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| Instituto
Napoleónico México-Francia - Institut
Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador. |
COMENTARIOS
SOBRE |
| NAPOLEÓN
Y LA FRANCMASONERÍA |
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Cuadro de las logias
de la Gran Logia de Londres
Grabado anónimo, 1735. |
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|
Por
la Señora |
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| Laureada
de la Academia Francesa
y
de las
Artes
y Letras de Francia
Presidente
del Comité Histórico
del
Instituto Napoleónico México-Francia |
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| Sra.
Renée Casin |
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Traducción
al castellano por el Instituto Napoleónico
México-Francia © |
¿Qué
se sabe sobre esta sociedad secreta que dirige
supuestamente los negocios del mundo?
Una leyenda vería
su origen entre los constructores del Templo de
Jerusalém. Pero su verdadera historia tiene
su origen en el año 614, mucho antes de
Carlomagno, cuando el Papa Bonifacio IV otorga
a los ALBAÑILES
(1)
*
, ARQUITECTOS, ESCULTORES
etc., las primeras FRANQUICIAS,
que les liberan de todos los estatutos locales,
edictos reales u otras obligaciones impuestas
a los habitantes de los países donde iban
a establecerse.
Sus ventajas eran
de importancia capital, asegurándoles:
- El libre paso de las fronteras
- Una justicia independiente
- La transmisión de los SECRETOS
técnicos y el servicio de la Iglesia.
| Pero
en el Siglo XVI, la Revolución protestante
acarreó las corporaciones de albañiles,
maestros de obra, etc., trabajadas por la
rebelión a la Iglesia de Roma y el
libre examen. Este contagio de la RUPTURA
trajo con ella disturbios, guerras civiles
y religiosas por doquier.
Fue en el Siglo XVIII cuando se produjo
su ruptura irreparable. Dos pastores protestantes,
Désaguliers en 1716
y Anderson en 1739, hicieron
destruir todos los documentos antiguos
que probaban el origen católico
de la francmasonería y redactan
las NUEVAS CONSTITUCIONES.
Las « logias » y « talleres
» se convierten poco a poco en instrumentos
de la POLÍTICA ANGLO-SAJONA.
Y en 1773, se constituyeron en Inglaterra
la Gran Logia escocesa
deísta y el Gran Oriente
de Francia, ateo, que se separan.
Así
es como la Iglesia fue llevada a excomulgar
a la francmasonería, primero en 1738,
luego en 1751, por Benedicto XIV. Había
para ello excelentes razones:
- El SECRETO al que
estaban obligados los francmasones: primeramente
OPERATIVO (refiriéndose
a las « obras maestras » de
las catedrales), se había vuelto
ESPECULATIVO, es decir
un compromiso incondicional filosófico,
ideológico por un OBJETIVO
DESCONOCIDO, con la ayuda mutua oculta
entre todos los francmasones.
- Segundamente, la francmasonería
se volvía una potencia ANTI-CATÓLICA
inglesa.
- Finalmente, su humanismo contrario a la
verdad revelada, incluso en su rama deísta
en el siglo XX, después de Jean Macé
en el XIX, en 1875.
Y el juicio negativo de la Iglesia sobre
la francmasonería permanece sin cambio.
(2) |
 |
Jean
Théophile Désaguliers
(1683-1744)
Grabado de la época |
|
*
** |
 |
Delantal
de maestro masón
A la derecha y a la izquierda,
las columnas simbólicas
marcadas con las siglas
del propietario. En primer
término diversos
útiles: martillo,
escuadra, compás,
nivel y otros utensilios,
en especial la espada, la
colmena, y un libro con
una calavera. |
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| LOS
FRANCMASONES |
Hay
un abuso y un error de perspectiva
en querer asimilar la francmasonería
con una religión. En vísperas
de la revolución francesa,
la masonería reunía
adeptos de todas las confesiones y
otros sin más creencia que
un vago deísmo. Tenía
un carácter de sociedad ideológica
y de círculo cerrado, e integraba
también elementos difícilmente
definibles, iluminados de todas las
especies, teósofos. La masonería,
perseguida bajo el Terror, se reconstituyó
al final del Directorio.
