Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
Instituto Napoleónico México Francia.
México.
Francia.
« Tout pour l'Empire » - Instituto Napoleónico México-Francia.
Instituto Napoleónico México-Francia - Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.
LA LEGIÓN DE HONOR DURANTE EL IMPERIO
 
Collar de la Legión de Honor
Museo de Los Inválidos

Por el

Coronel Chabanier

Traducción al castellano por el Instituto Napoleónico México-Francia ©

Serán otorgadas « ... recompensas nacionales a los guerreros que hayan prestado servicios brillantes combatiendo por la República... » proclamaba el Artículo 87 de la Constitución del Año VIII que estableció el Consulado. Se inspiraba por cierto de las intenciones de la Asamblea Constituyente que, aún cuando había abrogado todas las Órdenes de la Monarquía francesa (decreto del 30 de julio de 1791), se había reservado « ... estipular si debe haber una condecoración única que pudiera ser acordada a las virtudes, a los talentos y a los servicios prestados al Estado... ». La Convención misma, adoptando esos textos, decidía por medio de un decreto (confirmado por una disposición consular del 25 de diciembre de 1799) y siguiendo un ejemplo renovado de los Romanos y de los Galos, retomar el uso tradicional en el Ejército del otorgamiento de un arma personal de recompensa.

 

LAS ARMAS DE HONOR

Granada de oro
del ciudadano Petit

Con Bonaparte en Italia (Orden del Día de Passeriano, del 11 de fructidor Año V), la entrega de tales armas se multiplicará y su uso fue codificado en el transcurso de la Campaña de Egipto (Orden del Día del 14 de pluvioso Año II) que establecía incluso dos clases de Armas y de prerrogativas. Finalmente, el Consulado (decreto del 4 de nivoso del Año VII) instituyó las verdaderas « Armas de Honor » para todos los militares que se distingan por una hazaña. Éstas comprenderán: fusiles y sables cortos para los granaderos y soldados – pistolas de honor para los oficiales – baquetas para los tambores –trompetas para las cornetas y trompetas-mosquetones y fusiles de vagón para las tropas de caballería – granadas de oro para los cañoneros – apuntadores más diestros – fuetes de honor para los conductores de trenes de artillería. Su entrega conllevaba una alta paga diaria de cinco centavos. Todas esas armas eran del modelo reglamentario, pero de un acabado más cuidado. Estaban engalanadas con tributos de plata de 15 onzas. En lo que se refiere a las armas de fuego: pequeño tambor con recubrimiento de la cazoleta y emblema atributivo sobre la cara derecha de la culata portando el nombre del beneficiario con indicación de la hazaña que hubo motivado la entrega; en lo referente a los tambores: casquillo de plata rodeando las baquetas; en cuanto a las trompetas: banda de plata rodeando el pabellón con inscripción atributiva; para los cañoneros: granadas ceñidas por un rombo de oro colocado sobre fondo de terciopelo negro y portadas en el talabarte, más tarde en el brazo izquierdo sobre el paramento.

Todas las armas eran portadas según el reglamento de maniobra propia a cada cuerpo de tropa. La atribución de « sables de honor » está reservada a los oficiales y soldados que se han distinguido por un valor extraordinario o por servicios particularmente importantes. Comporta doble sueldo o doble paga (1). Después de la ley del 29 de floreal, las Armas de Honor ya no serán distribuidas, pero continuarán siendo portadas por sus titulares durante toda su carrera, sin embargo sin las ventajas financieras que remplaza la paga de la Legión de Honor. En caso de fallecimiento del beneficiario, se convierten en propiedad de su familia. Un decreto del Año X añadirá a la lista arriba mencionada hachas de abordaje de honor para los marinos. Eran portadas ya sea a la altura del tercer botón (como Medallón de veteranía), ya sea en el talabarte del sable. Incluso se verá la atribución de una corneta acústica de honor (2), pero sin las ventajas financieras.
A partir del 4 de nivoso Año VIII, todas las armas salen exclusivamente de la Manufactura de Versalles. Las trompetas, granadas y hachas de honor provienen de la industria privada..
Los sables de honor son de muy diferentes modelos reglamentarios: el de los oficiales generales y los de caballería pesada y caballería ligera para los otros oficiales. En total, 145 sables de honor fueron acordados a: 6 generales de división, 1 contralmirante, 3 generales de brigada 18 jefes de batallón o de escuadrón, 1 ayudante-comandante, 1 ayuda de campo, 63 capitanes y 62 tenientes o subtenientes.
Todos los soldados liberados tras 24 años de servicios recibieron un sable corto de honor del modelo del sable de granadero a pie de la Guardia Consular: los primeros titulares certificados de Armas de Honor (12 de nivoso Año VIII) fueron los dragones Alexandre y Donneront (o d’Orneront) por acción distinguida contra los enemigos del interior en el combate de Mesles-sur-Sarthe.

