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| MEMORIAL
BEN WEIDER DE LOS RECIPIENDARIOS
DE LA |
MEDALLA
DE HONOR DE
LOS COMPAÑEROS
DE LA
SOCIEDAD
NAPOLEÓNICA
INTERNACIONAL |
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Medalla
de Honor de los Compañeros de
la SNI
GDE
Bertoni fundidor; Milán.
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| «
No hay inmortalidad otra
que la que se deja en la mente
de los hombres » |
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Napoleón. |
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| LA
MEDALLA
DE HONOR
DE LOS COMPAÑEROS
DE LA SNI,
ÚLTIMO
PRESENTE DEBEN
WEIDER |
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El
17 de octubre de 2008, el añorado
Dr. Ben Weider, Oficial
de la Legión de honor, Antiguo
Combatiente, erudito napoleónico
de estatura mundial e ilustre fundador
de la Sociedad
Napoleónica Internacional,
nos dejaba brutalmente falleciendo en
Montreal, ciudad en la que nación
y donde construyó una vida rica
en éxitos diversos y en descubrimientos
eméritos en el campo de los estudios
napoleónicos, logros excepcionales
que le valieron para siempre un lugar
único y privilegiado en el Panteón
de los defensores de la gloriosa memoria
del EMPERADOR
NAPOLEÓN
I.
Ahora,
algunas semanas antes de su deceso,
el filántropo instituía
una condecoración original que
venía inopinadamenta a añadirse
a la prestigiosa Medalla de la Legión
del Mérito, creada por él
en 1996.
En
efecto, como guiado por una extraña
premonición, Ben, en julio de
2008, había deseado distinguir
a un cierto número de Compañeros
de la SNI, hombres que por sus esfuerzos
incansables « contribuyen a hacer
caso omiso de las mentiras y de las
calumnias que mancillan la imagen del
Emperador », otorgándoles
una distinción excepcional, que
les confería el título
de « Miembro de Honor
» de la Asociación.
En este 1º de febrero de 2009,
día que habría sido el
de su 85º aniversario, el Instituto
Napoleónico México-Francia
y sus miembros, de la manera más
respetuosa y agradecida, desean rendir
a nuestro amigo difunto un último
y muy significativo homenaje, creando
para tal efecto este espacio especial
y permanente, dedicado a su ilustre
memoria,
en el que todos los recipiendarios de
esta recompensa podrán consagrarle
un último testimonio solemne
y de recuerdo
perenne. |
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Dr.
Ben Weider CM,
CQ, CStJ, PhD
(1923-2008)
Oficial de
la Legión de
Honor.
Oficial
de la Orden de Canadá
Fundador y
primer Presidente de
la SNI.
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Amistades
Francófonas
Internacionales |
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Por
el Señor Conde Alexandre
de BOTHURI BÀTHORY
Consultor
Especial de Colecciones Históricas
del INMF |
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«Qué
maravillosa iniciativa es perpetuar
la memoria del amigo de todos
Ben Weider... amigo del género
humano que se batía con
coraje para hacer caer las barreras
raciales, religiosas entre los
hombres y los prejuicios rehabilitando
la memoria de un hombre ilustre
y el más calumniado dado
que un gigante, Su Alteza Napoleón
I. Para parafrasear al Emperador...
no hay inmortalidad otra que
aquella del recuerdo vinculado
a una persona que durante toda
su vida y después de
su muerte nos ha bañado
con su aura dejando tras de
sí un perfume de inmortalidad
que se designa a veces como
estado de gracia. Y el Sr. Ben
Weider era uno de ellos... Por
su sonrisa y sus ojos bañados
de esa chispa de comprensión
y de complicidad... se hacía
inmediatamente por osmosis el
amigo de todos... tratando sobre
el mismo pie de igualdad y con
deferencia al barrendero de
la calle y al hombre de Estado
pues uno como el otro son los
engranajes de la sociedad, y
uno como el otro sirven el interés
de todos. Mecenas, contribuyó
a la salvaguarda de la catedral
de María-Reina del Mundo
en Montreal, réplica
en miniatura de San Pedro de
Roma, probando una vez más
que judío, católico,
musulmán están
unidos por el mismo Dios único
y que hay que superar la pertenencia
a una religión dada en
el momento del nacimiento para
abrazarlos a todos por el bien
de la humanidad y la comprensión
de su hermano.
Gracias Ben por su combate por
defender tales valores y por
su pasión por la vida
y el destino del hombre de la
Providencia Napoleón
quien como usted creía
en su estrella... Gracias por
haber creado émulos y
una red internacional de coleccionistas,
de historiadores, de fieles
que continuarán su obra...»
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LA
MEDALLA DE
HONOR
DE LOS COMPAÑEROS
DE LA SNI
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|
Por
la Srta.
Rowayda Émile GUIRGUIS
Asistente personal del
Dr. Weider
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«Un
gran agradecimiento al INMF
que en en este 1º de febrero,
día del 85º aniversario
del Señor Weider, tuvo
la idea de dedicarle esta página,
y gracias a todos los que aceptaron
participar en ella.
Estas medallas tenían
mucho valor a ojos del Señor
Weider. Antes de expedirlas,
las verificaba una a una, las
tocaba como si impregnase en
ellas su energía y luego
las ponía de vuelta,
él mismo, cuidadosamente
en su estuche. Un gesto que
me intrigaba pero que comprendí
más tarde; seguramente
se despedía de nosotros
a su manera.
Desgraciadamente, nos dejó
antes de poder leer sus cartas
de agradecimientos pero sus
testimonios hoy, todos reunidos,
le harán, según
sus propios términos,
“Feliz como un rey”».
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CUADRO
DE LOS RECIPIENDARIOS |
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FOTO |
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TESTIMONIOS |
Este
cuadro respeta el orden numérico
determinado por el Sr. Weider
durante la concesión
de las medallas.
Las fotografías y documentos
fueron provistos por los recipiendarios.© |
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Sra.
Monique BERLIOUX
- Antigua
Directora del Comité
Olímpico Internacional
(COI),
Comendador de la Legión
de Honor, Gran Oficial de
la
Orden
nacional del Mérito |
«Ben
Weider fue un hombre excepcional.
Su comportamiento, su tenacidad,
su éxito ejemplar en
ámbitos tan diversos
como difíciles, son
testimonio de ello.
Ser sensible y abierto a los
demás, dotado del sentido
del honor y de deber, de la
amistad verdadera, Ben Weider,
partido de nada o casi, fundó
una monumental y próspera
empresa que tuvo repercusiones
en el mundo entero. Paralelamente,
creó la Sociedad Napoleónica
Internacional que va, irradiando
cada vez más.
Sus numerosos amigos que lo
lloran la harán prosperar
y perdurar. Ben Weider quedará
en la Historia». |
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Sr.
General Michel FRANCESCHI
- Comendador de la
Legión de Honor,
Consejero personal
del Dr. Ben Weider |
«Seducido
hace cinco
años
por la noble
misión
de la Sociedad
Napoleónica
Internacional
y la excepcional
dimensión
de su presidente
Ben Weider,
viví
a su lado
hasta su trágica
desaparición
una exaltante
experiencia
histórica
al servicio
de la memoria
de Napoleón
I.
Nuestras pláticas
cotidianas,
siempre calurosas
y a veces
animadas,
trabaron entre
nosotros al
hilo del tiempo
un vínculo
indefectible.
Ben Weider
se volvió
mi amigo en
toda la acepción
del término,
podría
decir mi hermano.
Nuestra amistad
fue tal que
me escribió
que “agradecía
a Dios habernos
permitido
encontrarnos”.
Conservo piadosamente
este extraordinario
testimonio.
Nuestra perfecta
identidad
de ópticas
se expresó
en un libro
escrito en
simbiosis
y que lo había
apasionado,
“Napoleón
defensor inmolado
de la paz”.
Se había
resueltamente
dedicado con
gran éxito
a divulgarlo
a través
el mundo entero,
haciendo así
cohabitar
nuestros dos
nombres para
siempre. |
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Medalla
de Oficial
de la
Legión
de Honor
concedida
a Ben
Weider
por
decreto
presidencial
del
14 de
noviembre
de 2008. |
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Con
Ben,
en 2004 |
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Se
interesó
muy particularmente
en redactar
el prefacio
para mis “Crónicas
napoleónicas”,
que componen
una rúbrica
especial de
los sitios
Internet de
la a Sociedad
Napoleónica
Internacional
y del Instituto
Napoleónico
México-Francia.
Le dediqué
la reedición
de un libro
cardinal para
la memoria
del Emperador,
“Napoleón
y los manuales
de historia”
de
Renée
Casin.
Ben Weider
murió
con la pluma
en la mano,
puede decirse
que cayó
con el arma
en la mano
en el campo
de honor de
la Historia.
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Mi
suprema satisfacción
fue obtener
del Presidente
de la República
francesa su
promoción
no se puede
más
merecida al
grado de Oficial
de la Legión
de Honor.
Podemos imaginar
que el Emperador
le pellizcó
la oreja al
acogerle en
la prestigiosa
cohorte que
había
fundado para
sus valerosos
Compañeros». |
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Sr.
Jean-Claude DAMAMME
- Escritor, Representante
en Francia de la Sociedad
Napoleónica Internacional,
Miembro de la Société
des Gens de Lettres de
Francia, Miembro adherente
de la Association des
Écrivains Combattants |
«Tan
doloroso como pueda ser, estoy
obligado a expresarme en pasado.
Ben era – pero lo sigue
siendo– mi amigo, y
todavía no he asimilado,
y aun menos admitido, su fallecimiento.
Napoleón ha perdido
un defensor como no lo hubo
nunca, y sobre todo en mi
país, donde siempre
es de buen tono insultar su
memoria. Otra vez tuve ejemplos
recientes.
Ben estaba enteramente dedicado
a la memoria del Emperador;
consagró a su defensa
– ¡qué
tristeza y qué vergüenza
por cierto constatar que un
hombre como Napoleón
tenga necesidad de un defensor!
– mucho de su tiempo
y medios. Ben es un hombre
que merece infinitamente respeto,
un respeto que, desgraciadamente
muchos, aquí en Francia,
siempre le han negado.
Estoy feliz y orgulloso –
ya he tenido la oportunidad
de escribirlo en el homenaje
que
dejé en el sitio del
Instituto Napoleónico
México-Francia –
de haberle brindado mi colaboración.
Como nuestras ideas sobre
Napoleón concordaban,
lo que habría podido
no ser más que un deber
– y ese deber lo hubiera
cumplido con abnegación
– fue también
un placer.
