Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
Instituto Napoleónico México Francia.
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Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.

El Instituto Napoleónico México-Francia orgullosamente presenta:

CRÓNICAS DEL CONSULADO

Segunda Parte

Una mirada a la historia verdadera del Emperador Napoleón I, de su obra y de su legado

EL JEFE DE ESTADO
 
Napoleón Bonaparte Primer Cónsul
Ó leo de Louis-Léopold Boilly (1761-1845).
 
« ¡El orden!, he allí el objeto de toda Constitución, la tarea de todo gobierno, el principio de toda prosperidad pública ».
Roederer.

Antes de abordar la obra de Napoleón como jefe de Estado, citemos tres opiniones entre las más autorizadas. Permiten captar de inicio la personalidad del Primer Cónsul y del Emperador.

• El Presidente de la República Francesa Georges Pompidou: « Napoleón alcanzó las cimas de la grandeza y colmó con ella a Francia a tal punto que, desde entonces, nuestro pueblo nunca se ha resignado a la mediocridad y siempre ha respondido al llamado del honor ».
• Diálogo entre André Malraux y el General De Gaulle. Malraux: « En Napoleón hay el coloso, hay también una gran mente, ¿pero el alma? ».
De Gaulle: « En cuanto al alma, tenga cuidado; no tuvo el tiempo. ¿Conoce usted un lugar en el mundo donde la multitud siente más el estremecimiento de la grandeza que ante su tumba? ».
Cada año, visitantes cada vez más numerosos, más de un millón desde el año 2000, llegan para recogerse frente a la tumba del Emperador, en Los Inválidos. Más de la mitad son extranjeros.
• Arthur Levy en 1893: « Napoleón fue, ante todo, un trabajador obstinado; cuestiones capitales o cuestiones secundarias están, por así decirlo, en el mismo plano en su mente; no son olvidadas ni en las alegrías de la victoria, ni en la tristeza de los reveses. Por una consecuencia lógica de sus aptitudes y del rigorismo de su conciencia, fue a la vez el soldado más hábil, el más activo del ejército y el ciudadano más experto y el más trabajador del Imperio. Tan alto como le eleva el destino, Napoleón no olvida nunca que nació para una vida de trabajos arduos y de vicisitudes. Cuando se encontró en la posición más alta, en ese lugar que no ha sido para tantos otros más que un lecho de pereza y de voluptad, siempre fue el primero a la obra. Renovó, cada día, esos esfuerzos incesantes y dolorosos que son, en esta tierra, el lote de los desheredados y no de los potentados. Esta conducta tan simple, y justamente porque es muy simple, pareció fenomenal a personas que tienen probablemente otra concepción de los jefes de Estados, y transformaron en una suerte de monstruosidad sobrehumana, la unión , en un mismo cerebro, del genio más trascendente y del buen sentido más práctico. En presencia de los admirables resultados obtenidos por la voluntad de un solo hombre, partido humilde y pobre, sin otro bagaje que sus virtudes familiares de orden, de economía y de trabajo, uno se siente como más fuerte, más seguro del porvenir. En caso de gran desgracia, siempre se puede esperar que vendrá un hombre que sabrá enderezar la situación ».
Misa en Pastoral para el Primer Cónsul
Obra (Navidad de 1802) de las Músicas para la capilla personal del Napoleón, por Giovanni Paisiello (1740-1816).
   
El Primer Cónsul dirigiéndose a las asambleas, en 1800
Dibujo del Barón Felician Myrbach-Rheinfeld (1853-1940).

La Constitución del año VIII – La cosa más urgente, era el establecimiento de un gobierno en el marco de una nueva Constitución. Una comisión compuesta por diez miembros, cinco senadores y cinco diputados, bajo la dirección de Sieyès, fue encargada de la preparación y de la redacción de los nuevos textos. En su primera propuesta, Sieyès veía un Primer Cónsul que sería el Gran Elector, ricamente instalado en el castillo de Versalles, cuyo papel se limitaría al de emblema nacional y de árbitro en caso de conflicto entre los otros dos cónsules o entre los cónsules y los ministros. Napoleón rechazó esta fórmula diciendo que no quería convertirse en « un cochino [engordado] al abono » y que si había aceptado la carga de Primer Cónsul, era para poder trabajar cada día, con toda su energía, en pos del enderezamiento de Francia. Esto recuerda la observación ulterior de De Gaulle diciendo que no quería ser un presidente únicamente encargado « de inaugurar los crisantemos ».