Fusil de Honor
Otorgado por « el Primer Cónsul al Ciudadano Chiulot, sargento de la 8ª semi-brigada de línea », quien se ilustró en la batalla de Hohenlinden, el 12 frimario del año IX (3 de diciembre de 1800).
Museo Real del Ejército, Bruselas.

Dejando Egipto, Napoleón, cinco días antes de embarcarse con destino a Francia, inscribe en la Orden del Día del 30 de termidor Año VII (17 de agosto de 1799), el estado nominativo « de insignias y armas de mérito » que ha acordado desde el desembarque en Alejandría (1º de julio de 1798), es decir durante las extenuantes Campañas de Egipto y de Siria: 12 sables, 63 fusiles, 1 mosquetón, 21 granadas, 7 baquetas, en total 104 distinciones para un ejército de 35,000 hombres, recompensas cuyo número, en extremo reducido, subraya de nueva cuenta el valor aferente.
Estas distinciones no fueron solamente más que individuales, como testimonio de ello tenemos aquella colectiva atribuida en recuerdo de la 3ª compañía de la 19ª semi-brigada de línea por el sitio heroico que sostuvo del 12 de nivoso al 28 de pluvioso Año VI en el frente de Corte durante una insurrección en Córcega (3).
Finalmente, una sola bandera a título de recompensa colectiva fue otorgada por el Emperador a un navío de guerra, « el Atlas ».

Cada Arma y cada Insignia iban acompañadas por un certificado oficial que daba fe de la distinción. En total: 2,318 Armas de Honor e Insignias (4) fueron distribuidas desde su creación hasta 1802, es decir un poco más de la mitad del número de 4,000 que Roederer había indicado en ocasión del voto de la ley consular de Legión de Honor. La atribución de estas recompensas nacionales llegaría a su fin con la promulgación de la Ley del 29 de floreal Año X (19 de mayo de 1802). Sus beneficiarios, aún sobrevivientes, fueron nombrados miembros por derecho de la nueva Orden, cuya primera promoción compusieron. Algunas Armas de Honor habían sido otorgadas a soldados extranjeros (decreto del 14 de floreal Año X – 4 de mayo de 1802). Los depositarios de Armas de Honor fueron repartidos (disposición del 29 de mesidor Año X) en cada una de las 16 cohortes.

Ya entonces, en su mente, Napoleón había estimado que los civiles merecían también testimonios de una recompensa nacional. Así, extendió a esta inmensa categoría de los simples ciudadanos el principio de las « Armas de mérito » cuya entrega fue hecha en forma « de Fajines de Honor », otorgadas a los alcaldes de diversas ciudades. Éstas fueron nueve, atribuidas a los primeros magistrados de los tres distritos de Lyon y a los de Ruán, Sedán, Amberes, Dunkerque, Amiens y Granville, según la lista del 15 de vendimiario Año XII dirigida por Chaptal (ministro del Interior) a Lacépède (Gran Canciller) como testimonio « ... de satisfacción de la gestión de su municipalidad, como de los sentimientos que habían mostrado las poblaciones de las ciudades puestas bajo su autoridad... » Parece que no subsiste más ninguno de esos fajines, pero múltiples documentos oficiales dan fe de su entrega.