Nadie puede ni podrá
jamás remplazar a Ben,
y, más allá
de la tristeza que ésta
nos inspira, su desaparición
constituye una pérdida
irreparable para Napoleón.
El Pr. Eduardo Garzón-Sobrado
pidió a todos los que
conocieron a Ben rendirle
un homenaje que será
publicado en el sitio del
I.N.M.F el 1º de febrero,
fecha de su aniversario.
Le doy gracias por esta idea
delicada que le honra, pero
que no me sorprende de su
parte». |
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Sr.
Jacques DUCHESNEAU
- Caballero
de la Orden Nacional del Mérito
de Francia, Miembro de la
Orden de Canadá, Caballero
de La Orden Nacional de Quebec,
Caballero de la Orden de la
Pléyade |
|
Homenaje
a Ben Weider, ilustre fundador
de la S.N.I.
|
«
Se
dice que el porvenir pertenece
a los que creen en la belleza
de sus sueños. Lo
que el Sr. Weider aportó
a escala internacional a
sus conciudadanos, no es
una abnegación calculable
en número de horas.
Es más bien la inmensidad
de una obra, un modelo,
el del gran ciudadano del
mundo, es de un hombre de
corazón que supo
ir al borde de sus ambiciones
y que endosó valores
constantes de superación,
de logros y de humanidad.
Ben Weider fue un ser de
calidad, un pionero, un
visionario cuya reputación
y liderazgo habrán
sido su marca de comercio.
Fue cubierto de doctorados
y de títulos honoríficos,
pero lo que uno retiene,
es que sus acciones pudieron
ser generadoras de múltiples
beneficios para más
de uno. Por doquier que
viajó, el Sr. Weider
fue capaz de utilizar el
deporte y sus amplias investigaciones
sobre el Emperador Napoleón
para establecer acercamientos
sociales, preocuparse por
la suerte de los demás,
movilizar los recursos del
medio, apoyar, ayudar, reunir
y proponer proyectos para
el bien de todos.
|
|
Mensaje
a mi amigo Ben Weider
|
|
«Querido
Ben,
Es cierto que no sabemos
la suerte que tenemos
al tener a alguien precioso
cerca de nosotros hasta
que le perdemos. Todavía
lo oigo hablar. Lo oigo
reír a carcajadas
después de haberme
hecho rabiar o contado
una buena broma. Lo
oigo ilustrarme con
sus consejos inestimables.
Ahora, desde su partida
tan repentina, descubro
que todavía tenía
tantas cosas que decirle.
Así, hoy, cuando
dejo que mis pensamientos
vayan hacia usted, me
place apreciar cada
instante de la complicidad
que nos unía.
A esta fraternidad que
nos permitió
discutir de todo y que
fue para mí perfectamente
saludable, porque vivida
en el mayor respeto.
¿Ya le he hablado
de la leyenda del barquero?
¿Del que pone
incondicionalmente su
barca a disposición
de la gente para ayudarla
a atravesar de una orilla
a la otra? Pues bien,
era usted, ese barquero
admirable. Durante toda
su vida, usted hizo
avanzar las cosas, fue
un combatiente, un militante
apasionado. Fue un funámbulo
en las causas que defendió.
Y lo he admirado por
ello. Admirado, porque
siempre fue capaz de
encontrar el equilibrio
en usted y transmitirlo
a los demás.
Usted encontró
constantemente el aplomo
para superar las pruebas,
volver a tomar apoyo
y de nuevo partir.
Fue usted un hombre
de paz, un soplo de
vida, un faro en la
noche, nunca inmóvil
puesto que demasiado
ocupado en darse líneas
positivas y vivir intensamente.
No ha tenido prejuicios,
ni a priori, fue curioso
de todo. Estuvo abierto,
sin límites,
al mundo exterior. Fue
generoso, muy generoso.
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 |
|
Ben
y el Sr. Duchesneau
en Ottawa durante
la ceremonia solemne
de concesión
a nuestro amigo
de la Orden de
San Juan, el 15
de noviembre de
2001. |
|
|
A
menudo fui testigo de
esta magnanimidad. Lo
ha obsequiado todo,
sacrificado todo sin
esperar devolución.
Porque su corazón
era puro y su objetivo
era noble, usted fue
humilde y discreto en
el éxito y tuvo
compasión hacia
los que se derrumbaban.
Esta digna modestia
lo honra aun porque
encarna la simplicidad
de su verdadera grandeza,
la apertura de mente
de su verdadera sabiduría
y la delicadeza de su
verdadera fuerza. Pocas
gentes saben que apenas
una necesidad le era
señalada, estaba
usted allí para
ayudar y entusiasmarse
por una causa, activarse
para enderezar los entuertos,
y en un gran movimiento
de fervor, desbaratar,
como Don Quijote, los
molinos de viento. Tenía
usted ese don de revelar
el otro a sí
mismo, ponerlo de relieve,
llevarlo a conocerse,
a realizarse, a superarse,
a mejorarse sin por
ello dictarle cómo
actuar. Hizo la demostración
de que no estamos realmente
en casa en esta tierra
más que cuando
nos preocupamos por
nuestro prójimo
en acciones impresas
de compasión
y de fraternidad. Pensar
en el prójimo,
saber estar presente
cuando se debe, tener
las palabras y los gestos
que hacen falta, dar
prueba de constancia
en la fidelidad, he
aquí el tipo
de amistad que usted
practicó, y es
excepcional.
Ben, en lo más
profundo de mi ser,
sepultado bajo el sufrimiento,
lejos de toda forma
de distracción
de la vida, existe un
vasto y majestuoso silencio,
un universo de calma,
que nada puede turbar.
Estoy solo en mis pensamientos.
La pena de haber perdido
a alguien que quiero
es inconsolable. La
plegaria y los buenos
recuerdos, nada puede
calmar mi dolor. ¿No
tenía usted la
costumbre de estar presente
en mis momentos de tristeza?
Quisiera darle la mano
con palabras. Detenerla
espiral de su partida.
Pero creo que más
vale darle testimonio
muy simplemente de mi
gran afecto y decirle
que desde que nuestros
vínculos se volvieron
invisibles, permanecen
aun, y siempre, extremamente
poderosos para mí.
Pienso en usted y me
doy cuenta de que las
personas que realmente
fueron importantes en
mi vida pueden contarse
en los dedos de una
sola mano. Usted pertenece
a esta mano. Pienso
en usted y noto que
sólo al sufrimiento
no se le miente. Con
el tiempo, espero que
esta triste ruta de
verdad se difumine tranquilamente.
Pienso en usted y me
doy cuenta de que el
brillo de su mirada
risueña y cómplice
permanece en mí.
Pienso en usted y tomo
consciencia de que lo
extraño enormemente.
Gracias por haber pasado
en mi vida. Nuestra
amistad habrá
sido un regalo del cielo,
« un don de Dios
» como me lo decía
tan frecuentemente parafraseando
a Napoleón.
Fue un amigo extraordinario
y único. Estoy
orgulloso de haberlo
frecuentado de tan cerca
en el transcurso de
estos 15 últimos
años. Será
para siempre mi gran
fuente de inspiración.
Merece cosechar en el
paraíso toda
la dicha que sembró
a su alrededor durante
sus 85 años en
la tierra. Cuídese
bien allá arriba,
Ben. Y conserve su lugar
en medio de nosotros.
Es importante para nosotros.
Lo es para mí». |
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Sr.
Eduardo GARZÓN-SOBRADO
- Presidente-fundador del
Instituto
Napoleónico México-Francia,
Representante de la Sociedad
Napoleónica Internacional
en los países hispánicos |
|
«Pocas
personas conocen el origen
del Instituto Napoleónico
México-Francia, y más
raros aun
son quienes saben que tres
personas fueron figuras capitales
desde su concepción
y para su creación.
Una de ellas, uno se lo imagina,
fue Ben Weider, con quien
entablamos una correspondencia
regular algunos años
antes por el intermediario
de un conocido común,
prestigioso académico
inglés. Todavía
conservamos el mensaje que
Ben nos transmitió
al enterarse de la noticia
del proyecto aun endeble de
creación de nuestra
institución: “Lo
felicito enormemente por su
energía y su deseo
de querer hacer avanzar la
historia de Napoleón,
no solo en México sino
en el mundo hispánico,
estaré feliz de colaborar
con usted”.
Después de un largo
periodo de maduración,
la iniciativa estaba finalmente
cristalizada el 15 de agosto
de 2004. Habiendo Ben tomado
su puesto a la cabeza del
Comité científico,
el INMF, rebosando de proyectos,
provisto de un vacilante sitio
Internet que rebasaba difícilmente
unos sesenta visitantes en
su primer semestre de vida,
veía la luz y comenzaba
así una jornada incierta
y de una complejidad que entreveíamos
de entrada, pero que ciertamente
no hubiéramos nunca
imaginado tan ardua. “Nada
es fácil en la vida”,
acentuaba Ben dos años
más tarde, en ocasión
de la creación del
I Premio Las Cases; “hay
que batallar continuamente
para llegar a sus fines y
veo que tiene una determinación
extraordinaria para lograr
lo que ha realizado hasta
el día de hoy”.
En 2007, realizábamos
el II Premio Memorial ante
un público de internautas
que se elevaba ya a 310 000
lectores mensuales en un centenar
de países, y Ben expresaba:
“Encuentro maravilloso
lo que ha logrado en dos años,
los centros culturales, los
editores, los centros académicos
del mundo hispánico,
francófono y anglófono
lo conocen y se interesan
en sus actividades. En tan
poco tiempo, ha logrado y
continuará esforzándose
para dar a conocer la verdad
sobre Napoleón. Admiro
su entusiasmo y estoy muy
orgulloso de usted”.
Este tipo de comentarios,
que él gustaba de dirigirnos
permanentemente, constituían
un aliciente constante que
nos ayudaba a continuar a
pesar de todos los obstáculos.
Algunos encontrarán
esta apreciación inocente,
ingenua; es no saber lo que
significa erigir una institución
juzgada “imposible”
desde sus fundamentos mismos,
darle forma de nada con tan
poco, y verla sin embargo
crecer al hilo del tiempo,
a precio de innumerables insomnios
e inimaginables sacrificios;
es ignorar, finalmente, lo
que representa terminar una
larga jornada de trabajo a
las 22:00 horas, para comenzar
una segunda a las 23:00 horas,
día tras día,
mes tras mes, año tras
año.
