Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
Instituto Napoleónico México Francia.
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Instituto Napoleónico México-Francia - Institut Napoléonien Mexique-France
Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.
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OBJETOS PARLANCHINES
Objetos parlanchines.
LA DIADEMA DEL SILENCIO DE LOS SIETE CAMAFEOS DE PAULINA BORGHESE
Colección Bothuri Bàthory ©
Diadema del Silencio de los siete camafeos de Paulina Borghese
Detalle. Colección Bothuri Báthory ©

Por el Señor Conde

Alexandre de Bothuri Bàthory
Coleccionista y expositor de obras y piezas históricas napoleónicas

El Conde de Bothuri Bàthory
Traducción, documentación, notas y comentarios del del Instituto Napoleónico México-Francia ©
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Amables lectores, les propongo una joya suntuosa, un peine-diadema principesco para celebrar el despertar de la naturaleza y la consagración de la Primavera sobre fondo de una música de Igor Stravinski y coronarlos con camafeos a falta de flores según los ritos druídicos paganos… No les pido correr apenas llegue la bella estación por los bosques y los campos como nuestros ancestros los galos, que reanimaban a la diosa Tierra abastecedora Dana y a las fuerzas divinas de la creación, golpeando tres veces el suelo con un palo.
El 1º de mayo era una gran fiesta donde los celtas que celebraban el triunfo definitivo del dios Belen sobre el invierno prendiendo fuegos en todas las colinas de los alrededores. Mes de mayo, « Mes de los Amores », benéfico para los noviazgos, nefasto para los desposorios decíase antaño en el Berry. Los « galantes » colocaban coronas de espino blanco pespunteado con muguete y primavera silvestre fragante frente a la morada de aquella a la que le echaban el ojo junto con un dulce billete, diadema floral esencial para « esponsales ».
Se prohibía en el lavadero la colada de las sábanas que atrae a la muerte. El rocío del 1º de mayo aseguraba una tez fresca para el año Señoras, y se escogía entre las jovencitas de menos de 14 años a la reina de mayo, a la que se vestía con una larga túnica blanca y una corona de flores naturales del mismo color. Provista de una varita y de avellano, y rodeada por un cortejo de honor de muchachos, desfilaba en el burgo, subiendo con su cortejo hasta el calvario o la fuente del pueblo para echar ahí su corona y plantar su varita en la viña, garantía de una buena vendimia…
Pero para nuestra hermosa Paulina Borghèse, vendimiar las joyas y los suspirantes era su pasión, incluido su hermano Napoleón.
Es por ello que este peine diadema tiene que confiarse… ¡Dejémosle la palabra!

Objetos parlanchines.

 

1 – ¿LA DIADEMA DEL SILENCIO PARA UN OBJETO PARLANCHÍN?

* AÑO DE 1803

Mi dueña se había casado en secreto con un autentico príncipe italiano, no de opereta como Ivana Trump, sino proveniente de la mejor extracción, de una familia romana que había provisto a la Iglesia de dos Papas y no de los menores, el magnífico Pablo V y el piadoso Clemente VIII
El 10 de junio de 1825, una vez más clandestinamente, ya caída la noche, un modesto féretro de pino, conteniendo el cuerpo de la Borghese tan celebrada en vida por los mayores artistas, vestido con una simple camisa de satín blanco y cuyo busto había inspirado al orfebre Jean-Baptiste Claude Odiot (1769-1850) a crear una copa en bronce y corladura tomando un molde de los senos de esa Psique, se reunía para la eternidad en la cripta familiar de la basílica romana de Santa María Mayor en el Esquilino, a esos dos ilustres Padres de la Iglesia, encajado entre sus tumbas suntuosas: ¿una ninfómana entre los pilares de la virtud me dirán ustedes?