Al mismo tiempo, se simplificó
el pulular de las logias. Las dos
ramas principales, Gran logia de Francia
y Gran Oriente se fusionan. El resultado
fue la aceptación por el conjunto
de logias de un « rito moderno
» con siete grados. Los talleres
se multiplican: 70 en 1800, 114 en
1802. En 1803 aparece el rito escocés
con sus numerosos grados. La captación
de afiliados de la masonería
cambia. En lugar de ser una especie
de anexo de las sociedades eruditas
o de los salones, con afiliación
de nobles, notables, eclesiásticos
seglares o regulares, las logias de
dedican a acoger a los antiguos republicanos
y los racionalistas. Razón
de más para que el Primer Cónsul
no desdeñe vigilar, en incluso
inspirar, a la masonería. Al
día siguiente de la coronación
(3-5) de diciembre de 1804), los ritos
francés y escocés se
refunden. El gran maestre será
José Bonaparte, y su ayudante
es su hermano Luis. El consejo está
formado por generales y altos funcionarios:
Murat, Soult, Massená, Lannes,
Bacciocchi, Fouché, Kellerman,
Junot, Macdonald, Moreau de Saint-Méry,
Régnault de Saint-Jean d’Angély…
Los venerables locales pertenecen
a la burguesía en su mayor
parte. Allí se hubieran podido
encontrar sin duda los elementos de
los estados mayores de los futuros
partidos « liberales ».
Las ocupaciones de las logias parisienses
son, según se dice en provincias,
de las más fútiles:
lecturas en verso y prosa, copiosos
banquetes, bailes. En resumen, celebraciones
mundanas. De otro lado, la masonería
se muestra liberal desde el ángulo
religioso: Maret, « gran conservador
de la Gran Logia de Administración
», es también mayordomo
de la [iglesia de la] Magdalena.
Ciertamente, la masonería constituye
una red de solidaridades activas y
camaraderías. ¿Hay que
ir más allá y atribuirle
un papel internacional, e incluso
una función determinante? Esto
parece fruto de una imaginación
fantasiosa.
---------------------Canónigo
Eugène Jarry
(1900-1974), Medievalista, Profesor
del Instituto
Católico de París. |
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| Los
grandes filósofos franceses del Siglo
XVIII son DEÍSTAS
o ATEOS; las «
logias » y « talleres »
de la francmasonería dominada por
Inglaterra, marcaron una VOLUNTAD
DELIBERADA de destruir
a la Iglesia. |
 |
François-Marie
Arouet de Voltaire (1694-1778)
Retrato del filósofo
en 1718, a los 24 años.
Óleo por Nicolas de Largillière
(1656-1746) |
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|
Voltaire,
autor de una inmensa correspondencia, terminaba
siempre sus cartas por la fórmula:
«APLASTEMOS AL INFAME»,
es decir a la Iglesia católica. ¡No
le siguieron sino demasiado bien durante
el Terror!
Hay que
saber que aquellos grandes filósofos
franceses – cuya obra es admirable
por lo demás, puesto que fueron los
chantres de la libertad y de la igualdad,
dícese – ¡mostraron a
veces un sorprendente desprecio del pueblo!
¡Incluso reprocharon a la Iglesia
instruirlo!
En 1763, La Charlotais (1701-1785) que acababa
de pedir el destierro de los jesuitas, escribía:
«¿No hay demasiados escritores,
demasiadas academias, demasiados colegios?
El pueblo quiere incluso estudiar: labradores,
artesanos, envían a sus hijos a los
colegios de las pequeñas ciudades
donde cuesta poco vivir… Los “Frères
de la Doctrine Chrétienne”
(Hermanos de la Doctrina Cristiana)
a los que se llama “Ignorantines”aparecieron
para acabar de perderlo todo. Enseñan
a escribir y a leer a gente que no hubiera
debido aprender más que dibujar y
a manejar el cepillo de carpintería
y la lima. El bien de la sociedad demanda
que los conocimientos del pueblo no se extiendan
más allá de sus ocupaciones».
El 28 de febrero de 1763, Voltaire le responde:
« Os agradezco que proscribáis
el estudio para los labradores. Yo que cultivo
la tierra, os presento petición para
tener obreros y no clérigos tonsurados.
Enviadme sobre todo “Hermanos Ignorantines”
para arrastrar mis arados y atalajarlos
».