El 4 de diciembre de 1799 tuvo lugar la reunión de los cónsules y de los diez miembros de la comisión para la puesta a punto definitiva de la Constitución. Cada artículo era estudiado, y tras un debate, finalmente adoptado y redactado. La Constitución fechada el 13 de diciembre, fue promulgada el 15 y entró en vigor el 25 de diciembre, es decir el día de la Navidad. La ley constitucional había prescrito conservar ocho principios:

- La soberanía del pueblo francés
- La república como forma de gobierno,
- El sistema representativo
- La división de los poderes
- El respeto de la libertad,
- El respeto de la igualdad
- El respeto de la seguridad
- El respeto de la propiedad

He aquí un resumen de esta Constitución del año VIII (1799):

• El gobierno es confiado a tres Cónsules, nombrados por diez años y reelegibles. Lo esencial del poder pertenece al Primer Cónsul que tiene la iniciativa de las leyes.
• El Senado (80 miembros) vela por el respeto de la Constitución y tiene el poder de revisarla por medio de un senadoconsulto.
• El Consejo de Estado (29 miembros, asistidos por relatores del Consejo y auditores) pone en forma las leyes propuestas por el Primer Cónsul.
• El Tribunado (100 miembros) discute y propone modificaciones a las leyes.
• El Cuerpo Legislativo (300 miembros) vota o rechaza las leyes.

La administración de París y de los departamentos es igualmente totalmente vuelta a formar en un sistema que ha permanecido prácticamente el mismo hasta nuestros días:

- París: Un prefecto del Sena y un prefecto de policía. Alcaldes de arrondissement - distritos - nombrados (hoy en día son elegidos), un Consejo general del Sena. A nivel judicial, Gran juez, tribunal supremo, tribunales de apelación.
- Departamento: Prefecto nombrado, Consejo general, audiencia territorial.
- Distrito: Subprefecto nombrado, Consejo de distrito, tribunal de primera instancia, tribunal correccional.
- Comuna: Alcalde nombrado (hoy se elige), Consejo municipal. Policía a las órdenes del alcalde.

Los Cónsules y los ministros son designados:

Los Tres Cónsules, Bonaparte, Lebrun y Cambacerés
En torno al hombre providencial, vemos colaborando juntos a un realista moderado y a un republicano regicida... Dos hombres « sabios, capaces, pero de un matiz totalmente opuesto », dirá Napoleón. Dibujo y grabado de Chataignier.

Primer Cónsul: Napoleón Bonaparte, segundo: Jean-Jacques Régis Cambacerés, tercero Charles-François Lebrun.
Para la elección de éste último, Bonaparte, que no le conocía, se informó con Roederer. He aquí su diálogo:

- Bonaparte: No sé a quién hacer cónsul con Cambacerés. ¿Conocéis a Lebrun y a Cretet?
- Roederer: Muy bien, Lebrun es un hombre de primer mérito; Cretet es un hombre de tercera línea.
- B: ¿Qué era Lebrun?
- R: Primero fue secretario del canciller Maupéou; enseguida literato distinguido; constituyente; presidente de la administración de Versalles, y legislativo.
- B: ¿Qué hizo como literato?
- R: Tradujo a Homero y a Tasso.
- B: ¿Qué reputación tiene?
- R: Pasó por ser realista; pero siempre ha tenido y justificado la confianza de los patriotas. Cuando se ha comprometido una vez en un partido, le queda fiel, y no existe un hombre más seguro.
- B: ¿No está encaprichado con el jurado constitucionario?
- R: No está encaprichado más que con una cosa: un gobierno fuerte tal como vamos a tenerlo.
- B: Voy a tener que estar bien tranquilo acerca de mis dos cónsules, y que no pueda suponerles ninguna vista en favor del regreso del rey. ¿Qué pensará Cambacerés de la elección de Lebrun? Él, se inclinó un poco por los terroristas.
- R: Os dirá que Lebrun se inclinó por los realistas, razón para vos de tomarle; equilibrará en la opinión el reproche que se le puede hacer a Cambacerés; un constituyente irá muy bien junto a un convencional. Por lo demás, es un viejecillo de 60 años que dará gusto ver a vuestro lado. Sois joven, gustará ver a un moderador en vuestro colegio. Todo está bien en esta elección. Tengo envidia de quien os ha dado esta idea.
- B: Nadie me la ha dado, la soñé esta noche; yo había pensado en Canteleu.
- R: Canteleu no haría deshonor a vuestro Consulado, pero Lebrun lo realzará mucho.
- B: ¿Es un hombre de buenas pulgas?
- R: Excelente. Es un hombre modesto, apacible, dulce, conciliador por naturaleza.
- B: Enviadme sus obras, quiero ver su estilo.
- R: ¿Qué? Sus discursos a la Asamblea constituyente y legislativa?
- B: No; sus obras literarias.
- R: ¿Y qué veréis en ellas de decisivo para una plaza de Cónsul?
- B: Veré sus epístolas dedicatorias.
- R: En ese caso, vaya una curiosidad a la cual no me esperaba. Con frecuencia he comparado vuestras preguntas acerca de los hombres y las cosas al estudio de un puñado de arena que pasáis grano por grano bajo la lupa; las epístolas dedicatorias de Lebrun son el último grano de arena del montón.
- B (riendo): Son las dos, yo debería estar en el Consulado; venid a cenar conmigo.

Como Cónsul, Lebrun se encargará con gran éxito de la reorganización financiera. Escribirá en 1822: «Espero a Napoleón en la historia, ella dirá mucho del guerrero, pero dirá más del hombre de Estado».

Ministros:

• Guerra: General Berthier
• Justicia: Cambacerés
• Interior: Laplace
• Relaciones: Talleyrand
• Policía: Fouché
• Finanzas: Gaudin
• Marina: Forfait
• Secrétaire des Cónsuls: Maret.

Sin perder un minuto, el Primer Cónsul se pone a la obra.
El día mismo de la formación del gobierno, dirige una carta al rey de Inglaterra y al emperador de Austria invitándoles: « a no negarse la felicidad de darle la paz a los pueblos de Europa »; Inglaterra ni siquiera se molesta en responder y el ejército austriaco intensifica sus esfuerzos en Italia para echar de ella a los franceses e invadir la Côte d’Azur.
También redacta una proclama: « … Facciones llenas de odio y codiciosas se repartían la república. Francia está en una desorganización general… Franceses y francesas, la República, fortalecida y vuelta a ser situada en Europa en el rango que nunca debió perder, pronto verá realizarse todas las esperanzas de los ciudadanos… ».

El Conde Pierre-Louis Roederer (1711-1789)
Consejero de Estado, senador, Par de Francia; Retrato por Johann Heinrich Lips.

Para tener una idea ajusta del estado lastimoso de Francia, citemos a André Castelot en su relación del primer contacto entre Napoleón y Gaudin, el nuevo ministro de finanzas.
Bonaparte recibió a Gaudin con el aspecto más lleno de gracia:

Martin-Michel-Charles Gaudin (1756-1841)
Ministro de Finanzas, duque de Gaëte. Grabado de Jules Porreau, 1833

« - ¿Habéis trabajado por mucho tiempo en las finanzas?
- Durante veinte años, mi general.
- Tenemos mucha necesidad de vuestra ayuda, y cuento con ella. Vamos, prestad juramento, tenemos prisa. »
La formalidad cumplida, el Primer Cónsul añade:
« Dirigíos al ministerio para tomar posesión de él, y dadnos, lo más pronto que podáis, una relación sobre nuestra situación, al mismo tiempo que acerca de las medidas que se deberán tomar para restablecer el servicio que falta por doquier. Venid a verme esta noche a mi casa de la rue de la Victoire, hablaremos ahí más ampliamente de nuestros asuntos ».