¿Qué decir para
concluir cuando debemos prescindir
desde ahora, con un inexpresable
pesar, de las palabras afectuosas
que nuestro amigo desaparecido
nos prodigaba con tanto apego,
cuando nos ha precedido en
el camino de la vida y que
nos es preciso seguir nuestra
ruta privados de su compañía
y de su consejo?
Solo nos resta avanzar, siempre
y sin flaquear, siguiendo
los pasos que nos ha marcado,
pensando que desde ahí
donde se encuentra nos renueva
calurosamente aquellas palabras
tan significativas, a partir
de ahora inseparables de la
medalla que las consagra y
que, así como el recuerdo
de nuestro amigo difunto,
nos acompañarán
cada día de nuestra
vida y para siempre: “Mi
querido amigo Eduardo, es
usted un hombre al que respeto
y admiro mucho; siempre hemos
trabajado por el mismo objetivo.
Le deseo una buena continuación
y sepa que siempre puede contar
conmigo”». |
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|
Sr.
John FOURNIER
-
Miembro del International
College of Surgeons en
Chicago |
«Siempre
que el nombre Napoleón
Bonaparte sea recordado, el
de Ben Weider surgirá
por su descubrimiento del
envenenamiento en Santa Helena
del Empereur.
¡Por asociación
Ben ha ganado inmortalidad
histórica! Su memoria
vive en las mentes de todos
los que admiran los grandes
logros de Napoleón.
Yo extrañaré
mucho a mi querido amigo.
Misión cumplida después
de 50 años, la prueba
de que Napoleón realmente
fue asesinado, el arma, ¡veneno
raticida!
Por favor añadamos
“Descansa bien”
amigo mío a sabiendas
de que estás para siempre
entronizado en el Panteón
de los Inmortales por tu gran
descubrimiento del asesinato
de Napoleón y vivirás
por siempre en las mentes
y en la memoria de los hombres,
¡este es tu gran legado
por cumplir el último
deseo del Emperador de que
se le dijera al pueblo francés
la verdad sobre su muerte!».
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Sr.
Donald HORWARD
- Profesor
emérito de la Universidad
Estatal de Florida, Caballero
de la Legión de Honor,
Comendador de las Palmas Académicas |
|
«En 1998,
durante el 29º encuentro
del Consortium on Revolutionary
Europe, Ben Weider otorgó
un bienvenido regalo de 1,25
millones de dólares
por medio de la Weider
Health and Fitness Cooperation
al Instituto sobre Napoleón
y la Revolución francesa
en la Universidad Estatal
de Florida; su objetivo era
apoyar al Instituto y asegurar
el estudio del periodo napoleónico
a perpetuidad. El Estado de
Florida igualó este
obsequio con una suma de $937
500 para elevar la dotación
a $2,18 millones. Como resultado,
en los primeros cuatro años
tras la donación, el
estudio del periodo napoleónico
se ha incrementado inconmensurablemente.
La decisión de Ben
Weider de establecer esta
dotación a la Universidad
Estatal de Florida estaba
basada en el éxito
del Instituto en atraer, formar,
y colocar estudiantes; buscando
incrementar los recursos de
biblioteca, su liderazgo efectivo,
y su apoyo real por parte
de la Universidad Estatal
de Florida. En añadidura,
el Instituto se había
vuelto el más activo
y prolífico programa
para el estudio de Napoleón
en el país.
En 1998 la Cátedra
Ben
Weider
de Académicos Eminentes
en Historia Napoleónica
era establecida en la Universidad
Estatal de Florida. Primera
cátedra de estudios
napoleónicos en los
E.U., debía ser dirigida
por el Director del Instituto.
Una serie de “Compañías”
Weider (Fellowships),
prebendas y becas para viajes
e investigación, profesorados
visitantes, conferencias,
premios, fueron igualmente
creados para el estudio de
Napoleón y se hicieron
disposiciones previendo para
un futuro Profesorado Asociado
Weider en Revolución
francesa. En un año,
bastante interés se
había generado del
legado Weider para proveer
las Compañías
Weider.
Con la decisión de
Ben Weider de apoyar al Instituto,
postulaciones de estudiantes
destacados de todas partes
de los Estados Unidos aumentaron
considerablemente. Como resultado,
en el espacio de tres años
trece estudiantes graduados
habían sido recibidos
en las Compañías
Ben Weider para llevar a cabo
trabajo de maestría
y doctorado en el Instituto.
Con el objetivo de mejorar
su investigación, quince
estudiantes habían
viajado a Europa por medio
de las Compañías
Ben Weider para Viajes e Investigación
a fin de trabajar en los Archivos
de Francia y a menudo en España,
Inglaterra, o Rusia.
Las Compañías
para Viaje Ben Weider también
capacitaron a los estudiantes
para tomar parte en congresos
internacionales llevados a
cabo en Europa y Medio Oriente.
Cuatro estudiantes asistieron
o presentaron ponencias en
el Congreso Internacional
de Alessandria, Italia, dedicado
a “Europa bajo Napoleón”,
y dos estudiantes viajaron
a Tel Aviv para presentar
ponencias en el Congreso Internacional
“Napoleón y los
franceses en Egipto y Tierra
Santa”.
Para 2003, treinta y siete
estudiantes habían
recibido las Becas para Viaje
Ben Weider para asistir a
conferencias académicas,
especialmente el Consorcio
de la Europa Revolucionaria.
De éstos, diecinueve
habían brindado presentaciones.
Como resultado, quince estudiantes
del Instituto habían
visto sus artículos
sobre Napoleón publicados
en periódicos doctos
avalados. En otros ejemplos,
las Compañías
para Viaje Ben Weider habían
sido utilizadas para traer
estudiantes de tierras distantes
como la República de
Georgia, para continuar sus
estudios.
En el semestre de primavera
de 2000, el Instituto tuvo
la fortuna de recibir al Profesor
James Leith de la Queen’s
University en Canadá
como profesor visitante de
Revolución francesa,
gracias al legado Weider.
En su calidad de líder
académico mundial en
materia de imaginería
durante la Revolución
francesa, el Dr. Leith enseñó
durante un curso sobre el
periodo revolucionario; asesoró
a estudiantes, dio una serie
de conferencias en el campus,
y presentó ponencias
en instituciones aledañas
de enseñanza superior.
Los doctores Samuel Vichness
y Harold Blanton también
se presentaron en el Instituto
y, apoyados por el Fondo Weider,
brindaron exposiciones sobre
sus investigaciones. En dos
ocasiones, el Barón
Roger Jomini viajó
de Suiza a Mónaco para
hacer alocuciones acerca de
su famoso ancestro, el general
Antoine-Henri Jomini.
Al cabo de tan solo cuatro
años de que el legado
Ben Weider estuviera a disposición
del Instituto, once doctorados
y catorce maestrías
sobre el periodo napoleónico
se habían completado,
elevando el total de graduados
del Instituto a ochenta y
cinco. Por lo demás,
dieciocho estudiantes más
estaban trabajando simultáneamente
en torno a Napoleón.
Por consiguiente, en años
subsecuentes se habían
graduado ya en el Instituto
más de cien estudiantes.
Con la creación del
Fondo Weider en la Universidad
Estatal de Florida, investigación
seria y el interés
en los estudios napoleónicos
se intensificó. Aunque
vastas cantidades de publicaciones
existen en el ámbito,
Ben Weider hizo posible que
jóvenes estudiantes
examinaran e investigaran
temas nunca antes contemplados.
En efecto, también
contribuyó a perpetuar
el estudio de la historia
napoleónica al ayudar
a financiar a futuros académicos
que escribirán sobre
este periodo y lo enseñarán
en el Siglo XXI». |
|
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Honorable
Senador Sr. Serge JOYAL
c.p. - Oficial
de la Legión de Honor,
Oficial de la Orden de Canadá,
Oficial de la Orden de Quebec |
|
«Las
convicciones de Ben Weider y
los esfuerzos que desplegó
a todo lo largo de su vida para
penetrar el misterio de la causa
del fallecimiento del Emperador
en 1821 constituyen a partir
de ahora un jalón inevitable
que los historiadores tendrán
que tener en cuenta en el futuro.
Hizo valer un argumento científico
que no puede ser repelido más
que por medio de otra prueba
científica de igual calidad.
Lo cual, hasta ahora, no ha
tenido lugar.
Es la razón por la cual
Ben Weider estaba dispuesto
a ofrecer otra « mejor
prueba »: la del peritaje
de los restos mortales del Emperador.
La Historia lo dirá.
Pero hay otro legado de Ben
Weider que nos es particular
en Canadá: el de la importancia
de la leyenda napoleónica
en el Canadá francés.
Ningún historiador le
ha consagrado verdaderamente
une investigación completa,
salvo por un artículo
del profesor Claude Galarneau
de la Universidad de Laval en
1982.
Por supuesto Napoleón
nunca vino a Canadá;
nunca lo imaginó tampoco,
pero su personaje histórico
apuntaló la historia,
tanto política como sociocultural,
de los canadienses franceses
durante más de 200 años.
Al haber donado su importante
colección al Museo de
Bellas Artes de Montreal, ancló
de este lado del Atlántico
un polo de interés que
abrirá perspectivas de
investigación y de reflexión
únicas.
No podemos más que expresarle
a él, a su esposa Huguette
Weider, y a sus tres hijos,
toda nuestra gratitud por su
contribución excepcional
a este patrimonio universal». |
|
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|
Sr.
Prof. Mordechai GICHON,
Sr.A., Ph.D., FSA. Presidente
de la Israeli Society for
Napoleonic Research, Lt.
Col. (ret) IDF |
|
«Tuve
el gran placer de conocer a
Ben Weider hace más o
menos 25 años por medio
de un intenso intercambio de
cartas que abarcaban el marco
de intereses culturales comunes.
Después de haber sido
hecho de manera bastante inesperada
miembro de la SNI, busqué
medios para promover los estudios
napoleónicos imparciales
en mi país y fundé
la Sociedad Israelí para
la Investigación Napoleónica.
Ben Weider leyó el discurso
inaugural.
Durante esta visita y otras
ulteriores a Israel, cuando
llevé a Ben a sitios
históricos napoleónicos
y otros y pasé tiempo
con él en mi casa, nuestra
amistad personal se amplificó.
Ben continuó teniendo
mucho interés por las
actividades de la ISNR y nos
apoyó con buenos consejos
y ayuda financiera. Así,
será rememorado por mí
y los miembros de nuestra sociedad
no solo por su mente, su saber,
sus notables conocimientos y
profunda comprensión
del espíritu napoleónico,
sino también en tanto
que benefactor y amigo.