Los « Hermanos Ignorantines »,
así llamados porque instruían
a los ignorantes, se llamaron también
«Frères des Écoles Chrétiennes
» (Hermanos de las Escuelas Cristianas);
Orden fundada en el Siglo XVII por san Juan
Bautista de La Salle. Esta orden existe
todavía. |
El desmantelamiento
de la Iglesia de Francia comenzó en 1790
por medio de la CONSTITUCIÓN
CIVIL DEL CLERO a la cual todo sacerdote
debía prestar juramento, que hacía
elegir al clero por los ciudadanos – protestantes
y judíos incluidos – ¡y prohibía
la obediencia al Papa! De ahí la clandestinidad
y la emigración, y luego las masacres.
Durante la Convención, las iglesias se
convierten en « clubs » o son demolidas;
en Nuestra Señora de París, la «
diosa Razón » (una bailarina de la
Ópera) es exhibida en el altar mayor para
la fiesta del « Ser Supremo » de los
francmasones.
Las « logias » masónicas y
el oro inglés trabajan a nuestro desgraciado
pueblo bajo mano y el propio duque de Orleáns
se beneficiaba de ello.
¿Y el general
Bonaparte, impregnado de las ideas nuevas en su
parte razonable y al mismo tiempo ligado a nuestra
tradición Cristiana?
Ideal y ardiente
curiosidad le empujaron a un contacto con la francmasonería,
a la cual la mayoría de los oficiales adherían,
y en la cual veían tal vez una sociedad
de ayuda mutua en aquel periodo sangriento. Su
luminosa inteligencia y su buen sentido legendario
rápidamente pudieron más que este
error; y llegado a la cabeza del Estado,
el EMPERADOR NAPOLEÓN
COMBATIÓ ESTE PODER OCULTO
del cual muchos engranes estaban manipulados por
Londres.
Así, la
tragedia histórica – inolvidable
epopeya – se doblaba de alguna manera con
un drama oculto.
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El
rey Luis XVIII (1755–1824)
Por el barón Gérard
(detalle). |
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El
conde de Artois (1757–1836)
Por Henri-Pierre Danloux
(1753-1809). |
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El
duque de Wellington (1769-1852)
Por Sir Thomas Phillips
(1770-1845) |
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Algunos
grandes enemigos francmasones del
Emperador Napoleón, promotores
de las siete Coaliciones contra Francia |
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El
rey Luis XV prohibió
desde 1727 la francmasonería
en Francia, escribió severamente
al Príncipe de Condé
y al Duque de Borbón que semejante
adhesión era « ¡indigna
de los príncipes de nuestra
sangre! ». Luis XVI respetó
esta directiva, no así Luis
XVIII (1755-1824) ni su hermano el
homicida conde de Artois, futuro rey
Carlos X, mediocres y cobardes personajes,
fautores entre otros del atentado
de la calle Saint Nicaise, que además
crucificaran a su hermano Luis XVI
y a su esposa María-Antonieta
y, más tarde, en 1814, utilizaron
a Madama Royale en Burdeos para llevar
a cabo su vil propaganda; ambos serán
iniciados en la francmasonería
en 1784 (anécdota curiosa,
el segundo hijo de Carlos X, Carlos,
Duque de Berry (1778-1820), pertenecerá
a la « Logia La Trinidad »;
será asesinado en París
por el bonapartista fanático
Louis-Pierre Louvel). Finalmente,
el Duque de Wellington, miembro del
« Gran Firmamento » de
Londres, iniciado anteriormente en
la logia irlandesa (No. 494) «Trim»,
en Meath, el 7 de diciembre 1790.
Estas tres personalidades repudiarán
la masonería ulteriormente,
Wellington de manera muy tardía,
en su último año de
vida, negando falsamente haber pertenecido
jamás a logia alguna. |
|
Toda una bibliografía
recogida por el historiador Charles de
Flahaut en 1943 (3)
y que totaliza 45 autores, permite forjarse una
idea bastante clara acerca del entorno de Napoleón,
que fue víctima no solo de la hegemonía
inglesa, sino de traiciones flagrantes
de parte de altos dignatarios del Estado,
de compañeros de armas
en quienes ponía su confianza, jalando
los hilos el gabinete de Londres.