Entre esas dos fechas, veintidós años de una vida trepidante y tumultuosa que habían marcado para siempre el periodo Imperio con el sello de la belleza eterna, de la femineidad, de amores imposibles, pero también con una lección de abnegación y de fidelidad fraternal excepcional. ¿Acaso no había malvendido su joyero con sus más bellos atavíos en 1814 para ayudar al « Águila de Europa », prisionera de la Isla de Elba, a financiar su proyecto de fuga, ignorando el peligro, jugando a la Mata Hari con el enemigo y los agentes a sueldo de Inglaterra, desbaratando los complots de asesinato urdidos por los Borbones contra Napoleón? Pero para volver a su matrimonio clandestino con Camilo Borghese, la bonita Madama Victor-Emmanuel Leclerc, viuda desde el 2 de noviembre de 1802 de su héroe de general, diezmado en su trigésimo año por la fiebre amarilla en Santo Domingo, está harta de una vida de abstinencia y de estar de luto desde hace seis meses, régimen de austeridad que conviene mal a su salud y a su tez de durazno deslumbrante. Para remediarlo, se compra el hotel Charost en París (la actual embajada de Inglaterra) y remoza la casa de arriba a abajo en estilo pompeyano con la ayuda del gran ebanista Jacob, de los decoradores Legrand y Molines, pero de paso se toma unos amantes: la lujuria la fortifica a las mil maravillas. El pérfido Fouché y Josefina detestan su influencia sobre el Primer Cónsul y sugieren a quien quiera oírlo: « Que por un fenómeno inexplicado, su belleza en vez de quedarse marchita se hizo más resplandeciente, ¡como sucede con ciertas flores que se vuelven más vigorosas con estiércol! ». Su sirviente negro Rode, un robusto mozo bien membrudo que trajo de las Antillas y que la transporta cada mañana en brazos a su bañera para sus abluciones con leche de cabra sin duda algo tiene que ver en este milagro de la naturaleza, así como el ministro de la Marina y contraalmirante Denis Decrès, un pequeño hombre calvo y barrigón que ha perdido por completo el norte por la hermana del Cónsul.

El destino escogió para ella a su segundo marido a defecto de Napoleón y conoce en mayo de 1803 en el parque del castillo de Mortefontaine, en casa de José, su hermano mayor, a un aristócrata refinado de 28 años, pero republicano, un cierto Don Camilo que posee bienes inmensos y títulos nobiliarios rimbombantes: príncipe de Sulmona, de Russano y de Vivaro, duque de Ceri y de Poggio Nativo, barón de Cropolatri e incluso Grande de España. Pasado la impresión, Paulina es víctima del vértigo a la idea de meter mano en las joyas suntuosas y los famosos camafeos de la colección Borghese y de convertirse en la primera verdadera princesa de la familia con un pedigrí como para volver loca de celos a su cuñada y rival Josefina y a sus hermanas Elisa y Carolina.

Con la complicidad del cardenal Caprara, del caballero Luigi Angiolini Seravazza, representante del antiguo duque de Toscana Fernando III, de su madre Letizia Ramolino y de sus dos hermanos Luciano y José, el asunto es concluido y, el 6 de junio, se celebran en pequeño comité los esponsales de los tórtolos donde José Bonaparte, el jefe de la familia. El contrato de matrimonio es firmado en París el 23 de agosto en el Hotel de Charost con la bendición del Papa Pío VII, el matrimonio despachado en la capilla de Mortefontaine el 31 del mes con siete testigos, « matrimonio de consciencia » clandestino celebrado por Caprara, o sea nueve meses después del inicio de du viudez. Una hora más tarde, la desposada, no aguantando más, deja caer prontamente a sus pies su última camisola de seda vaporosa ante su príncipe del perfil de medalla alelado y entierra para siempre el cadáver de Leclerc.

La futura « Vénus Victoriosa » de Canova entra en la leyenda, ¡así sea! El pacto del silencio de ese complot galante es respetado por los conspiradores hasta el momento en que Josefina, enterándose de la noticia por un doméstico, advierte a su esposo al instante. Para no perder el prestigio, Napoleón fija entonces la fecha oficial de la ceremonia de esponsales para el 25 de septiembre en las Tullerías e invita a 260 personas de calidad cuando en realidad los interesados están casados religiosamente desde hace más de tres semanas, unión consagrada y consumada…
El matrimonio civil será celebrado el 6 de noviembre; Napoleón no asistirá, al no haber digerido la afrenta de Paulette y de sus dos hermanos o simplemente por despecho amoroso, animosidad alimentada por su esposa, encantada por este diferendo entre el hermano y la hermana. Pero la tormenta será de corta duración y le enviará una carta de Bolonia reiterándole su afección y prodigándole consejos para la que se exilia a Italia siguiendo a su marido, tomando Roma y Florencia por nueva patria, la Toscana bendita, tierra de sus ancestros. Sin embargo, es hacia mediados de junio de 1803 cuando Camilo Borghese ha hecho el encargo al orfebre parisino Marie-Étienne Nitot (1750-1809) y a su hijo François-Regnault (1779-1853) de un atavío para su dulcinea, suministrando 24 camafeos antiguos en sardónice de su colección personal. El atavío consiste en un peine para el chongo (nuestro objeto parlanchín) portado a todas horas del día, una diadema-cinta más protocolaria, combinada con un ancho broche que hace las veces de cinturón y que subraya el pecho tal como está representado en el retrato oficial a pie de Paulina en Versalles, pintado en 1806 por Robert Lefèvre (1755-1830).

