VIII) fueron
los dragones Alexandre y Donneront (o
d’Orneront) por acción distinguida
contra los enemigos del interior en el
combate de Mesles-sur-Sarthe.
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Fusil
de Honor
Otorgado por «
el Primer Cónsul al Ciudadano
Chiulot, sargento de la 8ª
semi-brigada de línea »,
quien se ilustró en la
batalla de Hohenlinden, el 12
frimario del año IX (3
de diciembre de 1800).
Museo Real del Ejército,
Bruselas. |
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Dejando Egipto,
Napoleón, cinco días antes de embarcarse
con destino a Francia, inscribe en la Orden del
Día del 30 de termidor Año VII (17
de agosto de 1799), el estado nominativo «
de insignias y armas de mérito »
que ha acordado desde el desembarque en Alejandría
(1º de julio de 1798), es decir durante las
extenuantes Campañas de Egipto y de Siria:
12 sables, 63 fusiles, 1 mosquetón, 21
granadas, 7 baquetas, en total 104 distinciones
para un ejército de 35,000 hombres, recompensas
cuyo número, en extremo reducido, subraya
de nueva cuenta el valor aferente.
Estas distinciones no fueron solamente más
que individuales, como testimonio de ello tenemos
aquella colectiva atribuida en recuerdo de la
3ª compañía de la 19ª
semi-brigada de línea por el sitio heroico
que sostuvo del 12 de nivoso al 28 de pluvioso
Año VI en el frente de Corte durante una
insurrección en Córcega (3).
Finalmente, una sola bandera a título de
recompensa colectiva fue otorgada por el Emperador
a un navío de guerra, « el Atlas
».
Cada Arma y cada
Insignia iban acompañadas por un certificado
oficial que daba fe de la distinción. En
total: 2,318 Armas de Honor e Insignias (4) fueron
distribuidas desde su creación hasta 1802,
es decir un poco más de la mitad del número
de 4,000 que Roederer había indicado en
ocasión del voto de la ley consular de
Legión de Honor. La atribución de
estas recompensas nacionales llegaría a
su fin con la promulgación de la Ley del
29 de floreal Año X (19 de mayo de 1802).
Sus beneficiarios, aún sobrevivientes,
fueron nombrados miembros por derecho de la nueva
Orden, cuya primera promoción compusieron.
Algunas Armas de Honor habían sido otorgadas
a soldados extranjeros (decreto del 14 de floreal
Año X – 4 de mayo de 1802). Los depositarios
de Armas de Honor fueron repartidos (disposición
del 29 de mesidor Año X) en cada una de
las 16 cohortes.
Ya entonces, en
su mente, Napoleón había estimado
que los civiles merecían también
testimonios de una recompensa nacional. Así,
extendió a esta inmensa categoría
de los simples ciudadanos el principio de las
« Armas de mérito » cuya entrega
fue hecha en forma « de Fajines de Honor
», otorgadas a los alcaldes de diversas
ciudades. Éstas fueron nueve, atribuidas
a los primeros magistrados de los tres distritos
de Lyon y a los de Ruán, Sedán,
Amberes, Dunkerque, Amiens y Granville, según
la lista del 15 de vendimiario Año XII
dirigida por Chaptal (ministro del Interior) a
Lacépède (Gran Canciller) como testimonio
« ... de satisfacción de la gestión
de su municipalidad, como de los sentimientos
que habían mostrado las poblaciones de
las ciudades puestas bajo su autoridad...
» Parece que no subsiste más ninguno
de esos fajines, pero múltiples documentos
oficiales dan fe de su entrega.
LOS TITULARES
DE LA LEGIÓN DE HONOR
Menos de cuatro
meses después de la apertura hecha por
Napoleón a sus íntimos (en ocasión
de una recepción oficial en Malmaison en
febrero de 1802), el Cuerpo Legislativo adoptaba
por 166 sufragios contra 110, y no sin muy vivas
discusiones, el proyecto de Roederer referente
a la creación de la Orden nacional de Legión
de Honor con fecha del 29 de floreal, Año
X, institución que « ... paga,
a los servicios militares como a los servicios
civiles, el pecio del valor que han todos merecido,
les confunde en la misma gloria, como la Nación
les confunde en su reconocimiento... ».