Su perseverancia para defender
los frutos de su labor erudita
en contra de, a veces, una crítica
injusta, y su combate para combatir
los prejuicios napoleónicos
será para nosotros un
ejemplo durable. Última
cosa pero no la menor de ellas,
es a través de Ben Weider
y la SNI que conocí a
muchos eruditos napoleónicos,
y distinguiéndose entre
ellos, a mis dos buenos amigos
David Markham y Michel Franceschi.
Uno de los sabios judíos
del periodo romano declaró
que: “El mundo del
virtuoso está construido
sobre tres fundamentos: el aprendizaje,
el trabajo y las buenas obras”.
¡Ningún obituario
podría ser hallado que
resuma mejor la vida de Ben
Weider!» |
|
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|
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|
Sr.
Michel BISSONNET
- Alcalde
del distrito de Saint-Léonard,
Ex-diputado y ex-presidente
de la Asamblea nacional de Quebec,
Gran
Oficial de la Orden de la Legión
de Honor, Gran-cruz de la Orden
de la Pléyade |
|
«La
partida de nuestro amigo Ben
Weider nos ha, a todas y a todos,
entristecido.
Fue un montrealés, un
quebequense y un canadiense
que nos honró grandemente
y del que estuvimos y estaremos
siempre muy orgullosos.
Durante una larga parte de su
vida, Ben Weider se dio a conocer,
tanto aquí en su país
como en el extranjero, convirtiéndose
en una figura emblemática
del culturismo y lanzando una
gama de equipamientos y de productos
vinculados a la práctica
de este deporte.
Fue un precursor en la promoción
y la adquisición de sanas
costumbres de vida y esta faceta
de su personalidad continúa
inspirando hoy a muchos.
Ben Weider también conquistó
un gran renombre mundial convirtiéndose
en uno de los más ilustres
admiradores de Napoleón
Bonaparte. Invirtió,
tiempo y dinero, para rehabilitar
la memoria de aquel célebre
emperador de Francia y para
constituir una imponente y prestigiosa
colección de objetos
de la época napoleónica
que legó generosamente,
justo antes de su fallecimiento,
al Museo de bellas artes de
Montreal.
Como miembro de honor de la
Sociedad Napoleónica
Internacional, un título
que me confirió él
mismo antes de su brusca partida,
voy personalmente a conservar
por siempre de Ben Weider el
recuerdo de un hombre de pasión
y de convicción, el recuerdo
de un muy gran hombre». |
|
|
|
|
|
Sr.
Rafe BLAUFARB
- Director del Institute
on Napoleon & the French
Revolution (Florida State
University) |
«El
17 de Octubre de 2008, el Dr.
Ben Weider, el principal benefactor
del Instituto, falleció
repentinamente. Su muerte es
una gran pérdida no solo
para el Instituto, sino para
toda la comunidad napoleónica
internacional. Como académico
y autor de muchos libros de
historia napoleónica,
el Dr. Weider ayudó a
expandir nuestro conocimiento
del gran hombre y sus tiempos.
Como fundador y presidente de
la Sociedad Napoleónica
Internacional, era un organizador
activo y que apoyaba de eventos
históricos napoleónicos
alrededor del mundo. Como generoso
benefactor, el Dr. Weider le
dio al Instituto en la FSU los
medios financieros para convertirse
en el mayor centro universitario
para la historia napoleónica
fuera de Francia. Desde la creación
de las Comunidades
Ben Weider, por él
dotadas, en 1998, decenas de
estudiantes de doctorado en
historia napoleónica
en la FSU se han beneficiado
de dicha donación para
completar su trabajo escolar,
llevar a cabo su investigación
de archivo en Europa, y escribir
sus disertaciones. La decisión
del Dr. Weider en 2007 de financiar
una nueva comunidad dedicada
específicamente al estudio
de los logros no militares de
Napoleón permitirá
a todavía más
estudiantes del Instituto llevar
a feliz término proyectos
de investigación para
disertaciones originales. A
través de su beca personal,
su trabajo con la Sociedad Napoleónica
Internacional, y su respaldo
del Instituto en la FSU, el
Dr. Weider continuará
dando forma al campo de los
estudios históricos napoleónicos
en las décadas por venir.
Su legado vivirá a través
de los estudiantes a quienes
su generosidad ha apoyado y
sigue apoyando». |
|
|
|
|
|
Sr.
General Mathieu CECCALDI |
«» |
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|
|
Sra.
Renée CASIN
- Laureada de la Academia
francesa, Gran Medalla de
Oro de las Artes y las Letras
de Francia |
«Le
debo un homenaje muy particular
al Dr. BEN
WEIDER
por quien la memoria del Emperador
es servida con tanto corazón
como eficacia. Gracias a él,
acaba de ser reeditada mi primera
obra: “Napoleón
y los manuales de historia”:
(Edt; Économica, 49 rue
Héricart, 75015 PARIS)
que había salido en 1956
con un prefacio del general
Weygand, y para el cual el general
Franceschi ha escrito una introducción
vibrante. En él fustigo,
pruebas en mano, la parcialidad
política de los autores
utilizados en nuestras escuelas
– ¡sorprendentes
descubrimientos!
El Dr. Weider ya me había
honrado con una nominación
en la “LEGIÓN
DEL MÉRITO”
en 2003 por la salida de mi
libro precedente: “Napoleón
I y los bicentenarios de las
grandes Instituciones de la
República”,
editado por Résiac (53150.
Montsûrs).
Y para coronar el conjunto,
me otorgó una prestigiosa
medalla entronizándome
“COMPAÑERA”,
es decir MIEMBRO
DE HONOR,
magnífica recompensa
que lleva el n°13, soberbia
recompensa, uno de los últimos
tesoros napoleónicos
de mi colección. Todo
mi agradecimiento al Dr. BEN
WEIDER.
Y un gran agradecimiento igualmente
al Instituto Napoleónico
México-Francia que se
desvive generosamente. » |
|
|
|
|
|
|
Sr.
Coronel Pierre COUVREUR
- Antiguo Combatiente 1940-45;
Comendador
de la Orden de la Corona, Oficial
de la Orden de Leopoldo |
-----------------------Honores
a nuestro llorado BEN
WEIDER |
«Es
un presidente fundador
perseverante, valiente,
empecinado y generoso
al que perdemos en la
persona de un servidor
excepcional del Emperador
y del Imperio.
Qué valor haber
mantenido contra viento
y marea la tesis irrefutable
del envenenamiento del
Emperador. Ben logró
hallar a los hombres de
ciencia calificados para
apoyar su tesis, dotada
a la vez de conocimientos
físicos y médicos
apropiados.
El gran mérito
de BEN
WEIDER
fue el llevar el nombre
del Emperador a todo el
mundo gracias a sus dones
particulares de historiador
y de escritor asociados
a su extrema gentileza.
Fue un gran Señor.
Todo mi agradecimiento
por las magníficas
cassettes que me envió
especialmente referentes
a su promoción
de teniente coronel.
En tanto que militar y
Antiguo Combatiente de
la segunda guerra mundial,
me corresponde saludar
respetuosamente a este
héroe del desembarco
de Dieppe en 1942
donde sus bravos canadienses
perdieron 80% de sus efectivos.
A nosotros la memoria,
a ellos la inmortalidad,
divisa del Souvenir
Français. |
 |
|
Ben
en el cementerio
de Dieppe, donde
yacen múltiples
soldados canadienses,
muchos sus camaradas
y amigos. |
|
No
podemos más que
aplaudir a BEN
por su generosidad en
general y especialmente
por haber legado su riquísima
colección al Museo
de Bellas artes de Montreal.
Esta generosidad permitió
implantar al Emperador
en el corazón de
un Quebec que irradiará
en toda América
del Norte.
Pero es también
en Europa donde BEN
WEIDER
brillará, pues
su nombre figurará
en su última donación:
una estela
erigida en pleno corazón
de LIGNY,
lugar de la última
victoria de Napoleón
y dedicada a los vencedores
de la ilustre batalla.
En fin, expreso todo mi
reconocimiento a nuestro
ilustre difunto por la
magnífica medalla
de Compañero-miembro
de honor de la SIN, que
tuvo la delicadeza y la
amistad de otorgarme.
Esta medalla lleva el
número 14.
No es un adiós,
BEN,
mi Coronel, ¡es
solo un hasta la vista!» |
|
|
|
|
|
|
|
Su
Alteza Imperial el Príncipe
Don Carlos NAPOLEÓN |
|
«Quisiera
felicitarlo por sus actividades
incansables al servicio de Napoleón
y de su historia.
Se ha convertido en el transcurso
de los años en uno de
los más activos y más
creativos en la cultura de la
memoria de Napoleón y
de la puesta de manifiesto de
los aspectos insuficientemente
o poco conocidos de su obra.
Estoy convencido de que este
trabajo aporta un valor añadido
a la humanidad toda entera pues
su obra ha cambiado fundamentalmente
las relaciones entre los hombres
en el sentido de más
libertad y de mayor justicia.
¡En el fondo de mí
mismo me pregunto, por cada
medalla que usted dio, cuantas
debería recibir!» |
|
|
|
|
|
|
Sr.
Gilles PROULX |
«Saludo,
allá arriba, a mi amigo
Ben, a quien debo el haber aprendido
la verdad a propósito
del Emperador. “¡La
amistad es un don de Dios!”
tenía la costumbre de
decirme. Su recuerdo permanecerá
por mucho tiempo, mucho tiempo,
en el largo corredor de mi memoria». |
|
|
|
|
|
|
Sr.
J.
David MARKHAM
- Presidente de la Sociedad
Napoleónica Internacional |
|
«Ben
Weider era un amigo
querido cuyo recuerdo
estará siempre
conmigo, y su muerte
deja un vacío
a la vez personal y
profesional que no puede
nunca ser llenado.
Ben era una fuerza de
la naturaleza, un hombre
dedicado a una causa
y dispuesto a apoyarla
con toda la energía
y los recursos requeridos.
Fue un honor conocerle.
Ben me dio muchas oportunidades
y su apoyo fue un gran
sustento en mi trabajo
napoleónico.
Me había pedido
tomar su lugar en tanto
que Presidente de la
SNI, y me consagro a
hacer todo lo que me
es posible a fin de
que la Sociedad continúe
llevando a cabo su excelente
trabajo.
Descansa en paz, amigo
mío». |
 |
|
Ben
Weider y J. David
Markham. |
|
|
|
|
|
|
|
Sr.
