| NOTAS
SOBRE |
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EL
EMPERADOR NAPOLEÓN I |
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Napoleón
Litografía de Nicolas-Toussaint
Charlet (1792–1845) |
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Por
el Conde |
| Alexandre
Colonna Walewski
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| Conde
Walewski |
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| Texto
amablemente comunicado al Instituto Napoleónico
México-Francia por su autor. Traducción
al castellano del INMF ©
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A
pesar de sus fracasos y defectos el EMPERADOR
NAPOLEÓN I es unánimemente
considerado como un espíritu universal en razón
de su personalidad fuera de lo común y de su excepcional
capacidad de trabajo que le permitía tomar decisiones
rápidas y eficaces.
Legitimado muchas veces
por plebiscitos directos ante el pueblo francés,
murió sin embargo abandonado y exiliado en una
isla
inaccesible.
Pero,
hombre político clarividente, jefe de guerra
prodigioso y temido, aureolado de glorias militares,
admirado incluso por sus enemigos (obligado y forzado
tuvo que enfrentarse con valor a 7
coaliciones sucesivas esperando siempre firmar
la paz), administrador talentoso, entró muy
naturalmente en la leyenda
que inmortaliza a los seres de excepción.
Napoleón
tenía todas las cualidades de un líder:
fuerte autoridad y carisma.
Supo hacer trabajar y producir a los franceses durante
15 años como raramente lo hicieron y devolverles
su orgullo.
Su firme liderazgo que a menudo ha faltado a los
dirigentes franceses y que falta todavía
a veces en Europa en nuestros días permitió
un pronto y espectacular enderezamiento económico
y moral del pueblo francés después
de una revolución mayor tan destructora de
un orden material milenario capeto, de un orden
moral cristiano bimilenario, como creadora de ideas
nuevas que son las bases de las democracias modernas. |
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Napoleón
I levantando a Francia
Óleo de Auguste-Charles
Risler (1819-1899) |
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Quedará como «
Napoleón el Grande », por
su administración remarcable de los países
del continente europeo, cuyas libertades económicas,
religiosas, sociales y culturales hizo evolucionar de
una manera favorable, aunque esto es muy insuficientemente
visto en nuestros días.
Participó grandemente en asegurar el triunfo del
capitalismo gracias al reconocimiento y al establecimiento
democrático de la propiedad privada en Europa,
y gracias a los códigos y leyes que eran necesarias
para su desarrollo.
En Francia supo poner orden tras el caos revolucionario,
obtener la eficacidad tras la impotencia, restablecer
el provecho tras el desperdicio, escoger a las mejores
personalidades tras haber eliminado a los incompetentes.
Supo satisfacer la doble tendencia de una nación
difícil de gobernar simultáneamente reivindicadora
y progresista, reaccionaria y conservadora.
Mi convicción personal
es que el Emperador Napoleón es un genio
universal, y que permanecerá como una
de las grandes figuras del mundo moderno al haber llevado
hasta lo sublime las cualidades que trascienden y exaltan
a los hombres: el valor, la perseverancia,
el amor de la patria siendo a la vez
un europeo convencido.

| ARTÍCULOS,
RESEÑAS Y ESCRITOS |
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Hacia
el Porvenir tras las huellas del Emperador,
por Eduardo Garzón-Sobrado. |
 |
Contrariamente
a la leyenda, Napoleón fue un hombre de paz,
por Jean-Claude Damamme. |
 |
¡Napoleón,
hombre de paz!, por David Saforcada. |
 |
Descubrir
a Napoleón, por Renée Casin. |
 |
El
Napoleón real, por John Tarttelin. |
 |
¿Merece
Napoleón la gloria que envuelve a su nombre?,
por Jean-Claude Damamme. |
 |
Napoleón,
el hombre de la paz, reseña especial
de Paul Silvani, cronista de Córcega. |
 |
Las
guerras de Inglaterra contra Napoleón,
por John Tarttelin. |
 |
¿Por
qué Napoleón se metía la mano en
el chaleco? |
 |
Las
heridas de Napoleón, por el Dr. Alain
Goldcher. |
 |
Cabellos,
revelaciones y herejía: el asesinato de Napoleón,
por John Tarttelin. |
 |
Siguiendo
las huellas de la Gloria: La carrera Napoleónica
de Stendhal, J. David Markham. |
 |
El
arquetipo de la isla en la configuración de la
personalidad de Napoleón,
por Isis Wirth. |
 |
Guerra
de España: reacción de enfado,
por Jean-Claude Damamme. |
 |
Una
historia en la Historia: La boca de Napoleón,
por Xavier Riaud. |
 |
Napoleón,
escritor, por Isis Wirth. |
 |
El
improbable Napoleón-héroe de Inglaterra,
por John Tarttelin. |
 |
Relato
por Goethe de su encuentro con Napoleón I en
Erfurt (1808). |
 |
Napoleón
y los judíos,
por Isis Wirth. |
 |
Historia
de la Caballería Imperial francesa,
por Stewart Addington Saint David. |
 |
Eylau,
o la mirada de Napoleón, por Isis Wirth
Armenteros. |
 |
Los
Viejos de la Vieja, por Peter Harrington. |
 |
Viaje
al fin de Europa, Eylau - 9 al 13 de febrero de 2007,
por Henri Caporali. |
 |
María
Walewska cuenta cómo conoció al Emperador,
de la colección del Conde Walewski.