Los efectivos tomaron como base los de las 16
cohortes,
entre las cuales estaban repartidos los titulares
de la nueva Orden, entonces regida por un Gran
Consejo de Administración y dirigido por
un Gran Canciller. Cada cohorte se componía
de: 7 Grandes Oficiales, provistos de una paga
anual de 5,000 francos-oro; 20 Comandantes, provistos
de una paga anual de 2,000 francos-oro; 30 Oficiales,
provistos de una paga anual de 1,000 francos-oro;
350 Legionarios, provistos de una paga anual de
250 francos-oro; en total 407 titulares, es decir
para las 16 cohortes, 6,512 miembros de la Orden,
base teórica de los efectivos de la Legión
de Honor (actualmente el Código de 1962
fijó el número en 125,000, después
de las inflaciones sucesivas debidas a las guerras
del Siglo XIX y de los primeros 62 años
del Siglo XX). Por lo demás, desde el 28
de mayo de 1805, Napoleón los aumentó
oficialmente de 2,000 miembros y a fines del Imperio,
el número de los Legionarios vivos se elevaba
en 1815 a 40,000 aproximadamente, teniendo en
cuenta las promociones cada vez más frecuentes,
en razón de la cadencia siempre creciente
de las campañas de guerra. A partir de
1812, la Orden se tornó de hecho casi exclusivamente
militar y, durante los Cien Días, 6,000
nuevos miembros fueron nombrados.
Igualmente, únicamente
militar fue el mando de las cohortes que reunía
a 14 mariscales del Imperio y almirantes, disponiendo
por adjuntos cancilleres y tesoreros, designados
entre civiles para asegurar las funciones administrativas
y la pesada gestión material de los bienes
de las cohortes, conformemente a la voluntad del
Emperador de recordar a todos la vocación
civil de la Orden, conjugada con verdaderas competencias
(administradores, magistrados, juristas locales,
etc.). Así como apeló a un civil
para ejercer la muy alta función de Gran
Canciller, en la elección juiciosa que
recayó en el Conde de Lacépède.
DESIGNACIÓN DE
LOS BENEFICIARIOS
María Schellinck:
enrolada voluntaria a los 32 años en el
2º batallón belga en 1792, cabo, luego
sargento en Jemmapes, obtuvo en Austerlitz la
charretera de subteniente. Se retiró después
de las Campañas de 1806
y 1807, contando así con 17 años
de servicio, 12 campañas, 8 heridas y una
cita, sin obtener la estrella. Dos testimonios
irrefutables destruyen la leyenda según
la cual el Emperador le haya hecho entrega personalmente
de la Legión de Honor con un título
de pensión de 7,000 francos (oro).
¿Cómo
fueron designados los miembros de la Orden?
El artículo 1º del Título
II de la Ley del 29 de floreal estipula
las condiciones requeridas « ...
todos los militares que recibieron
las “Armas de Honor”; podrán
ser nombrados los militares que han prestado
servicios mayores al Estado en la guerra
de la Libertad; los ciudadanos que por
medio de su saber, sus talentos han contribuido
a restablecer o a defender los principios
de la República o hecho amar y
respetar la justicia o la Administración
pública... ».
Los extranjeros (decreto del 3 pradial
Año XII) pudieron ser admitidos,
pero no recibidos en la Legión
de Honor, como consecuencia de la imposibilidad
de prestar el tradicional juramento de
fidelidad y al no ser titulares de los
derechos políticos franceses.
En
tiempo de guerra, las hazañas
harán las veces de títulos
para todos los grados. No habrá
acceso a las plazas vacantes más
que al final de la campaña: los
años de servicio cuentan doble
y cada campaña de la última
guerra contará por cuatro años.
En tiempo de paz, 25
años de servicios militares o civiles
son exigidos para convertirse en miembro
de la Orden. Los servicios prestados
al Estado en las funciones legislativas,
la diplomacia, la justicia, la Administración,
las Ciencias son títulos de admisión,
si el interesado ha formado parte de la
Guardia Nacional del lugar de su domicilio.
Nadie puede acceder a un grado
superior sin haber obtenido el primero.