Amit SWAMI M.A.
- Presidente de la Young
Men’s Association of India
|
|
«Legendaria
figura, erudito napoleónico
absoluto y mi mentor,
el difunto Dr. Ben Weider,
fundador de la SNI,
me inspiró para
continuar con la historia
napoleónica correcta
en India, sobre la base
de su tesis que nos
enseña que el
Emperador Napoleón
murió de hecho
porque se le dio arsénico
durante su estancia
en Santa Helena, mientras
que la creencia general
en lo referente al fallecimiento
del Emperador Napoleón
era que había
muerto de cáncer
del estómago.
Gracias a los infatigables
y extraordinarios esfuerzos
del Dr. Ben Weider apareció
a la faz del mundo el
hecho de que el Emperador
Napoleón murió
víctima de un
plan aristocrático
y por supuesto fue el
deseo del mismo Emperador
que todo el mundo se
enterase de cómo
había muerto.
El saber del Dr. Ben
Weider sobre el Emperador
Napoleón era
maravilloso, nadie podía
tener un conocimiento
tan profundo como él
acerca de este tema.
Tuve la ocasión
de leer conferencias
en las escuelas secundarias;
colegas y universidades,
y tanto los estudiantes
como los docentes estaban
pasmados al conocer
la verdadera razón
y la causa del fallecimiento
del Emperador.
Tuve también
el privilegio de traducir
y de publicar dos de
los libros del Sr. Weider
en lengua hindi; uno
de ellos es “Napoleon
The Man Who Shaped Europe”
y el otro “Napoleón,
defensor inmolado de
la paz”.
|
 |
|
Amit
Swami
obsequiando
la versión
en hindi
de “Napoleon,
The Man
Who Shaped
Europe”
al Gran
Mariscal
de las
fuerzas
indias,
el Sr.
Arjan
Singh. |
|
|
|
Estas
obras conocieron un
gran éxito en
India y los napoleónicos
adquirieron literatura
real e interesante sobre
la vida de Napoleón.
El Sr. Ben Weider era
una personalidad así
como un ser humano que
tenía los pies
bien plantados en la
tierra y un corazón
muy generoso, que apoyaba
y guiaba siempre a todo
aquel que se hallaba
alrededor de él,
e inspiraba siempre
a todos a adoptar la
vía de la honestidad
y de la transparencia
en la vida. Obsequié
la versión en
hindi de su libro al
presidente del círculo
VIP de la India, el
Gran Mariscal del Ejército,
y recibí comentarios
de varias figuras muy
distinguidas alrededor
del mundo, y cada una
de ellas loaba la amabilidad
atenta del Sr. Weider
para con ellos.
Como reconocimiento
de mi contribución
fui distinguido por
la SNI y recibí
la medalla de la Legión
del Mérito en
2006 y más adelante
la Medalla de Honor
número 18.
Las figuras legendarias
como Ben Weider siempre
son inmortales, vivirá
siempre en nuestros
corazones». |
|
|
|
|
|
|
Mons.
Jean-Claude Cardenal
TURCOTTE
- Arzobispo de Montreal |
«Las
circunstancias de la vida hicieron
que conociera al Señor
Monsieur Ben Weider. Un amigo
común nos había
invitado a asistir a un partido
de hockey de los Canadiens
de Montreal. Durante este encuentro,
descubrimos que teníamos
un interés común:
la historia y más particularmente
aquel periodo en el que Napoleón
ocupaba el proscenio. Había
encontrado en el Sr. Weider
un guía para conocer
mejor su vida y las circunstancias
de su fin trágico. Una
relación de amistad se
creó pronto entre nosotros.
Y en muchas ocasiones, me la
mostró. Conservo de mi
amigo el recuerdo vivo de un
hombre entero, ávido
de verdad y preocupado por ella.
Un hombre generoso que trazó
su camino a pesar de las dificultades,
tanto en su vida profesional
como en su vida de historiador.
Tuvo el valor de sus convicciones
y la humildad de aquellos a
quienes animan la honestidad
y la rectitud» |
|
|
|
|
|
Sr.
David WATKINS
- Director
de la revista First Empire
|
|
«Conocí
a Ben Weider a principios de
los años 90, en ocasión
de la primera feria napoleónica
en Londres. Siempre encontré
que Ben era un hombre encantador
e inteligente. Con el tiempo
llegué a apreciar enormemente
su apoyo y alicientes a mis
esfuerzos con la revista “First
Empire”.
En años más recientes
tuvimos algunos debates muy
animados referentes a aspectos
diversos de la historia napoleónica.
Un correo o una llamada telefónica
de Ben siempre era un evento.
Se le extraña con tristeza». |
|
|
|
|
|
Sr.
Jean DEFRANCESCHI |
«Expresándome
después de todos
los que conocieron bien
a Ben Weider, diré
simplemente que me encontré
con él algunas
veces; también
intercambiamos algunas
cartas pero bastante pocas
cosas en total. Especialista
del problema corso y con
él de la juventud
de Napoleón, nunca
me había interesado
en el exiliado de Santa
Helena. Hubiera probablemente
continuado a no hacerlo
si los horrores que tal
o tal colega del Instituto
Napoleón me asestaba
regularmente sobre los
escritos del “hombre
de negocios canadiense”
no hubieran acabado por
darme ganas de leerlos.
No tuve razón para
felicitarme de ello puesto
que en el transcurso de
una de aquellas sesiones
de linchamiento a las
que yo asistía,
cometí la imprudencia
de decir: leí y
releí esta tesis
con toda la atención
que merece y pienso que
vale más que el
desprecio bajo el cual
tratamos de hacerla desaparecer.
Mi intervención
se detuvo ahí pues
uno de mis interlocutores
se acordó bruscamente
que tenía una cita;
los demás siguieron.
Desde ese día,
gentes con las cuales
estaba ligado desde hacía
más de treinta
años por una estima
recíproca –
es al menos lo que yo
creía –,
le dieron la espalda al
renegado que
a sus ojos yo era a partir
de entonces. Eso no me
impidió ni de atravesar
el Atlántico para
decir lo que tenía
que decir: Hay que
abrir la tumba de Napoleón
(1)
ni de reincidir de este
lado del océano:
- durante la conferencia
de prensa del Dr. Kintz
(2);
- y del 6º Simposio
Internacional Napoleónico
organizado en Ajaccio
por la Sociedad Napoleónica
Internacional (3).
Sigo convencido de que
el debate que [dicha tesis]
suscitó continuará
por largo tiempo después
de todos nosotros».
1)
Communication Consortium
on Revolutionary Europe
1750-1850, Selected Papers,
2002, Institute on
Napoleon and the French
Revolution, Florida State
University.
2) Conferencia de prensa
del Dr. Kintz, Illkirch,
2 de junio de 2005: http://inmf.org/eloisilence.htm
3) 7-11 juillet 2008,
Sala de los Congresos,
Ajaccio.
|
 |
|
El
Profesor Jean
Defranceschi
posa con su Medalla
de oro de los Compañeros-miembros
de Honor de
la SNI. 25de enero
de 2009. |
|
|
|
|
|
|
|
|
Sr.
Gérard DUPUIS
- Caballero
de las Artes y las Letras, Miembro
de la Orden Nacional del Mérito,
Delegado
especial de la
Sociedad
Napoleónica Internacional
de Francia |
«Durante
sus investigaciones
referentes a la muerte
del EMPERADOR
NAPOLEÓN
I, el Presidente Ben
Weider pensó
que yo podría
ayudarle en la búsqueda
de los cabellos envenenados.
Yo conocía
a un coleccionista
(fallecido), el Sr.
Jean Tranié,
aceptó ceder
al Presidente Ben
Weider los cabellos
históricos.
Para recompensarme,
nuestro Presidente
me honró con
la Legión del
Mérito (9 de
junio de 1999) nº
22.
Me recompensó
igualmente invitándome
a Montreal a su entrega
de Legión de
Honor (francesa).
Le volvía a
ver (más tarde)
del 4 al 12 de junio
de 2004 durante su
presencia en Normandía*;
iba acompañado
por su hijo Eric.
Este [testimonio]
es un homenaje a su
persona. Le ayudé
con devoción
pues tenía
junto con él
otra pasión:
el culturismo. Le
debo mi alma y mi
cuerpo.
Con todos mis recuerdos
a su esposa, sus hijos,
nietos, sus colaboradores,
sus amigos. Fielmente».
*
Ver su texto “Peregrinaje
de Ben Weider al 60º
aniversario del Día
J”.
|
 |
|
El
Sr. Gérard
Dupuis
recibe de manos
de Ben Weider
y en presencia
de S.A.I. Carlos
Napoleón,
la medalla de
la Legión
del Mérito
de la SNI. 9 de
junio de 1999. |
|
|
|
|
|
|
|
Sr.
le Général Roméo
DALLAIRE - Oficial
de la Orden de Canadá |
«» |
|
|
|
|
|
Sr.
Bernard LANDRY
- 28º Primer Ministro de
Quebec y jefe del partido Quebequés |
«» |
|
|
25 |
|
|
|
|
|
|
|
Sr.
Gérald A. BEAUDOIN
-
Ex-senador, Oficial
de la Legión de Honor,
Oficial
de la Orden de Canadá,
Caballero de la Orden
de la Pléyade |
| (Fallecido
el 10 de septiembre de 2008).
|
|
|
|
|
|
Sr.
Lucien BOUCHARD
- Comendador de la Legión
de Honor, Gran Oficial de la
Orden
nacional de Québec |
«» |
|
|
28 |
|
|
Sr.
Prince Yves H. BREHANT |
|
|
|
|
|
|
Sr.
Bernard CHARTON
- Antiguo Externo de los Hospitales
de Estrasburgo |
|
«
¡Un Hombre Generoso, siempre
en búsqueda de la Verdad!
» |
|
|
|
|
|
Sr.
Thierry CHOFFAT |
|
«Ben
Weider se ha reunido con el
Emperador. Imaginemos un instante
a Napoleón recibir a
uno de sus más preciosos
fieles. Con agradecimiento,
podría jalarle la oreja
proclamando “Soldado,
estamos contentos de usted”.
Es que Ben Weider había
en efecto trabajado mucho con
el objetivo de dar a conocer
y apreciar mejor a Napoleón,
su obra civil, su actitud hacia
los judíos, su acción
a favor de la Paz...
Sin descanso, el presidente
de la SNI había multiplicado
las acciones y los escritos
a fin de desarrollar la historia
del Emperador». |
|
|
|
|
|
Sr.