María Paulina Bonaparte, Princesa Borghese (1780-1825)
Óleo de Robert Lefèvre (1755-1830); Castillo de Versalles.

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2. EL MENSAJE CODIFICADO DEL PEINE DE NITOT:
¿LA DIADEMA DE LOS SABIOS, INCLUSO MÁS AÚN?

* ¿UNA CORONA DE INICIADA?

La historia no retuvo quién del comanditario o del joyero-orfebre eligió los símbolos que ornan este elemento del atavío. Pero una cosa es segura: el diseñador de este peine era un iniciado apasionado de historia y en numerología. Eruditos han formulado una colaboración de los ilustradores Percier y Fontaine con el pintor Isabey y Dominique Vivant-Denon, ¡éste último habría sido consultado para la elección de los camafeos tan solo! No hay que subestimar al francmasón Nitot quien en 1793 fue nombrado por el comité revolucionario para hacer el inventario de los 142 objetos montados, joyas y lacas de la difunta reina María Antonieta en depósito donde Daguerre desde octubre de 1789 y se declaró a favor de conservar toda esta canasta «¡para formar a los futuros aprendices de la nación en materia de gusto!» ¿Y Paulina la recipiendaria? Ésta no es tampoco una mujer inculta y frívola como la posteridad nos la ha pintado demasiado a menudo, sino una mujer de negocios temible.
La coqueta es conocedora en cuestión de piedras duras y lanzará la moda de los camafeos para las « demi-toilette », comisionando a los mejores grabadores de piedras preciosas grabadas en hueco florentinos, romanos y napolitanos.
El diario Le journal des Dames hace su elogio y el 25 de ventoso de 1805 escribe: « una mujer a la moda que quiere rivalizar con la princesa B. está obligada a portar camafeos en la cintura, camafeos en su collar, un camafeo en cada uno de sus brazaletes, un camafeo en su diadema… Las piedras antiguas y en su defecto, las conchas grabadas, están más en boga que nunca y las elegantes así como los hombres de la clase opulenta los ostentan con profusión… »

Napoleón seguirá este ejemplo haciéndose consagrar el 2 de diciembre de 1804 con una corona de camafeos llamada de Carlomagno, « falsificación histórica » moderna creada en el mayor secreto para la ocasión por su cómplice el orfebre tabletier (1) Martin-Guillaume Biennais (1764-1843) y basado en un grabado de Montfaucon (1729).