 

LOS TITULARES DE LA LEGIÓN DE HONOR

Menos de cuatro meses después de la apertura hecha por Napoleón a sus íntimos (en ocasión de una recepción oficial en Malmaison en febrero de 1802), el Cuerpo Legislativo adoptaba por 166 sufragios contra 110, y no sin muy vivas discusiones, el proyecto de Roederer referente a la creación de la Orden nacional de Legión de Honor con fecha del 29 de floreal, Año X, institución que « ... paga, a los servicios militares como a los servicios civiles, el pecio del valor que han todos merecido, les confunde en la misma gloria, como la Nación les confunde en su reconocimiento... ». Los efectivos tomaron como base los de las 16 cohortes, entre las cuales estaban repartidos los titulares de la nueva Orden, entonces regida por un Gran Consejo de Administración y dirigido por un Gran Canciller. Cada cohorte se componía de: 7 Grandes Oficiales, provistos de una paga anual de 5,000 francos-oro; 20 Comandantes, provistos de una paga anual de 2,000 francos-oro; 30 Oficiales, provistos de una paga anual de 1,000 francos-oro; 350 Legionarios, provistos de una paga anual de 250 francos-oro; en total 407 titulares, es decir para las 16 cohortes, 6,512 miembros de la Orden, base teórica de los efectivos de la Legión de Honor (actualmente el Código de 1962 fijó el número en 125,000, después de las inflaciones sucesivas debidas a las guerras del Siglo XIX y de los primeros 62 años del Siglo XX). Por lo demás, desde el 28 de mayo de 1805, Napoleón los aumentó oficialmente de 2,000 miembros y a fines del Imperio, el número de los Legionarios vivos se elevaba en 1815 a 40,000 aproximadamente, teniendo en cuenta las promociones cada vez más frecuentes, en razón de la cadencia siempre creciente de las campañas de guerra. A partir de 1812, la Orden se tornó de hecho casi exclusivamente militar y, durante los Cien Días, 6,000 nuevos miembros fueron nombrados.

Igualmente, únicamente militar fue el mando de las cohortes que reunía a 14 mariscales del Imperio y almirantes, disponiendo por adjuntos cancilleres y tesoreros, designados entre civiles para asegurar las funciones administrativas y la pesada gestión material de los bienes de las cohortes, conformemente a la voluntad del Emperador de recordar a todos la vocación civil de la Orden, conjugada con verdaderas competencias (administradores, magistrados, juristas locales, etc.). Así como apeló a un civil para ejercer la muy alta función de Gran Canciller, en la elección juiciosa que recayó en el Conde de Lacépède.

 

DESIGNACIÓN DE LOS BENEFICIARIOS

María Schellinck: enrolada voluntaria a los 32 años en el 2º batallón belga en 1792, cabo, luego sargento en Jemmapes, obtuvo en Austerlitz la charretera de subteniente. Se retiró después de las Campañas de 1806 y 1807, contando así con 17 años de servicio, 12 campañas, 8 heridas y una cita, sin obtener la estrella. Dos testimonios irrefutables destruyen la leyenda según la cual el Emperador le haya hecho entrega personalmente de la Legión de Honor con un título de pensión de 7,000 francos (oro).

¿Cómo fueron designados los miembros de la Orden? El artículo 1º del Título II de la Ley del 29 de floreal estipula las condiciones requeridas « ... todos los militares que recibieron las “Armas de Honor”; podrán ser nombrados los militares que han prestado servicios mayores al Estado en la guerra de la Libertad; los ciudadanos que por medio de su saber, sus talentos han contribuido a restablecer o a defender los principios de la República o hecho amar y respetar la justicia o la Administración pública... ».
Los extranjeros (decreto del 3 pradial Año XII) pudieron ser admitidos, pero no recibidos en la Legión de Honor, como consecuencia de la imposibilidad de prestar el tradicional juramento de fidelidad y al no ser titulares de los derechos políticos franceses.