Lo que revela el historiador es, propiamente dicho,
sorprendente, y he aquí algunos nombres
descubiertos en los registros a partir de 1942
– todos estos archivos habiendo sido enviados
a la Biblioteca Nacional-Richelieu tras perquisiciones:
CLARKE,
duque de Feltre, ministro de la Guerra,
miembro de la Logia del Gran Oriente de
Francia (GOF).
AUGEREAU, mariscal
de Francia, duque de Castiglione, gran oficial
de honor del GOF, miembro de la logia «Les
enfants de Mars» (Los hijos de
Marte) en el Oriente, del 27º
Regimiento de Infantería ligera.
TALLEYRAND, príncipe
de Benevento, ex-obispo de Autun, Gran Dignatario,
el más antiguo venerable de la logia
jacobina « Philalètes »
(Filaletos) en el Oriente de París.
Miembro de las logias « Les Neuf Sœurs
» (Las Nueve Hermanas) y
los « Francs Chevaliers » (Francos
Caballeros) en el Oriente de París.
JOSÉ BONAPARTE,
rey de España, Gran Maestre del Gran
Oriente de Francia. (4)
MARMONT, mariscal
de Francia, duque de Ragusa. Miembro de
la logia « La Candeur » (El
Candor) en el Oriente, del cuartel
general del 6º cuerpo de la Gran Armada.
Mariscal BEURNONVILLE,
Primer Gran Maestre adjunto y Gran Comandante
del Gran Oriente de Francia, Venerable de
honor de la logia de los « Chevaliers
de la Croix de Saint-Jean de Palestine »
(Caballeros de la Cruz de San Juan de
Palestina) en el Oriente de Troyes.
MACDONALD, duque de
Tarento, mariscal de Francia, Gran Conservador,
luego Grand Maestre del adjunto del Gran
Oriente de Francia.
Nathan ROTHSCHILD,
banquero, miembro de la « Loge of
Emulation » (Logia de Emulación)
de las grandes logias de Inglaterra.
FOUCHÉ, duque
de Otranto, ministro de la Policía.
Gran oficial de honor del Gran Oriente de
Francia, Gran Conservador de la Gran Logia
de Francia, Venerable de la logia jacobina
« Philalètes » en el
Oriente de París, miembro de la logia
« Les citoyens réunis »
(Los ciudadanos reunidos) en el
Oriente de Mélun y de la logia «Sophie
Madeleine, reine de Suède»
(Sofía Magdalena, reina de Suecia)
en el Oriente de Arras.
|
 |
S.A.I.
el Príncipe Carlos Napoleón
« La mayoría de
los Bonaparte, desde Carlo Buonaparte,
había pertenecido a la masonería,
con excepción del mismo Napoleón
». |
|
Barón de GROUCHY,
mariscal de Francia. Miembro de la logia
« La Parfaite Union » (La
Perfecta Unión) en el Oriente,
del regimiento de dragones del Delfín.
Marqués de
LAFAYETTE, general
de la Guardia Nacional a quien Napoleón
había liberado de las celdas austriacas
(1797). Venerable de la logia «
Les Amis de l’Humanité »
(Los amigos de la Humanidad)
en el Oriente de Rozoy, miembro de las
logias « La Candeur », del
« Contrat Social » (Contrato
Social) en el Oriente de París.
|
No son más
que algunos ejemplos franceses. ¡Y sería
posible citar donde nuestros enemigos de entonces,
autores de siete
coaliciones sucesivas contra Francia, nombres
tan prestigiosos como el del duque de Wellington,
miembro no del Gran Oriente sino del « Grand
Firmament » (Gran Firmamento) de
Londres!
| ALOCUCIÓN
MASÓNICA POR LA MUERTE DEL REY
LUIS XVIII |
|
Discurso
pronunciado en la logia escocesa de
Emeth, O.·.
de París, en sesión
del 3 de noviembre de 1824 (S.·.
V.·.);
por el H.·.
François Timoléon Bègue-Clavel,
32º, Venerable titular de esta
logia, en ocasión de la muerte
de S. M. Luis XVIII y del advenimiento
al trono de S. M. Carlos X. (París,
imprenta del H.·.
