
BICENTENARIO DE LA
CAMPAÑA DE ALEMANIA
BATALLAS DE JENA Y AUERSTAEDT, 14 DE OCTUBRE
DE 1806
|
| Jena,
el 14 de octubre de 1806, por Horace
Vernet |
|
PREÁMBULO
Por Eduardo Garzón-Sobrado
Presidente-fundador del Instituto Napoleónico
México-Francia
Defensor
y vencedor en la Segunda Coalición europea de 1805,
financiada por Inglaterra y conformada de manera activa por
Austria y Rusia, agresores derrotados en la gloriosa batalla
de Austerlitz el 2 de diciembre de 1805, el Emperador Napoleón,
consagrado de lleno a la difícil reconstrucción
de Francia y a la creación y desarrollo de las innumerables
instituciones que conformaban el nuevo rostro de ese país
asolado por varios años de caos revolucionario, es
atacado una vez más, ahora por los ejércitos
de una Prusia resentida y henchida de orgullo, fatuidad y
de saña guerrera.
Tomando como pretexto para su animosidad la
presencia francesa en Italia, y más especialmente en
los Länder del Sur de Alemania, temerosos ante la pérdida
de influencia de Austria tras la firma del tratado de paz
de Presburgo el 26 de diciembre de 1805, los hostiles mandatarios
prusianos tratan de engañar a Napoleón con un
ficticio tratado de alianza mientras intentan ganar tiempo
par organizar un ataque que los justifique tanto a los ojos
de sus cómplices de la Segunda Coalición como
los propios.
En efecto, a causa de la indecisión
de su rey Federico Guillermo, Prusia no había podido
unirse a sus aliados Austria y Rusia durante la campaña
de Bohemia, lo que si bien de hecho la había salvado
de la catástrofe de Austerlitz, en cambio había
hecho nacer en el corazón de sus dirigentes un extraño
resentimiento y una voluntad ciega de revancha, misma que
se manifestaba de las maneras más agresivas y descaradas,
sobre todo en territorio prusiano, donde sin reparo alguno
los jóvenes oficiales iban a apalear perros frente
a la embajada de Francia de Berlín, a gritar insensateses,
o a afilar sus sables en las escaleras de dicha sede a instigación
del príncipe Luis Fernando, sobre quien - sin que se
lo imagine siquiera - ya se cierne el ala negra del destino...
 |
| Los
oficiales prusianos afilando sus sables en los escalones
de la embajada de Francia en Berlín, por el artista
Myrbach |
No obstante, tratando de evitar un conflicto
que sentía venir pero que no deseaba de manera alguna,
Napoleón había entonces cedido a Prusia el territorio
de Hanover, país rico y muy preciado que había
sido decomisado a la Gran Bretaña, y que era posesión
personal del rey Jorge III de Inglaterra, lo cual en nada
impidió a la pariente casa real de Prusia recibir gustoso
una dádiva tan regia, lo que no está de sobra
recalcar.
Asimismo, como muestra patente de su buena voluntad y francas
disposiciones de paz, Napoleón, que se encuentra en
ese momento en una condición de insuperable posición
de superioridad tanto diplomática como estratégica
y armada, ordena sin embargo a las tropas francesas replegarse
y desalojar los territorios alemanes en los que éstas
están estacionadas.
En esta situación de franca apertura,
parecía poderse considerar un entendimiento razonable
entre Francia y Prusia; sin embargo, a la vez que se niega
a ratificar el tratado de paz que le es ofrecido, el Rey Federico
Guillermo toma posesión armada de Hanover y el 9 de
agosto de 1806, moviliza a sus tropas arrastrando de paso
a la hoguera, bajo coerción y tras su invasión
previa, a los ejércitos de Sajonia…
El 26 del mismo mes el Emperador recibe un
insolente y amenazador ultimátum por medio del cual
las autoridades prusianas - siempre en posesión de
Hanover - le instan a retirar a sus efectivos presentes en
los territorios aliados de Francia y replegarlos más
allá del Rin. Finalmente, con los cofres llenos de
oro inglés, Prusia, cuyo ejército ya está
en plena progresión acompañado por los efectivos
de las naciones coaligadas, Suecia, Sajonia y Rusia, declara
sobre la marcha la guerra a Napoleón, el 9 de octubre
de 1806.
Traicionado, insultado y atacado nuevamente
a pesar de sus manifiestos y constantes intentos por lograr
una paz que trajera nuevamente reposo al continente, Napoleón
se ve así obligado una vez más, contra su voluntad,
a dejar su gabinete de trabajo en las Tullerías y «
calzar sus botas » para ir al encuentro de los agresores,
que cegados por su obsesivo odio de todo lo que representa
la nueva Francia, avanzan, sin saberlo, hacia la completa
aniquilación de sus fuerzas…
 |
| En
una dramática y muy romántica puesta en
escena sepulcral, el rey de Prusia y el zar de Rusia
juran, sobre la tumba del Gran Federico, la destrucción
de Napoleón... |
Nueva y completa derrota de los Coaligados
en la gloriosa doble batalla de Jena y Auerstaedt el 14 de
octubre de 1806, a partir de entonces y sobre todo desde 1815,
fecha de la caída del Imperio, este nuevo triunfo de
Napoleón será sin embargo incansablemente publicitado
por sus enemigos como una « más » de las
« incesantes » iniciativas del monarca francés
por esparcir la guerra y la miseria en Europa, falsedad
tanto más fácilmente difundida cuanto que el
Emperador, una vez caído y deportado, podía
ser impunemente presentado a la posteridad como un conquistador
megalómano, sediento de sangre y de poder, en base
a sofismas simplistas y falaces.