Pero Napoleón no quiso acordar
la Legión de Honor, ni a los actores
(pueden ser silbados), ni a los agentes
de información (pueden ser dobles),
ni a los financieros
(pueden ser deshonestos: hizo de éstos
últimos barones y les dio escudos
de armas, pero nunca la estrella).
Después
de Wagram, Napoleón pensó
condecorar las banderas y estandartes
de las unidades de la Grande Armada que,
en el transcurso de las campañas
precedentes, se habían particularmente
distinguido: pero no les destinaba la
Legión de Honor. Instituyó
para tal efecto, el 15 de agosto de 1809
en Schönbrunn, la Orden
de los Tres Toisones de Oro,
apoyándose sobre el inmenso prestigio
del cual gozaba todavía el ilustre
« Toisón de Oro »,
fundado en Brujas en 1430 por el duque
de Borgoña. La nueva Orden, exclusivamente
militar estaba destinada a recompensar
colectivamente un régimen y, en
el seno de éste, a un oficial y
un soldado designados secretamente al
Emperador por los coroneles o jefes de
batallón. Al acoger el ejército
muy fríamente esta iniciativa,
temiendo ver desvalorizada la Legión
de Honor que pasaría a segundo
plano, el Emperador Napoleón renunció
a ella (decreto del 27 de septiembre de
1813), sin haber otorgado nunca una sola
insignia de esta Orden.
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Legión
de Honor
Primer tipo, 1804 |
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De
hecho, a ninguna bandera se le otorgó
verdaderamente la Orden durante el Imperio
(5). Sin embargo si bien la condecoración
de las colectividades no fue prevista en
los textos reglamentarios, éstas
no están ausentes de la Legión
de Honor.
A su regreso de la Isla de Elba, el Emperador
autorizó, por primera vez, a ciertas
ciudades, hacer figurar, a título
militar, en sus escudos de armas, la estrella
de Caballero en virtud de su actitud heroica
durante la invasión de 1814: Châlons-sur-Saône,
Saint-Jean-de-Losne, y Tournus. |
DISCIPLINA,
DERECHOS Y PRERROGATIVAS
La disposición
del 15 de marzo de 1804, consagrado a la disciplina
de la Orden, declaraba que « ... la
calidad de miembro de la Legión de Honor
se pierde por las mismas causas que hacen perder
la calidad de ciudadanos franceses ... ».
Entre las obligaciones que comportaba la calidad
de Legionario figuraba la interdicción
de ejercer un oficio « ... incompatible
con la dignidad de la Orden... » (cabaretero,
doméstico, etc.). En cambio, los Legionarios
gozaban del beneficio de las prerrogativas y ventajas
siguientes:
- políticas:
en virtud del artículo 99 del senadoconsulto
orgánico del 28 de floreal Año XII,
los Grandes Oficiales, comandantes y Oficiales,
cualquiera que sea su situación de fortuna,
se hacen miembros de derecho de los colegios electorales
del departamento de su domicilio o de uno de los
departamentos de la cohorte a la que pertenecían;
los Legionarios son miembros de derecho del colegio
electoral de su distrito.
- judiciales: los Grandes Oficiales
competen al Alto Tribunal Imperial, jurisdicción
de excepción (artículo 101).
Los Legionarios disponen del porte de armas de
caza sin otra justificación; financieros:
los Legionarios reciben una paga en francos-germinal,
siguiendo un baremo variable con cada grado. Es
una ventaja inaccesible e inasequible, exento
del impuesto.
- Protocolarios: los Grandes
Águilas gozan de grandes entradas en los
palacios imperiales (decreto del 22 de agosto
de 1807).
- Honores militares: los centinelas presentan
las armas a los Grandes Oficiales y a los comandantes
portadores de la insignia de su grado en la Orden.
Conciernen a los Oficiales y a los Legionarios
(decreto del 24 de mesidor Año XII - 13
de julio de 1804).
- Instrucciones de los niños:
a partir de 1807, todos los miembros de la Legión
de Honor dispusieron de la posibilidad de hacer
educar a sus niñas y nietas en el Instituto
de las Casas Imperiales Napoleón (Ecouen
y Saint Denis). Para las huérfanas de Oficiales
o de Legionarios fallecidos o cuyas madres estaban
muertas, siendo los padres llamados por el servicio
fuera del Imperio, fueron acogidas en una de las
diez « Casas Imperiales de las Huérfanas
de la Legión de Honor » (14 de julio
de 1810).