En tiempo de guerra, las hazañas harán las veces de títulos para todos los grados. No habrá acceso a las plazas vacantes más que al final de la campaña: los años de servicio cuentan doble y cada campaña de la última guerra contará por cuatro años. En tiempo de paz, 25 años de servicios militares o civiles son exigidos para convertirse en miembro de la Orden. Los servicios prestados al Estado en las funciones legislativas, la diplomacia, la justicia, la Administración, las Ciencias son títulos de admisión, si el interesado ha formado parte de la Guardia Nacional del lugar de su domicilio. Nadie puede acceder a un grado superior sin haber obtenido el primero.
Pero Napoleón no quiso acordar la Legión de Honor, ni a los actores (pueden ser silbados), ni a los agentes de información (pueden ser dobles), ni a los
financieros (pueden ser deshonestos: hizo de éstos últimos barones y les dio escudos de armas, pero nunca la estrella).

Después de Wagram, Napoleón pensó condecorar las banderas y estandartes de las unidades de la Grande Armada que, en el transcurso de las campañas precedentes, se habían particularmente distinguido: pero no les destinaba la Legión de Honor. Instituyó para tal efecto, el 15 de agosto de 1809 en Schönbrunn, la Orden de los Tres Toisones de Oro, apoyándose sobre el inmenso prestigio del cual gozaba todavía el ilustre « Toisón de Oro », fundado en Brujas en 1430 por el duque de Borgoña. La nueva Orden, exclusivamente militar estaba destinada a recompensar colectivamente un régimen y, en el seno de éste, a un oficial y un soldado designados secretamente al Emperador por los coroneles o jefes de batallón. Al acoger el ejército muy fríamente esta iniciativa, temiendo ver desvalorizada la Legión de Honor que pasaría a segundo plano, el Emperador Napoleón renunció a ella (decreto del 27 de septiembre de 1813), sin haber otorgado nunca una sola insignia de esta Orden.

Legión de Honor
Primer tipo, 1804
De hecho, a ninguna bandera se le otorgó verdaderamente la Orden durante el Imperio (5). Sin embargo si bien la condecoración de las colectividades no fue prevista en los textos reglamentarios, éstas no están ausentes de la Legión de Honor.
A su regreso de la Isla de Elba, el Emperador autorizó, por primera vez, a ciertas ciudades, hacer figurar, a título militar, en sus escudos de armas, la estrella de Caballero en virtud de su actitud heroica durante la invasión de 1814: Châlons-sur-Saône, Saint-Jean-de-Losne, y Tournus.

 

DISCIPLINA, DERECHOS Y PRERROGATIVAS

La disposición del 15 de marzo de 1804, consagrado a la disciplina de la Orden, declaraba que « ... la calidad de miembro de la Legión de Honor se pierde por las mismas causas que hacen perder la calidad de ciudadanos franceses ... ».
Entre las obligaciones que comportaba la calidad de Legionario figuraba la interdicción de ejercer un oficio « ... incompatible con la dignidad de la Orden... » (cabaretero, doméstico, etc.). En cambio, los Legionarios gozaban del beneficio de las prerrogativas y ventajas siguientes:

- políticas: en virtud del artículo 99 del senadoconsulto orgánico del 28 de floreal Año XII, los Grandes Oficiales, comandantes y Oficiales, cualquiera que sea su situación de fortuna, se hacen miembros de derecho de los colegios electorales del departamento de su domicilio o de uno de los departamentos de la cohorte a la que pertenecían; los Legionarios son miembros de derecho del colegio electoral de su distrito.
- judiciales: los Grandes Oficiales competen al Alto Tribunal Imperial, jurisdicción de excepción (artículo 101).
Los Legionarios disponen del porte de armas de caza sin otra justificación; financieros: los Legionarios reciben una paga en francos-germinal, siguiendo un baremo variable con cada grado. Es una ventaja inaccesible e inasequible, exento del impuesto.
- Protocolarios: los Grandes Águilas gozan de grandes entradas en los palacios imperiales (decreto del 22 de agosto de 1807).
- Honores militares: los centinelas presentan las armas a los Grandes Oficiales y a los comandantes portadores de la insignia de su grado en la Orden. Conciernen a los Oficiales y a los Legionarios (decreto del 24 de mesidor Año XII - 13 de julio de 1804).
- Instrucciones de los niños: a partir de 1807, todos los miembros de la Legión de Honor dispusieron de la posibilidad de hacer educar a sus niñas y nietas en el Instituto de las Casas Imperiales Napoleón (Ecouen y Saint Denis). Para las huérfanas de Oficiales o de Legionarios fallecidos o cuyas madres estaban muertas, siendo los padres llamados por el servicio fuera del Imperio, fueron acogidas en una de las diez « Casas Imperiales de las Huérfanas de la Legión de Honor » (14 de julio de 1810).
- Nobleza: Pero el decreto que levantó más discusiones fue el relativo al restablecimiento de los títulos de la nobleza acompañada de escudos de armas. Primero conferidos a título vitalicio (decreto del 1º de marzo de 1808), podían ser otorgados a título hereditario y transmisibles « ... a la descendencia directa y legítima, natural o adoptiva de varón en varón por orden de primogenitura a aquel que habrá sido nombrado ante el archi-canciller del Imperio, a fin de obtener para tal efecto nuestras letras patentes y justificando un ingreso y 3,000 francos al menos... » (artículo 12 del decreto).