Pierre Michel COMBALUZIER |
«Son
las cuatro de la mañana,
este 22 de enero de 2009 y como
Ben según su costumbre
cuando tenía una importante
decisión que tomar o
una tarea que realizar para
el día siguiente, me
quedé despierto para
tomar notas acerca del contenido
de este homenaje sincero a un
gran hombre que habrá
marcado toda mi existencia e
influenciado mis decisiones
profesionales así como
todo mi final de vida.
Francés de origen, nacido
en Epernay en Champaña
y apasionado por el Emperador
Napoleón desde mi adolescencia,
tuve la oportunidad de promover
el recuerdo del Emperador durante
la realización de mis
películas sobre los Grandes
Vinos de Francia, en especial
para los Príncipes de
Polignac en Reims.
Llegado como inmigrante a Quebec
en Julio de 1997 mi esposa había
llamado mi atención sobre
la impresionante exposición
“Josefina y Napoleón”
en el Museo Stewart de la Isla
Santa Helena de Montreal organizada
y apadrinada por un hombre igualmente
apasionante, Ben Weider.
De inmediato me acerqué
a Ben, ese gran visionario y
habiéndose enterado él
mismo de mi experiencia y mis
realizaciones con la familia
Polignac, cercana al Principado
de Mónaco, me propuso
entonces nombrarme Miembro de
honor de la Sociedad Napoleónica
Internacional, lo cual me llenó
de un inmenso orgullo por esta
marca de confianza y de reconocimiento.
En el transcurso de los meses,
le di parte de mis ideas que
me comentaba sin demora con
el objetivo de mejorar mi enfoque
y mi visión, siempre
preciso, constructivo y directo
sobre los desarrollos positivos
y conformes a las reglas de
esta gran institución
que él había creado,
la Sociedad Napoleónica
Internacional.
Al hilo de los años durante
los cuales tuvimos la oportunidad
de comunicar, Ben se convirtió
en mi guía, mi inspiración,
me atrevería decir mi
mentor en una profunda reflexión
de lo que podía ser hecho
y también debía
hacerse para imponer el respeto
de la memoria de Napoleón
Bonaparte, y en esta búsqueda
incesante de nuestra acción
común de la defensa de
la imagen del Emperador a través
del mundo entero, se volvió
como un padre espiritual que
tomó una importancia
sin cesar creciente.
Ben estaba animado por el mismo
ardor y por la misma visión
que el propio Emperador con
esa necesidad idéntica
de comunicar el respeto y una
amistad sincera entre los seres
de cualquier origen sin distinción
alguna. Aplicó después
de una madura reflexión
y sutil estrategia, los principios
mismos establecidos por el propio
Emperador.
El principal combate de Ben
fue hacer estallar en el mundo,
esta verdad hoy indiscutible
sobre las condiciones inquietantes
de la muerte del Emperador Napoleón
en Santa Helena, por absorción
involuntaria impuesta de dosis
masiva de arsénico.
Fue consagrado y recompensado
en esta larga búsqueda
de la verdad y salió
vencedor de este combate y polémica
gracias a su tenacidad y a la
amplitud de sus investigaciones,
y a la evidencia de las pruebas
y resultados obtenidos.
Así como el Emperador,
Ben fue un hombre de una inmensa
grandeza de alma y de una gran
clarividencia, siendo a la vez
un hombre de una gran simplicidad
siempre a la escucha de sus
amigos fieles y de su entorno.
Así como el Emperador,
Ben manejaba todos sus asuntos
con una infinita precisión
y un gran rigor cuidando a la
vez futuro de sus allegados
y de sus amigos con toda la
atención necesaria.
Así como el Emperador,
Ben nos deja un recuerdo sin
equívoco, así
como una herencia espiritual
y una visión última
que nos ha fijado los grandes
principios de la continuidad
y de la perennidad de su obra
mayor que ocupó un lugar
tan grande en el transcurso
de su vida, su abnegación
por la causa olvidada de Napoleón.
Descansa en Paz, Amigo Ben,
ahora y por siempre junto a
tu Emperador después
de tantos combates». |
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Sr.
Conde Don Francisco de CANDÉ-MONTHOLON |
|
«Me
acordaré siempre de mi
primer encuentro con el Dr .Weider
y de la manera calurosa y amistosa
con laque me había acogido
en la Sociedad Napoleónica
Internacional, asociación
de la que era fundador y que
hoy brilla en el mundo entero.
Era en París: Ben había
venido a una conferencia a laque
yo había sido invitado.
Recuerdo la aprehensión
que me había invadido
cuando le había sido
presentado: acabando de colaborar
en un libro que había
hecho mucho ruido y que designaba
a mi ancestro el general de
Montholón compañero
del Emperador Napoleón
I en Santa Helena como el culpable
de su muerte precipitada tras
su envenenamiento con arsénico…
¿Aceptaría el
Dr. Weider incluso estrechar
la mano del descendiente del
asesino presumido de su héroe?...
Estábamos aislados para
hablar juntos un largo momento.
Ben me sostenía por el
brazo y ya me llamaba “mi
querido amigo François”.
Antes de separarnos quiso tranquilizarme:
“¡debe usted
estar orgulloso de su ancestro,
querido François,
me dijo, el general Montholón
logró con perfecto éxito
una misión al servicio
del Rey, ahí donde Cadoudal
y Pichegru habían fracasado!”…
¡No sé si debo
considerarme como totalmente
tranquilizado por tan linda
y caballeresca consideración!...
En todo caso, será efectivamente
mi ancestro quien dará
vuelta a la última página
de la epopeya napoleónica
designado primer ejecutor testamentario
del Emperador quien le llamaba
“hijo mío”.
Una semana después de
nuestro encuentro, Ben me hacía
miembro de honor de su asociación
y enseguida me otorgaba una
magnífica medalla de
la Orden del Mérito para
recompensarme, decía,
por mi valiente contribución
a la búsqueda de la verdad.
Tal era Ben, esforzado, leal
y fiel a los objetivos que se
había fijado.
Deseo inclinarme aquí
a su memoria, y transmitir a
su familia a sus amigos y a
su colaboradora que me transmitía
regularmente sus mensajes de
amistad y nos ponía en
relación, mis condolencias
más sinceras y conmovidas». |
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34 |
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Sr.
John G. GALLAHER
- Caballero
des Palmes Académiques |
«» |
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Sra.
Danielle JULIARD-SANITAS |
|
«Ben
es para mí un hombre
de talento, de todos los talentos.
Ejercitándose con igual
éxito en ámbitos
tan diferentes como el culturismo,
los negocios, y la historia,
es el Historiador napoleónico
más destacable del siglo
veinte por sus investigaciones.
Su mecenazgo permitió
la creación del Centro
de estudios napoleónicos
de la Universidad Estatal de
Florida en Tallahassee. Une
enfoque diferente, nuevas teorías
atractivas, convincentes pero
que no reunieron la unanimidad.
Esta epopeya repentinamente
desempolvada suscitaba un interés
renovado. ¡No, todavía
no habíamos leído
todo sobre Napoleón!
Ben, canadiense, osaba acometer
contra las puertas del templo
napoleónico tan celosamente
guardado por los franceses,
que no tenían más
que miradas y palabras despreciativas
hacia él. Ben, ese “hombre
de negocios” que se entrometía
en la historia era ciertamente
mucho más competente
que ciertos titulados. Conservo
de él: su determinación,
su longanimidad, su mansedumbre,
su valor, su disponibilidad,
su sentido del humor y del honor,
su gentileza. Era mi amigo,
estoy feliz que la vida me haya
permitido conocerle.
“El primer deber de la
amistad no es brindar estériles
pesares al amigo desaparecido,
sino de guardar la memoria de
sus voluntades y ejecutar sus
recomendaciones”. Tácito». |
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Sr.
Tadeusz Sr. KLUPCZYNSKI |
«» |
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Sr.
General Yves MADELIN
- Oficial de la Legión
de Honor
|
|
«Estuve
particularmente orgulloso cuando
hace unos años, el Señor
Ben Weider me pidió participar
en las actividades de la Sociedad
Napoleónica Internacional
y estuve vivamente conmovido
por su súbita desaparición.
En tanto que miembro de la Sociedad,
a menudo fui invitado a asistir
a diversas conferencias y a
participar en debates sobtre
la epopeya napoleónica.
En ese marco, estuve particularmente
interesado por mis intercambios
con el Señor Ben Weider
en lo que concierne a las circunstancias
de la muerte del Emperador Napoleón
I en Santa Helena.
La defensa de la tesis del Señor
Ben Weider según la cual
el Emperador habría muerto
envenenado, tesis apuntalada
por análisis científicos
realizados en muestras de sus
cabellos, queda como un tema
que me apasiona» |
 |
|
El
General Yves Madelin |
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|
S.A.
el Príncipe Víctor
André MASSENÁ
- Príncipe de Essling,
Duque de Rívoli; Presidente
de la Fundación Napoleón |
«» |
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|
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|
|
Sr.
Alexander MIKABERIDZE
-
Presidente de la Sociedad Napoleónica
de Georgia |
«Me
entristecí al enterarme
de la muerte de Ben, que era
un hombre maravilloso. Tuve
el honor de conocerle durante
más de diez años
y jugó un gran papel
en mi vida. Apoyó mis
primeros esfuerzos por establecer
la Sociedad Napoleónica
de Georgia y ayudó a
organizar el Congreso Internacional
Napoleónico en Tiblisi,
Georgia. Gracias a su generoso
apoyo del programa napoleónico
en la Universidad Estatal de
Florida, una generación
de académicos fue (y
será) capaz de efectuar
investigaciones y de completar
su trabajo. Yo era uno de ellos,
joven estudiante de un país
empobrecido que podía
difícilmente soñar
con seguir su objetivo de estudiar
la historia napoleónica.
No obstante, gracias al apoyo
de Ben, fui capaz de lograr
este objetivo y le estaré
agradecido para siempre. Tenía
el más grande respeto
por él, por su generosa
naturaleza y su dedicación
por los estudios napoleónicos.
¡Ben, gracias, mil veces
gracias, por todo lo que hiciste!». |
|
|
43 |
|
|
Su
Alteza Real el Príncipe
Joachim MURAT |
«» |
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44 |
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Sra.
la Comtesse Charlotte NICOLAÏ
DE FRATICELLI
- Caballero de la Orden de San
Carlos (Mónaco) |
«» |
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|
|
|
|
Sr.