Sétier, cour des Fontaines,
n°7, 1824)
(Biblioteca
Nacional de Francia). |
«
Mis
HH.·.,
¡Nuestro sabio monarca, Luis
XVIII, dejó de vivir! Nuestros
llantos han corrido sobre su muerte.
La historia, siempre justa, le colocará
en el rango de los grandes reyes;
y nosotros, masones, y ante todo ciudadanos,
guardaremos el recuerdo de los beneficios
de su reino.
Es a él, mis HH.·.,
a quien debemos la carta: obra sublime
por la cual son prevenidas para siempre
esas conmociones terribles que conmueven
la sociedad hasta sus fundamentos;
por la cual la tiranía es dese
ahora impotente, y la revuelta sin
objeto.
Es a él a quien debemos la
tranquilidad interior de la que gozamos.
[…]
Luis era demasiado magnánimo
para prestar oídos a las calumnias
de que la masonería es el objeto.
¡Lejos de ello, él aplaudió
nuestros nobles trabajos y permitió
que una medalla constatara su evento,
y perpetuase su memoria!
Admitido otrora al conocimiento de
nuestros misterios, él había
apreciado de ellos los medios y el
objetivo. […]
Uníos a mí, mis HH.·.,
en la expresión del duelo que
llena nuestra alma.
(Bat.·. fun.·.–
1er reposo: Lloremos al Rey sabio;
- 2º reposo: Lloremos a nuestro
Padre; - 3er reposo: Lloremos a un
hermano querido).
A los sentimientos dolorosos de que
somos presa, viene a mezclarse un
sentimiento bien dulce, que hace nacer
el advenimiento de Carlos X al trono.
[…] Carlos X otrora penetró
en el santuario de nuestros Templos;
la luz de la iniciación brilló
a sus ojos; el gran y noble fin que
nos reúne se desarrolló
a su mente: ¡cómo podría
pues no protegernos!
Entreveo ya en un porvenir muy cerca
de nosotros, bajo su protectorado
poderoso, a la masonería retomar
de repente su antiguo esplendor. […]
¡A mí, mis HH.·.,
por una estridente bat.·.!
(Bat.·.: - 1er reposo: ¡Viva
el Rey! – 2º reposo: ¡Viva
Carlos X! – 3er reposo: ¡Viva
nuestro bien amado Hermano!) » |
|
En Europa, no
obstante liberada de la feudalidad por el Emperador,
las sociedades secretas, como los « Carbonari
» italianos, y otros en Alemania, están
infiltradas. Y en Suecia, el « Grand Firmament
» se dirige a Bernadotte
ofreciéndole « el millón de
libras sterling » que le hicieron entrar
a partir de 1814 en la coalición. La «
Orden » maniobró, escribe Charles
de Flahaut, « a fin de que todos
los pueblos de Europa, desde los tártaros
hasta los napolitanos, tomasen las armas contra
Napoleón ».
El episodio sueco
es bastante repugnante; pues, el rey Carlos XIII,
al no tener heredero, le había solicitado
uno al emperador de los franceses. Y Napoleón
eligió a uno de sus hermanos de armas.
Es así como el mariscal Bernadotte se convirtió
en rey de Suecia, y Désirée Clary,
su esposa, en reina a su lado.
Hija de aquel célebre fabricante de jabón
de Marsella, ella ilustra perfectamente ese comentario
que Chateaubriand pronunció más
tarde hablando de Napoleón I: « elevado
al trono, hizo subir al pueblo con él ».
Es así como esos descendientes de Bernadotte
ocupan aún hoy el trono sueco y presiden
cada año el premio Nobel, otorgado a los
científicos de primer nivel.
Lo más picante de esta historia, es que
Désirée Clary había sido
la primera noviecita de Napoleón. Pero,
habiendo ya desposado José, hermano de
Napoleón, a una Clary, al fabricante de
jabón le había parecido que «
un Bonaparte bastaba en la familia »…
Pero el drama que se juega es de una amplitud
muy diferente.