Retrato de Paulina Borghese (1809)
En este hermoso cuadro admiramos a Paulina engalanada con sus atavíos ricos de adornos, piedras preciosas, y profusos camafeos: sendos en los pendientes, composición dupla en la cintura, compuesta en el peine y la diadema. Óleo de Robert Lefèvre (1755-1830).
Napoleón seguirá este ejemplo haciéndose consagrar el 2 de diciembre de 1804 con una corona de camafeos llamada de Carlomagno, « falsificación histórica » moderna creada en el mayor secreto para la ocasión por su cómplice el orfebre tabletier (1) Martin-Guillaume Biennais (1764-1843) y basado en un grabado de Montfaucon (1729).
De esta corona de estilo medieval, ornamentada con 40 camafeos y grabados en hueco extraídos por Vivant Denon de un busto relicario del tesoro de San Dionisio con el objetivo de sentar el poderío y la legitimidad de Napoleón, se espera también que acredite la filiación del nuevo Augusto con el más célebre Emperador de Occidente y la sangre merovingia. Focalicémonos un instante en el peine de Paulina Borghese: todo en la elaboración de este objeto hasta la elección de los materiales, la calidad del tallado deja pensativo. El orfebre utilizó cuatro diferentes colores de oro, pero también siete piedras grabadas (2) en sardónice cuyo personaje centrales Baco dios del vino y del éxtasis, símbolo de fecundidad, de la viña del Señor. Sus rasgos se parecen curiosamente al mismo Napoleón, el fundador de la Dinastía (3). Preside entre sus pares, enmarcado de izquierda a derecha por Aquiles con casco, por el emperador romano Camilo como Cupido, Safo con cintas en los cabellos y luego el rostro de Atenea-Minerva, por la emperatriz Paulina coronada con laurel y con velo, el de Juno con los cabellos coronados con hiedra, pues una corona como un reino se gana también con las armas de la sabiduría y del conocimiento, ¡incluso el combate del amor! ¿Qué alegoría se oculta tras esas conchas de oro amarillo adornadas con hojas de acanto y esas guirnaldas de flores blancas de cinco pétalos en oro blanco que separan cada camafeo? Ustedes quieren saberlo todo. ¿Acaso el atractivo del misterio no reside justamente en la ignorancia? Las flores de naranjo ornamentaban tradicionalmente la corona de la casada y garantizaban en la época romana la buena moralidad de la novia, poniendo a los esposos bajo la protección de Venus, diosa de la fecundidad. La hoja de acanto significa la victoria por sobre las pruebas mientras la corona, símbolo del peregrino en busca de luz, evoca igualmente el navío de Afrodita que oculta la perla de la inocencia que entra en la composición del filtro que da la Inmortalidad.

El número como el nombre posee una simbólica y una energía particular: el siete (7 camafeos) es la cifra sagrada de los Templarios y de Cristo, cifra de la maestría por sobre la materia, del iniciado que ha alcanzado al estado de la perfección. ¿No fue concluida la creación de la tierra en siete días por el Divino? Este número refiere a las siete palabras de Cristo en la Cruz, a la séptima lámina del tarot representada por el carro de Osiris y que encarna a través de la tradición pitagórica el triunfo de la luz sobre las tinieblas.
Pero la cifra 4 sugerida por los diferentes colores del oro en el crisol del alquimista simboliza la encarnación del Espíritu en la materia. La diadema de Paulina Borghese reviste entonces un significado muy diferente: ¡es la corona de los magos, la diadema de los sabios, el de la materia investida de la vida!

 

3. COMO CONCLUSIÓN, ¿EL PEINE DE PAULINA ESTÁ HABITADO POR UN PENSAMIENTO, POR UNA MEMORIA, POR UN FANTASMA?

Colección Bothuri Bàthory ©
Diadema del Silencio de los siete camafeos de Paulina Borghese
Colección Bothuri Báthory ©
Sin duda. La bella Paulina Bonaparte había pedido a su esposo hacerse enterrar con este atavío fetiche al que consideraba como el verdadero talismán de su elevación, deseo que no fue respetado después de su fallecimiento, ocurrido el 9 de junio de 1825 donde los Strozzi, en el suburbio de Florencia. A pesar de sus infidelidades (siendo su último amante un joven virtuoso de nombre Nino Pacini), el noble Camilo la había recogido en estado terminal de su cáncer del estómago en su palacio florentino de la calle Ghibellina, bajo presión del Papa León XII, admirador incondicional de la hermanita preferida de Napoleón. Curiosamente, siguiendo los entresijos de las sucesiones familiares, una parte del atavío de Paulina (el peine y el cinturón) llegaron a manos de mi padre en 1937, pero esos dos elementos le fueron robados en 1944 en su morada cerca de Aix-en-Provence, no por el ocupante alemán, sino por los collabos (4) franceses que, como represalia, pillaron el dominio para vengarse de su alistamiento con el general de Gaulle y de sus lazos estrechos con la Resistencia bajo el nombre de código de « Monsieur Robert »! Hasta el día fatídico en que el « peine de los siete camafeos » grabado en la montura con el nombre de Paulina Bonaparte y de las armas de los Borghese apareció en mayo de 1996 en una venta anónima en la casa Sotheby’s, Nueva York…
Aquel día, yo no tenía como elección más que la de adquirirlo, en memoria para mi difunto padre, por esa querida Paulina, ¿pero a qué precio astronómico? El objeto y la suerte decidieron por mí de una manera extraña, eliminando a los candidatos de las filas en la sala de ventas y en el teléfono. ¿Justicia inmanente? Tal vez… Pero es una larga historia que no es ni el propósito ni el objetivo de este artículo.