El artículo de un nuevo decreto del 31 de marzo de 1810 vino a precisar que la transmisibilidad del título estaba restringida al hijo mayor de aquellos que hubieran reunido una dotación al título de Caballero, y con el deber de obtener confirmación hasta la tercera generación.
En 1814, de aproximadamente 32,000 Legionarios, se contaban apenas 1,700 primogénitos. Es pues esencialmente, gracias a las promociones militares que la nueva Orden cumplió plenamente la misión que su fundador entendía asignarle: consolidar la amalgama de todas las categorías de ciudadanos, indispensable para asegurar los fundamentos aún precarios del Estado, después de quince años de turbaciones revolucionarias de los cinco gobiernos que se habían sucedido.

Por primera vez en Francia, una única insignia honraba a todos y cada uno, sin distinción de clase, de origen, de grado o de religión. La misma lista de promoción rayada con la célebre firma imperial, veía sucederse el nombre de un descendiente de una ilustre familia de Oficiales del Rey con el del voluntario de las Semi-Brigadas de la Revolución, el simple granadero de la Guardia que rubricaba con una cruz su juramento al Emperador con el más erudito Oficial de Estado-mayor. Si las promociones de Legionarios comprendieron tantos hombres de tropa como de miembros del personal dirigente, las Águilas de oro no fueron otorgadas más que excepcionalmente a los primeros, pero solo cambiaba el metal; la estrella y el listón rojo conservaban la misma significación. Agrupando bajo el signo del sacrificio al Honor y a la Patria, a todos aquellos que combatían por ella, la Legión de Honor favoreció la transformación del Ejército tradicional de mercenarios del Antiguo Régimen en una fuerza coherente de todos los hijos de una misma nación.

Coronel Chabanier, mayo de 1973.

NOTAS:

(1) Salvo por los sables dados por Bonaparte tras el Golpe del 19 de Brumario, Año VIII.
(2) Presentado al capitán Mazel de la 69e semi-brigada de línea, como recompensa de su bravura en el asalto de la torre de brecha frente a San Juan de Acre, el 1º de mayo de 1799, donde, sepultado por la explosión de una mina, resultó para él mismo una sordera persistente.
(3) Ciertos historiadores han estimado que como consecuencia de una confusión de fecha, esta distinción habría sido en realidad la recompensa por la bravura desplegada por 300 soldados de infantería de la 19ª semi-brigada de línea en la batalla de Nazareth del 19 de germinal AñoVII (abril de 1799).
(4) Entre las cuales 1,745 entregadas por Bonaparte, o sea más o menos 940 fusiles, 250 mosquetones, 200 sables cortos, 250 granadas, 50 hachas, 40 baquetas y 15 trompetas.
(5) Se cita la entrega de la placa del Águila al 84º Regimiento de Línea por su valerosa conducta bajo las órdenes del general Gambin, quien, frente a Gratz, con dos batallones, detuvo el asalto de los 10,000 austriacos de Gyulai, les arrebató dos banderas, hizo 500 prisioneros y mantuvo sus posiciones hasta la llegada de los refuerzos del general Broussier. Sobre la placa figura la inscripción: « Uno contra diez – divisa acordada por Su Majestad el Emperador. Combate de Saint-Léonard-sous-Gratz, 25 y 26 de junio de 1809 ».