Así, las
siete
coaliciones sucesivas que ligaron a toda Europa
del Antiguo Régimen contra la Francia nueva
fueron alimentadas financieramente por
Londres y la francmasonería siempre
excomulgada por la Iglesia, como lo recordó
el Papa Juan Pablo II a causa del famoso SECRETO.
| Tuve
la ocasión de tener en mis manos,
en 1942, gracias a un pariente jefe de servicio
en la Biblioteca Nacional, un pequeño
manual cartonado que contenía el
« ritual » sorprendente de recepción
de un nuevo miembro, en el que nada falta,
ni el triángulo, ni el « delantal
» del albañil, etc… Atmósfera
extraña hecha para impresionar la
imaginación; sus reuniones importantes,
donde son tomadas decisiones que tienden
a influenciar todos los engranes del Estado
se llaman CONVENTS
(5). Signos secretos,
conocidos sólo por iniciados, son
intercambiados a veces.
Y, cosa bizarra y extravagante: ¡en
Orleáns, durante las fiestas de Juana
de Arco del 8 de mayo, en la serie de tarjetas
postales de 1912 que muestran las delegaciones
una por una, descubrimos a «francmasones»
en sombrero de copa y traje negro, delantal
de cuero blanco frente a ellos, ornamentado
con los símbolos habituales! Sorprendente
participación de ateos declarados
en la celebración de una santa. (6)
Durante la Reforma del Derecho Canónico
por Roma en 1983, Juan Pablo II y Mons.
Ratzinger, futuro Benedicto XVI, su secretario
y amigo, reafirmaron solemnemente: «
el juicio negativo de la Iglesia sobre la
francmasonería permanece pues sin
cambios porque sus principios siempre han
sido considerados como incompatibles con
la doctrina de la Iglesia; por ello es que
sigue estando prohibido por la Iglesia inscribirse
a ella ».
¿Y Napoleón en todo esto?
A riesgo
de repetirnos, diremos para concluir: su
suerte estaba fijada por adelantado. Restaurador
de una Francia a la que, según De
Gaulle, « recogió en pedacitos
» (7), restaurador
del culto católico tan cruelmente
perseguido, DEBÍA
DESAPARECER. Conspiradores
armados debían, a partir de 1800,
sorprender a su escolta en camino a Malmaison,
hacerle prisionero y llevarle a Santa
Helena, o matarle en caso de resistencia.
El propio Wellington lo confesó a
Stanhope, lo cual fue hecho quince años
más tarde, después de haber
resistido a tantas coaliciones.
(8) |
 |
Napoleón
dictando en Santa Helena
Deportado en la isla
fatal, el Emperador dará
parte al Dr. O’Meara de
su juicio, duro pero inequívoco,
sobre los francmasones: «
son un montón de im...
que se juntan para darse grandes
banquetes y ejecutar algunas locuras
ridículas ». A
voice from St. Helena, 1822. |
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|
* Capitales del
autor.
NOTAS:
1) « Maçons
».
2) Al respecto podemos leer con provecho: «
L’Église sur la franc-maçonnerie
», (La Iglesia sobre la francmasonería)
por Maurice Colinon en la ediciones Fayard.
3) Éditions littéraires et artistiques,
13 rue des Saints-Pères, París.
4) « Napoleón no era masón,
eso, está probado. Es cierto que no es
masón, que todo el mundo a su alrededor
era masón, pero protegió la francmasonería,
no por los lindos ojos de los masones, sino porque
le servía. Habría podido disolver
la masonería terminantemente, pero se habría
echado encima a mucha gente, comenzando por sus
prójimos, la familia, sus mariscales etc.
Pero como era más inteligente que eso,
nombró a su hermano Gran Maestre del Gran
Oriente, que era la única obediencia en
la época, en Francia, y así tenía
el dominio sobre él. Controlaba todo, sin
tener el aspecto de controlarlo. Era muy hábil,
Napoleón, muy hábil. ». Yves
Fred Boisset.
5) Congresos masónicos.
6 ) Fue Napoleón quien restableció
la fiesta de Santa Juana de Arco en Orleáns,
anteriormente suprimida por la Convención
revolucionaria.
7 ) La expresión francesa es « Ramassée
à la petite cuiller », recogida
con una cucharita..
8) Ver también el libro « Franc-Maçonnerie
et sociétés secrètes contre
Napoléon » (Francmasonería
y sociedades secretas contra Napoleón),
de Abel Douay, y Gérard Hertault. Nouveau
Monde éditions/Fondation Napoléon,
2009.
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