Gaudin halla en la caja del Tesoro una suma de ciento sesenta y siete mil francos en metálico provenientes de un adelanto de trescientos mil francos hecho la víspera. Ahora; hay cerca de quinientos millones de francos de deudas, sin mencionar bonos de requisición no pagados y promesas de inscripciones de renta no cumplidas. El engaño, el desorden reinan por doquier.
Bonaparte explota: « ¡Qué gente! ¡Qué gobierno! ¡Qué administración! »
Cuando quiere enviar un ayuda de campo a llevar un correo, no hay el menor viático que darle para sus gastos de ruta. El Primer Cónsul quiere conocer la fuerza precisa del ejército: nadie puede informarle:

- ¿De qué nos servirían? Ha habido tantas mutaciones que no se han podido contar.
- Pero al menos, ¿debéis tener el estado del sueldo que nos llevará a nuestro objetivo?
- ¡No lo pagamos!
- ¿Pero los estados de los víveres?
- ¡No los alimentamos!
- ¿Pero los del vestido?
- ¡No los vestimos! »

El 26 de diciembre de 1799, tiene lugar la instalación del Consejo de Estado, el 27 la del Senado, el 1o de enero (sí, el primer día del año) las del Tribunado y del Cuerpo legislativo.
El 18 de enero de 1800 es creada la Banca de Francia: recibirá su estatus definitivo, después de seis años de experiencias diversas, por la ley del 22 de abril de 1806. Francia tenía necesidad de un papel moneda admitido por todos. El Estado debía poder apoyarse en un establecimiento financiero poderoso, capaz de asegurar adelantos al Tesoro e incluso préstamos. El 6 de enero de 1800, algunos banqueros entre los cuales Lecoulteux y Perregaux, apoyados por el consejero de Estado Cretet, presentaron al Primer Cónsul el proyecto de una banca que practicaría el descuento, el depósito y la emisión de billetes a la vista o la orden, bajo el control del gobierno. El Primer Cónsul alentó vivamente la realización del proyecto. Ya en agosto de 1800, la banca fue capaz de pagar en metálico las rentas y pensiones del Estado. ¡Tan sólo un año después, en 1801, podía acordar adelantos al Tesoro!
El 17 de febrero de 1800, los prefectos reciben su estatuto. En provincia, como en París, la administración estaba en un estado de desperdicio moral y material espantoso, a veces bajo el mando de iletrados. « El peón caminero Michu, director de caminos, canales y puertos, el cazador furtivo Barzic, presidente del tribunal etc… ». Napoleón va a enderezar la situación en un dos por tres. Coloca un prefecto escogido por su competencia a la cabeza de cada departamento. « Me gustan las personas honestas de todos los colores », decía. El 11 de marzo de 1800, les dirige una circular, no para prometerles riquezas o vacaciones doradas, sino para pedirles consagrar toda su energía al servicio de restablecimiento de Francia. « Esta plaza les impone deberes extensos, pero os ofrece una gran recompensa; estáis llamados a secundar al gobierno en el noble objetivo de restituir a Francia su antiguo esplendor, de reanimar en ella lo que ha producido de grande y de generoso, y de asentar finalmente ese magnífico edificio sobre las bases inquebrantables de la libertad y la igualdad ».
De enero a abril de 1800, Napoleón lanza toda una serie de proyectos que veremos en el momento de su logro, como por ejemplo los códigos (civil, de comercio, de instrucción criminal, penal y de enjuiciamiento civil), la Universidad Napoleónica, la libertad de los diferentes cultos religiosos, La Legión de Honor, la Bolsa, el Tribunal de cuentas, las grandes obras ( caminos, canales, puertos), los trabajos de urbanismo etc., etc…
Su actividad se verá peligrosamente interrumpida en mayo y junio de 1800, pues tendrá que dirigirse a Italia para vencer a los austriacos que están a punto de invadir Francia con miras a volver a colocar en el trono a Luis XVIII, a quien los flamencos, jugando con la sonoridad de la apelación francesa Louis dix-huit, llamaban « Louis die zweet », es decir, Luis « el transpirante ».

Instituto Napoleónico México-Francia, INMF.