Daniel POISSON
-
Presidente-fundador de los Amis
du Patrimoine Napoléonien,
APN
|
|
«Me
enteré con estupor de
la desaparición de Ben
Weider, el 17.10.2008 en Montreal
(Canadá), a los 84 años,
sobre todo que, una semana antes,
yo acababa de recibir la Medalla
de Honor de los Compañeros
de la Sociedad Napoleónica
Internacional. Él era
reputado en la escena internacional
por su empresa deportiva vinculada
con el culturismo. Pero era
mejor conocido en el mundo napoleónico
por su gran pasión por
el Emperador y la fundación
de su Sociedad Napoleónica
Internacional.
Era autor de varios libros sobre
el Emperador y más particularmente
sobre la tesis del envenenamiento
de éste último,
que defendía.
Ben Weider era titular de muchas
distinciones y en particular
de la Legión de Honor.
Apoyaba fielmente a los Amigos
del Patrimonio Napoleónico
y sus acciones, era de hecho
su delegado en Canadá». |
|
|
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|
|
|
|
|
Sr.
le Colonel Jerry D. MORELOCK
- PhD, FINS, Colonel, U.S. Army,
ret. |
|
«Es
con un profundo sentimiento
de respeto y una gran
sensación de pérdida
personal como pienso en
el fallecimiento trágico
de uno de los individuos
verdaderamente únicos
en el mundo. Ben Weider
era un gigante, un verdadero
renacentista como no aparecen,
tal vez, más que
una sola vez en una generación.
Sus logros remarcables
como soldado, autor, historiador
propagador del acondicionamiento
físico, benefactor
de las artes, y empresario,
reflejan sus numerosos
y diversos intereses.
Su vida y su legado enriquecieron
a todos los que conoció
así como a innumerables
miles de personas alrededor
del mundo que nunca tuvieron
el privilegio de conocerle
personalmente., Sin embargo,
sus logros sin igual como
erudito napoleónico,
fundador de la Sociedad
Napoleónica Internacional,
y guardián tenaz
del legado perpetuo del
Emperador debe situarse
en la cúspide de
la lista aparentemente
interminable de éxitos
memorables de Ben Weider.
Tenemos todos una gran
deuda con él, una
deuda que podemos retribuir
al menos parcialmente
continuando el gran trabajo
que comenzó, redoblando
nuestros propios esfuerzos
para investigar, publicar
y promover la verdad sobre
Napoleón y la era
que lleva su nombre, y
trabajando con el objetivo
de fortificar las instituciones
que Ben Weider fundó
y apoyó –
la Sociedad Napoleónica
Internacional, las demás
sociedades napoleónicas
alrededor del mundo consagradas
a la misma causa, y la
Galería Napoleónica
recientemente abierta
en el Museo de Bellas
Artes de Montreal, que
alberga la colección
napoleónica sin
paralelo de Ben y constituye
la joya que corona los
tesoros de aquel museo.
|
|
Mis
relaciones con Ben Weider
comenzaron cuando me convertí
en Redactor en jefe de
la revista Armchair
General, dado que
el hijo de Ben, Eric,
es nuestro editor. Establecimos
inmediatamente una relación
probablemente porque,
como Ben, soy también
un “cañonero”,
que he servido como oficial
de artillería durante
mis 36 años de
servicio militar. Veterano
de la II Guerra Mundial,
Ben estaba extremamente
orgulloso de ser Coronel
honorario del 62º
Regimiento de artillería
de tierra de Canadá,
y uno de mis recuerdos
preciosos es el video
que Ben me envió
consignando su ceremonia
de iniciación como
Coronel honorario del
regimiento. Durante muchos
de los años pasados,
y hasta el momento de
su muerte, Ben Weider
era mi amigo, mi consejero,
mi precioso mentor, y,
en muy numerosas ocasiones,
el coautor de artículos
sobre Napoleón
que publicamos en Armchair
General. Estuve realmente
honrado cuando, gracias
a sus instancias, fui
nombrado el año
pasado Compañero
de la Sociedad Napoleónica
Internacional. Sin embargo,
un honor todavía
mayor le siguió
cuando fui informado del
hecho de que iba a recibir
de manos de Ben la medalla
de oro de Compañero-Miembro
de Honor durante la ceremonia
del 23 de octubre de 2008,
que celebraba su generosa
donación de su
colección napoleónica
al Museo de Bellas artes
de Montreal. De manera
trágica, el plan
de Ben de concederme personalmente
la medalla no se realizó
a causa de su fallecimiento
repentino e inoportuno
acaecido el 17 de octubre
de 2008, justo seis días
antes de la ceremonia
programada. Por consiguiente,
el 23 de octubre, el hijo
de Ben, Eric, en representación
de su padre, me otorgó
la medalla de oro de Compañero-miembro
de Honor en Montreal.
Dentro del estuche que
contenía la medalla
se hallaba un emotivo
memento de este gran hombre,
la nota manuscrita de
Ben: “For Jerry
Morelock, 23 Oct, Museum”
– Conservaré
siempre esta nota final
de Ben con la medalla
como un recuerdo afectuoso
de mi amigo y mentor.
|
 |
|
El
Coronel Jerry
D. Morelock
recibe de manos
de Eric Weider,
en representación
de Ben, la Medalla
de oro de los Compañeros-miembros
de Honor de
la SNI. Museo de
Bellas Artes de
Montreal, 23 de
octubre de 2008. |
|
|
Hay
una frase a menudo empleada
en nuestros días
para marcar el fallecimiento
de nuestros verdaderos
grandes héroes,
que dice: “No es
la manera como murió
lo que hizo de él
un héroe; sino
la forma como vivió.”
Creo que esta frase podría
haber sido compuesta teniendo
especialmente a Ben en
mente, puesto que nos
recuerda que a pesar de
nuestra profunda tristeza
tras su fallecimiento,
deberíamos siempre
esforzarnos por recordar,
honrar y celebrar la manera
como este verdadero héroe
vivió. Deberíamos
considerarnos todos verdaderamente
bendecidos por el hecho
de que rozó nuestras
vidas y que su legado
perpetuo durará
siempre».
|
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|
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|
|
|
Sr.
Zeki YÖNET |
|
«El
Sr. Weider era para mí
como un padre: - no como un
amigo solamente.
He perdido una parte importante
en mi corazón y en mi
mente a causa de la triste pérdida
del Sr. Ben Weider.
Me siento muy triste y solo
sin el Sr. Weider: y ruego a
Dios por el reposo de su alma
en el cielo.
Con mi amor y mi respeto». |
|
|
|
|
|
Sra.
Vandana DISODIA |
|
«Le
estoy profundamente agradecida
al difunto y Dr. Ben Weider
por haber reconocido mi trabajo
y haberme conferido la Medalla
de Honor. Él fue un pilar
de fuerza de fuerza y un verdadero
devoto de la investigación
napoleónica a escala
mundial. ¡Lo que ha hecho
en verdad no tiene paralelo!!!
Las palabras no pueden expresar
la profundidad de emociones
y respeto hacia él. Nadie
sino él, podría
haber elevado la gloria de la
SNI en cada punto y cada rincón
del mundo.
Que Dios le dé el reposo
eterno». |
|
|
|
|
|
Sr.
Choijiljav CHOISAMBA |
|
«Creo
que el Sr. Weider vivió
una vida triunfal como Napoleón.
Ambos son hombres que se hicieron
solos; con sus incomparables
talentos otorgados por Dios
ambos alcanzaron las cúspides
de la celebridad, y se convirtieron
en leyendas durante su vida
misma.
Conocí al Sr. Weider
de casualidad y trabajamos como
colegas por muy poco tiempo,
pero lo considero una gran suerte.
En el año 2000 había
leído el libro de Ben
Weider y David Hapgood firmado
conjuntamente “Quién
mató a Napoleón”
y adoré las ideas, las
fuentes de las opiniones, y
los hechos que presentaron.
A partir de ese momento conté
la historia de la muerte de
Napoleón envenenado a
cualquiera que se prestaba a
oírla. En 2005, después
de haber leído “¿Murió
Napoleón envenenado?”
de Ben Weider, escribí
un correo electrónico
a la dirección del autor
que figuraba en el dorso de
la pasta del libro. Nunca pensé
que recibiría una respuesta.
Pero el día siguiente
recibí un correo del
Sr. Weider. Me sugirió
volverme un miembro de la SNI,
porque no había uno solo
de Mongolia. ¡Acepté
con tanto respeto!
Desde aquel día traduje
dos libros más del Sr.
Ben Weider. Siempre me inspiró
y me ayudó con tanta
gentileza, y me dio también
la Medalla de la Legión
del Mérito y la Medalla
de Honor de los Compañeros.
Le estoy muy agradecido.
Después de haber traducido
el segundo libro habíamos
acordado escribir una biografía
de Napoleón en mongol
y hablábamos de traducir
“Napoleón defensor
inmolado de la paz” en
mongol, y de publicarlos este
año. En Mongolia no hay
mucha información o investigación
sobre Napoleón, por lo
tanto habíamos dado mucha
importancia a estos proyectos.
No dudo que el trabajo que el
Sr. Weider ha iniciado va continuar». |
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51 |
|
|
Honorable
Sra. Claudette PICARD
- Juez
en la Corte superior de Quebec |
«» |
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|
|
Sr.
Alexei ZOTOV |
«Ben
ha fallecido. Las tristes
noticias me chocaron a fines
del mes de octubre de 2008.
Hicimos tantas cosas juntos.
Estábamos elaborando
tantos proyectos. Teníamos
tantos planes para el futuro.
¿Qué debemos
hacer sin Ben? ¿Qué
pasará con su familia:
sus hijos, su esposa bien
amada? ¿Qué
hará la SNI sin su
Presidente y fundador? ¿Qué
harán Montreal, Canadá,
el mundo entero sin Ben…?
Todos estos pensamientos,
como una tormenta, deflagran
n mi cerebro. No tenía
respuesta inmediata a todas
estas preguntas.
Conocí al Dr. Ben Weider
justo después de la
muerte del Dr. David Chandler
en 2004. Desde el intercambio
de nuestras primeras cartas
nos entendimos absolutamente.
Ben era “muy ruso”:
su carácter alegre,
su espíritu elevado,
su generosidad, su amabilidad
y alma abierta me dieron la
imagen de un gran hombre.
Trabajé con él
con el mayor placer pues siempre
fui el objeto de sus gentiles
alicientes que me empujaban
hacia el frente para trabajar
como un mal soldado, y esto
era muy ruso. Por otro lado
ambos éramos acuario
(Ben nació el 1o de
febrero, y yo el 11), luego
nuestra comprensión
del otro era mutua y completa.
