Vida de S.M.I. el Emperador y Rey Napoleón I el Grande.
Vida de S.M.I. el Emperador y Rey NAPOLEÓN I
Instituto Napoleónico México Francia.
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Eduardo Garzón-Sobrado, fundador.
S.A.I. Jean-Christophe Napoléon, Prince Impérial.

El Instituto Napoleónico México-Francia orgullosamente presenta:

CRÓNICAS DEL CONSULADO

Segunda Parte

Una mirada a la historia verdadera del Emperador Napoleón I, de su obra y de su legado

ENSEÑANZA Y CULTURA
 
Organización de la Universidad
Uno de los ocho bajo-relieves de Pierre-Charles Simart que representan, en la cripta del Hotel de Los Inválidos, la obra de Napoléon el Grande.
En el pedestal del trono leemos la leyenda: « Decreto del 10 de mayo de 1806. Será formado, bajo el nombre de Universidad Imperial, un cuerpo encargado exclusivamente de la educación y de la enseñanza públicas en todo el Imperio ».
 
« De todas nuestras instituciones, la más importante es la instrucción pública. Todo depende de ella, el presente y el porvenir ».
Napoleón I.

La reforma de la enseñanza es igual de amplia y profunda que las precedentes. Fue el objeto de la Ley del 11 floreal año X (1º de mayo de 1802).

En este marco legislativo, la creación de los liceos constituye la piedra angular de un edificio educativo que será mejorado sin cesar. La Francia nueva, todavía convaleciente de la tremenda convulsión revolucionaria, tiene la necesidad de reconstituir a los miembros de su personal ejecutivo y formarlos en función de las responsabilidades del nuevo régimen. Los liceos serán su crisol, gracias a una enseñanza sin demagogia, fundada sobre la moral, la disciplina, el civismo y el mérito.

Algunas mentes malintencionadas no han querido ver en la institución de los liceos más que una voluntad de « encuadramiento » de la población. ¿A qué patrañas no conduce la obsesión de perjudicar?

Para facilitar el acceso a los liceos de las capas más modestas de la población, copiosas becas son otorgadas a los alumnos más meritorios de la enseñanza primaria.

Por espíritu de libertad, las congregaciones religiosas conservan su derecho a la enseñanza en sus escuelas primarias y colegios, pero conformándose a los programas de la instrucción pública.

Remplazando las estructuras marchitas del Antiguo Régimen, la Ley del 11 floreal año X (1º de mayo de 1802) funda la Escuela Especial Militar, nueva escuela de formación de los oficiales, con el perenne y orgulloso lema: « Se instruyen para vencer ». Instalada inicialmente en Fontainebleau, la escuela se une a Saint-Cyr en 1808. después de la segunda guerra mundial, se desplazará a Coëtquidan en Bretaña. Pero los oficiales que salen de la Escuela Especial Militar de hoy llevan todavía la prestigiosa apelación de « Saint-Cyrien ».

Decreto imperial n° 3179 referente a la organización de la Universidad
Boletín de las leyes n° 185 del 17 de marzo de 1808.
 