En efecto, Gulliver una vez caído y maniatado, los
cobardes y minúsculos liliputienses echaron manos a
la obra: desde la pobre perspectiva que era la suya y que
deseaban imponer a toda costa, ¿cómo imaginar
que un capitán siempre victorioso no fuera necesariamente
el promotor y el organizador de tantas guerras?
¿Cómo muertes, penurias, mutilaciones y todo
el cortejo de miserias que son el abominable lote de toda
guerra, podían dejar de atribuírsele a tan temible
y « sospechoso » coloso - máxime cuando
los responsables de esos horrores eran sus mismos acusadores?
A lo largo de los últimos doscientos años, tal
ha sido la eterna y nefanda carga que sistemáticamente
se cuelga a Napoleón y que con tanta insistencia se
ha intentado y se busca aún fijar en el imaginario
popular...
Como se verá al estudio de este expediente,
las cosas estaban muy lejos de ser como se presentan generalmente.
Como todas las « Guerras de Coalición
» - expresión que empleamos muy a propósito
puesto que las « Guerras Napoleónicas »
como tales no existieron y no son más
que el producto de la desinformación y de la propaganda
urdida por los detractores del Emperador – como todas
aquellas guerras decíamos, la campaña de Prusia
será la siniestra y natural consecuencia de la férrea
voluntad bélica de un puñado de fanáticos
furiosamente francófobos, largamente patrocinados por
Inglaterra, y realizada por los ejércitos coaligados
contra Napoleón, quien contra su voluntad,
y en defensa legítima de su país, se
verá obligado a movilizar a la Grande Armada en una
operación que culminará, en lo inmediato, en
una victoria militar que colocará a Francia en la cima
diplomática y económica de Europa, y, en el
marco histórico, en la una de las más gloriosas
y míticas batallas del Imperio.

EXPEDIENTE DEL BICENTEARIO
DE LAS BATALLAS DE JENA Y AUERSTEDT
Cronología
de la Campaña de Prusia, 1806,
por la Sra. Irène Delage, documentalista de la Fundación
Napoleón.
La
Campaña de Prusia, la guerra que Napoleón no
deseó, por Jean-Claude
Damamme, Consultor Histórico especial del
Instituto Napoleónico México-Francia.
Bibliografía
de la campaña de Prusia, batallas de Jena y Auerstaedt
(14 de octubre de 1806)
Napoleón conmemorado
en Alemania
En
ocasión del bicentenario de las batallas de Jena y
Auerstaedt, obtenidas respectivamente por el Emperador Napoleón
y el Mariscal
Davout sobre Prusia el 14 de octubre de 1806, los
alemanes desplegaron el 14 de octubre de 2006 a 1500 expertos
en reconstitución histórica provenientes de
veinte naciones.
En un espectáculo vistoso y de gran calidad histórica
y visual, la batalla se llevó a cabo ante la presencia
de S.A.I. el príncipe Charles Napoleón así
como de miles de espectadores.
Tan singular evento fu asimismo transmitido en directo por
la televisión alemana a través de la cadena
MDR.
Enseguida proponemos algunos documentos, datos y eventos de
interés.
En la agenda, algunas conmemoraciones
importantes
Antes
de la reconstitución, los telediarios de las 13h del
14 de octubre en TF1
Reconstitución
Histórica de la Batalla de Jena, en Alemania, el 14
de octubre de 2006
Colocación
de una placa conmemorativa del Mariscal Davout, el 14 de octubre
Inauguración
de la exposición« Davout, mariscal de Imperio»
en Savigny-sur-Orge
Inauguración
de una placa conmemorativa sobre la sepultura, por fin renovada,
del Mariscal Davout, en el cementerio del Père-Lachaise
Videos:
El
vivaque y la batalla filmados por un testigo
Diario
de la Televisión francesa del 14 de agosto
Otra
liga
Con una entrevista de S.A.I.
el príncipe Charles Napoleón (en alemán):
http://www.mdr.de/thueringen-journal/3615497-Large--d-WinMedVideo.html
http://www.mdr.de/thueringen-journal/3605825-Large--d-WinMedVideo.html
Artículo de nuestra
corresponsal desde Jena y Auerstedt:
Jena:
¿Centro o alma del mundo?, por
la Sra. Isis Wirth Armenteros, Representante en Alemania y
Consejera especial para los países hispánicos
del Instituto Napoleónico México-Francia.
