Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
Instituto Napoleónico México Francia.
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Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.
AUSTERLITZ
 
Vivaque iluminado en honor del Emperador Napoleón, durante la velada del 1º de diciembre de 1805, víspera de la batalla de Austerlitz
Por
Jean-Stanislas Vivien
 
PRESENTACIÓN GENERAL
Prof. Eduardo Garzón-Sobrado, Presidente-fundador del INMF.
Jean-Stanislas Vivien (1777-1850) se enrola en 1792, en plena tormenta revolucionaria. Participa en la defensa de Lille en 1792; entra en acción en las batallas de Hondschoote y de Wattignies. Forma parte del ejército de Sambre-et-Meuse. Nombrado sargento mayor, y enseguida ayudante, le encontramos como subteniente a principios de 1796. Participa en la campaña de Italia. Su regimiento, el 55º de línea, está presente en el campo de Boloña, luego Vivien parte para la campaña de 1805. Está presente en Jena, en Eylau, en Heilsberg. Participará igualmente en la campaña de España...
Un cierto 2 de diciembre, ya en su retiro apacible, Vivien recuerda la gran jornada de Austerlitz.
El pasaje siguiente es un extracto de sus « Recuerdos », publicados por primera vez en 1907. Fueron reeditados en 2003 por La Librairie des Deux Empires.

« Me acordé del Emperador pasando, la víspera de la batalla, a las diez de la noche, en los vivaques de sus divisiones de infantería, reunidas al rededor del Santón, posición que había hecho fortificar la víspera y armar con dieciocho piezas de gran calibre; y los soldados blandiendo sobre su cabeza antorchas de paja encendida; así era como celebraban a su general, con gritos mil veces repetidos de « ¡Viva el Emperador! ».

Me acordé del ejército formado en batalla, el día siguiente, a las siete de la mañana, poniéndose en movimiento simultáneamente: la infantería con el arma en mano, marchando en columnas escalonadas por regimiento, contra líneas dobles de una extensión inconmensurable; desplegándose y, después de algunos buenos disparos a corta distancia, les conquistándolos al paso de carga, las bayonetas cruzadas; y la caballería cargando a fondo sobre los múltiples escuadrones rusos, dispersando o dando sablazos a las columnas de infantería moscovitas, negra de profundidad, o haciéndolas posar las armas.

Me acordé del cuerpo de armada del mariscal Soult, del cual yo tenía el honor de formar parte, partiendo de la barranca de Kobelnitz, conquistando la vasta planicie de Pratzen, centro de operaciones del ejército austro-ruso, en el que comandaba el mariscal de campo Kutusoff y el emperador Alejandro, rechazando al centro del ejército enemigo sobre Wisschau quitándole sus cañones; y desde ese punto, por medio de una hábil media conversión a la derecha, combinando sus movimientos con los de las divisiones Bourcier y Friand, del cuerpo del mariscal Davout, y tomando de revés al ala izquierda del ejército enemigo dirigido por los generales Buxhowden y Langeron, arrinconándolo en los lagos de Telnitz y de Sokolnitz, en donde todo su material y muchos rusos se hundieron.

Me acordé que, tras la cuenta, hubo, ese día, en el ejército austro-ruso, ocho generales, diez coroneles y cuarenta y cinco mil hombres muertos, heridos o hechos prisioneros; que doscientas piezas de artillería y cuarenta y siete banderas cayeron en nuestro poder.

Me acordé también, y no olvidaré jamás la generosidad del Gran Hombre hacia los dos emperadores vencidos quienes, el día siguiente de la batalla, imploraban su clemencia, y que, diez años más tarde, después de haberlo puesto al margen de Europa, ¡no le dejaron siquiera donde posar su cabeza!

Fui herido, a las nueve de la mañana, de un tiro de metralla en el hombro que sin embargo no me puso fuera de combate. Algunos meses después, recibí la condecoración de la Legión de Honor y el mando de una compañía de granaderos; yo tenía entonces veintiocho años.

En aquel tiempo, el jefe del ejército, que era también el del Estado, estaba rodeado de los respetos y del amor de la nación francesa… »

Comandante VIVIEN: « Souvenirs de ma vie militaire, 1792-1822 », Librairie des Deux Empires, 2003.