ARTES Y MECENAZGO
El Emperador llevó a cabo una política artística cuya ambición es a menudo subestimada. La propaganda inglesa lo mostraba ya como un soberano bárbaro, incapaz de apreciar las antigüedades que él hacía instalar en París. Napoleón no es únicamente aquel que, con la ayuda de Vivant Denon, habría puesto en orden organizado las grandes colecciones europeas para enriquecer el Louvre (Museo Napoleón) y servir su gloria. Él supo, alentando los encargos a los artistas trabajar para la regeneración de la escuela francesa, objeto de todos los deseos desde la segunda mitad del siglo XVIII.
David le permitió operar ese enlace esencial con los ideales artísticos de los años revolucionarios. Los jóvenes pintores que fueron Gros, Girodet, Gérard, Prud’hon, más tarde Géricault, inventaron la estética del Primer Imperio y abrieron la vía del romanticismo.
Napoleón estimuló a los coleccionistas de su entorno: Soult, quien se apasiona por la pintura española (y no vacila en pillar para alimentar su pasión); Josefina, quien colecciona esculturas y pinturas; Fesch, quien comienza a comprar arte italiano y estampas. Elisa en Lucca, Eugenio de Beauharnais en Milán, se emplazan como protectores de las artes. En París y en Roma, bajo el impulso de Percier y Fontaine, el urbanismo da a las ciudades un aspecto nuevo. En el ámbito de las artes decorativas, el estilo Imperio, que se consideró todavía en tiempos de Proust como frío y fúnebre, ha hallado hoy en día defensores apasionados. Adrian Goetz.
ROMANTICISMO: EL YO Y EL MAL DE VIVIR
Los años 1800 juegan un rol decisivo en la constitución del romanticismo francés. De hecho se habla hoy de primer romanticismo y ya no de prerromanticismo.
En el plano teórico, Madama de Staël enlaza la literatura a la nación (De la littérature, 1800) y da a conocer el romanticismo alemán (De l’Allemagne, 1814). Como lo muestran las Elegías de Millevoye (1811), la poesía trata ya temas que amplificará la generación de 1820, y el inmenso éxito de la traducción de los poemas atribuidos al bardo Osián (escritos de hecho por el escocés Macpherson en 1760), de los cuales Napoleón no se separa nunca, prepara el terreno. La escritura íntima se desarrolla (Joubert, Maine de Biran, Benjamín Constant, Stendhal).
En Oberman (1804), Senancour da la palabra a un personaje vacío, errante, incierto, destinado al ensueño. Este mártir de una interioridad dolorosa inaugura el linaje de los héroes románticos y precede al René (1805) de Chateaubriand.
La novela conoce una gran expansión, con novelistas como Madama Cottin o Madama de Genlis. Primero conocida por las traducciones de inglés, la novela negra halla un público sin cesar más numeroso y, en cuanto al teatro, Pixérécourt adapta a Ducray-Duminil para sus melodramas. El romanticismo de los años 20 se nutrirá de todo ello, pero se incorporará la leyenda napoleónica y se organizará en torno a dos polos: el yo y el mal de vivir, ambos condicionados por la experiencia de la Revolución y del Imperio. Gérard Gengembre.
Autorretrato de un joven pintor romántico
Óleo de Théodore Géricault (1791-1824).
 

La fundación de la Universidad por la Ley del 10 de mayo de 1806, completada por el decreto del 17 de marzo de 1808, representa la consagración del edificio educativo. Toma bajo su control unificador todas las escuelas públicas, los colegios, los liceos, las facultades y la Escuela Normal, semillero de docentes. El sistema de oposiciones es restablecido en 1808.

En dos palabras, el sistema instituido concilia la libertad de enseñanza y la laicidad. Prueba de solidez, en lo esencial seguimos viviendo en nuestro días sobre este sistema, evidentemente enmendado en virtud de la evolución de la sociedad.

Para ilustrar su interés por la Cultura, indispensable complemento de la instrucción, Bonaparte hace proceder a la erección de estatuas de hombres ilustres y a la edificación de monumentos históricos, como las columnas de Châtelet y de la plaza Vendôme, el arco de triunfo del Carrusel y el de la Estrella, acabado después de su muerte.
Las artes no serán olvidadas. Se las instala en majestad en el Museo Napoleón que se convertirá posteriormente en el inigualable Museo del Louvre.
Aun en campaña, la cultura está siempre presente en la mente del Emperador. ¿Se sabe en qué entretuvo Napoleón a sus compañeros asombrados durante la frugal merienda de la víspera de Austerlitz? ¡De literatura!
Firma el decreto de creación de la Comedia Francesa en Moscú, el 15 de octubre de 1812, en vísperas de la catastrófica retirada de Rusia.

 

Una galería del Museo
Vista del Museo Napoleón, hoy museo del Louvre. Óleo de Hubert Robert (1733-1808).
 
Instituto Napoleónico México-Francia, INMF.