Sea como sea, mal que les pese a los lectores escépticos, el fantasma de Paulina Borghese aparece a intervalos regulares como el de la emperatriz Josefina en los lugares cargados con su memoria y hechiza el palacio y la villa des champs de los príncipes Guicciardini Strozzi situados en Florencia y en Cusona, portando el espectro orgullosamente el peine de los siete camafeos a los que tanto amó…

Fieles lectoras y lectores, les aconsejo recortar su imagen y coronarse con « este objeto cargado », a falta de corona de flores o de laurel de los dioses del estadio.
¿¡Quién sabe, se convertirá a su vez por su carga emotiva en su amuleto y cumplirá sus sueños más locos!?
La diadema del Silencio no ha dicho su última palabra ni todos sus secretos, estamos lejos de ello… Acabará tal vez un día entre otros memorabilia reales en un mueso privado du su servidor, situado en el principado de Seborga que sufrió la ocupación napoleónica o en el palacio vacío de José Bonaparte en Florencia a orillas del Arno… Con este pensamiento positivo, les digo hasta la próxima.


N.B: Para los aficionados ilustrados, el objeto real estuvo visible hasta fines de julio de 2008 en el Museo Chaumet, 12, Plaza Vendôme en París, frente a la columna Vendôme otrora coronada por el Emperador en traje de pequeño cabo…


BIBLIOGRAFÍA:

El peine diadema de Paulina Borghese estuvo expuesto cronológicamente:
* En el Museo Stewart en Montreal, Canadá, durante la retrospectiva Napoléon à l’île Sainte-HélèneNapoleón en la isla Santa Helena »] en 1999 que conoció un récord de entradas, más de 120.000 visitantes en tres meses. Este objeto fue votado como el objeto favorito del público en general junto con el servicio del Grial de Cambacerés. (cf. Catálogo redactado por el Sr. Bernard Chevallier, director del Museo de Malmaison y Bois-Préau, n° 114, p. 104).
* En el Nassau County Museum of Art, Roslyn Harbor, Nueva York, en 2001, en el marco de la exposición: Napoleon and his AgeNapoleón y su era »], catálogo redactado por la señora Constance Schwartz, ilustraciones p. 43 y p. 95.
* Tiaras, a History of SplendorDiademas, una historia de esplendor »], libro de referencia sobre las diademas escrito por Geoffrey. F. Munn, especialista y director de Wartski Ltd, ediciones Collector’s club, Londres, Inglaterra, 2001, p. 37 y 39, il. p. 38.
* En el Museo Chaumet en Hong Kong en la exposición Napoléon and his JewelsNapoleón y sus joyas »], Grupo LVMH, Diciembre de 2007 (cf. cat. N° 1, il. p.5).

NOTAS:

1) Artesano fabricante de piezas de ajedrez, damas, etc.
2) Todo mi agradecimiento a la historiadora de la casa Chaumet, la Señora Diana Scarisbrick, por su contribución al estudio de la iconografía de los camafeos de este peine exhibido en el marco de la exposición Napoléon, Joyaux fascinantsNapoleón, Joyas fascinantes »] en el nuevo museo Chaumet de Hong Kong del 4 al 31 de diciembre de 2007 y donde la obra maestra de Nitot atrajo todas las miradas y las envidias, y se convirtió en el objeto de culto fetiche que ilustraba el sitio oficial de los Juegos Olímpicos de 2008 de Beijing. Un gran agradecimiento a la señora Béatrice de Plinval, conservadora del Museo Chaumet y del Patrimonio, en París, plaza Vendôme, así como a su asistente la Señorita Mélanie Sallois.
La diadema del silencio de Pauline Borghese forma parte de un capítulo del libro La mémoire des objetsLa memoria de los objetos »] en preparación por el autor.
3) La dinastía Napoleónida, fundada por S.M. el Emperador y Rey Napoleón I, y de la cual el representante actual es S.A.I. y R. el Príncipe Juan Cristóbal Napoleón.
4) Collabos: abreviación que designa a los colaboracionistas durante la ocupación nazi.