A principios del 2005 empezamos
un gran proyecto para los
países de lengua rusa.
Incluía publicaciones
diversas, libros, folletos,
etc. en los medios de comunicación
y créanme, fue un verdadero
combate (para hablar francamente
– una guerra) con los
editores rusos ortodoxos que
consideraban a Napoleón
como un enemigo y no estaban
dispuestos a publicar nada
sobre él, al menos
en San Petersburgo. Sin embargo,
gracias al apoyo permanente
de Ben superamos esos obstáculos
juntos y 600 000 copias de
diferentes obras de literatura
napoleónica fueron
publicadas en Rusia en 2005-2006,
y 400 000 copias entre 2007
y 2008.
Estuve realmente orgulloso
de traducir y de publicar
el conjunto de las conferencias
del Dr. Ben Weider, entre
ellas “NAPOLEÓN.
FILOSOFÍA DE VIDA Y
MISTERIO DE MUERTE”
que fue muy apreciada por
los científicos y los
estudiantes de varias universidades
en Rusia.
Los espléndidos folletos
de Ben “LA
HISTORIA DE AMOR SECRETA DE
LA MADRE DE NAPOLEÓN”,
“EL
ENVENENAMIENTO DE NAPOLEÓN,
LA ÚLTIMA PRUEBA”,
“MI PEREGRINAJE
A SANTA
HELENA”
y muchos otros fueron recibidos
con aprobación por
los rusos, los polacos, los
mongoles y otros historiadores
y eruditos de lengua rusa.
Algunos dicen que el tiempo
es un buen médico pero
creo que esto no concierne
a Ben. Creo que su amable
espíritu vivirá
para siempre conmigo, con
su familia, con la SNI, con
Montreal, Quebec y Canadá,
y cada vez que miren hacia
el cielo por favor estén
seguros de que Ben los observa
y dice: “Estamos
aquí con el Emperador
y apreciamos su trabajo”»
Ver
también mi artículo
dedicado a Ben Weider sobre
el sitio de la SNI bajo el
título “NAPOLEÓN.
EL REFUGIO FINAL”
(en ruso).
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|
Sr.
Barón Don Vladimir KONDRATOVITCH
O.S.J. - Gran Prior de Rusia,
Gran Oficial de
la Orden
de Malta |
«Después
de haber tenido conocimiento,
hace años, de la existencia
de la S.N.I., y de los esfuerzos
de su Presidente el Dr. Ben
Weider por hacer triunfar la
verdad en el asunto de la muerte
de Napoleón I, yo no
tenía más que
un deseo: unirme a él
en su combate y compartir nuestra
gran admiración mutua
por el Emperador, su Historia
y su glorioso legado. Gracias
a nuestro amigo, el privilegio
de haber tenido acceso, y participación,
durante una decena de años,
a esta formidable acción
– contra toda suerte de
obstáculos, de trampas,
de detracciones innobles y sórdidas
– este privilegio me gratificó
con un inmenso orgullo. Sí,
en un mundo, la mayoría
del tiempo, bastante indiferente
a las cosas que ennoblecen los
sentimientos más profundos
del ser humano – puesto
que no canjeables – como
el amor a la verdad, el homenaje
a la dignidad y a la grandeza
de un Grande de la Historia,
un hombre de calidad humana
superior – el Dr. Ben
Weider – nos otorgó
generosamente la posibilidad
de poder conocer su combate
y de asistirle en la medida
de nuestras capacidades, tan
modestas como hubiesen podido
ser. Además, nos recompensó
soberbiamente. ¿Cómo
saber manifestarle nuestro profundo
agradecimiento, Querido amigo
Ben Weider?». |
|
|
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|
|
Sr.
Jacques P. DUPUIS
- Ministro de la seguridad pública
de Quebec |
«» |
|
|
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|
|
Sr.
Thomas ZACHARIS |
|
«Pues
el divinal Odiseo no está
aun muerto sobre la tierra;
pues vive, detenido en algún
lugar del vasto ponto,
En una isla que surge entre
las olas; en poder de hombres
crueles y salvajes,
Sus amos, que lo retienen por
la fuerza».
--------------------------------------------------Homero:
La Odisea, Canto I. |
|
|
|
|
|
Sra.
Monique DIFRANE |
|
«Ben
Weider ocupa y ocupará
un lugar eminente en la historia
Napoleónica.
Su combate por explicar y defender
la acción del Emperador,
para buscar la causa exacta
de su muerte en Santa Helena
ha suscitado la admiración
de muy numerosos franceses para
los que Napoleón es la
figura emblemática del
genio.
Estoy feliz de haber puesto
a Ben Weider en contacto con
el profesor Guéniot,
entonces Presidente de la Academia
de Medicina, con el Profesor
Lucien Israël, célebre
cancerólogo, quienes
confirmaron el análisis
de nuestro Presidente Internacional.
La vía trazada por Ben
Weider no se cerrará
con su desaparición inopinada
que tanto desoló a sus
numerosos amigos. Su combate
por el Emperador continua, como
lo deseaba Ben Weider». |
|
|
|
|
|
Sr.
Pascal CYR |
|
«A
uno de los grandes humanistas
de este mundo, el Sr. Ben Weider,
quisiera darle testimonio de
todo mi agradecimiento por la
inspiración y los alicientes
que me transmitió por
escrito a lo largo de mis estudios.
Hubiera deseado tanto expresarle
en persona mis más profundos
sentimientos para con él,
pero desgraciadamente, la vida,
que a menudo da prueba de la
más grande injusticia,
decidió de otro modo.
A pesar de todo, por sus numerosas
acciones caritativas motivadas
por su muy gran sensibilidad
hacia los más desheredados,
le digo gracias por haber ampliamente
contribuido al mejor estar de
la humanidad. Gracias nuevamente
Sr. Weider». |
|
|
61 |
|
|
|
|
|
|
Sr.
John TARTTELIN |
|
«En mayo
de 2008 leí el soberbio
libro de Ben Weider et Michel
Franceschi, THE
WARS AGAINST NAPOLEON
(“Napoleón,
defensor inmolado de la paz”).
Era la primera vez que leía
un recuento tan positivo de
Napoleón. Muy impresionado
por su erudición y su
vasta alcance, escribí
una reseña muy positiva
para Amazon.com.
Quedé estupefacto y encantado
cuando Ben no solo me contactó
por correo electrónico,
sino que además me telefoneó
personalmente para agradecerme.
A partir de ese momento, comenzamos
a colaborar en varios proyectos
diferentes. Me vi honrado cuando
Ben me pidió ayudarlo
con la introducción de
su guía, admirablemente
producido, del Museo Napoleónico
para su increíble colección
donada al Museo de Montreal.
Subsecuentemente, redacté
muchos artículos para
la SNI y específicamente
para Ben.
Ben no solo era un gran amigo,
era mi mentor y benefactor.
Gracias a sus alicientes y consejos
amistosos, fui más proclive
a investigar con mayor profundidad
todavía en la historia
referente al Emperador. Ambos
compartíamos una pasión
por corregir las calumnias,
la desinformación y las
difamaciones manifiestas que
han sido asociadas al nombre
de Napoleón.
Ben era generoso, amable y considerado
en todos aspectos. Al enterarse
de que yo tenía que debatirme
con una vieja computadora encrespada,
me compró una nueva –
esto para alguien a quien él
nunca había ni siquiera
visto – era un regalo
obsequiado estrictamente sobre
la base de la confianza. Dijo
que estaba seguro que seríamos
amigos de por vida. Qué
trágico, que nuestra
gran amistad estuviera destinada
a no durar más que algunos
breves meses.
Por medio de la intercesión
de Ben, tuve la posibilidad
de ver mi primer artículo
napoleónico publicado
en la revista FIRST EMPIRE.
Una versión más
corta aparecería en la
publicación hermana francesa,
pero con su muerte prematura,
esto no ocurrió. Ben
siempre estaba pensando en mi
carrera de escritor así
como la SNI. Me prometió
encontrarme un editor para una
colección de artículos
sobre Napoleón que estoy
escribiendo actualmente. De
esta forma, así como
la tremenda pérdida personal,
puede ser fácilmente
imaginado qué gran pérdida
fue para mí profesionalmente.
Nunca olvidaré las dos
conversaciones telefónicas
que tuvimos. La pura exaltación
de recibir una llamada de un
hombre tan consumado –
un soldado de las playas de
Dieppe; un gran hombre de negocios,
cofundador de un imperio deportivo;
un gran escritor y filántropo.
¡Qué hombre!
Sobre todo, era el sonido de
su gentil voz, con ese inimitable
suave acento canadiense, que
siempre recordaré. Y
su fantástica generosidad
y bondad. Adiós a ti
Ben, llevaremos todos a cabo
nuestra campaña por Napoleón
en memoria tuya». |
|
|
|
|
|
Sr.
Bernard CHEVALLIER |
«» |
|
|
|
|
|
Sr.
Bernard DOUCHIN
- Miembro
de la mesa de los Amigos
del Patrimonio Napoleónico |
|
«Es con
sorpresa y orgullo que recibí
la hermosa condecoración
n° 64 del Sr. Ben Weider
agradeciéndole calurosamente
por esta distinción.
¡Ay! No sabía que
este correo sería el
último.
Después de haber tenido
por mucho tiempo relaciones
epistolares, lo conocí
en París, y ambos estuvimos
muy conmovidos cuando le mostré
dos cabellos del Emperador recolectados
en Santa Helena, traídos
de vuelta a Europa por un oficial
inglés y colocados en
un relicario. La misma emoción
frente a una fotografía
de un fragmento en caoba del
4º féretro de Napoleón,
con el documento que lo autentifica,
que lleva el sello del Ministerio
de la Marina y de las Colonias
de 1841. Siendo el conjunto
demasiado voluminoso, no había
podido llevarlo conmigo.
El Sr. Ben Weider nos ha dejado,
pero su obra continúa.
Su excepcional colección
es ahora visible por todos,
para dar a conocer a «Napoleón,
Rey del Pueblo».
En nuestros corazones, guardaremos
la memoria de un chantre de
la más bella página
de la historia de Francia.
¡Bravo y gracias, Sr.
Ben Weider! ¡Allá
arriba, debe usted tener largas
discusiones con su ídolo!». |
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65 |
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66 |
|
|
Sr.
Robert Sr. EPSTEIN |
«» |
|
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