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 |
Discurso
del Príncipe Don Carlos Napoleón por el
bicentenario del encuentro de Erfurt |
 |
Jena:
¿Centro o alma del mundo? por Isis Wirth. |
 |
Le
5 mai 1821, por Isis Wirth. |
 |
Epitafio
de William Pitt, el verdadero carnicero de
Europa |
 |
Las
traiciones de Bernadotte, por el coronel Émile
Guéguen. |
 |
Napoleón,
el fundador de Baviera, por Isis Wirth. |
 |
¿Merece
Napoleón la gloria que envuelve a su nombre?
por Jean-Claude Damamme. |
 |
Napoleón
inmortal..., por Christophe Bourachot. |
 |
Crepúsculo
Imperial: Santa Helena, por el Profesor Richard
Holmes. |
 |
210º
aniversario de la primera campaña de Italia,
por Isis Wirth. |
 |
La
celebración de las derrotas y no de las victorias:
una extraña especificidad francesa por
Jean-Claude Damamme. |
 |
¿Necesidad
de la Ausencia de Napoleón? El basurero de la
Historia, por Isis Wirth. |
 |
El
caso de Ligny, por Pascal Cazottes. |
 |
Mademoiselle
Lenormand, la vidente de Napoleón, por
Isis Wirth. |
 |
Una
“mujer” orangután donde Napoleón,
por el Dr. Pierre-François Puech. |
 |
Thierry
Lentz y Jacques Macé: La muerte de Napoleón,
por el Profesor Jean Defranceschi. |
 |
Fanny
Essler, la amante del hijo de Napoleón,
por Isis Wirth. |
 |
La
segunda visita a Santa Helena de Michel Ballabriga,
por él mismo. |
 |
El
elefante de Napoleón, por Isis Wirth.
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 |
François
Antomarchi, de Santa Helena a Santiago de Cuba,
por Isis Wirth. |
 |
Kléber,
víctima de la Jihad, por Isis Wirth. |
|
Un
perro, por el Conde Emmanuel de Las Cases. |
 |
¿Tiene
importancia el sombrero de Napoleón?,
por Pierre-François Puech y Bernard Puech. |
 |
Bonaparte
alumno, por Jean-Baptiste Marcaggi. |
 |
Napoleón
en Egipto: ¿el primer choque de culturas?,
por Isis Wirth. |
 |
Napoleón
por sí mismo, por Jean-Louis Sarrailh. |
 |
Napoleón,
un inmortal, por Isis Wirth. |
 |
Napoleón
y la porcelana, objeto de memoria, por Pierre-François
Puech y Bernard Puech. |
 |
No
creo en la medicina, creo en Corvisart, por
Xavier Riaud. |
 |
Bonaparte,
precursor en materia de lucha contra la droga,
por el Dr. Xavier Riaud. |
 |
Hay
que abrir la tumba de Napoleón, por
el profesor Jean Defranceschi. |
 |
Napoleón
echado de los manuales escolares, por Dimitri
Casali. |
 |
Fidel
Castro, el « napoleónico »,
por Isis Wirth. |
 |
El
regreso de las “cenizas” del Rey de Roma,
por René Decq. |
 |
Napoleón
y la viruela, por Xavier
Riaud. |

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