- Nobleza: Pero el decreto que
levantó más discusiones fue el relativo
al restablecimiento de los títulos de la
nobleza acompañada de escudos de armas.
Primero conferidos a título vitalicio (decreto
del 1º de marzo de 1808), podían ser
otorgados a título hereditario y transmisibles
« ... a la descendencia directa y legítima,
natural o adoptiva de varón en varón
por orden de primogenitura a aquel que habrá
sido nombrado ante el archi-canciller del Imperio,
a fin de obtener para tal efecto nuestras letras
patentes y justificando un ingreso y 3,000 francos
al menos... » (artículo 12 del
decreto).
El artículo
de un nuevo decreto del 31 de marzo de 1810 vino
a precisar que la transmisibilidad del título
estaba restringida al hijo mayor de aquellos que
hubieran reunido una dotación al título
de Caballero, y con el deber de obtener confirmación
hasta la tercera generación.
En 1814, de aproximadamente 32,000 Legionarios,
se contaban apenas 1,700 primogénitos.
Es pues esencialmente, gracias a las promociones
militares que la nueva Orden cumplió plenamente
la misión que su fundador entendía
asignarle: consolidar la amalgama de todas las
categorías de ciudadanos, indispensable
para asegurar los fundamentos aún precarios
del Estado, después de quince años
de turbaciones revolucionarias de los cinco gobiernos
que se habían sucedido.
Por primera vez
en Francia, una única insignia honraba
a todos y cada uno, sin distinción de clase,
de origen, de grado o de religión. La misma
lista de promoción rayada con la célebre
firma imperial, veía sucederse el nombre
de un descendiente de una ilustre familia de Oficiales
del Rey con el del voluntario de las Semi-Brigadas
de la Revolución, el simple granadero de
la Guardia que rubricaba con una cruz su juramento
al Emperador con el más erudito Oficial
de Estado-mayor. Si las promociones de Legionarios
comprendieron tantos hombres de tropa como de
miembros del personal dirigente, las Águilas
de oro no fueron otorgadas más que excepcionalmente
a los primeros, pero solo cambiaba el metal; la
estrella y el listón rojo conservaban la
misma significación. Agrupando bajo el
signo del sacrificio al Honor y a la Patria, a
todos aquellos que combatían por ella,
la Legión de Honor favoreció la
transformación del Ejército tradicional
de mercenarios del Antiguo Régimen en una
fuerza coherente de todos los hijos de una misma
nación.
Coronel Chabanier,
mayo de 1973.
NOTAS:
(1) Salvo por
los sables dados por Bonaparte tras el Golpe del
19 de Brumario, Año VIII.
(2) Presentado al capitán Mazel de la 69e
semi-brigada de línea, como recompensa
de su bravura en el asalto de la torre de brecha
frente a San Juan de Acre, el 1º de mayo
de 1799, donde, sepultado por la explosión
de una mina, resultó para él mismo
una sordera persistente.
(3) Ciertos historiadores han estimado que como
consecuencia de una confusión de fecha,
esta distinción habría sido en realidad
la recompensa por la bravura desplegada por 300
soldados de infantería de la 19ª semi-brigada
de línea en la batalla de Nazareth del
19 de germinal AñoVII (abril de 1799).
(4) Entre las cuales 1,745 entregadas por Bonaparte,
o sea más o menos 940 fusiles, 250 mosquetones,
200 sables cortos, 250 granadas, 50 hachas, 40
baquetas y 15 trompetas.
(5) Se cita la entrega de la placa del Águila
al 84º Regimiento de Línea por su
valerosa conducta bajo las órdenes del
general Gambin, quien, frente a Gratz, con dos
batallones, detuvo el asalto de los 10,000 austriacos
de Gyulai, les arrebató dos banderas, hizo
500 prisioneros y mantuvo sus posiciones hasta
la llegada de los refuerzos del general Broussier.
Sobre la placa figura la inscripción: «
Uno contra diez – divisa acordada por
Su Majestad el Emperador. Combate de Saint-Léonard-sous-Gratz,
25 y 26 de junio de 1809 ».